El asunto con Gardenia es más complicado ahora que lo analizo con la cabeza fría, mientras juego con Hunter y su pareja, una hurona albina y regordeta que odia las personas nuevas de la casa. No sé si ella realmente pertenece a una asociación o no, pero si en verdad ella es una agente del FBI, ¿por qué se arriesgaría tanto adentrándose a Leah? ¿Acaso no hubo alguien junto a ella señalándole lo peligroso que podría ser? Por otro lado, el tema de miembros familiares comunes también le afectó y posiblemente haya hecho semejante estupidez por una razón personal.
Eso no lo sabemos.
No lo tenemos claro.
Necesitamos exigir las respuestas.
Es fácil de leer, no hay necesidad.
Frotó mis sienes con la yema de los dedos índice, medio y anular; el dolor de cabeza se está volviendo fuerte y bastante irritante con el paso de las horas, todos gritando y haciendo ruidos sin sentido alguno. Mis padres junto con mis flores no han vuelto de su salida, las compras no suelen tomar tanto tiempo, pero como ha llegado Gardenia, estoy seguro de que mi madre ha querido lucirse con el closet de ella.
Me han dejado con mi nueva adquisición más tiempo del que tenía previsto y eso me molesta, tenía cosas que hacer fuera y ahora debo esperar por ellos.
Suspiro, tomo a Hunter y Ghost bajándolos de mi regazo y dejándolos en el suelo. Me pongo de pie y camino a la cocina, al entrar veo las frutas del cuenco esparcidas por el suelo, no culpo a Rosa ni a Margarita, tampoco a Girasol por haberse ido sin haber limpiado. Esto es solo culpa de mis mascotas, pero no estoy para regañarlos ahora. Abro la puerta de la alacena alta, tomando un vaso para poderme servir algo de agua o un licor pesado, pero es temprano para beber y a mi madre le desagradaría muchísimo que empezara a tomar cuando la fiesta todavía no empieza.
Escucho tacones contra el azulejo que cubre el suelo, al intentar girar frunzo el ceño al sentir un peso de más sobre uno de mis zapatos y veo a Gosth recostada ahí boca arriba, el moverme no es una opción. El sonido de pasos se detiene, veo sobre el hombro y miro Gardenia, se ha puesto ropas de Girasol, lo sé porque en la parte del pecho le queda grande. Blusa manga larga color lila y un pantalón de mezclilla oscura acampanado, al igual que antes, toda prenda cubre sus cicatrices.
Se queda bajo el umbral de la entrada sin mover un solo dedo, sólo viéndome y sé lo que hace, me está midiendo.
Cree que porque le he causado un poco de dolor ese es mi límite, pero no es así. Cree que por ser como soy debería estar tras las rejas o muerto, sin embargo, su juicio se encuentra dividido: me ha visto con mis padres y ha notado una relación maravillosa; ha conocido a las demás flores y ninguna de ellas luce aterrada con mi cercanía ni a su entorno, tampoco están desnutridas ni enfermas; tengo mascotas y plantas, en un criterio externo, yo soy completamente funcional.
Sin embargo, la he golpeado, no como hubiera querido, pero también la asfixie. Sabe que soy peligroso, pero duda si solo para ella o para todos.
— Supongo que querrás que me vaya —dice bajo, alzando ligeramente su barbilla.
¡Que tonta!
Demonios, ¿en verdad trabaja en el FBI?
¿Seguirá en shock por el orgasmo?
Es una idea válida.
— Supones mal —me coloco en cuclillas y quito a Gosth gentilmente, colocándola en el bol de las frutas, se remueve un poco, pero no despierta—. Como ya te he dicho una y otra vez —digo al enderezarme, dejando el vaso sobre la encimera—: te compre, por lo tanto, eres mía. Di dinero por ti, así que debes quedarte.
— Solo fueron cincuenta dólares, puedo dártelos de vuelta.
— Ya no estás a la venta, Gardenia, y yo no devuelvo un producto en el que ya he invertido —explico con paciencia, mientras me encamino al refrigerador para extraer la jarra con agua fría y servirme en el vaso, dando un trago largo antes de volver a llenarlo y guardar lo que he extraído, cerrando la puerta delicadamente—. Además, será divertido verte fracasar en lo que a tu misión refiere y quiero verlo de cerca.
— No voy a fracasar —suena muy segura de sí misma.
Tonta.
Valiente.
— Si es así como piensas, me reiré más cuando falles y pienso tomar foto de la expresión patética que vayas a hacer.
— ¿Cómo estás tan seguro de que fallaré? No me conoces, soy la mejor en mi sección —vaya, entonces si es agente del FBI, pensé que iba a negarla—. Fui la primera seleccionada en venir a parar Leah
La carcajada que surge de mí me sorprende muchísimo, pero es agradable; hace tiempo que no reía así y lo noto al momento que mis mejillas duelen tan rápido de estar extendidas, creo que las sonrisas cordiales no se veían tan reales como pensé. Intento silenciar la risa cubriendo mi boca con mi mano izquierda, ya me duele el maldito estómago.
Me giro para ya no ver la expresión molesta de Gardenia, la cual hace que me ría más; su tonta cara de incredulidad, sorpresa y enojo es todo un detalle. Gosth se ha despertado por mi risa y baja inmediatamente del cuenco de las frutas para venir a mis pies, observándome con sus rojizos ojos sin comprender; el sonido atrae a Hunter, y tras de él sus pequeños Shadow y Pride corren enérgicamente, las pequeñas crías que decidí conservar de la última camada.
Ya detente. Das miedo.
Es mucho ruido, es raro.
¿Por qué estás riendo? ¡Basta!
Inhalo y exhalo repetidas veces, la carcajada volviéndose una risa y luego pequeñas risillas, poco a poco la calma viene y suspiro con alivio. Es más familiar que lo de hace rato.
— ¿Ya has terminado de reír? —su pregunta en tono brusco me hace sonreír de lado, volteo a verla sobre el hombro y frunzo el ceño al verla con sus hombros tensos, veo hacia donde ella tiene la mirada fija, que es a sus pies, y veo a Pride y Shadow, ambos la están olfateando—. ¿Puedes quitarme de encima tus ratas?
— Son hurones, y tú eres muchísimo más peligrosa que ellos.
— Como sea, aléjalos —pongo los ojos en blanco y me encamino a ellos, tomando a ambos en brazos.
— Te haré una pregunta y espero respondas con honestidad: ¿qué te hace pensar que podrás cerrar Leah? —acaricio con la punta de mi nariz las peludas cabezas de mis mascotas, quienes se quedan tranquilos bajo mis mimos.
— Han cometido muchos crímenes, desde violaciones hasta asesinatos, también el tráfico de personas y el uso ilegal de muchos medicamentos.
— No hice una pregunta que tuviera que ser respondida así, pero estoy de acuerdo contigo; Leah ha hecho todo eso y más, pero ¿qué lugar no? En las cárceles pasa lo mismo; en iglesias, hospitales, centros psiquiátricos y en cada callejón de esta ciudad ha cometido todos los crímenes a los que tú culpas sólo a Leah —camino fuera de la cocina, yendo hacia la sala. Tras de mí viene Gardenia, Ghost y Hunter, los dos últimos no dudan en subirse a mi regazo cuando tomo asiento— ¿No crees que es injusto solo señalar a un lobo cuando hay cientos alrededor?
— Tú los defiendes porque eres un comprador más.
— No los estoy defendiendo, tampoco excusando, por otro lado —la veo cruzarse de brazos, recargándose sobre su pierna derecha y haciendo que su cadera luzca más marcada—, no siempre compro en Leah. Si por mi fuera, solo aventaba un fajo de billetes a la calle y cogería al primero que se agachara a tomarlo.
— Eso es desagradable.
— ¿Ves? Es por eso por lo que voy por algo de calidad.
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