Mi inocente corderito

Terrance

----Te estás empeñando en que un día de estos decida arrancarte un testículo mientras estes dormido----Me amenazó mi padre al ver mi estado. Apenas y me podía poner en pie por todo lo que había tomado

Lo habia hecho a propósito, solo para arruinarle el día y lo conseguí. Él echaba humo de las orejas y maldecia en voz alta, después de que estuvimos a solas

----Me estarías haciendo un favor, para no ir engendrando críos a diestra y siniestra

----Descarado egoísta----Contestó al ver mi actitud desvergonzada. Su rostro se volvió rojo al igual que su cabello provocando que soltara una risa burlona----¿¡Te estás burlando de mí!?

Abrí la boca para hablar, pero mi madre me interrumpió en un grito

----¡Pueden dejar de discutir!----Gritó colérica. Los dos cerramos la boca de inmediato ante la presencia femenina

Ella se irguio y clavó su mirada en nosotros como una advertencia. Me mordí la mejilla para comportarme y evitar otra discusión. Padre fue corriendo tras ella, como un cachorro perdido. Nos dió una mirada decepcionada que conocía perfectamente por que, era la misma que me habia dado toda mi vida.

El Rey dió su discurso que daba todos los años, aburrido y lleno de sentimentalismo como siempre. Me tocó quedarme callado y ser una sombra presente a lado de mi progenitor, escuchando y reprendiendo en mi mente las cosas que yo cambiaría y mejoraría. Después de la media noche, se les abrió la puerta a todas las castas sociales, en un salón enorme lleno de comida y música ruidosa.

En el camino ví muchas jovencitas mirarme sonrojadas. Los niños querían acercarse pero no se los permití, por que no quería mezclarme con los plebeyos y que me contagiaran alguna enfermedad, busque entre todas las jóvenes hijas de nobles a la mujer de la plaza pero no la encontraba por ningún sitio, empezaba a preocuparme que ella no viniera

----¿Estás buscando a alguien?----Cuestionó un indeseable. Contemplé con aburrimiento a Saulas.

Estaba más feo desde la última vez que lo vi. La panza le había crecido al mismo tiempo que la barba, evidenciando su glotonería.

Saulas era la versión más deteriorada de mi padre. El cabello cobrizo lo tenía deslavado y sucio. Causandome vergüenza de su sola existencia, no se por que Hans seguía alimentando sus ilusiones

----Pensé que te esfumarias de mi vista----Respondí en su lugar. No estaba de humor para discutir con alguien tan insignificante

----Eso quisieras sobrino mío----Sonrío burlón----No te libraras tan fácilmente de mi aunque quisieras, mi hermanito no lo permitiría

----Por ahora

Mi comentario inocente hizo que estallara, y soltara improperios

----No sería sorprendente que traicionaras a tu padre----Siseó furioso, demostrándome el rencor que todavía me guardaba----Las alimañas como tú, viven para arruinar y destruir

----Y colonizar Saulas----Repliqué de inmediato, no dejándome vencer.----Yo nací para traer desgracia a la vida de mis enemigos

----Maldigo la hora en que Jane parió un traidor como tú

Sus palabras me eran nulas, los convertían en elogios para mí y solo me hacían engrandecer. Solté un bostezo de aburrimiento, hasta que mis ojos siguieron una figura familiar, pestañeé varias veces para comprobar que no se trataba de una mala jugada de mi mente, pero tal parece que era real y no era producto de mi imaginación.

La seguí, dejando a Saulas despotricando solo y fui a por la mujer de mis pesadillas. Las personas se abrían el paso al verme y se doblaban, para hacerme una reverencia. La chica se dio la media vuelta, confundida.

Sus ojos se abrieron más de la cuenta, soltando un gemido del susto. Le di un vistazo de arriba a abajo más de la cuenta, comprobando que era ella.

Llevaba una corona de gardenias en el cabello, haciendo un contraste con un sencillo vestido blanco que dejaba el pecho descubierto y se pegaba a su silueta, simulando una guitarra. Me quedé sin habla y la mire tres veces más de la necesaria.

----Eres tú----Murmure aún sin poder creerlo. La chica había perdido el color, los labios entre abiertos y la mirada asustadiza----La chica de la plaza

----Majestad

Hizo una reverencia torpe, sus manos estaban temblorosas, como si fuera un animalito a punto de ser cazado. Estaba expectante como si en cualquier momento, me le lanzaría encima mordiéndola

----No volvemos a encontrar

----Lo lamento majestad, no quise ofenderlo----Agacho la cabeza----Fue un acto de imprudencia, pero mi familia no merece pagar mis actos

Fruncí el ceño sin entender.

----¿De que estas hablando?

----Mi familia no merece pagar mis pecados, yo soy la responsable

----No estoy entendiendo

Seguí diciendo en medio de mi incredulidad, hablaba de algo que yo no entendía

----¿No va a matarme?

Su pregunta me tomó por sorpresa. Y todo tuvo sentido, ella creía que la asesinaria, con más razón sabia lo que había hecho. Pero me sorprendió más el hecho de que se estuviese poniendo su familia en primer lugar antes que a ella

----Por el momento no

Soltó un suspiro de alivio, como si le hubiese quitado la navaja del cuello, mi boca fue ágil al momento de querer satisfacerse de información, desesperado por saber más de ella

----¿Cual es tu nombre?

----Claire----Respondió un poco nerviosa. Sus expresiones la delataban. Su nombre era poco común y me parecía curioso por que iba a cordero a su personalidad. Ella se corrigió al darse cuenta de un diminuto error----Claire Austen

Ella era

Interesante

Claire era pelinegra, de ojos tan grandes como los de un ciervo. De piel blanca y labios rojos como la sangre, su cabello estaba lleno de risos salvajes que le decoraban su cara de una manera muy llamativa

Mire sin nada de pudor, su escote y tenia buenas proporciones. La chica ni siquiera se dio cuenta, era muy distraída

----¿Quien es tu padre?

Enseguida me encontraba dispuesto a saber, quería conocer a la persona que había engendrado semejante mujer y felicitarlo. Claire se mordía el labio nerviosa, algo que no pase por alto

----¿De que casta eres?

Trago grueso, tomándose su tiempo antes de contestar

----Mi padre es granjero

----Eres una Plebeya----Termine por decir completando la oración un poco decepcionado. Ella no pareció ofendida o no lo demostró

----¿Eso le molesta?

----Si----Afirmé sin titubear. Ella abrió los ojos al ver mi descaro. No me gustaba estar cerca de los pueblerinos, siempre supe que estaba por encima de su nivel y no me molestaba en relacionarme con personas que estaban para servirme,

pero con ella haría la excepción

Era bonita pero había estado con las mejores bellezas, que aún no podía entender que miraban en esa mujer que me resultará llamativo, lo dejaría pasar por esta vez que era una pueblerina, y trataría de olvidarlo mientras estuviese perdido en sus bonitas piernas

----Te propongo un trato. Pasa la noche conmigo y me encargaré de darte treinta monedas de oro

Claire frunció los labios enfadada, su pequeña nariz se arrugó del disgusto y la sola acción me tenía embobado. Aparenté la indiferencia, cuando por dentro quería llevármela lejos y encerrarme en una habitación con ella

----No sé por quién me ha tomado pero le aseguro que jamás me vendería como una mercancía----Su voz perdió toda la ternura que la caracterizaba y se volvió amenazante. Sus mirada se endureció

Al ver su cara, le ofrecería lo que quisiera, tan solo para quitarmela de encima

----No me importaría pagarte el doble si es lo que pretendes----Le propuse casi desesperado, algo sorprendente en la historia.

No me importaría retenerla para que estuviese a mi lado, yo siempre tenía lo que quería, joyas, dinero, poder, riquezas, mujeres.

Claire era un capricho que lo tendría tarde o temprano hasta que me aburriera.

Ella apretaba sus pequeños puños y me miraba como si quisiera incinerarme vivo, era divertido ver como se contenía para no armar un escándalo y lo confirme cuando miro hacia ambos lados, mirando a todas las personas que no se molestaban en disimular su indiscreción

----Parece que no me está entendiendo----Respondío con una falsa amabilidad que se notaba a kilómetros de distancia que estaba furiosa. ----No soy una prostituta, espero y pueda entenderlo

----Todos tenemos un precio

----Pues yo no----Me contesto más filosa. Y me crucé de brazos, esperando que se retractara

Casi podía oler el miedo latente y el nerviosismo que la acompañaba y no podía disimularlo. Me irritó que estuviese actuando como si no le interesara cuando sabía que en cualquier momento iba a postrarse de rodillas por mí, rogando que le diera otra oportunidad

Iba a hacerlo tarde o temprano, en cualquier momento. Todas lo hacían y ella lo haría también, aunque eso implicase que la odiara, por que odiaba cada parte de esa mujer pero a la vez quería descubrir más de ella

----No tienes ni la menor idea de a quién estás rechazando----Dije entre dientes con el ego herido

La pueblerina negó con la cabeza, haciéndo que la maraña de rizos se moviera

----Si lo sé, pero también se el peligro que usted representa

Sonreí dándole la razón, por que la chica era lista y sabía lo que se le vendría encima si negara mi invitación y a la vez, aceptaba.

¿Haría su vida miserable? Tal vez

Pero los dos íbamos a matarnos uno al otro tarde o temprano, yo la odiaba y ella muy probablemente me odiaba, pero aún así me encontraba sonriendo como un niñato por Claire, algo extrañamente sorprendente dada mi aversión por las personas, pero ella era la excepción. Me gustaba, por que tenía un toque de malicia entre toda esa bondad que aparentaba

Iba a proponerle un trato, que ella se quedase en el palacio unos días y después volvería a su casa, para poder quitarmela de la cabeza, me encargaría de regalarle todas las joyas costosas que quisiera, ella y su familia nunca conocerían el hambre, pero tarde más de la cuenta en hablar y desgraciadamente reaccione demasiado tarde, y en un vistazo tenía a Amelia colgada del brazo como una garrapata.

----Tu madre está preocupada por ti----Mencionó furiosa. Me solté de su agarre, fastidiado

----¿Y te envió a ti para espiarme?----Comente mal humorado. Me ignoro y se dedicó a mirar a Claire de pies a cabeza como un insecto.

A ella no le afectó o lo disimuló muy bien. Nos observaba en silencio con incomodidad, como si estuviese por obligación. Realmente podía ser cierto a sabiendas que estaba en presencia de Príncipes, cualquiera estaría en su misma posición

----¿Te estoy interrumpiendo?

----Si

----No me importa----Sonrío presuntuosa. Aprete los dientes, contando hasta tres para no perder la paciencia o terminaría lanzándola lejos----¿Quien eres tu?

Ella la miró más de la cuenta y paseo su mirada por ambos, encontrándome con sus curiosos ojos en mi rostro, me mordí los labios para no sonreír al ver su clara atracción hacia mí, aunque ella se enfrascada en negarlo. Se dió cuenta y enseguida aparto la mirada avergonzada

----Claire----Contestó con timidez. Intimidada por lo imponente que era Amelia

----Claire----Repitío las palabras en una falsa sonrisa----¿Eres una dama de compañía?

Ella me miró pidiendo ayuda, sabía que si la atrapaba en una fiesta del que no había sido invitada, iban a echarla.

----Es mi acompañante esta noche

Amelia calló, como si hubiese quedado entumecida. Parpadeo varias veces, hasta que logro articular algo

----No voy a interrumpirte más

Puse los ojos en blanco, mientras veía como mi consanguínea se iba furiosa. Pero mis ojos fueron rápidos hacia la pelinegra, me llamaba tanto la atención que mi cuerpo se movía involuntariamente

Se llevó un mechón de cabello a la oreja, con la mirada perdida. Y quedé encantado con aquella simple acción

----Tengo que irme----La tomé de la muñeca, negando que se fuera. Observó el agarre, como si me hubiese salido una mutación en la piel

----Quedate conmigo

Con delicadeza, le tomé su mano, era tan suave y tersa como si nunca en su vida hubiese conocido el trabajo duro.

----No puedo----Negó con la cabeza desesperada, sin mirarme----Estoy comprometida

Y eso hizo que la poca estabilidad y empatía que estaba teniendo se esfumara con el viento. Fue como la gota que derramó el vaso, enseguida quise asesinar a quien fuera que se atreviera a tocarla, una fuerza sobre humana se apoderó de mí.

Ningún hombre era mejor que yo, no había nadie que se atreviera a conformarme o terminaría con el estómago abierto. Yo era el príncipe heredero, proveniente de familias de sangre real y dueño de todas las tierras del sur. Nadie iba a pasar por encima de mí

----¿Así?----Me encontré muy interesado por conocer al sujeto. Ignorando la punzada de rabia en el pecho.

La chica asintió un poco temerosa. Era como si se estuviese precaviendo

----¿Es un plebeyo?----Pregunté tranquilo, Claire trago grueso antes de contestar

----Así es

Aprete los labios tratando de tranquilizarme, aunque aún no supiera el por qué

----¿Le amas?

No me contestó y para mi fue más que suficiente, Alce las cejas, sorprendido. Claire entreabrio los labios y se paso la lengua por ellos, tratando de humectarlos, mentiría si dijese que no perdí un minuto en aquella acción

----¿Por que el interés?

Me encogi de hombros tratando de restarle importancia y aparentar indiferencia

----Simple curiosidad

----Estoy empezando a temer----Soltó una risita nerviosa. Y sabia lo que significaba

Tenia miedo

¿De mí? La había amenazado un par de veces pero no significara que le haría algo. Si bien, no era el hombre más dulce, jamás mataría a una amante sin una razón válida. Tampoco era un santo ni un blandengue y la mayoría de las veces estaba manchado de sangre ajena no tocaría que un inocente sin culpa

Pero, Claire no tenía temor por mí. Me había insultado tantas veces que resultaba ofensivo. Entonces ¿A que le temía?.

----¿Por que?

----Usted podría arrancarme la vida en cualquier momento o lastimar a mi familia----Me dedicó una mirada temerosa que no supe como reaccionar.

No quería parecer un idiota si confesara que nadie se había mostrado cómodo a mi lado y la situación me hacia estremecer. Opte por endurecer mi carácter

----Estoy siendo misericordioso contigo----Le recordé, siendo más brusco de lo que debería.

Agacho la cabeza, tomándome desprevenido

----Gracias----Susurró sin ánimos.

Pero no deje que la lastima se adueñara de mí. Le alcé el mentón para que mirara a la cara, por que era su superior y me debía respeto

----Me lo agradecerás después

Se quedó quieta con mi tacto. Inmovilizada. No emitió un sonido o protesto como siempre hacía, simplemente me observo como si estuviese descubriendo cada uno de mis secretos y yo no tendría ni la menor idea

Compartimos un momento extraño, que ella también lo notó pero no mencionó nada o simplemente el alcohol me estaba pasando factura y veía cosas en donde no lo habían, después de pasar los primeros tres minutos, alejé mi tacto de su barbilla como si quemara.

Ella tardó en recomponerse, y cuando lo hizo, su voz fue más lejana

----Señor, tengo que irme

----¿Por que? Si la fiesta apenas está empezando. No me diga que a su prometido le afecta----El último fragmento hizo que sintiera un sin sabor en la lengua, por todo lo que aborrecía y estuviese involucrado

----No es correcto que este a solas con un hombre, soy una mujer soltera y cualquiera que nos viese juntos pensaría que......

Se quedó callada, sus mejillas se tiñeron de rosa, evitando el contacto visual conmigo. Sonreí divertido

----¿Que eres mi amante?----Pregunté con una falsa inocencia. Como lo supuse, guardo silencio y jugueteo con sus dedos en una actitud nerviosa, que la dejaba en evidencia. No la perdí de vista y cada uno de sus movimientos los estaba analizando. ----Pues no estarían muy lejos de la realidad

No emitió sonido, la dejé con la guardia baja. Por mi bien, di dos pasos hacia atrás, alejandome de la Mujer de rizos salvajes que ahora mismo me resultaba demasiado tentadora con aquel vestido blanco, que simulaba pureza cuando ella era el pecado andante

Nos convertimos en Presa y Cazador. Ella ahora era mi pequeño corderito, frágil e inocente que tarde o temprano terminaría cayendo en mis manos

----Ya nos veremos Claire y entonces, te aseguro que cumpliré mi palabra y tu cumplirás la tuya----Fue lo último que dije, advirtiéndola de lo que iba a pasar

La dejé con la palabra en la boca y me fui para poder respirar tranquilo y no terminar cometiendo una estupidez. Fui a buscar una copa de vino con urgencia, la necesitaba tanto en este momento que en el camino me encontré con varios fanfarrones que poco me importó ser amable, pasando de ellos

Escuchaba como me llamaban o trataban de llegar hacia mí, pero fingía que no los escuchaba, hasta que llegué a un sector privado. Era una mampara hecha de tela transparente, y adentro estaba remodelada con muebles, los mejores vinos y postres. Los sirvientes iban y venían, y las concubinas estaban en cada esquina.

Solo las personas de rango alto son privilegiados en este tipo de fiestas. Y siendo el príncipe heredero, todos giraron a verme al unísono haciendo una reverencia torpe, dada la embriaguez de todos.

Tomé la primera copa que vi y me la tomé de un trago, calmando mi ansiedad, liberándome del momento agridulce y las sensaciones estupidas que me rodeaban

Sentí unas uñas en mí hombro y poco después un perfume fuerte inundarme las fosas nasales, sin necesidad de mirarla supe a quien pertenecía. Atenea, repartía una cantidad de besos en mi hombro que iban acompañados de pequeños mordiscos que antes me parecían seductores y ahora me causaban hostigamiento.

----Te extrañé tanto----Gimió en mi oído con su característico acento extranjero----¿Quieres divertirte?

----No estoy de humor----Me aparte, llevándome otra copa a los labios

----Estas bebiendo mucho

Trato de quitarmela pero fui más rápido y la aleje de mí. Estaba harto de mujeres entrometidas, quería estar solo y disfrutar de mi alrededor sin quejas de por medio

----Dejame en paz Atenea----Pedí cansado, pero ella se empeñaba en estar a mi lado aún cuando no lo quería.

----No has venido a verme----Me reclamó sin un ápice de felicidad. No le di largas y asentí, aceptando que tenía razón

----No tengo tiempo

Ella no se lo tomó tan bien, por que se vino sobre mi tratando de inmovilizarme. La hice a un lado, evitándola

----¿Estas con otra Mujer?

Su tono de altanería me molestó y pague con ella todo mi frutramiento que había dejado Claire

----No te debo exclusividad y no somos pareja si es que aún no lo has entendido.----Espeté a quemarropa, siendo un majadero como acostumbraba----Ten en claro lo que somos y no te olvides de ello

Su rostro se tornó blanco, como si nunca esperara esa respuesta. Ya sabía lo que estaba cruzando por su cabeza y no quería quedarme a soportar sus llantos.

Atenea había sido mi Amante por años desde que la rescaté de un cautiverio en su país. Realmente nunca supe como surgió la atracción entre nosotros, pero siempre establecimos nuestros límites para evitar que sucediera una tontería, que al día de hoy, ella estaba empezando a olvidarse.

Se fue sin decir una palabra y lo agradecí por completo. Era la celebración del aniversario de Hans, y me importaba un comino si era el mismísimo Rey, yo iba hacer lo que se me diera en gana. Toda la noche estuve apostando bebiendo y bailando en compañía de unos conocidos. Mis recuerdos eran borrosos pero lo último que recordaba eran un par de ojazos negros impregnados de inocencia, que próximamente serían míos.

En mi estado de embriaguez, mencioné algo entre dientes que hizo que mi acompañante me mirara con el ceño fruncido

----La tendré a la fuerza aún si ella no quiere

Fue lo último de lo que me acordé, después de caer dormido en el salón. Las risas fueron bajando y el ruido aminoró. Todo se volvió difuso

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Comments

Humberto Acosts

Humberto Acosts

Es una buena historia queremos mas

2023-03-09

0

mili Hernandez

mili Hernandez

Quiero más capítulos porfa🤗

2023-03-04

0

mili Hernandez

mili Hernandez

Gracias autora por escribir un capítulo más 😘🤗💓me encanta tu novela

2023-03-04

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