SANDRA: escúchame Elias, Mis padres eran emigrantes.
Ella empezó contandole algo de su vida trabajaban en el campo de la mañana a la noche para que sus hijos pudieran tener una vida mejor. No siempre teníamos suficiente para comer, pero nunca aceptaron caridad y yo no pienso hacerlo ahora.
Elias tuvo que hacer un esfuerzo para contener su impaciencia.
¿Qué le pasaba a aquella mujer? ¿No entendía que no estaba ofreciéndole caridad sino lo que le correspondía al niño por ser hijo de su hermano? la mansión sería algún día la herencia de Lian.
ELIAS: no se trata de caridad, Lian es el hijo de mi hermano y tiene derecho a…
SANDRA: tiene derecho a aprender el valor del trabajo y a ganarse la vida. Yo puedo darle una educación, que es lo más importante.
Ella se levantó temblando de la rabia, así que puedes irte cuando quieras, no necesitamos tu ayuda y no la queremos.
Elias se levantó también, era más alto que ella y la fulminó con la mirada, pensó que era hora de retirarse para pensar en otra solución.
ELIAS: muy bien, Como no quieres aceptar mi ayuda lo único que puedo hacer es marcharme, pero si cambias de opinión…
SANDRA: no cambiaré de opinión, adiós Elias.
Sin decir una palabra, el salió del apartamento y, de inmediato, escuchó que Sandra cerraba el cerrojo y ponía la cadena.
Era una orgullosa pensó, al rechazar su oferta había cometido un error y no merecía otra oportunidad.
Pero el hijo de Cristan merecía todas las oportunidades y era su responsabilidad ofrecérselas.
Recordaba la alegría en el rostro de Lian al verlo, pensando que su padre había vuelto.
Después de ver al niño, Elias supo que no podía darle la espalda, no podía hacer que Sandra aceptara su oferta, pero sí dejarle un número de contacto por si cambiaba de opinión.
Suspirando, sacó una tarjeta de la cartera y anotó su número privado en el dorso antes de meterla bajo la puerta.
Sandra seguramente la rompería en pedazos, pero tenía que arriesgarse.
Por la noche Sandra daba vueltas en la cama, no podia dormir pensando en lo ocurrido con Elias.
La tarjeta de Elias estaba sobre la mesa, ella pensaba que debería haberla tirado, no iba a ponerse en contacto con él porque no pensaba
aceptar su oferta; Lian y ella estaban perfectamente. Tenían un techo, alimentos pero no dejaba de pensar en esa visita.
Ella pensaba ¿Y si su negocio fracasaba? Tendría suerte si encontrara un trabajo donde le pagaran lo justo. ¿Y si se enferma? o ¿si Lian se enferma?
Ellos no tenían un seguro médico.
¿Y qué pasaría en los próximos años?
¿Y qué pensaría Lían al saber que la familia de su padre era rica y ella lo había criado en la pobreza por no aceptar su ayuda?
Aquel día había recibido una oferta que podría terminar con todas sus preocupaciones, pero el orgullo era solo parte de la razón por la que se había negado a aceptarla para darle a su hijo una vida mejor.
RECUERDO
La celebración de cumpleaños de la amiga de los hermanos Villa le vino a la cabeza como una película, una amiga de los jóvenes Villa había organizado una fiesta en su casa ella y Cristian habían ido juntos, Elías había llegado un poco después, solo, y para entonces Cristian ya había bebido más que suficiente, su amiga estaba muy pendiente de él, pero Sandra pensó que era por la amistad que los unía, ellos fueron a la cocina y Sandra quedó esperando, ella al ver la demora fue por ellos y al llegar en silencio los encontró besándose y decidió que ya había tenido más que suficiente.
Cuando se dirigía a la puerta se encontró con Elías y, como estaba desesperada, le había pedido que la llevase a casa.
Sandra se echó a llorar, pensando en lo que había descubierto por la mañana había mirado con incredulidad los dos puntos rojos en la prueba de embarazo, estuvo pensando cuándo y cómo contárselo a Cristian y, de repente lo había pillado besando a otra mujer.
Sandra limpio las lágrimas furiosa, y Elías
sacó unos pañuelos de papel de la guantera. No le había contado nada, pero aparentemente él había sacado sus propias conclusiones.
ELÍAS: lo siento quiero mucho a mi hermano, pero
cuando bebe un par de copas puede ser un auténtico imbécil.
Sandra había oído decir que el embarazo hacía que las mujeres se volvieran más sensibles.
Cuando llegaron Elías apagó el motor del carro y se volvió hacia ella.
ELÍAS: ¿Estás mejor?
Le preguntó preocupado.
Sandra levantó la cara, con los labios temblorosos, de repente Elías la abrazó, y ella lloró sobre su hombro.
Al principio, él se limitó a pasarle una mano por la espalda para consolarla.
Sandra recordaba el aroma masculino de su piel, la sensación de estar segura en sus brazos eran fuertes, no había ninguna razón para qué le gustará Elías, pero esa noche lo necesitaba.
¿Era porque sus hormonas estaban descontroladas?, se preguntó Sandra, recordando. ¿Por qué Cristian le había roto el corazón? O porque su estado emocional había despertado un deseo escondido por su cuñado?
Sandra levantó la cabeza, con los labios entreabiertos Elías la besó, le había parecido natural que la besara, pero no había anticipado el deseo que explotó en ella.
Un gemido ronco de sorpresa escapó de la garganta de Elías y el beso se volvió apasionado. Suspirando, ella tiró de su cabeza hacia
abajo, enredando los dedos en su pelo, abriendo la boca para recibir la invasión de su lengua.
Elías metió las manos bajo su blusa y ella dejó escapar un gemido cuando le acarició los pechos, estaba perdiendo el control, como si estuviera borracha y no pudiera parar. Cuando él pasó un
dedo por el bajo de la falda, sus piernas se habían abierto en espera, pero eso no podía ser, le dijo una vocecita, aquel hombre ni siquiera había intentado ser su amigo y el oportunista de Elías no se pararía ante nada para romper el compromiso con su hermano.
De repente, todo tenía sentido, Elías quería acostarse con ella para contárselo a Cristian y celebrar luego su victoria y ella estaba poniéndoselo facilísimo.
¡No! le dijo ella, apartándose para darle una bofetada.
Luego salió del carro y Elias no intentó detenerla.
Al día siguiente, Cristian apareció en su casa con un ramo de flores pero, incluso después de hacer las paces, Sandra decidió esperar un poco antes de hablarle del embarazo.
Nunca le contó lo que había ocurrido con Elías.
La siguiente vez que vio a Elías fue el día de su
cumpleaños, cuando fue a decirle que Cristian había muerto en un accidente en la lancha.
Sandra se sentó en la cama y siguió pensando, Elías siempre tenía intenciones ocultas y no había ninguna razón para pensar que no las tuviera en aquel momento.
¿Qué podía querer? Seguramente querría controlar al hijo de su hermano por cuestiones económicas, pero fueran cuales fueran sus
intenciones, sería una tonta si confiara en él.
La cuestión era que no confiaba en Elias y no estaba segura de confiar en sí misma.
Desde la calle, un estruendo de gritos y carreras interrumpió sus pensamientos, entonces sonó un disparo, seguido de dos más.
REALIDAD
Una bala dio en el marco de la ventana, ella al escuchar se asustó mucho y es cacho a su hijo:
LÍAN: mamá, tengo miedo Lían estaba en la puerta de su cuarto, abrazado a su osito de peluche.
¡Tírate al suelo, Lían! ¡Ahora mismo! Gritó Sandra, saltando de la cama. Con el corazón acelerado, se colocó sobre su hijo para protegerlo con su cuerpo mientras otra bala rompía el vidrio de la
ventana y caía en el colchón.
Había peleas entre pandillas, era algo que se vivía a diario en algunos barrios de la ciudad, pero nunca la había escuchado tan de cerca. Y pasó una eternidad hasta que escucho la sirena de las motos de la policía.
Lían había empezado a llorar.
Acaba de llegar la policía, cariño Sandra. No te
muevas, no va a pasar nada.
Y no iba a pasarle nada, se juró a sí misma que Sacaría a su precioso hijo de aquel barrio y le daría una vida decente, aunque para
eso tuviera que sacrificarse.
Alargando el brazo, encendió la lámpara y buscó tanteando en la mesita la tarjeta que le dejo Elías.
Marco el número y elias le contesto, aun estaba despierto; escuchó la voz temblorosa de Sandra junto sirenas que el no sabía si era de ambulancia o la policía.
ELIAS: que paso Sandra? ¿ el niño esta bien?
SANDRA: si esta bien, hubo peleas de pandillas y varias balas dieron en mi apartamento, estamos muy asustados.
ELIAS: ya tranquilízate y tranquiliza al niño que ya voy por ustedes.
Cuando Elias llego vio el desastre que había de vidrios partidos en diferentes casas incluyendo la de Sandra.
Elias tomo al niño en brazos y le dijo que todo estsba bien, cuando iban en el carro el le dijo a Sandra que si todavía no necesitaba de su ayuda.
Cuando llegaron el niño despertó y cuando vio la casa sus ojitos se le iluminaron de alegría, iba a vivir en una casa grande, tendría mucho espacio para jugar.
La nana de Elias se había mostrado fríamente amable y Sandra recordó que había visto crecer a Elias y Cristian quien había sido siempre su favorito.
No iba a ser fácil vivir en una casa en la que todos la veían como el enemigo, pero Lian parecía contento de estar allí y, por su hijo, haría lo que tuviera que hacer.
No había visto a Elias había prometido dejarla en paz, pero una palabra de bienvenida no habría estado de más.
ya por la tarde, cuando empezaban a aparecer las primeras sombras de la noche, Sandra no podía evitar sentirse como una extraña a la que nadie quería allí.
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Comments
quelir68
fue el el que la llevo a la casa, que más bienvenida quiere
2024-08-11
0
Lesly Argumelo
que hermoso niño
2024-06-14
1
Beda Lourdes
bueno solo hay que tener paciencia para ver cómo se desenvuelven las cosas y si hay otra nación o casa 🏠 podrían habitarla autora no.mad sufrimiento para
Sandra ya ha llevado leña solo.por ser pobre y trabajar como.mesera eso no es indigno para nada
2024-03-05
2