Obsesiones peligrosas

Terrance

Acaricie los cabellos negros como si fuese la más fina seda entre mis dedos. Me había quedado con ellos como un recuerdo, una pequeña porción de su olor estaba volando en la habitación

Tocaron tres veces a mi puerta y guardé el mechón de cabello en mi bolsillo que me traían de regreso a la fierecilla indomable que destila veneno. Había ordenado que me la trajeran, mis soldados buscaron por todo el Reino a la hija de un mercader de la familia Austen y lo consiguieron con éxito

Apenas me habían informado que había llegado al palacio, fui hasta su habitación con el fin de ver sus ojos molestos y así sucedió. Tenía que entender que cuando se trataba de mí palabra, yo no me iba en bromas

La pueblerina se atrevió a rasguñarme como un animal salvaje. Tenia marcas en la mejilla de nuestro primer encuentro, mi primer impulso fue arrancarle la cabeza, pero por alguna extraña razón aún me seguía conteniendo.

La chica me resultaba fastidiosa pero moría por probar de lo que estaba hecha.

La figura de mi madre se visualizaba desde el umbral de la puerta. Su rostro estaba compuesto de un ceño fruncido que se visualizaba cada vez más profundo. Seguro, ya le habían ido contado lo de mi pequeña travesura

----Metiste a una Mujer a mi Palacio----Fue lo primero que dijo al verme, no me sorprendió el reproche por que era cuestión de tiempo para que estuviera aquí. Me mostré impasible, desesperado por que terminara la conversación y se fuera.

Presentía que su visita no traería nada bueno, siempre era lo mismo. Reprimendas estúpidas que no terminaban en nada, no iba a convertirme de un día para otro en un samaritano a sabiendas que lo que más quiero es el poder, no tenía caso tapar lo inalcanzable

----¿Hay un problema con eso?

Su rostro se volvió carmín a causa del enfado que sentía. Parecía que en cualquier momento iba a terminar explotando

----No sé que diablos estás tramando o que quieres conseguir con todo esto pero te recuerdo que tenemos una imagen que cuidar

Miré mis uñas desinteresadamente aburrido, su sermón no movía ni un cabello en mí

----Sabes bien que a mi me importa una mierda lo que opinen los plebeyos de mí

----Es la dignidad de la familia real----Mencionó desesperada por hacer énfasis su punto. Dió vueltas por la habitación, mareándome----No puedes ir secuestrando niñas, esperando a que nosotros resolvamos tus problemas siempre

Me encogi de hombros

----Entonces no hagas nada

----¿Que pretendes con todo esto?

----Divertirme----Respondí con simpleza como si no fuera nada importante. Ella lejos de quedarse callada, invadió mi espacio personal

----Tienes más libertad que cualquiera en este palacio

Lo que acababa de salir de sus labios, hizo que mi mente divagara lejos, por que mi madre se escuchaba resentida algo que por supuesto no entendía.

Me había dado tantos privilegios que llegaban hacer excesivos, que ahora no podía venir a tratar de enderezarme cuando yo ya había elegido el camino que quería hacer.

Aspiraba a más, no quería quedarme sentado esperando que me viesen la cara de imbecíl como lo hacían con Hans. Yo quería ser el monarca más grande que Wimbledon hubiese conocido, mi país necesitaba a alguien en el trono con sangre fría que no le temiera a las guerras

Ni siquiera me a cobarde al decirlo aunque estuviese siendo un descarado

----Pero quiero más

Ella ignoró mi comentario pero vi que la irritó de sobre manera. En su lugar solo se dedicó a destilar odio

----Quiero a esa niña fuera de aquí

----No

----¿¡Me estas contradiciendo!?----Gritó perdiendo el control. Le hice frente, confrontando a la reina

----Así es Madre----Dictaminé----La chica no se irá de aquí hasta que yo lo diga

Lo cierto era que aunque todos se opusieran, Claire seguiría estando conmigo, nadie me la desprendería ni mi propio padre, me estaba conteniendo en colgar a Saulas de la séptima torre

----A partir de ahora ella pasa hacer alguien importante en este palacio. Comerá y Respirara si así yo lo quiero

----¡Estas hablando como un enfermo!

----No te sorprendas Madre----La miré a los ojos sin ápice de calidez aunque fuese la Mujer que me había traído al mundo, para mí significaba poco----Que esto apenas está comenzando

----Hace apenas unos días te la pasabas metiendo prostitutas a tu cama y ahora estás tan encaprichado con una niña

----Pero es bonita y con eso me basta

Su ira se esfumó al ver las heridas presentes en mi cara. Y ahora su ceño se arrugaba en preocupación

----¿Que te paso en el rostro?

Volteé la cara ignorandola

----Quiero estar solo

----Me preocupas mucho cariño----Respondió en un hilo de voz lastimado. Quiso acercarse a tomar mi mano pero yo retrocedí, reacio. La advertencia fue clara, ella se secó las lágrimas, tratando de tranquilizarse----Te dejaré solo como tanto quieres Terrance

Apenas se dio la vuelta fui a por mi botella de licor que tenía en mi mesa de noche pero para mi desgracia no se encontraba en mi lugar

había desaparecido. Algo extraño, por que yo siempre era ordenado con mis cosas

Apreté los puños enfadado, por que sabia que esto era obra de Marie, en un fallido intento por que deje de embriagarme. Me hastiaba que todos se creyeran que podían decirme que hacer, cuando yo era el único hijo del hombre que gobernaba el país. Si yo quería podía quemar a todo este maldito pueblo y no sentiría remordimiento ni culpa

Por qué yo había nacido con un propósito, y para cuidar de los pobres no fue

Tome mis cosas y fui por el primer auto a la vista, me monté y fui al cuartel a buscar una buena excusa para ensuciarme las manos de sangre. Llegué a mi oficina a buscar todo el licor que me fue posible encontrar y bebí como si no hubiera un mañana.

Después de eso, me dediqué a ver algunos informes y a supervisar a los soldados rasos. Saulas se estaba encargando de entrenarlos, lo que me prometía que ellos eran un desastre tal y como lo imaginaba. Ninguno sabía sostener un arma de la manera correcta y eran lentos en el momento de actuar.

En una misión verdadera iban a miarse los pantalones, por que no estaban ni cerca en estar en el peligro

----¿Esperas que te tome enserio cuando ni siquiera puedes verme a los ojos?

----Lo siento señor

----Ciento cincuenta y seis abdominales en treinta minutos----Me miró con curiosidad más tiempo de lo necesario, como si fuera un niño mirando una piruleta. ----¡Ahora!

Dió un respingo y se lanzó al suelo, literalmente. Y empezó a hacer lo que le dije de la manera más torpe que pude encontrar, le puse el pie encima de la espalda para poner presión en el

----¡Vamos que no estamos hablando de un simple entrenamiento!----Grité perdiendo el control----Su sargento es un incompetente que ni siquiera puede hacer las cosas bien

Un chico trigueño hizo un amago de reírse, pero le clavé mi mirada en él y su sonrisa se escapó en el mismo momento en que vino

----Ciento ochenta sentadillas ¡Ahora!

Pasaron dos horas y media y aún no terminaban, el chico al que le estaba clavando la bota se desplomó y calló inconsciente, no aguanto a terminar ni siquiera la mitad.

Los demás iban por el mismo camino y a este paso sabia que los soldados no iban a servirme.

Yo mismo iba a sacrificarme para que esto valiera la pena, estuve con ellos reafirmando sus habilidades, trotando y esquivando, a mano dura iban a entender todo lo que se sacrificaba para llegar hasta arriba. Algo de lo que su sargento nunca supo que era

Al caer la noche todos cayeron rendidos para ir al descanso. Fui a mi oficina a darme una ducha y quitarme el sudor y el mal olor del día. Me cambié de ropa, y me fui al palacio más ansioso que nunca, en cuanto llegué, me encontré con un plebeyo estorbando en los portones que rodeaban todo el palacio.

Los guardias que vigilaban la propiedad no le tomaban importancia por que era un insignificante.

El hombre vió mi auto y corrió desesperado a tocar mi ventana. Los guardias fueron veloces y en un minuto lo tenían contra el piso, lastimando su patética cara. Eso le pasaba por querer rozar su piel con la de alguien superior

----¡Devuelveme a mi hija!----Alzó la voz, aún con la cara sobre el piso.

Sonreí divertido al darme cuenta de que tenía a mi suegro a diez centímetros de mí. ¿Coincidencias de la vida? Puede ser, pero no dejaría pasar esta oportunidad. Me bajé del auto, aún con mi uniforme militar y el cabello sucio. El padre de mi corderito, alzó la vista perplejo al ver que iba hacia él.

Tenia la misma cara de Claire, compartían los mismos rasgos que me resultaba horripilante. Aún me molestaba el hecho de que la Mujer que deseaba fuera una pueblerina sin educación, aborrecía a los de su clase y me aseguraría de cambiarle todo lo que representara sus raíces

----¡Quiero a mi hija de vuelta!----Gritó perdiendo el control----¡Desgraciado hijo de puta!

No iba a perder mi buen humor de este día, me puse de cuclillas para poder estar frente que frente, sus ojos estaban impregnados de tristeza, furia y desconsuelo, una mezcla peligrosa para todo ser humano

----Ya no es tu hija, es mejor que te olvides de ella ----Mencioné tranquilo, olvidándome por un momento que era mi súbdito. El sr. Austen cerró los ojos, tratando de buscar auto control.----Me caes bien Austen, no cualquiera se atrevería a venir a mi Palacio a denigrar mi nombre a sabiendas que podría cortarte la lengua por eso

Me escuchó atentamente mientras en su mente parecía maquinar un plan en el que yo fuese el protagonista de todas sus pesadillas, y eso me encantaba.

Su vida y la de su hija estaban en mis manos. La primera me daba igual y la segunda ponía todo mi autocontrol de cabeza, simplemente hice lo que debería de hacer, pensar con la cabeza fría

----Te dejaré libre por esta ocasión pero no quiero verte merodeando por aquí o buscando la manera de verla, por que de lo contrario puede irte muy mal Austen

El hombre se quedó hecho piedra, con los ojos muy abiertos llenos de miedo. La guardia del palacio se lo llevó arrastrando como si no pensara una libra.

Le dejé mi auto al cochero y me adentre al palacio todavía irritado.

Escuché gritos histéricos y voces chillando, casi pude imaginar de quién se trataba.

----¡Dejénme tranquila!---Un ruido de un tazón roto fue la cereza del pastel. Eso desencadenó más gritos y cosas estrelladas

Claire se estaba pasando de la raya y estaba acabando con mi paciencia, no iba a ser tan misericordioso con ella y le enseñaría a respetarme como su Monarca. Fui hasta su habitación y la abrí de golpe, enfadado

Ella estaba arriba de una criada, tratando de abofetearla. Mis ojos fueron directos hacia ella, no se inmutó, pero pude atisbar un brillo diferente. Era una salvaje sin escrúpulos y me estaba jodiendo a propósito

----¿¡Que diablos está sucediendo aquí!?----Ordené lleno de cólera. Dí grandes zancadas hasta donde estaba ella y la tomé de la muñeca para alejarla de la mujer que tenía en el suelo

Me impresionó ver que la criada tenía las mejillas rojas y los ojos llenos de lágrimas. Claire empezó a forcejear conmigo, pero la detuve a la fuerza. Las doncellas fueron a socorrer a la mujer herida

----Quiero una explicación ¡Ahora!----Demandé, aún con la mano de Claire reteniendola. Sentí un cosquilleo en mi organismo, pero decidí ignorarlo

Una chica agachó la cabeza en señal de respeto titubeo antes de hablar

----Su majestad, la chica no quiere comer lo que se le ofrece

Debí de suponerlo, sentí un estremecimiento de parte de Claire que me confirmaba las acusaciones. Un músculo de la cara me tembló de la ira. Solo esa mocosa lograba sacarme de mis casillas.

La solté como si tuviera lepra y dí dos pasos hacia atrás, indiferente.

----Que se quedé sin probar ni un bocado, veremos hasta donde aguanta----Ordené sin vacilar.

Azote la puerta enfadado, estaba hartándome de su comportamiento infantil, me estaba replanteando si era buena idea traer al palacio a una plebeya

Me estaba arrepintiendo tanto, la chica me gustaba pero al mismo tiempo no la soportaba. Era asquerosamente fastidiosa, ella era la combinación de todas las cosas que odiaba

Mientras me alejaba a pasos agigantados, sentí el olor de su perfume fastidiosamente dulzón. Y instantaneamente supe que era ella

----¿Por que no me matas y acabas con todo esto?----Escuché su voz a mis espaldas. Me dí la cuenta, con ganas de apretar su pequeño cuello si se atrevía a insultarme otra vez

----Cuanto quisiera, pero eso arruinaría la diversión

Ignoró mi comentario por que se enfocó en otra cosa, mis labios. Sentí un cosquilleo en la comisura al tener su atención

----¿Cual es el fin de todo esto?

----Solo es diversión----Respondí como si fuera obvio----Viniste hacia mí por que así lo quise

----Me secuestraste----Corrigío enfadada. Me encogi de hombros

----Es lo mismo

----¿Por que estas haciendo esto?----Volvío a preguntar irritante

----¿Por que no lo haría? Soy el heredero a la corona, puedo tener a todas las mujeres que quiero sin mover un dedo

Pude apreciar un brillo lagrimero en sus ojos. Estaba luchando para no dejarlas caer. Su mandíbula temblaba y su nariz ya estaba rojiza.

----Es usted un ser tan despreciable----Respondió en un hilo de voz, que apenas era audible

Claire me recordaba tanto a Perséfone, secuestrada por Hades y obligada a reinar como Reina de los muertos, Perséfone se esforzó tanto por no comer la comida de Hades para que un día pudiera regresar a los reinos iluminados por el sol

Pero Claire no era Perséfone, a ella no la dejaría ir tan fácilmente, antes tendría que mancillarla un poco

----Una lástima por que a mi me importa tan poco cariño----Hice un puchero para hacerla rabiar y funcionó. Inflaba sus mejillas como una ardilla ----Tendrás que acostumbrarte a tu nueva vida, porque desde ahora en adelante serás mi dama favorita, señorita Spencer

----No...

----Serás Spencer si se me da la gana, la mujer a mi lado no llevará un apellido denigrante

Ví la determinación y la rabia en todas sus facciones, pero también vi el miedo y la tristeza. Claire era como un animalito asustado en una jaula

----Yo nunca seré su mujer----Respondió después de unos segundos. Suficiente para saber que siempre estaría prendido

Me lamí los labios, para luego agregar:

----Eso esta por verse

----¿Siempre tiene que ser tan horrible?

----¿Y tu siempre tienes que ser tan jodidamente insoportable?----Espeté perdiendo los estribos, su tono de voz no me estaba gustando.

Pero luego recordé que era una criatura que apenas y sabía defenderse. Trate de tranquilizarme

----Trágate la sopa si no quieres que te la de a comer por la fuerza----Apretó los labios, pensativa----Tu decides Claire

Fue la última advertencia que le dí. Pasado el día me encerré en mi habitación tomando licor, escuchando la radio de fondo.

Era sorprendente conocer las mentes de las personas, cada uno pensaba diferente y se destruía diferente. Todos tenemos nuestros momentos de debilidad, depende también que sepamos esconderlos para no ser un blanco fácil.

Cada día me esforzaba para ser diez veces mejor que cualquiera, mi motivación principal era yo mismo, de solo recordar el infierno que pasé a una edad temprana me hacía sentir rabia de querer incinerar todo el maldito país si hacía falta.

Cuando la corona este sobre mi cabeza no habrá nadie que me detenga.

Escuche tres golpes en la puerta, no me asomé ni tuve el impulso de abrir, me quedé acostado en el piso, sin ganas de hablar con nadie.

----No quiero ver a nadie

----Soy Amelia

Solté un bufido.

----A ti menos

Guardó silencio y cerré los ojos complacido, no quería escuchar las quejas de la sobrina de mi madre. No estaba para nadie en este momento

----Te traje el almuerzo, estoy preocupada por ti.

Eso llamó mi atención, de todas las personas, Amelia siempre se estaba preocupando de que estuviera bien, aún cuando la trataba como una mierda

----Deja el plato y vete

Sus ojos vagaron por todo mi cuerpo como si estuviera verificando que no haya cometido una tontería, su rostro se contrajo al ver que estaba pasado de copas

----¿Estas bien?

----A ti que te importa----Le contesté a la defensiva

Se quedó parada, mirándome más de la cuenta. Apenas y iba vestida, llevaba una diminuta vata de domir que le llegaba hasta la mitad del muslo

La ignore y trate de echarla lo más pronto posible

----Lárgate Amelia----Pedí casado cerrando la puerta, pero interpuso el pie evitándolo. Suspire con cansancio

----Trajiste a una Mujer

Mencionó en un reproche, como una novia celosa.

----Que observadora eres----Me burle diciendo, me divertía burlandome de personas tan estúpidas

----¿Estas haciéndo esto para lastimarme?

----No eres tan importante como para tomarme el tiempo de atacarte directamente

Sus labios se entreabieron fingiendo dolor, Amelia era la mujer más hermosa del Reino, había visto ver a hombres y mujeres llorar por ella. La conocía demasiado para saber que era una gran manipuladora, toda ella era una farsa

----¿Me odias?----Preguntó tanteando el terreno.

Solté una carcajada, burlándome de ella

----Yo odio a todos Amelia, no te molestes en creerte especial

Su nariz se arrugó y pude apreciar que su rostro se puso carmín llena de cólera. Su mano se alzó, pero fuí más rápido y la detuve.

Su mirada se impregnó de miedo, apreté la mandíbula, y la tomé de la muñeca con poca delicadeza. Su intención era abofetearme, un gran error

----Ni se te ocurra pensarlo Amelia----La amenace, con la ira rondando en mi sistema----Así podremos tener la misma sangre, no me temblará la mano al momento de exiliarte del país

La solté de golpe. Ella casi se tropieza pero logró mantener el equilibrio, es increíble como las mujeres cada día están más chifladas y viene atacarme como fieras.

Amelia es una Princesa pero tiene cierto imán para las peleas y aveces hasta puede ser un objeto de discordias. Se le tiñeron las mejillas y con toda la dignidad, alzó el mentón con firmeza

----Ten presente que soy un arma de doble filo, Terrance----Pronuncío con frialdad. Solo alguien como ella podía amenazarme y armar una guerra sin temer.

Me desafió con la mirada

Azul contra azul, en un duelo que ninguno estaba dispuesto a perder. Ella era obstinada y yo lo era aún más por naturaleza. La puerta se abrió y mi nana nos encontró en una situación en la que estábamos por matarnos, Amelia no mencionó nada, aprovechó la oportunidad y se esfumó por la habitación.

----¿Otra vez peleando?

----Cada día se esfuerza por demostrarme lo demente que está

Marie, no mencionó nada. Observó el plato de comida aún lado de la mesita.

----Amelia lo trajó----Le contesté al ver la pregunta en sus ojos.

Esa mujer era un misterio andante, era imposible de saber lo que pensaba, pero se reservaba sus comentarios para ella sola. Solo observaba a su alrededor y callaba

----Volviste a embriagarte----Me reprochó disgustada. Apenas la mire por que no estaba de ánimos

----No deberías sorprenderte

----Pensé que con tu pequeña obsesión se te pasaría el vicio

----Patrañas----Le resté importancia. No es como si de un día para otro me volviera un santo. Me enfoqué en ella----Encárgate de que reciba clases de etiqueta

----No es posible si todo el día se la pasa llorando

----Hazlo por las malas si no quiere.

----Aun no entiendo para que la quieres, te recuerdo que un matrimonio Real debe consolidarse con una princesa

----Es una plebeya Marie

Entrecerro los ojos al ver el trasfondo de mis palabras, Marie me conocía mejor que nadie y ella sabía que estaba tramando algo.

----Si quieres llegar hacer un Rey, dejarás de pensar como un niño tonto

----¿Que insinúas?----Pregunté enfadado pero se hizo la desentendida

----Te dejaré solo Terrance

Volví a quedarme en silencio. En una habitación enorme con incrustaciones de oro y riqueza rodeándola, dignas del futuro Rey, aún cuando lo tenía todo me sentía vacío

No soporte el silencio incómodo y baje las escaleras descalzo. Fui hasta una de las habitaciones de servicio en donde se estaba quedando.

Abri la puerta lo suficiente para espiarla sin hacer ruido. Tenía los ojos cerrados mientras murmuraba algo sin sentido. Su cabello estaba desparramado por la almohada en mechones negros por doquier.

Su voz se escuchaba destrozada, pero no sentí culpa. Por qué ahora que la veía de cerca, me di cuenta de que la necesitaba para hacer de mí más fuerte. Las heridas que me había hecho todavía dolían y me recordaban lo masoquista que era.

Desde mi perspectiva ella era débil, pero muy en el fondo estaba llena de carácter

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Comments

mili Hernandez

mili Hernandez

Me encanta tu novela, porfa no dejes de escribir 🤗😘🥳

2023-03-18

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