Terrance
----¿Viste como te hablo?----Se burló sin contenerse
Benvolio reía a carcajadas desde hacía un buen rato que habíamos llegado al palacio. Estuve conteniéndome para no lanzarle lo primero que tuviese a la vista, me había estado hostigando con la joven del mercader.
Aquella chiquilla insolente y maleducada. Se había atrevido a hablarle como le diera en gana a un comandante del ejército y a un futuro soberano. De solo recordar aquellos ojos negros mirarme con desprecio me hacía querer matarla pero a la vez descubrir más de ella. Ninguna mujer me había demostrado ser tan valiente y feroz como aquella.
Estuve a un milímetro de condenarla a la horca, pero me detuve por impulso o porque Hans iba a armar un alboroto y hacerse el héroe como siempre
----Te dejo sin palabras, por primera vez en la historia
----Cierra la boca Benvolio----Pedí cansado, estaba empezando a irritarme
A él le valió y tomó una manzana de mi escritorio, llevándola a su boca masticando como si su viera dependiera de ello. Arrugue la nariz, lleno de asco
----¿Crees volver a verla?----Preguntó con curiosidad
Miré la flor en mis manos, que hasta el momento no sabía por qué demonios la había tomado pero me recordaba tanto a ella.
¿Quería verla? Desgraciadamente, sí, quería saber más de esa lengua afilada y esa maraña de rizos negros que la acompañaba, porque además de ser insoportable era bonita. Y tenía el presentimiento que estaría en la fiesta de esta noche, por ser hija de un conde o duque
----No me interesa volver a verla----Dije tratando de convencerme a mi mismo, pero él solo puso los ojos en blanco como si no me creyese
----Ajá
----Era tan descarada----Solté sin pensar al recordar como me había hablado sin titubear, no había tenido miedo de mí----Que criatura más escandalosa
----Era igual de salvaje que tú
Apenas terminó de decir, lo fulminé con la mirada enfadada, Benvolio se tomaba muchas libertades por ser Amigo mío
----¿Que has dicho?----Le recriminó ofendido y molesto a partes iguales, pero él se dedicó a comer con lentitud la manzana, saboreándola en el proceso
----La chiquilla se parecía tanto a ti pero en una versión más parlanchina----Se mofó burlándose----Jamás había visto a una Mujer que se negara a tus encantos
Me apresure a decirle
----No habría estado con ella ni aunque se pusiera de rodillas.
Pero era una mentira, que el idiota no iba a saberlo por el bien de mi integridad
----Pues yo sí----Agregó poco después, haciendo que casi lo matara. Mis cejas se fruncieron en una expresión de desprecio
Benvolio iba a perder la cabeza si se atrevía a tocarla o a rozar su mano en su piel. Alzo ambas manos en señal de rendición
----Vale, ya has puesto el ojo en ella----Aseguró al ver mi expresión
----Va a ser mía----Aseguré más dispuesto de lo que pensaba. Benvolio se mostró divertido por autocontradecirme
----Pensé que la odiaba
De inmediato corregí mi error
----Será mi esclava
Entrecerro los ojos sin creerme, como si en cualquier momento iba a ir a lanzarme a los brazos de la chica
----Como digas
Jugueteé con la flor, mientras pensaba y le daba vueltas a la cabeza, pensando en cómo hacerla caer. Era una fiera de ojos salvajes y perversos
Definitivamente, iba a tenerla, me gustaba, iba a averiguar que más podría hacer aquella boca además de insultar
----Terrance, cariño mío----Chilló una voz a mis espaldas. Me giré hastiado al reconocer ese sonido tan fastidioso
Una pelirroja chillona estaba frente a mí, más sonriente que nunca. Benvolio perdió el habla mirándola como si fuese un fantasma al ver a Amelia Mountbatten. Sobrina de mi madre y prima mía, también más conocida como la princesa de Westminster.
----¿No piensas saludarme?
----¿No se suponía que vendrías mañana?
----¡Adelante los planes!----Chilló emocionada, haciendo que mi oído sufriera
No me moleste en ocultar mi descontento. La hice un lado cuando trato de abrazarme, ella no mostró signo de enfado o indignación, simplemente seguía sonriendo como loca
----¿No te alegras de verme?
----No----Mencioné fastidiado. Pero ignoro mi actitud, claro está
Agitaba sus espesas pestañas en mi cara como un abanico. Benvolio Carraspeo buscando la mínima atención por su parte, pero ella lo miraba como un idiota.
Él sabía que ella lo despreciaba pero carecía de su cariño, y se conformaba con miserias de afecto. Amelia era la personificación del clasicismo, y existía una probabilidad de que ella lo soportara solamente por mí
----Princesa----Saludó entusiasmado, observando su rostro como si fuese la joya más costosa.
Amelia lo saludó sin ápice de amabilidad, mostrándose hostil como lo era siempre
----Sargento Dudley
Él sonrió de oreja a oreja como si se hubiese ganado un botín de oro. Puse los ojos en blanco, al ser tan obvio
----Me alegro volver a verla, siempre es un gusto tenerla cerca Princesa
Asintió sin ganas de hablar, mire a Benvolio mandandole señales para que captase. Ella no era esencial para su vida, no la necesitaba. Me parecía absurdo que se volviera loco por una Mujer, cuando habían miles en el mundo y mejores
----Me gustaría si no es molestia sargento, estar a solas con mi primo
La fulmine con la mirada, molesto por su descaro, Su imprudencia me estaba fastidiando y solo la soportaba por ser hija de un Rey, de lo contrario ya la hubiese mandado lejos
----P-por suppuesto----Tartamudeó incómodo. Sus orejas se pusieron rojas como un jitomate
----Tu te quedas aquí----Demandé autoritario.----El queda las órdenes aquí, soy yo
----Yo no quise sonar grosera, solo quería privacidad----Se excusó poco arrepentida
----En todo caso, puedes irte cuando quieras hacerlo----Terminé diciendo con voz dura.
Sus ojos se nublaron repletos de lágrimas, Benvolio la miraba con impotencia, le dolía aún más que su amada sufriera aún si eso significaba que lo despreciara como un gusano
----Es mejor que me vaya
----Benvolio..----Le amenace, mientras miraba con odio la escena frente a mí. No tenía que ceder a un capricho
Su deber era más fuerte, y se inclinó hacia donde estaba su debilidad, y la complació
----Hasta luego----Se despidió con tristeza
Nos quedamos en un silencio abrumador, Benvolio se fue con pasos apresurados con la cabeza cabizbaja, después de la humillación de la pelirroja fastidiosa, mientras yo mismo entraba en cólera. La puerta se cerró con un ruido sordo, que hizo que reventara
----¿¡Quien demonios te crees que eres!?
Se tambaleó asustada cuando le grité furioso. Sus ojos desbordaban grandes lagunas
----¡En tu reino mandas tu, pero este es el mío y te pese o no las órdenes las doy yo!
Se encogia con cada grito que daba, pero me importaba una mierda ella, solo era una precentiosa arpía como Saulas
----Terry...----Susurro asustada. Y le dediqué una mirada llena de resentimiento que la hizo llorar más.
Sus lágrimas no me afectaban, la conocía perfectamente y sabía que era una gran actriz
----Odio ese maldito diminutivo----Le recordé.
----Terrance----Corrigío nerviosa. Sus labios temblaban como si tuviesen vida propia----Queria estar a solas contigo
----Pero yo no quiero estar contigo----Contesté fuera de si pero con la mayor honestidad que conocía
Su expresión fue como si la hubiese abofeteado. Poco me importó si rompí su podrido corazón, quería que se largará y me dejara solo
----Estas enfadado y no conoces la magnitud de tus palabras----Dijo con la voz quebrada, tratando de justificarme como siempre hacía cada que la lastimaba----Conozco a mi Terrance y el no me haría eso
Estaba cansado y no iba a arruinar sus ilusiones por que sabia que no iba a entrar en razón, Amelia se había quedado con la versión más antigua de mi persona, aún sin saber que había adquirido malicia desde hacía mucho. Suspire tratando de controlarme, para no soltar otra tontería que la hiciera desmayarse del llanto si eso fuese posible, lo mejor que pude hacer es fingir tranquilizarme y echarla de aquí antes de que explotara
----Largáte de una vez Amelia----Pedí casi a ruegos
Se secó su lagrimas con las mangas de sus ropas. Tratando de aparentar ser la Princesa fría de siempre, algo que siempre admiré de la sobrina de mi madre. Ella susurró algo que no escuché y se dio la media vuelta, hasta desaparecer de mi alcoba
Me pasé las manos por el cabello tratando de tranquilizarme. Y fui a por una espada para practicar con un criado.
Después de un rato terminé jadeante pero con satisfacción al tener a Juan de rodillas con la espada muy lejos de él, sonreí victorioso. Él se paró un poco descolocado y débil, no tan acostumbrado a un entrenamiento duro.
Lo cierto era que para mí desgracia o fortuna, Hans me había metido al ejército desde los doce. Me había aventurado a ver todo lo que un niño jamás debía y despedace tantos cuerpos que ni siquiera podía contar. Logrando encontrarlo fascinante, y convirtiéndome en un cazador en demasía, nadie iba a darme clases de moral cuando ni siquiera conocen toda la mierda que vengo arrastrando
----Necesito algo de ti
----Si señor
----Quiero que me encuentres a la Mujer de la plaza, a la pelinegra, tengo un presentimiento de que tu podrías encontrarla----Traté de sobonarlo, Juan podría investigar en las altas casas y traerme a la chica----Te voy a pagar muy bien
Sus ojos brillaron llenos de ambición, conocia perfectamente el sentimiento que podía entender la necesidad de el, sin titubeos me contestó muy apresurado
----Por supuesto mi señor
Mi ansiedad crecía por saber de aquella chica, una parte de mí pensaba que se trataba de pasión, y cada minuto me autoconvencia que era eso, iba a tenerla y después la iba a dejar ir, calmando mis ansias de ella
Sabia que solo era un capricho, que al tenerlo se me iba a pasar, me convencía lo suficiente como para afirmarlo
Los días pasaron y Juan nunca obtuvo noticias de la Mujer de la plaza, me había asegurado de encontrarla por cielo, tierra y mar, esa mujer no iba a librarse de mí, aunque quisiera.
Amelia seguía hostigandome con su presencia, verla merodeando por el palacio, me hacía entrar en cólera y evitaba estar en aquel lugar respirando el mismo aire que ella, por lo que prefería pasar mi tiempo en el cuartel o en el castillo de Winston, por que estaba a las afueras de la ciudad
Hans se había vuelto un grano en el trasero, teniendo su sombra siempre tras de mí, como si se estuviese asegurando de que no hiciera algo malo en los siguientes días que sé que son importantes para él. La conmemoración de su aniversario de coronación se celebraría a lo grande como siempre hacía cada que se le antojaba. Había optado por no asistir solo para dejarle en claro que sus órdenes me valían un quintal de mierda, pero por mucho que odiara a mi padre, también tenía mis intereses y sabia que la Pelinegra iba a estar ahí, al ser hija de un noble
Y heme aquí, frente al espejo vestido en un elegante traje de sastre negro hecho a la medida. Confeccionado para hacerme sentir imponente como el futuro Rey que era pero me hacía sentir tan infeliz.
----¿El circo ya empezó?
Mi nana me miró foribunda ante mis comentarios mal intencionados y siguió acomodando mis solapas del traje como si nada
----Si se refiere a su padre, ya está listo
----El Payaso número uno no podría faltar----Sonreí sin gracia. Por qué éramos un circo, fingiendo ser algo que no eramos
Mi nana suspiro con cansancio y se separó de mí, lo suficiente para mirarme a los ojos
----Príncipe Terrance, este es un día especial para su padre
----¿Eso en que me beneficia?
----No lo arruine con su actitud malcriada----Me regañó como si fuese mi madre.
----Aveces eres tan insoportable----Me quejé de ella, Marie puso los ojos en blanco, causando me indignación. Como si no le importase mi opinión en lo absoluto
----Lo veré en unos minutos----Se levantó, sacudiéndose las manos----Iré a asegurarme de que la Princesa no esté haciendo llorar a otra doncella
----Aségurate de costurarle la boca----Le respondí de mal humor. Marie me miró el doble de mal, pero ni me inmutó. Amelia era una guacamaya fastidiosa
Mi nana se despidió de mí y se fue rogándole al cielo paciencia, haciéndome sonreír en el proceso.
Fui a por una bebida para darle un gran trago y asegurarme de poder aguantar toda esta farsa, para recargar energías. Sabrá el cielo cuanto de fuerza necesitaba para soportar todo sin demostrar mis verdadera intenciones y dejarme al descubierto. Pero mi plan fue de picada cuando la botella iba a por la mitad y todo a mi alrededor estaba dando vueltas.
Pero me sentía relajado y lo demás no me afectaba, todo estaba bien. Un ciervo me ayudó a llegar hasta el salón y apenas fui consciente de estar en presencia de mucha gente que me miraban asustadizos, o furiosos como lo estaba haciendo en este momento mi padre. Lejos de sentirme mal, sonreí demostrando que me la estaba pasando en grande
El sufrimiento de mi padre era mi felicidad. El viejo se tragó el coraje y cambió la cara al público, mostrándose alegre y amable, por poco y vomitó en sus pantalones al ver la imagen poco realista del Rey.
Me iba a divertir, eso era claro
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Comments
mili Hernandez
Hola querida autora, me fascina tu novela. porfa continúa escribiendo me gusta como va la trama seguiré esperando por más. Felicitaciones 🥳😘🤗
2023-03-04
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Edna Miranda
hola autora me encanta tu historia es mejor que la primera no demores en subir los capítulos sé que tienes más. cosas que hacer pero me gustaría seguir la trama de la historia gracias ☺️
2023-03-01
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