Claire
Escuche dos golpes en la puerta que me hicieron despegar la mejilla de mi almohada. Todavía tenía el cabello revuelto y saliva seca en la comisura de la boca cuando fui abrir la puerta. Ana estaba del otro lado con una ceja enarcada
----¿Por que no estás vestida?
Me pasé el dorso de la mano por los ojos, quitando los últimos rastros de sueño
----Eh?----Contesté aún somnolienta. No estaba entendiendo nada y mi cerebro estaba tardándose en procesar
----Le dije a Rose que te avisara que hoy tendrías un desayuno con sus majestades
Solté un sonido de frustración. Sabia que ella lo estaba haciendo a propósito para fastidiarme. Me miré el vestido con el que me había dormido y era impropio para un desayuno con el Rey.
----No tardaré en cambiarme----Me apresure a decir desesperada
----¡No hay tiempo! Te están esperando, se suponía que ya tenías que estar lista
No tenía nada de tiempo, me recogí el cabello en un moño mal amarrado con unos mechones sueltos. Salí disparada.
Se suponía que hoy buscaría a Elaine para escaparme pero desde nuestra conversación no la había encontrado por ningún lado y me preocupaba que algo malo le pasara. Después iría a buscarla, para que estuviese tranquila.
Llegué al enorme salón decorado en oro. Dejándome pasmada, del techo colgaba un candelabro de vidrio, el piso era de mármol y estaba iluminado por completo, por rastros amarillos, en medio de la estancia estaba una enorme mesa larga hecha para cien invitados. Entre abrí los labios, sorprendida. El guardia me miró de pies a cabeza, antes de ser anunciada, supongo que por las pintas que traía. Todos los presentes levantaron sus cabezas al verme
Mi corazón estaba desestabilizado, por la anticipación de los nervios. Todos estaban observandome como si fuera un bicho. Me apresure hacer una reverencia, pero al momento de inclinarme, pisé por accidente el dobladillo del vestido y caí de bruces al suelo
Mi grito, escandalizó a todos. Y sentí mi cara chocar con el piso en un golpe ensordecedor. Poco después,
unos brazos me rodearon para ayudarme a levantar. Me disculpe más veces de la necesaria, muy avergonzada.
----¿Estas bien?----Escuché una voz que he escuchado más veces de la necesaria en mis pesadillas. Giré de inmediato el rostro y tuve de cerca su nariz, rozando la mía
Si no estuviese un poco contraída por el golpe, me hubiese apartado de inmediato. Pero me quedé observando su cara como si fuera la primera vez. Mis labios se entreabieron
Tenia la sonrisa más perfecta y endemoniada del mundo. Sus ojos eran como los de un cazador dispuesto a atacar en cualquier momento. Portaba con elegancia, la astucia y la capacidad de sacarme de mi cascarón
Alguien se aclaró la garganta y volví en sí cuando me di cuenta en donde estaba. Me aparté de inmediato cuando fui consiente de que estaba en presencia de sus Majestades. Las mejillas se me ruborizaron otra vez al recordar mi bochornoso momento
----Tome asiento señorita Spencer----Escuché la voz del Padre de Terrance. El mismísimo Rey de Wimbledon.
Era un hombre mayor de cabello rojizo oscuro y de barba prominente del mismo color. Con rasgos nórdicos y fuertes, era muy atractivo para la edad que tenía. Y su hijo era un versión más joven de el
Una criada me señaló un lugar a lado del Príncipe, quien estaba todo el tiempo detrás de mí, poniéndome aún más nerviosa.
Tome asiento y espere a que todos volvieran a la normalidad. La princesa Amelia estaba frente a mí, con una expresión extraña, por supuesto que no la pasé desapercibida, era más bonita de cerca como una muñeca de porcelana de las que me acostumbraba a comprarme mi madre
----¿De dónde eres pequeña?----Preguntó la Reina en un tono dulce, Tratando de aminorar el ambiente. Desperté de mi ensoñación justo a tiempo, le sonreí mientras recordaba el lugar donde había crecido
----En un pueblo al norte llamado Beldonia, donde todo a su alrededor está lleno de praderas y lagunas
----Debío ser una experiencia muy bonita haber crecido ahí----Espetó la Reina, regalándome otra sonrisa amable----Cuando tenía tu edad, mi hermano me mandó a un lugar parecido al tuyo, donde estaba cerca del bosque, era un lugar precioso
----¿En serio?----Pregunté más sorprendida de lo que imaginé. Sus movimientos eran ágiles pero siempre se mantenía impasible.
----Sí----Tomó un sorbo de su copa y se inclinó a hablarme como si fuese una vieja amiga----Si te soy sincera, adoraba estar allí
----Apuesto a que debió ser increíble
La Reina volvió a sonreírme. Era una mujer muy risueña. Además de que era muy bonita.
Le había heredado al príncipe sus llamativos ojos azules. Y tenía el cabello de un rubio tan claro como la mantequilla. Era la única entre todos en no pertenecer a la dinastía pelirroja. Quedé encantada con lo dulce que era y lo bien que me hizo sentir como si estuviera en casa
A mi lado el príncipe, no dejaba de observarme con curiosidad y su sola presencia me hacía sentir muy pequeña. Intimidaba más que sus propios padres. Por el rabillo del ojo lo observaba y veía que estaba más tranquilo.
De solo recordar lo cerca que estuvo de besarme los labios hacia que me sonrojara y mis pensamientos girarán en un entorno diferente, a menudo me regañaba y trataba de recordar que el era mi verdugo y el iniciador de todos mis males.
No iba a engañarme con ese rostro perfecto, por que solo era una fachada de todo lo que escondía por dentro
----Su rostro me parece familiar----Escuche una voz muy aguda casi como una melodía. Una Pelirroja me estaba observando con algo más de interés. Tenia una sonrisa demasiado falsa para darse cuenta
En toda la cena ella estaba actuando extraño. Terrance estaba pendiente de sus movimientos y a cada momento me tocaba o acariciaba mis manos, de una forma que no sé explicar
Me aclaré la garganta nerviosa. Mientras jugaba con el dobladillo del vestido
----Mi Padre es agricultor, tal vez me ha visto por los mercados de la plaza----Le sonreí con amabilidad. Pero ella no me la devolvió, e hizo una mueca mal disimulada
----Yo nunca he pisado un mercado, dudo que algún día lo haga
Después de eso se extendió un silencio que solo el ruido de los cubiertos interrumpía. Los criados me sirvieron una porción enorme de carne fresca acompañada con champiñones, mi estómago rugió al verlo y le di una gran probada, soltando un suspiro de encanto
El Príncipe esbozó una sonrisa divertida
----¿Te gusta?
----Esta delicioso----No pude evitar decir con las mejillas infladas.
----Me da gusto, era un buen hombre de mis tropas----Espetó con tranquilidad, llevándose un gran trozo a la boca. Sentí un sin sabor en la boca del estómago, observé mi plato horrorizada----Provecho querida
Abrí los ojos de par en par. Y bajo su atenta mirada expulse el bocado en una servilleta, la sola idea del canibalismo me provocaba arcadas, ahora me sentía muy sucia. El tenia una expresión de satisfacción total. Había malicia en toda su cara reflejada
Razón que me hizo desconfiar de lo que me había dicho
----¿Estaba bromeando?----Traté de decir para convencerme y no romper a llorar
----Por supuesto----Contestó con una sonrisa maliciosa, que me prometía todo menos honestidad.
Dejé el plato a un lado y me conforme en comer las hogazas de pan, un poco mas asustada.
Después de un rato me quedé callada escuchando la conversación entre los miembros de la Familia más prestigiosa del país. Todo giraba en torno a fiestas de té, asuntos de estado, nuevos guardarropas y chismes de la alta sociedad.
El Príncipe ponía los ojos en blanco cada que su padre hablaba de su tío Saulas. Y me pregunté si entré ellos dos existían una enemistad, por que no lo había escuchado decirle papá en todo el desayuno.
Estuve observándolo sin que el se diera cuenta hasta que fui interrumpida de momento
----¿Tienes pecas?----Preguntó la Reina en medio de su estupor como si fuese algo sorprendente, Instintivamente me lleve las manos a la nariz en donde todas ellas estaban espolvoreadas
----Veintiocho pecas en total----Le Respondío su hijo con normalidad, antes de que yo pronunciara algo. Ante mi incredulidad lo observé tomar su copa y darle un sorbo gigante
No sé si debería preocuparme que el supiera ese pequeño detalle, las veces que nos habíamos visto solos se podían contar con una mano.
----Es por herencia de mi Padre, Majestad----Bajé la cabeza apenada sin saber que decir.
----Me parece adorable
Sentí las mejillas calientes. Probablemente ahora mi apariencia era similar a la de un jitomate, pero no estaba acostumbrada a recibir elogios y no sabía cómo reaccionar
Odiaba esas pecas, me hacían ver la cara sucia y mi madre a cada momento lo resaltaba. Pero a la Reina de Wimbledon le encantaban. Que irónico
----Señorita Spencer, ¿por qué está vestida con un camisón?----Preguntó de sopetón la Princesa. Y recordé que había olvidado cambiarme
Tenia un vestido corto color jadé envuelto en una bata encima. Entre en pánico al darme cuenta que no era un vestuario como imaginé. El príncipe vio mi desesperación y tomó mi mano por encima de la mesa
----No te preocupes
Sentir su calor sobre mi mano hizo que volviera a sonrojarme y de alguna manera sentirme protegida. Pero no hacia que sintiera menos vergüenza, seguramente deberían tener una imagen menos positiva de mí
El de una chiquilla torpe y descuidada de su imagen. Cerré los ojos, abrumada
----Eres muy extraña----Mencionó la Pelirroja. Enfoque mi vista en otra parte que no fueran los ojos que tenía a lado
Su vista estaba puesta en nuestras alianzas. Trate de alejar su agarre pero el lo afianzó con fuerza.
----A mi me parece todo lo contrario, me parece impresionante.
Mi corazón latío con fuerza, enloqueciendo por una simple oración. Solo rogaba de que mi nerviosismo me delatara
----Así tiene que ser, después de todo. ¿Esta para eso? Para brindarte satisfacción----Contestó más afilada con un tono de voz alto. El Rey dejó caer los cubiertos de golpe y la Reina se tapó el rostro, apenada.
El Príncipe Terrance la fulminó con una mirada cargada de enfado. Apretó mi mano, y un cosquilleo me inundó por todo el cuerpo.
----Y no te equivocas, tal vez logré sentar cabeza algún día con Claire
Eso hizo que un brillo en sus ojos se instalara y a mi que casi me diera un infarto
----¿Ni siquiera te importa?
El príncipe Terrance soltó un gruñido de fastidio
----Ve a meter tus narices a otra parte Amelia.
----¿Soy la unica que se preocupa por el bienestar de esta familia? Seremos el hazme reír de la corte por tu culpa
----Que les den a la corte
----¡A ti no te importa! Pero tus decisiones estupidas afectan mi reputación y la de tus padres
El príncipe que hasta este momento estaba jugando con su comida, un músculo en su cara se tensó. Y tuve miedo, de lo que pudiera pasar por culpa mía
----No puede ser que una chica pobre y sin educación te...
----¡Cierra la maldita boca! ¡Estoy harto de tus quejas!----Ordenó fuera de control, sorprendiéndome por su arrebato. La vena de su frente estuvo presente----¡Nunca puedes callarte y dejar de ser tan fizgona!
La Pelirroja no se quedó atrás y se puso a la par, importándole poco que todos la escucharan, alzó la voz.
----¡No puedes hacerme esto!
Mire hacia todos lados, sin saber que hacer.
----¡Ya basta!----Gritó el Rey, haciendo que me sobresaltara y bajara la cabeza, asustada----En mi casa, no quiero escuchar discusiones como dos bárbaros
Terrance levantó la barbilla con superioridad, como un animal preparándose para atacar.
----No hace falta, Claire y yo ya nos íbamos.
Me insto a levantarme con la muñeca, así lo hice de una manera torpe. Y volví a disculparme doce veces con los Reyes, la chica del cabello rojo nos dedicó una mirada de muerte, como si quisiera desintegrarnos
En el camino, no pude evitar ver que el tenía la mandíbula apretada. Lleno de ira, y no sabía que hacer para hacer que se sintiera mejor. Aún si eso significaba que se desquitara conmigo
----Lo siento----Dije de repente. Él no me miró, es como si estuviera perdido en el enojo
Después de tres minutos largos, pareció formular algo en voz baja
----¿Por que?
----No quiero que discuta con sus padres por culpa mía
No respondió. Caminamos deprisa hasta llegar a una habitación y encerrarnos. Nadamas entrar, cerró la puerta y me arrinconó en la pared. Lo demás sucedió demasiado rápido. Elimino la distancia entre nosotros, enredó la mano en mi cabello y me atrajo hacia sí.
Atacó mi boca con fiereza, con ansias, con exigencia. Seguí su ritmo con fluidez tratando de no equivocarme y de hacer evidencia mi nula experiencia. Sin embargo, era la cosa más deliciosa del mundo. La manera en la que jugueteaba, en la que sus labios eran ágiles y consumían los míos era maravilloso.
Sentí un mordisco en mi labio inferior que envió una fuerte corriente en todas las partes de mi cuerpo, y cuando la punta de su lengua rozó la mía, creía que iba a desplomarme de deseo. El contacto fue húmedo y en extremo suave, pero con la suficiente para esconderme a profundidad.
De repente lo rompió, pero no se apartó. Quise más pero no fui capaz de ir por ello. Me quedé quieta, con los labios entre abiertos, sonrojada. Sus ojos brillaron de deseo, buscaron los míos. Contemple algo nuevo en ellos: una lujuria hipnótica, fiera, hipnotizante pero peligrosa
----Nadie te tocará un cabello Claire, nadie----Dijo con ese tono ronco, bajo. De golpe volvió a atrapar mi labio inferior, succionándolo con exigencia. Apenas lo libero, agregó----Nadie te lastimará mientras yo viva, solo seremos tú y yo----Volvió a besarme esta vez con un mordisco delicioso y exquisito rastro sobre mi boca----Desde que estás aquí, solo he pensado en destrozar esa inocencia que te brilla en el rostro.
Mi mente estaba nublada y echa un caos, mis piernas temblaban y sentía un cosquilleo intenso en el vientre. Aun así, reuní el suficiente valor para formular algo
----¿Lo prometes?
----No lo dudes
Y yo aún sabiendo lo riesgoso, desconocido, pero emocionante que era, respondí:
----Te creo
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Comments
Alba Guzman
oh no oh no ☺️
2023-09-27
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