Claire
Observé mis uñas pintadas en un colorete bonito que las resaltaba más. Le había rogado a una de las mujeres que cuidaban de mí que me dejara con un sencillo vestido de seda que me permitiera caminar libremente
Oficialmente, tenía una semana en este lugar. Una semana sin saber de mis padres, arrancada de mi hogar de una manera malvada
Seguía llorando por las noches. Me sentía tan sola que apenas y podía hablar con las doncellas sin que estuviera un guardia vigilando. En mi corta estadía no me he topado con ningún miembro de la familia Real, gracias al cielo porque no iba a saber como reaccionar
----Tienes unos bonitos ojos, Claire.
Sonreí con las mejillas rojas, odiaba cada que me hacían un cumplido porque no sabía como reaccionar exactamente. Ana ese había vuelto muy amiga mía porque éramos casi de la misma edad, a diferencia de las otras que me llevaban como diez años arriba o más.
Nos habíamos vuelto muy cercanas, pero no sabía si podía confiar del todo en ella. La traición de Nancy me había hecho desconfiar de la amistad.
----Son herencia de mi Padre
----Tu padre debe ser muy atractivo.
La miré como si se hubiese vuelto loca. Ella soltó una risotada al ver mi expresión, por lo general era muy juguetona
Mi sonrisa se borró cuando un pensamiento triste cruzó por mi mente
----¿Crees que me extrañe?
Ana que hasta el momento estaba peinando mi cabello, paró en seco. Trague grueso, mientras miraba distraídamente mis uñas recién pintadas, pensar en mi papá dolía mucho.
----Por supuesto que sí----La escuché decir después de una pausa. Parecía incómoda y sus labios se movían de una manera nerviosa.
No quise suponer algo malo y lo dejé pasar.
----Ana----La llamé y tuve su atención----¿Podías traerme algún libro para entretenerme?
----¿Sabe leer?----Su pregunta me pilló de sorpresa, Me sentí ofendida porque las doncellas se quedaron espabilas como si entre ellas estuviera un monstruo
Lo cierto era que mi padre se había propuesto enseñarme todo lo que fuera necesario, no me consideraba una gran influyente matemática pero entendía muy bien el tema y sabía defenderme. Sentía una enorme pasión por los libros desde los tres años y me había devorado cada libro de la biblioteca. Madre repudiaba que su hija fuera una mujer que solo se encerraba en su alcoba a escribir y leer, pero no tenía idea que hasta el momento ese había sido mi pequeño escape
----¿Ustedes no?
Era estúpido lo que había salido de mi boca. Por supuesto que ellas no sabían absolutamente nada, pero no era su culpa. Era tan normalizado que las mujeres solo fuésemos criadas para ser madres y esposas sumisas.
Me había tocado ser el bicho raro del pueblo cada que las mujeres me veían leyendo.
----Puedo enseñarles
Todas guardaron silencio. Y me sentí avergonzada por un momento hasta que vi a una chica bajita, levantar la mano sonrojada
----¿Lo haría?
Su timidez era adorable.
----Claro----Le sonreí entusiasmada----La lectura es impresionante y no merece ser limitado
----No pierdan el tiempo escuchando las ridiculeces de esta niña. No tiene sentido lo que está diciendo ¿Es que de verdad piensan que leer les llevará a algo grande?----Intervino Rose. Haciendo que ellas se dispersaran como hormigas asustadizas----¡Dejen de perder el tiempo!
Ana me había explicado que Rose era la criada de la Reina. Por lo que se sentía superior a nosotras y se tomaba en serio las confianzas.
----¿Como está tan segura Rose?
----Por qué en este palacio ninguna mujer que se crea mejor simplemente por saber escribir ha llegado tan lejos
----Si no estás tan segura de tu argumento, te sugiero que no habléis porque eso entorpece a las demás
----Ya veremos hasta donde llegan tus aires de grandeza pequeña pastorcita
No me gustó lo que vi. Por qué la expresión socarrona estaba en todo su esplendor, y tuve mucho miedo de lo que pudiera pasarme.
Después de todo, Rose era
----Quiero ver a mi padre----Volví a decir. Esperando que mis súplicas fueran escuchadas, las doncellas seguían mirándose una a la otra siendo cómplices
----Un paseo por el jardín le caerá muy bien, señorita Spencer
Sonreí sin nada de gracia porque ni siquiera ese era mi apellido, era tan falso como la nueva yo. Optaron por cambiar de tema y convencerme de ir a dar una vuelta por los jardines de Verona, como se le eran llamados.
A pesar de estar encerrada en contra de mi voluntad. El lugar era espléndido, siempre estaba decorado con árboles cuidadosamente adornados y flores de temporada que agregan un toque festivo a cada habitación. Curiosamente, casi siempre son Rosas amarillas las protagonistas.
Todo está impoluto, limpio y ordenado. Podría jurar que casi podía ver mi reflejo en el piso y me provocaba gracia hasta que escuchaba los pasos detrás de mí y la realidad me golpeaba
----¿Algún día dejarán de tratarme como una criminal?----Inquirí cansada. Lugar a donde iba, estaban las doncellas y dos guardias conmigo, temiendo que cometiera algo estúpido
----Órdenes de su alteza Real
Los jardines del palacio son inmensas hectáreas verdes. En su mayoría arbustos gigantes. Decorada con algunas estatuas de mármol que simulaban a los animales del bosque. Los jardines siempre están muy brillantes, las flores son el principal atractivo, ya que aquí albergan miles y de todos los colores
Hay estanques por doquier, pero en medio hay uno diez veces más grande que todos, y es donde las palomas acostumbran a bañarse, el ruido del agua correr, es magia para tus oídos
Más allá de eso estaba la arboleda, aquello era un sitio para esconderse detrás de una cortina de vegetación. Había una parcela rectangular, rodeada de espesos bosques, se inspiraba en los cuentos de hadas. Estaba surcada por senderos serpenteantes, bordeados de arbustos, que conectaban pérgolas y paseos llenos de flores, intercalados con bancos para un tranquilo descanso.
Por supuesto que no me dejaban asomar las narices, mi límite solo estaba entre el jardín y mi habitación
----¿Por qué tienen un lugar precioso escondido de la vista?
----Se dice que una princesa y su amante se reunían allí para profesar su amor en secreto----Contestó Ana.----Pero solo es un rumor que cobró fuerza con los años
----Debe ser terrible, amar a alguien escondidas---- Susurré.----¿Usted se ha enamorado Ana?
Se quedó mirando algún punto fijo con tristeza. Pero nuestra pequeña conversación fue interrumpida por la apariencia de Guardias del palacio y un séquito de damas de compañía.
----Su Alteza real está aquí----Anunció un oficial del Palacio. Todas se pusieron en fila con la cabeza gacha en señal de respeto, hasta yo incluida
----¿Quién es ella?
Pregunté impresionada. La Mujer que tenía enfrente era irreal
----Es la sobrina de la Reina, la segunda hija del Rey Nicholas de Westminster, es princesa por nacimiento----Susurró Ana para que solo nosotras pudiésemos oír. Observé a la pelirroja caminar con la cabeza el alto, balanceando las caderas sin mirar a nadie----Es la princesa Amelia
Mis ojos fueron curiosos y se desviaron a los enormes montículos de carne que tenía como pechos. Llenos y redondos, Su cuerpo era tan voluptuoso que llamaba la atención así fueras una persona heterosexual. Los guardias se acomodaban los pantalones al verla pasar.
Su cabello le llegaba hasta las caderas danzantes. Era rojo como el fuego ardiente. Los labios eran carnosos, y su nariz era tan pequeña que fácilmente podía ser confundida con un botón. Tenía los ojos rasgados, su mirada era felina como la de una pantera.
----Es preciosa----Dije sin poder evitarlo. Ana asintió dándome la razón
----Es una lástima
La miré enseguida. Por qué casi siempre nunca entendía el trasfondo de sus palabras, Ana se escuchaba como si estuviese herida
----Es una serpiente venenosa----Farfulló al ver el signo de interrogación en mi cara. Arrugue el entrecejo confundido
----Pero es muy hermosa
----Pero la belleza nunca está en el físico----Respondió llena de ira
Aquello me dejó sin palabras, porque tenía mucho sentido, aún sin poder evitarlo seguí mirando a la mujer de cabello rojo hasta que desapareció.
Me impresionaba las facciones tan hermosas que tenía la familia Real, era como si la diosa Afrodita los hubiese bendecido en gran belleza. En su mayoría toda esta dinastía estaban compuestos por pelirrojos a excepción de la Reina Jane.
Todos tenían el color del cabello como la sangre. Puede parecer simbólico por todas las muertes que vienen arrastrando
----Es momento de entrar, el cielo está nublado y en cualquier momento puede caer una tormenta.
Mencionó Ana llamando mi atención. Asentí resignada, ahora más que nunca me parecía a un canario encerrado en su jaula.
----Vale
Los cimientos del palacio estaban decorados de oro y bronce. En los techos tenían pinturas renacentistas, a menudo involucrado con el tema de los Ángeles, pero estaban por todo el palacio.
Simulaban el cielo y las nubes, pintados en óleo. Era imposible que no apartar la vista del techo, porque estaban plasmados grandes obras maestras.
El Príncipe era afortunado de vivir en un lugar tan bello, Todavía podía sentir el mechón que me había arrebatado, como si fuese algo vital como un corazón.
Trate de borrar aquellos pensamientos
Ana me dejó sola en la habitación con algunos libros que le pedí. Y la mitad de la tarde me distrajo por horas olvidándose de la prisión y lo que estaba pasando. Al cabo de una hora Rose apareció en la habitación con una cara de pocos amigos.
----Vístete salvaje
Me lanzo a la cara unas mudas de ropa con nada de amabilidad. Las tomé entre mis manos para analizarlas y casi me caigo de boca, al verlas.
----Pero solo es ropa interior
----Así es----Pronuncio con fastidio. Volví a mirarlas, únicamente era un sostén de encaje rosa y unas bragas del mismo color. Eran muy finas, se veía que estaban hechas a mano, sabía que su costo era elevado, solo las mujeres aristocráticas las utilizaban----La amante del Príncipe necesita solo lo mejor
Aquello me dejó perturbada, las solté como si quemara. Estaba escandalizada
----Date prisa que no tengo todo
Rose al ver que no iba a moverme, ella misma se apresuró y me tomó de la muñeca con mucha rudeza. Jadeé del dolor al sentir sus uñas enterradas en mi carne.
Traté de soltarme, luchando para no dejarme vencer, pero me lanzó una bofetada que me mandó al suelo. Fue tan sonora que se escuchó la palma de su mano chocar con mi mejilla
Mi mejilla ardía de dolor casi entumecido. Rose, sonrió satisfecha. Mi mandíbula continuaba dolorosa. Con los dedos temblorosos, tomé las prendas y fui a cambiarme al cuarto de baño
Al salir, me sentía avergonzada y con la moral al suelo porque sabía lo que iba a ocurrir. Rose me soltó la trenza que llevaba puesta y dejó mi rebelde melena suelta, los rizos bailaron en mi cara al sentirse libres. En el palacio odiaban el cabello hecho tirones, por lo que siempre iba peinada en recogidos apretados que me resultaban fastidiosos.
Rose me colocó esencias en todo el cuerpo que desprendían un olor delicioso. Esta vez, me puso una
una bata encima para cubrir mi desnudez y con ella la utilicé para andar. Salí de mi habitación y los guardias no me miraron solo algunas criadas y doncellas.
Rose me empujó con brusquedad para apresurarme. En el camino a la alcoba del príncipe, recorrí los pasillos enormes, con decoraciones finas y extravagantes, las paredes llenas de pinturas de vinilo y los pisos de porcelana. Ella se entretuvo un momento y aproveché para mirar hacia los lados buscando ayuda, mi corazón dio un vuelco cuando reconocí a una Mujer vestida de sirvienta
----¡Elaine!----Grité entusiasmada de reconocer a mi consanguínea, nunca me había encontrado tan feliz de verla. Ella abrió los ojos de par en par al reconocerme
----¿Claire?
Asentí ferviente y casi se me salen las lágrimas de la alegría. Ella se acercó hasta mí, dudosa. Me observo de pies a cabeza y se dio cuenta de que únicamente iba vestida con una sencilla bata de seda.
En su cabeza algo hizo clic. Por qué dio un paso hacia atrás, asustada.
----Donde te has metido, llevamos buscándote una eternidad----Su voz sonó rasposa y distante. Razón que me hizo saber que ella no se alegró de verme----¿Ahora eres la concubina del Rey?
Arrugue las cejas. Apenas pude formular algo audible. Elaine trabajaba en este palacio y sabía cómo funcionaban las cosas, puedo intuir que no es la primera mujer que mira vestida de esa forma
----¿Que?
----Tu padre se va a morir cuando sepa en lo que te convertiste----Sonrío burlona
Trate de pasar por alto su comentario. Elaine era esencial para que me escapara de este lugar
----Necesito tu ayuda por favor, sácame de aquí te lo suplico----Junté mis manos en señal de súplica. Si no estuviera tan desesperada jamás habría hecho algo así y menos con una persona tan desdeñosa como lo era Elaine. Parecía pasársela en grande, olvido mis súplicas y se dedicó a mirarme divertida ----Elaine por favor
Quizás vio el miedo en mí y sintió lástima o su corazón se a blando y estaba sintiendo la solidaridad femenina
----Bien, te veré en la cocina mañana a las diez, quiero que seas puntual
----Gracias----Me lancé abrazarla, ella se tensó y no me correspondió. Pero me sentía tan feliz de tener a mi propia sangre conmigo, me daba consuelo saber que no estaba tan sola como pensaba.
Alguien me sacó a la fuerza. Me desprendí de mi prima con tanto pesar. Elaine me observaba distante
Rose volvió a zarandearme fastidiosa
----No puedes involucrarte con más personas, cuando eres la concubina de su Alteza Real----Me gritó enfadada. La saliva se desprendió de su boca y fue a llegar a salpicar mi rostro. Algo que me pareció de lo más asqueroso y repugnante.
Aun así, trate de aparentar que no me sentía confundido, lo disfrace muy bien.
----No entiendo
----No trates de hacerte la ilusa conmigo
Apreté los labios
----Es mejor que dejes tus comportamientos promiscuos si no quiere ir condenada a la horca. No quiero que después su Majestad tenga una enfermedad por culpa tuya
Iba a refutar y defender mi honor porque yo jamás haría algo semejante. En mi vida cometería algún acto imprudente, respeto las relaciones liberales pero no es algo de lo que yo haría, estuve a punto de arremeter en contra suya, pero no le llevaría la contraria a una Mujer que se creía una sabia.
Tenía más principios y educación que ella, apostaba que incluso me había leído tantos libros de los que alguna vez imaginó en su vida. Cuando estuve frente a frente en la puerta de la bestia. Sentí un escalofrío en mi columna vertebral y los nervios anticipados eran horribles. Me sudaban mucho las manos.
En mi mente rogaba que no sucediera nada, que pudiera salir de esta habitación intacta. Que el príncipe sintiera repulsión al ver mi rostro común lleno de imperfecciones. Antes de venir, me había asegurado de no lavarme la cara para que me encontrara nada atractiva
Un sirviente abrió la puerta. Y se hizo a un lado para que pudiera pasar. Fue imposible no abrir la boca nadamas entrar a los aposentos del príncipe, sin duda alguna estaban a la altura de su posición
Todos sus lujosos mobiliarios estaban recubiertos por finos baños de oro. En el centro de la habitación, una enorme cama con dosel ocupa el lugar de honor, cerrada con cortinajes para proteger al futuro monarca. La parte superior de la cama está decorada con cuatro ramos de plumas blancas de avestruz, un producto de lujo en estos tiempos
Una barandilla de oro impide el acceso a la cama, consagrando el espacio reservado para él. Sus paredes estaban tapizadas de un color ocre que llamaba la atención. Todos era divinamente precioso, ningún plebeyo imaginaría algo así
La puerta se cerró de golpe y me di la vuelta asustada. Me habían dejado sola con él. No tarde en visualizar una figura alta que se escondía en un rincón de la habitación y entre más se acercaba, podía visualizar de quien se trataba.
----¿Eres una especie de tributo?
Me sobresalté al escuchar su voz detrás de mí. Mis vellos se erizarán por su presencia. ¿Que tan rápido se había movido?
----¿Te ha comido la lengua el ratón?----Preguntó en tono de burla. El miedo se apoderó, temiendo que esta noche me fuera arrebatado el único símbolo de pureza que conservaba
----Por el momento no, majestad
Sus ojos brillaron llenos de diversión
----¿Que crees que diría tu prometido al verte así?
----Nada que no haya visto antes----Contesté de sopetón. Mi intención era ofenderle, pero no funcionó
Espere llegar el golpe que desencadenaría una serie de torturas pero simplemente se limitó a sonreír de una manera extraña.
----Todavía no has aprendido nada----Su tono de voz frívolo me heló la sangre----Veremos que tan divertido te parecerá cuando veas a tu prometido siendo objeto de mis experimentos
----Lo siento
Me apresure a decir, temerosa de que pueda hacerme algo malo. Estaba tentando al diablo y era demasiado peligroso
El Príncipe me ignoró, trague grueso antes de hablar
----¿Dormiré aquí?
----Por obligación sí
Me lamí mis labios nerviosa incapaz de pronunciar lo siguiente, por que me hacía sentir nerviosa su sola presencia, era demasiado intimidante
----Yo.... Ejem.... Eh----Tartamudeé pero el se me adelantó, interrumpiéndome
----No haremos nada Claire, desde aquí puedo escuchar el sonido de tu corazón asustadizo
Mis mejillas se pusieron coloradas y jugué con el dobladillo de la bata que traía. No podía pasar por alto el hecho de que estaba semi desnuda, demasiado expuesta
----¿No pasará la noche conmigo?----Me escuché tan decepcionada que me sorprendí. Mi cabeza estaba jugando conmigo
----No te preocupes----Dice sin inmutarse del miedo que irradiaba----Nunca me falta la compañía femenina
Hago una mueca, no puedo negar que es guapo de una manera descarada y aterradora, pero no me imagino queriendo acercarme a menos de tres metros de alguien tan viciosos
Pero aun así no puedo evitar, de todas las personas, pienso más en él.
No quiero, pero no puedo evitarlo. Cuando está en mi habitación, me siento como si estuviera atrapada dentro de una jaula con un tigre deambulando
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Comments
mili Hernandez
Gracias autora por ese capítulo largo,me fascina tu novela. porfa sigue escribiendo más seguido 🤗😘
2023-03-23
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