La Otra Mujer

Claire

Hoy es un día diferente, lo sabía con certeza. Tenía un presentimiento.

Después del encuentro que pase con el príncipe mis hormonas estaban por arriba. No dejaba de pensar en él y a menudo recurría a cerrar los ojos y recordar lo bien que se sintió sentir el roce de sus labios en los míos, era una sensación de hormigueo constante.

Después de eso, sucedió una cosa extraña. A menudo me dejaban sola sin guardias, con toda la libertad, algo que me pareció extraño.

Al Principio me tenían controlada, no podía ir a orinar sin un guardia. Todo el tiempo estaban vigilándome a todas horas, situación que me resultaba fastidioso. Y ahora, podía ir de aquí para allá sin un llamado de atención, no podía evitar pensar que se trataba de una trampa o estaban analizando mi comportamiento. Por lo que no iba a hacer un movimiento estúpido que me pusiera en peligro

Estaba tan aburrida que fui a buscar un libro, le había pedido algunos a Ana pero no la había visto. Entonces, fui por uno a la biblioteca, mientras miraba el techo que tenía una vista preciosa de pinturas plasmadas

Escuche cuchillos pero los ignore. En el camino escuché el sonido inusual de unos tacones. Todas las criadas y sirvientes se formaron en una línea en orden, al estar en presencia de un miembro Real. Me apresuré a imitar a los demás

Bajé la cabeza haciendo una reverencia como todos hacían. Hasta que escuche un incomparable tono de voz, demasiado cerca. Mis fosas nasales se llevaron de un aroma dulzón y delicado y de inmediato supe de quién se trataba y a quien tenía enfrente

----La chica de la fiesta----Espetó. Alcé la vista y la encontré con una expresión diferente.

Sus ojos me recorrieron cada centímetro, inspeccionando como si yo fuese mercancía. Me retorcía los dedos demasiado nerviosos, no quería estropear todo otra vez

----Ya lo recordé

Asentí sin saber que decir. Ella no perdió la gracia en ningún momento, me estaba analizando

----Parece que te veré más seguido por aquí Claire. El príncipe esta encantado contigo, que afortunada eres

Torcí los labios

----No es como si tuviera muchas opciones

No pude evitar decir. ¡Pero lo había pensado! Se me salió de la boca y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.

----¿De que estas hablando?----Ladeó la cabeza. Y no entendí por que el repentino tono agresivo.

----Eh....yo..----Tardamudeé sin saber que decir. Ella intimidaba mucho, no podía mirarla a los ojos sin estar nerviosa

----Estas en el Palacio, defecando en un baño real, cualquiera de tu pocision estaría encantada de intercambiar tu lugar----Me interrumpió. Enderezó la espalda y alzó el mentón, como método de defensa

No iba a pelearme con la hija de un Rey. A su lado era alguien tan insignificante y pequeño, podía hacerme trizas si quisiera, era el doble de alta y tenía la certeza que era una depredadora nata

----No quiero que esté enfadada conmigo, podemos empezar de nuevo----Sonreí un poco forzado pero lo mejor que pude. Ella no movió un músculo. Tenia la cara en blanco, poniéndome más nerviosa----La admiro tanto su Alteza, no me gustaría que me odie

La Princesa Amelia sonrió despectiva.

----Te estás follando al futuro Rey ¿No puede ser más agradecida?

Abrí y cerré la boca sin saber que decir. Porque ella hablaba sin morderse la lengua, era demasiado directa.

----¿Dormiste con el?----Preguntó esta vez a quemarropa en un tono de voz desesperante. Casi como si estuviese a punto de entrar en cólera.----¡Contestame!

Me sobresalte. Y me mordi la mejilla aún sin entender por qué me sentía tan mal por ella. Observé a sus damas de compañía y a las criadas que iban pasando. Todas tenian una cara de pena

----No----Dije segura. Por qué era cierto----No, su alteza

----Mentirosa----Me espetó aun más enfadada. Sus cejas se fundieron y sus labios pomposos estaba en una fina línea recta ----No me lo creo

Si no fuese la prima del príncipe, hubiese creído que estaba celosa. Solo una mujer que sufre por amor, tendría esa expresión dolorosa. Lo sabía con certeza por que yo había sufrido tanto al descubrir la infidelidad de mi novio con mi mejor Amiga

----No sé que vió Terry en ti----Dijo más para sí misma, como si se estuviera convenciendo. ----Pero no vas a salirte con la tuya, pastorcita

Dí un respingo asustada cuando la ví dar un paso brusco hacia mí, temiendo que quisiera matarme. Sus ojos estaban llenos de un fuego llameante, que daban miedo.

Finalmente me dio un repaso con una sonrisita de suficiencia y se dio la vuelta.

Mientras si cabello ondeaba con el viento y dejaba esparciendo su perfume, como huella de su presencia. No había pasado ni una semana en este lugar y todos estaban en mi contra, lanzando amenazas y tratando de deshacerse de mí como si fuera una plaga

No sabia realmente como sentirme al respecto por que yo no representaba una gran amenaza.

Solté un suspiro de cansancio y me fui a mi habitación con una sensación de pesar. Estuve recluida ahí, por más tiempo de lo necesario. Hasta que el sol se puso y Ana apreció en el umbral de mi puerta.

----El Príncipe quiere verla

No me moví de mi lugar. Verlo era lo último que quería, después de lo que pasó la última vez que nos vimos. Recordarlo me ponía roja y me hacía sentir un manojo de nervios.

Y la interrogante todavía estaba ahí, Todavía no sabia que era lo que quería de mí, bueno tenía una idea pero yo no quería ser la amante de nadie. Tampoco sabia lo que quería, había estado desarrollando una especie de sentimientos raros hacia mi captor y eso no era nada bueno.

Era el hombre más odiado del país y el más fascinante que alguna vez pude conocer

----No estoy de humor

----¿Pero es el Príncipe?----Respondío con incredulidad, mirándome como si me hubiese salido otra cabeza

----Lo sé

----Te cortará la cabeza si no vas

----Correré el riesgo

Ana hizo una mueca. No hice ningún movimiento que asegurara que iba a moverme, me mantuve firme aún cuando por dentro estaba temblando como una hojita

Después de eso, no volvió a molestarme o incluso verme. Otra chica me traía la comida y me peinaba el cabello en su lugar. Me pareció un poco raro pero no mencione nada al respecto

Dejé de darle vueltas a mi cabeza y aproveché para observar mejor el lugar en donde estaba. Tenia una vista bonita, las paredes estaban decoradas en un papel tapiz de un color pastel precioso, mi ventana tenía enredaderas de plantas que cubrían las paredes y sobresalían rebeldes.

Podía escuchar el ruido del estanque y el aroma de las flores estaba por toda mi habitación. Era simplemente mágico, no podía pedir nada más.

Cerré mis párpados y caí en un profundo sueños, donde morfeo me acurrucaba y podía olvidar todo lo que estaba atravesando. Hasta que sentí algo en el rostro y abrí los ojos de mala gana, solo para ver a la última persona que esperaba

----El príncipe esta afuera----Me lanzó otra almohada en el rostro que me hizo soltar una palabrota----Quiere verte

----No quiero----Respondí sin ganas y volví a acurrucarme a dormir

----Son órdenes, no puedes negarte

Aún siendo la concubina del príncipe, no dejarás de ser una pueblerina

----Bien, haz lo que quieras Rose.----Dije mal humorado, tocandome la zona afectada.

----Esto te costará caro

No le tomé importancia a lo que dijo, me dediqué a mirar por la ventana deseando poder ser un ave y volar lejos, donde nadie pudiera encontrarme, donde pudiera ser libre y vivir sin preocupaciones

Busqué algo por hacer pero no encontré nada, en mi habitación no había ni un solo libro, solo cosméticos, vestidos y perfumes para pasar el rato. Me pasé el día en mi habitación, jugando con uno que otro listón, pensando en mi plan de escape

Lo tenía todo listo, solo tenía que encontrar a Elaine.

Con ese pensamiento me levante y con cuidado abrí la puerta y me escabullí, pero para mi sorpresa no había nadie respaldando la puerta. Avance y escuche voces, curiosa fui hasta allí

Y me topé con presencias femeninas. Una en particular, las doncellas y criadas estaban en una esquina como el protocolo lo dictaminaba, me acerqué

----¿Quien es ella?----Pregunté al no reconocerla, ningúna respondió nada.

Pero capte una mirada cómplice entre ellas. No le tome importancia y fui hasta donde estaban

Una Mujer de cabello rubio, estaba conversando con la Princesa Amelia. Tenia un acento extraño que me parecía peculiar

----Que bueno que te encuentro, necesito que le lleves el té a los invitados----Me interrumpió Rose al verme husmeando por ahí.

----Pero....

----Date prisa

En un segundo a otro, tenía la tetera en mis manos. Rose me dio un pequeño empujoncito a propósito que me hizo perder el equilibrio pero pude recuperarme sin romper nada.

Las mujeres dejaron su plática de lado y se dedicaron a observarme, al verme entrar. Era consiente de la atención que tenía y por dentro suplicaba no cometer una tontería

----¿Ella quien es?----Inquirío la rubia. Con una expresión de desconcierto. Con cuidado, les serví el té sin derramar una sola gota.

----Una criada

Aprete los labios, tratando de tranquilizarme. Les terminé de servir y me quedé quieta a un lado, como había observado.

----No lo parece

La Princesa Amelia. Puso los ojos en blanco con fastidio.

----Es la amante de Terrance

Escuchar ese adjetivo hacia que sintiera un malestar en el estómago, pero no dije nada.

Se escuchó un estruendo que nos puso alertas. La Rubia había roto la taza de té. Sus ojos estaban abiertos de par en par.

----¿Que ha dicho?----Soltó en un hilo de voz, su rostro dejó en evidencia que estaba sorprendida o ¿asustada?

----Era de esperarse----Respondío la princesa con normalidad.

Ante la incomodidad, trate de irme pero la rubia me lo impidió, tomándome de la muñeca, Sorpresivamente.

----¿Cual es tu nombre?

Me quedé muda, no sabia que responder. Aquella chica tenía los ojos repletos de lágrimas y me sentí terriblemente mal por ella.

Debía estar pasando un mal rato, pero no entendía que estaba sucediendo. Por lo tanto, no pude formular algo coherente

----Se llama Claire----Respondío la princesa Amelia salvándome de un trago amargo

----Por qué no me habia dicho nada----Murmuro para sí misma, desecha. Para luego mirarla ofendida----¿Por que tu no me dijiste nada?

La Pelirroja miró sus uñas desinteresadamente.

----No soy mensajera

----No entiendo, el me acaba de llamar...yo...----Tartamudeó nerviosa, con la nariz roja----Por que no me....debo hablar con el, yo...----Se calló abruptamente. Mirando un punto vacío.

La Prima del Príncipe, se mostraba aburrida ante las emociones de la Mujer. Me miró y sonrió con una inocencia muy impropia de ella

----Es todo por hoy cariño, retírate

No lo espere dos veces y salí de ese lugar casi corriendo. Nadamas doblar la esquina, me encontré frente a frente con una castaña, que hizo que recuperara la fé.

Me lancé abrazarla con ganas, y llorar en su pecho, desahogado todo el aturdimiento que había pasado los últimos días. No quise soltarla, pero sabía que ella necesitaba un respiro, a regañadientes lo hice y la encontré con una ceja alzada

----¿Que pasa contigo?----Respondío después de un rato. Verla de nuevo hacia que mis sensibilidad salieran a flote sin poder evitarlo, pero no la había visto en días.

----Te he extrañado tanto----Mi voz se escuchaba quebrada, sorprendiéndonos. Le tome de las manos desesperada por sentir afecto y calidez de la única familia que tenía allí----¿Como están mis padres? ¿La tía Sally mejoró de salud? ¿Tu estás bien?

Ella sonrío y me enseñó su mano. Frunci el seño sin entender nada, hasta que vi un anillo en el dedo anular

----Voy a casarme

Abrí los ojos desmesuradamente, antes de volver a darle otro abrazo, emocionada por la hija de mi tía

----¡En hora buena Elaine!----Sonreí y le acaricie las manos con ternura----Estoy tan feliz por ti, no sabes lo dichosa que me has hecho

----El es alguien importante aquí, es el consejero del Rey

La sonrisa se me borró y la solté de sopetón, como si su piel quemara. Elaine siguió con la sonrisa entusiasmada, debía suponerlo de quien se trataba

----¿Que ha pasado?

----Nada

----Es un caballero querída prima

Después del encuentro tan fugaz que tuvimos, dudo mucho que su prometido se olvidase de mi rostro. No me gustaba la idea de estar emparentada con un hombre tan vil, que se estaba aprovechando de la ingenuidad de Elaine.

Ella no tenía límites y dudaba que se estuviese casando por amor. El consejero del Rey era un hombre veinte años mayor que le doblaba la edad, no pude evitar decirlo

----Pero es mayor

No sé inmutó, pestañeo dos veces sin importancia

----Y?

----No es bueno para ti, te mereces algo mejor----Trate de decirle con buenas intenciones, pero ella inmediatamente chilló

----¿Y lo dices tú?----Pronuncío en una sonrisa llena de veneno. Demostrándole lo infantil que aveces podía llegar hacer----No puedes venir a darme clases de moralidad cuando tu reputación está manchada ¿Te crees que meterse con un hombre sin anillo de por medio te convertirá en una dama de sociedad?

Abrí y cerré la boca como un pez fuera del agua. Sorprendida y dolida a partes iguales, era como si me hubiese dado una bofetada o un punta pie.

----Tu ni siquiera sabes nada----Logre articular en medio de un nudo en la garganta

----¿Como puedes ser tan egoísta?

----¿Egoísta?----Repetí incrédula. Tan solo quería su bienestar por que la quería mucho.

----Eres la amante de un hombre que solo te mira como un pasatiempo. Jamás conocerás lo que significa que te amen de verdad

Sonreí sin nada de diversión. Era más bien, triste.

----¿Que sabes del amor Elaine?

Se quedó pasmada. La pregunta la tomó por sorpresa y su silencio me confirmaba lo que sabía, ella se dió cuenta y cambió de tema rápidamente

----¡Siempre has estado celosa de mí! No soportas que te gane en belleza

----¿Como puedo estar celosa de alguien que no está pensando con la cabeza?----Su nariz se arrugó en una mueca de disgusto, pero aún así seguí---- Tal vez seas más atractiva físicamente, pero eres solo un cascarón vacío sin gracia

----¡Te odio!----Gritó a todo pulmón, perdiendo los estribos. Me sentí avergonzada de que vieran el comportamiento de Elaine, por que era similar a la de un niño. Aprete los labios----¡Te mereces lo que el príncipe te está haciendo!

----¿De que estas hablando?----Pronuncie confundida. Sus ojos brillaron al ver mi desconcierto

----No le diste lo que quería y ahora hay otra en tu lugar, parece que ni siquiera supiste entretener a un hombre

Me quedé pasmada al darme cuenta de lo que estaba dando a entender. Los recuerdos vinieron a mi mente como un rayo. La Rubia de hacia un rato, su reacción, los gestos de las demás, la cara de satisfacción de la princesa.

Tuve que sostenerme para no caer.

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Comments

mili Hernandez

mili Hernandez

Gracias autora por seguir escribiendo e inspirándose

2023-04-07

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