Claire
----Ya nos veremos Claire y entonces, te aseguro que cumpliré mi palabra y tu cumplirás la tuya
Mi cerebro se quedó en blanco tardándose en procesar lo que acababa de decirme, ¿Era una amenaza? ¿o se trataba de uno de sus juegos tontos en los que tenía que morderme la lengua para no soltar una palabrota?.
El Príncipe me dedicó una mirada cargada de hostilidad que provocó que me sintiera pequeña e insignificante. Parecía ser diez veces más alto de lo que recordaba, y más intimidante que nunca. ¿Que iba a decirle? En toda nuestra conversación me comporte como una idiota, por culpa suya, estaba segura que el me había distraído a propósito.
No iba a dejar que se saliese con la suya, después de tratarme como prostituta, iba a insultarlo importandome poco que se tratara de mi superior. Pero tarde más de lo necesario pensando en mi próximo ataque y cuando desperté el ya se había dado la vuelta, dejándome una vez más con la palabra en la boca, demostrandome su carencia de modales.
Irritada, lo ví alejarse entre la multitud, marchándose con galantería como si todos los días estuviera acostumbrado a ser el centro de atención. Me resultaba fastidioso la manera en que se comportaba con las personas, tratándolas como estiércol, a sabiendas que sin nosotros el no sería nadie. Sentí un sin sabor en la lengua cuando noté como todas las mujeres suspiraban por él, sin imaginarse que detrás de esa bonita cara se escondía el ser más malvado e inhumano que podía haber
Trague grueso y fui a buscar a Elaine. Desapareciendo de aquel salón que me recordaba tanto a él. Crucé las extensas puertas del palacio en donde nos habíamos colado sin permiso y me permití disfrutar de la noche tranquila.
Estuve merodeando por los jardines enormes, repletos de rosas amarillas y extensos prados verdes, iluminados por cientos de velas. Mi corazón se hinchó de felicidad al estar rodeada de un paraíso del que miles de poetas describían y nunca pensé ver con mis propios ojos
Miré hacia los lados, comprobando que nadie me estaba observando y me quité los zapatos, sintiéndome aliviada de sentirme libre. Mis dedos acariciaron el pasto, dejándome embriagado de aquella sensación maravillosa, mis fosas nasales se inundaron del olor de todas las rosas y me permití cerrar los ojos, pero nadamas hacerlo la imagen de un indeseable vino a mi mente.
Todavía podía recordar el olor de su perfume y lo petrificada que me había quedado cuando lo reconocí a la perfección cuando estaba tres centímetros tras de mí. Aún me costaba creer que mi sentido del olfato tuviese una memoria tan buena. Sentí un escalofrío cuando los flashback volvieron y me topé con cientos de miradas curiosas en mí cuando iba a atravesando el salón, para luego darme la vuelta y toparme de frente con él.
Como si me hubiesen lanzado un cubo de agua helada. Su cabello brillaba como el fuego llameante y peligroso. Mi sentido de supervivencia se activó y desde ese momento entendí por que todos temblaban al verlo
Abrí los ojos y instintivamente toque mi barbilla, justo en el lugar en el que el había tocado. Como si hubiese dejado su huella, marcándome. Era una tontería, dado que el era un hombre que no tenía ni una pizca de formalidad. Negué con la cabeza tratando de borrar los pensamientos absurdos
Volví a colocarme los zapatos y esta vez, fui por Eliane y sus amigas a quienes habían perdido toda la velada o ellas simplemente se habían escondido de mí al encontrarme aburrida, y tal como lo pensaba, las encontré en una pila reunidas con algunos hombres mayores
Todas las jóvenes casaderas estaban desesperadas por ganarse un pez gordo y las ceremonias habían caído como anillo al dedo. Todas absolutamente todas, estaban luciendo sus mejores ropas para la ocasión. Madre me había hecho un precioso vestido blanco ceñido al cuerpo, le había insistido tanto en que fuera blanco que ella por primera vez en la vida, me había complacido. Para darle mi toque, me tomó tres horas hacer una corona de flores con gardenias. Y gracias a eso, el olor se me impregnó y me hizo sentir una flor andante
Conforme pasaba el tiempo, la música iba siendo más ruidosa. Como si fuese una cumbia o un baile rápido y ruidoso, trate de hacerme pequeña para poder pasar entre toda la gente y poder llegar hasta Elaine.
Apenas di un paso, sentí un agarre en mi hombro. Me di la vuelta sobresaltada
----¿Que hace por aquí una florecilla como tú tan solita?
Era un hombre alto, vestido exageradamente formal. Tenia barba prominente y nariz aguileña
----¿No hablas?----Preguntó entre dientes burlón. Arrugue la nariz, sintiendo náuseas por su repulsivo olor a alcohol
----Tengo que irme----Me excuse tratando de escabullirme, pero el fue más rápido y alcanzó mi muñeca, reteniéndome
----¿No me dirás tu nombre?
Lo pensé por un momento, y la imagen de unas peculiares flores vinieron a mi mente como un rayo. Sonreí aparentando la amabilidad que me faltaba
----Petunia
Hizo una mueca mal disimulada, el nombre no era de su agrado por que no sabia apreciar la belleza.
----Tu nombre es....
----Precioso----Pronuncié cada letra enfadada. Como si le estuviese echando en cara que era mejor todos los sentidos de lo que pensaba ---- Tengo que irme
----¿Quieres ir a por una copa conmigo?----Insistió otra vez, hostigandome una vez más
----Yo.....no lo siento
----No seas aguafiestas
Mire el agarre en mi muñeca, desesperada por quitármelo de encima y me dejara en paz
----No quiero
----Vamos...
Eso fue lo último que logré tolerar, por que mi paciencia se agotó y el pulso se me aceleró
----¡Te he dicho que no!----Vociferé a todo pulmón
Me solté de su agarre de un jalón. Y en un pestañeo, le di un puñetazo en la nariz con tanta fuerza que sus fosas nasales sangraron. Hice una mueca del dolor por mis nudillos adoloridos.
Solté un jadeo asustadizo.
El hombre se llevó la mano a la herida y me miró con los ojos abiertos como platos. Me olvidé del dolor y salí corriendo despavorida al ser consiente de haber lastimado a un oficial o a un superior, lo último que quería era meterme en problemas. Escuché maldiciones y gritos, pero fui más rápida y lo perdí de vista
Al final pude divisar a Elaine. Y la tome de la muñeca, haciendo que jadeara
----¡Vamonos!----Logre decir sin aliento. Ella arrugó el entrecejo enfadada, y me la llevé sin su consentimiento
Busque el carruaje mas cercano y la obligue a subirse. Cuando estuvimos dentro, no pude evitar temblar como una hoja asustada, en el camino a casa no me pregunto nada pero se notaba a kilómetros que sabía que había metido la pata.
----¿No vas a decirme nada?
Negué con la cabeza
----¿Donde estuviste metida?
----En los jardines
Puso los ojos en blanco, claramente siendo demasiado predecible. Sabia lo que pasaba por su mente en este momento y todo lo reflejaba en sus gestos
Pensaba que era una estúpida pastorcita
Traté de alejar todos esos malos pensamientos y olvidarme de lo que pasaba a mi alrededor
Al día siguiente, me levanté muy temprano para ir a ordeñar a las vacas y vender la leche en el mercado. Había optado por usar un vestido corto de arandelas que me llegaba hasta los tobillos para estar cómoda
Me quedé en un pequeño puesto en el que mi padre acostumbraba a vender algunas verduras, leches y quesos, pero en esta ocasión lo estaba sustituyendo.
----Claire----Escuché una voz familiar. Y de inmediato se me secó la boca de solo escucharlo----¿Por que estas ignorándome?
Trate de olvidarme del trago amargo, pero era imposible olvidar que Jonathan me había sido infiel con mi mejor amiga, aún dolía mucho. Y buscaba la manera de evitarlos a toda costa
----Estoy trabajando
----Contestame
----No estoy de humor Jonathan
----¿Por que cada vez que voy a buscarte a tu casa tu madre se esmera en tirarme la puerta en la cara?
No quise decirle a la cara lo que había hecho por que no tenía caso hacerlo cuando el daño ya estaba hecho. El era tan cínico que venía a rogarme aún sabiendo que días atrás había estado con Nancy, eso demuestra muchas cosas
Me abstuvo de decirlo, prefería guardar silencio. Jonathan no se dió por vencido y siguió parloteando aún cuando le dije que me dejara en paz. Estaba empezando a fastidiarme, cuando unos hombres vestidos de soldados se posaron frente a mí puesto.
Tenian mala cara y por las pintas que traían daban mucho miedo, Jonathan lo notó por que enseguida se calló. El aire se cargó de una energía pesada
----¿Claire Austen?
----Soy yo----Contesté dudosa. Los oficiales compartieron una mirada extraña que me hizo sudar frío----¿Pasa algo?
----Acompañenos
Los mire confundida sin entender nada
----¿Que?
----Son ordenes de su Alteza Real
----¿Como dice?
Antes de que pudiese darme cuenta, me estaban tomando por la fuerza, grité asustada pidiendo ayuda. Jonathan trataba de llegar hasta mi, pero los hombres lo lanzaron al suelo, inmovilizado. En medio de mi desesperación intente escaparme pero me retenían en un agarre fuerte, que podía jurar me dejarían los dedos marcados. Me llevaron a un auto perteneciente al ejército
Mis ojos se llenaron de lágrimas al darme cuenta de la magnitud de las palabras del Príncipe. Lo que tome por una broma se estaba cumpliendo, me estaban reteniendo a la fuerza. Me altere al pensar en la preocupación de mi padre, el sufrimiento que le causaría por culpa del capricho de alguien egoísta.
----Por favor----Pedí en medio de una clemencia, pero no me escuchaban o ignoraban mis ruegos.
No hubo respuesta de por medio y entonces, sentí mi fin. Me lamenté no haber abrazado a mi padre por última vez, por que no lo vería nunca más a partir de ahora. Me seque las lagrimas tratando de darme esperanzas
Al llegar al Reino. Los hombres me bajaron sin una pizca de delicadeza, como un animal rabioso imposible de domar. En las puertas de pórtico me estaba esperando una mujer.
----No he hecho nada malo, déjenme ir por favor ----Me dirigí a ella, llorando
Ella me observo con lástima, entendía la situación y sabía que estaba aquí en contra de mi voluntad. Pero no hacía nada por ayudarme, en su lugar solo se enderezaba resignada
----Te llevaré a que te cambies
No me miró a la cara. Y mis lagrimas seguían fluyendo continuamente sin detenerlas. El palacio era enorme, cincuenta veces más grande que mi casa, en otras circunstancias lo hubiese disfrutado, pero esta vez me sentía demasiado entristecida para mirar.
La Mujer me llevó a una habitación de colores pastel, donde otras mujeres me estaban esperando. Me despojaron de mi vestido de arandelas, dejándome desnuda. Trate de cubrirme pero fue inútil, me sambuyeron en una bañera enorme llena de agua espumosa con pétalos de rosas y me dieron una ducha de tres horas, exageradamente.
Se dedicaron a vestirme como una mujer fina de la Corte. Mis rizos quedaron atrapados en un peinado alto que dejaba mi rostro al descubierto.
----¿Esto es necesario?
----Ya no eres una pastorcita----Respondío la misma Mujer. La mire sin ánimos, con el nudo en mi garganta----Pasarás hacer propiedad del Príncipe heredero
----¿Como Mercancia?----Dije en un hilo de voz. Horrorizada----¿Me pondrán una marca como los animales?
----Nosotras solo seguimos órdenes señorita----Se excusó la misma mujer que me trajo
----Quiero volver a casa con mi familia
----Me temo que es imposible
Cerré los ojos, impotente.
----Solo quiero regresar, prometo desaparecer y no causar problemas
Aquellas mujeres no dijeron nada, se dieron la vuelta y desaparecieron de la habitación. Me quedé sola y desamparada en una habitación llena de lujos y regalos, con el corazón roto.
Abrieron la puerta de sopetón, haciendo que me sobresaltara y me secara las lágrimas de mala gana. Escuché una serie de pasos seguros y fuertes. Alcé la vista y me encontré de frente con el hombre más despiadado de Wimbledon
Me levanté como un resorte, furiosa con ganas de lanzarle algo a la cabeza y acabar así con mi sufrimiento. Lo que sea que estuviera pensando lo mantenía impasible
----¡Asqueroso Egoísta!----Le grité a quema ropa. Llendo en pasos grandes hacia donde estaba, para matarlo si era posible
No sé inmutó de mis insultos. Al contrario, me observaba como si fuera una atracción de circo que le causara diversión
----Di lo que quieras, seguirás aquí hasta que yo lo dictamine----Se mostró áspero.
----¡No puede hacerme eso!----La voz se me quebró y me odié por eso, no iba a mostrarme débil con él, por que mi sufrimiento le provocaba satisfacción----¡Déjeme ir!
Me observó en silencio, hasta que sus labios se abrieron
----Me obligaste hacerlo
El poco autocontrol que tenía despareció al ver que a el no le importaba en lo absoluto mi situación, solo se preocupaba por él mismo
Chille furiosa, lanzándome encima de el, tratando de lastimarlo. Pero el era diez veces más grande que yo, y tenía una fuerza sobre humana. Me levantó sin mucho esfuerzo. Jadée de la impresión por que no había pensado con claridad
Sus ojos estaban inyectados de rojo. Estaba molesto, pero yo lo estaba aún más
----Vuelve a tocarme un cabello y asegúrate de recibir la cabeza de tu padre como merienda----Me ordenó con la el tono de la voz más alto que de costumbre
Mis labios se sellaron automáticamente por el temor de que le hicieran algo a mi familia. Estaba aterrada y haría lo que fuera para sobrevivir, aún si eso implicaba soportar al hombre más horrible que podía existir
----No me dejaste opción Claire----Su pulgar fue directamente a mis lagrimales, para secar todo rastro. Mientras yo le dedicaba la peor de las miradas de odio puro----Ahora eres de mi propiedad
Lo desafíe enseguida, no dejándome vencer. Una ceja suya se alzó de sorpresa al ver mi determinación. Mi padre lo llamaba testarudez, pero era para mí significaba mucho
----Jamás
----Te enseñaré a respetarme pastorcita----Repitio cada palabra llena de repugnancia
Sus manos seguían sosteniéndome, evitando que tocara el suelo. Mi rostro estaba a centímetros del suyo y desde aquí podía ver lo hermosas que eran sus facciones, cada peca y lunar estaban perfectamente ordenados. Sus cejas eran espesas y rojas como la sangre, llamándome la atención.
Era una lástima que tanta belleza fuera opacada por una personalidad podrida
----¿Que hará conmigo?
----No lo sé
Con cuidado me devolvió al suelo, con una delicadeza impropia de alguien como él. Me alejé dos pasos hacia atrás, huyendo de su cercanía
----¿Podré ver a mis padres?----Pedí desesperada
----Lo pensaré
Ladeó la cabeza como un lobo tratando de entender a un ratón
Huele como lo haría un lobo, como el almizcle de un abrigo de piel real, como las ramas desnudas de la nieve, como enea y bergamota
Decidí ignorar mis pensamientos y concentrarme en algo importante, de momento lo que quería era escapar y ver a mi padre
----Solo quiero a mi papá----Le rogué, poniendo en el suelo mi orgullo.
----No puedo fiarme de ti
Fue lo único que contesto con frialdad. No le importó verme destrozada ni un poco
----Prometo comportarme
----Ponte de rodillas----Propusó indiferente, mi corazón dejó de latir en el segundo en el que terminó de decir las palabras
Aún así me esforcé para digerir lo que acababa de salir de sus labios
----¿Que....?
----Te dejaré ver a tu padre, si te pones de rodillas y me pides perdón
Abrí la boca y la volvi a cerrar sin emitir un sonido audible, de mis labios no salían una palabra coherente.
Sus comisuras se alzaron al verme dudar, por que era lo que el quería. Mi garganta tenía un nudo atorado que en cualquier momento se transformaría en llanto de impotencia, él estaba de brazos cruzados mirándome con insignificancia
Me había secuestrado para demostrarle a todos que el tenia poder y podía permitirse todas las cosas que el quisiera. Lo había rechazado y el me trajo en contra de mi voluntad, negándose a soltar un capricho que me estaba costando la vida
Una lagrima rebelde se me escapó y la seque rápidamente, negándole el derecho de satisfacer sus deseos. Sus ojos siguieron el recorrido, expectantes. Extendí el silencio hasta que estuve preparada para contraatacar
Hasta que pude encontrar mi propia voz
----Nunca
Levanto la vista hacia su rostro, que no se parezca a ningún otro que haya visto antes: hermoso, quebradizo, aterrador, Cruel. Sus finos labios parecen dibujados con tinta. Sus ojos me atraviesan
----Eso creí
Murmuró algo entre dientes que no logré escuchar, Como un truco de magia, una navaja de acero aparece en su mano. Sacada de su bolsillo más rápido de lo que puedo parpadear. Me atraviesa la cara, demasiado rápido para que pueda levantar las manos para protegerme
No siento ningún dolor
Abro los ojos. Él retrocede, con una larga tira de mí pelo enrollada en su mano. Me lo ha cortado
Grito intentando sentir de donde lo ha sacado
Sé que es ridículo, pero me molesta ver esos mechones negros tan familiares envueltos en la palma de su mano. Es como si se hubiera robado una parte más vital que el pelo
Me doy la vuelta y huí corriendo despavorida. Su risa resuena en mis oídos
Corro a una habitación y la cierro de golpe, como si al príncipe le importara seguirme, como si pudiera mantenerlo fuera.
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Comments
Alexandra Ortiz Posada
me encantan estos protagonistas fuertes, valientes y malvados, pero que se derrite por una mujer /Kiss/
2025-03-08
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Maura Martinez
buenisima
2023-03-17
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