“Incluso ahora, profundamente recordaba los sentimientos de ese momento…”
En el sofoco de su soledad, hubo alguien que le llamó, cuando no quería estar con nadie más, esa persona entró en su vida, y pese a su exagerado intento de alejarse, fue alcanzado.
Los recuerdos de paredes blancas fragmentadas por la destrucción, las llamas que consumían todo a su alrededor, y el olor de los cadáveres de las personas que silenció… todo eso fue opacado por unas simples palabras.
“Eres nuestro compañero.” En su propio mundo de lamentos, lo que terminó por destruirlo fueron las acciones de un cuarteto que les pareció buena idea salvar al “lobo” de la soledad y unirlo a la manada.
Insistentes y molestos para el lobo al principio, al final se volvieron una razón para que se levantara todos los días… sin obligarse a sí mismo a continuar con su vida diaria.
Extendió su mano, movió sus dedos, estremeció sus labios, y se aferró a esa esperanza. Su mundo mejoró, todo fue mucho más feliz con aquellos cuatro en su día a día, con todo eso en sus manos.
Sin embargo, al cerrar sus ojos nuevamente y al abrirlos, vio algo que no quería creer. La esperanza en la cual se aferró desapareció, en el momento en que vio la cabeza élfica danzar por el cielo, en el instante que levantó su cabeza para ver un capullo humano siendo devorado por una arácnida enorme, en el segundo que vio aquella sangre derramada en el suelo…y en el sentir del cadáver de la chica medio destrozada entre sus brazos.
Su mundo que era importante para él, se le fue arrebatado ante sus ojos, y él sólo pudo gritar con dolor en el bosque oscuro y frío.
-¡¡…!!
Aullidos y gritos resonaron ferozmente por todo el bosque. Noah Myers hizo un grito inhumano, su ira lo suficientemente grande para lastimar su garganta, como para no dejarle formular ninguna palabra, sin embargo, no fue lo suficiente para hacerlo llorar.
Fue muy rápido su movimiento, tan desagradable como arrojó el cuerpo de la chica al aire para atraer la atención de los predadores hambrientos, tan horripilante como usó el hacha de su compañero muerto para destripar a las criaturas.
Esas acciones no eran propias de un humano, ni la criatura más fea que estaba entre ese grupo actuaba tan salvaje como lo hizo Noah.
Por supuesto, esto a Noah ya no le interesaba. Perdió su humanidad temporalmente en ese preciso momento para tomar venganza, para así reducir al menos un poco su carga dolorosa interior….
…O quizás encontrar la muerte a manos de los lagartos humanoides.
A medida que la luz de la luna se iba disminuyendo por las nubes, cubriendo más con su manto de oscuridad el bosque, los sonidos de la carne desgarrada y golpeada iban siendo el elenco principal para la furia de Noah.
Un momento antes de que Noah notase la oscuridad, las desbordantes olas de Ki dorado comenzaron a salir de su cuerpo para iluminar el lugar.
Sin darse cuenta, se quedó sin vida que derramar en el suelo, no sentía nada, no veía a nadie, quedándose completamente solo rodeado de cadáveres. Y por supuesto, tampoco había muerto.
Sus piernas, pese al cansancio, se comenzaron a mover por su cuenta, sin un rumbo fijo al parecer. No pensaba, no quería hacerlo tampoco. ¿Qué es lo que lo guiaba? Incapaz de ver en la oscuridad, solo avanzó hasta que chocó con su bolsa, la cual su cuerpo la reconoció por el tacto.
Habrá sido obra del destino, o de la casualidad, pero al parecer aún tenía algo más por hacer. Sin pensar ni decir nada, alzó la bolsa y caminó, a saber cuántas horas en ese bosque hasta llegar a su destino.
“Si…lo recuerdo…sueño…”
Noah dejó de verse a sí mismo, desaparecido en la oscuridad, su consciencia flotando en una nube, entre el sueño y la realidad. No era algo muy raro para él, cuando algo quedaba profundamente grabado en su mente y corazón, su cerebro no lo dejaba conciliar un sueño profundo y lo mantenía en un bucle donde veía imágenes claras y vividas.
Los vividos recuerdos que le eran dolorosos, se repetían una y otra vez, grabándose cada vez más profundo en su mente.
Él gimió, tosió y giró repetidamente su cuerpo, provocando sonidos angustiantes mientras el sudor corría por todo su cuerpo, inmerso en sus pesadillas.
¿Cuándo fue la última vez que tuvo un sueño tranquilo?
Sin poder estar tranquilo, sus ojos se abrieron por su cuenta, y lo primero que vio fue un techo conocido de madera moderna… Su habitación.
Cuando Noah se sentó en la cama y prendió la lámpara, que llevaba un cristal amarillo con una simbología sagrada en su interior, notó que no traía puesto su abrigo, ni una camisa, estaba su torso desnudo, sin sus botas, tan solo con su pantalón.
No recordaba cuando había llegado a su casa ni como, su mente estaba confundida y cansada.
-¿Pesadillas?
Escuchó una voz a su costado, cuando giró su cabeza para ver, vio a Beatrice sentada, al lado de una mesa que tenía sobre ella un cuenco con agua, con las piernas cruzadas, sosteniendo un libro y ojeando las páginas sin detenerse en ninguna
-…Si.
Mientras se levantaba de la cama, Noah comenzó a sentir una increíble cantidad de sed y hambre que iba a parecer ser insaciable. Él se acercó sin pensar al cuenco con agua, agarrándolo con una mano y bebiendo a fondo.
Al terminar de beber, su próxima acción fue revisar el espacio de su cuarto. La cama seguía donde siempre, al lado de una ventana, tenía sus guardarropas al lado de la puerta de salida, con su pupitre en diagonal a la cama.
“No había nada fuera de su lugar”
Se sintió un poco aliviado de que Beatrice no moviera nada, aunque Noah se dio cuenta de que algo estaba mal y la miró.
-¿Cuánto tiempo estuve durmiendo?
-Alrededor de 30 horas.
-Ugh…
Noah se sintió nuevamente alterado por la cantidad de horas dormidas, que hizo un ruido involuntario con su boca y una mueca.
-La idea de esperarte a que despertarás fue mala, como la de tomar un solo libro también. Lo leí 3 veces en estas 30 horas.
“Oh, con razón está ojeando el libro de esa manera.”
Pensando en la expresión de aburrimiento de Beatrice al terminarse el mismo libro 3 veces, provocó un sentimiento de culpabilidad en Noah, que desapareció a los pocos segundos con recordar que ella puede moverse libremente.
-Bueno… ¿No había otra forma de matar el tiempo?
-Realmente no. No estoy particularmente motivada para otras actividades que no fueran leer.
-Al menos debiste tener más libro-
-Silencio.
Beatrice, bastante amargada, frunció sus labios y apartó la mirada de su libro mientras Noah iba a su guardarropa a ponerse ropajes en su torso, como una camisa y un abrigo de cola, aunque esté ligeramente diferente al que tenía antes.
-Por cierto, vino esa chica ricachona y la viuda a buscarte. No fueron muy silenciosas cuando tocaban tu puerta.
-No me lo quiero imaginar…
Colocándose sus botas de cuero, un sentimiento de ansiedad y estrés comenzaron a elevarse gradualmente. Recordó la mentira que le dijo a Amra antes de perder la noción de su tiempo, y aunque no supiera realmente porque Mine lo vendría a buscar hasta su hogar, si ella personalmente lo buscaba, no era algo bueno.
Por su ansiedad le generó un choque de curiosidad, recordando cierta habilidad de Beatrice, le preguntó…
-¿Leíste las memorias de ellas para saber que querían de mí?
-¿Piensas que soy tu secretaría que grabará tus citas? ¿La psicosis neuronal arruinó por completo tu mente?
-No…bueno, preguntaba por qué tienes esa habilidad muy útil, y como ahora seremos camaradas, usar todo para apoyar al otro es fundamental. ¿No lo hacías con tu amiga Violeta
Beatrice baja un poco su cabeza con la pregunta de Noah.
-Mentiría si dijera que no…
Ella cerró sus ojos y con el tono de voz en el que respondió, sonaba como si quisiera evitar de hablar sobre el tema de Violeta.
Entendiendo de ello, Noah dejó de hablar y caminó hacia la mesita al lado de su cama, abriendo el primer cajón. Lo extraño, es que este estaba vacío, pero cuando Noah colocó su dedo debajo del cajón, tocando un punto en específico y levantándolo, quitando el fondo del interior del cajón, mostrando verdaderamente lo que guardaba ahí.
Una llave de plata.
Agarró la llave, luego movió un poco su guardarropa para buscar una ranura que estaba en el suelo, usando la llave abrió un compartimiento secreto y de ahí sacó una bolsita que contenía un puñado pequeño de monedas de oro.
Regresando todo como estaba antes, incluso la llave escondida en el doble fondo del cajón, movió la cama para abrir otro compartimiento secreto, donde la llave era el dedo cargado de Ki de Noah.
Sacó una espada larga y se la colocó en la cintura. Volvió a acomodar todo y se acercó a la puerta.
-Tienes un buen mecanismo para esconder tus cosas, ¿no es tedioso?
-No lo es. Y no me agrada mucho la idea de que algún ladrón venga y tome mis cosas. – Respondió mientras iba nuevamente hacia su guardarropa y en uno de los pequeños cajones de ahí sacó algo que estaba envuelto con hilos.
-Vámonos. Iremos a un bar a comer algo.
Beatrice asintió con la cabeza y siguió a Noah, quien al salir de su habitación, colocó una tela adhesiva en la parte baja de la puerta. Donde vivía él era dentro de una posada de 4 plazas, en el último piso.
-¿Vas a encarar a las familias de tus amigos muertos?
Habló Beatrice, Noah comenzó a sudar frío con el pensamiento de que tarde o temprano tendrá que hacerlo. Aunque también algo de molestia le vino por el hecho de que ella tocara el tema, cuando él fue lo suficientemente considerado para no seguir con el tema de Violeta.
-¿Tienes que ser tan descarada cada vez que hables?
-Es uno de mis atributos de mi personalidad, ve aceptándolo poco a poco.
-Ugh…
Ambos continuaron caminando por las calles de la ciudad de Liliatris hacia un bar que Noah circulaba todas las noches…
…Y mientras tanto, dentro de los profundos bosques a las afueras de la ciudad de Liliatris, una figura humanoide, rodeada de sombras arrodilladas con la cabeza baja, miraba el atardecer carmesí.
Se notó bien quien era esa figura, por su bastón y mascara cadavéricas….era Bartholomew
Una de las sombras que lo rodeaba, como haciendo un círculo alrededor de él, se le acercó lentamente. Donde se supone que estaba el rostro, se formó una X y empezó a hacer sonidos bizarros hasta que se escuchó una voz.
-Nuevas órdenes…Extraer paquete de la iglesia de la ciudad Liliatris.
-¿Liliatris? Primero fue crear Portadores de la Muerte, ¿y ahora extraer algo de esa iglesia? La Espíritu de Fuego tiene un nuevo Guerrero, ¿Por qué no me ordenan eliminarla? – cuestionó a la voz de la sombra con disgusto.
-No desobedecer…condición, atacar Liliatris.
-Está bien…Espero que mi compañero de Raylonch obtenga el paquete también para así poder salir ya de este reino.
-Enviando informe…Trabaje como es debido.
Bartholomew soltó un suspiro de resignación, moviendo su bastón con rapidez y disipó la sombra de un solo golpe. En el momento en que lo hizo, las sombras a su alrededor comenzaron a tomar forma lentamente, mostrando a horripilantes hombres lagartos fuertemente armados
Él caminó más adelante, viendo como algunos exploradores del Gremio de Aventureros estaban colgados desde sus cuellos en los árboles. Pareciera que los cuerpos de ellos fueron usados como diversión antes de ser cruelmente colgados.
En la mente de Bartholomew, estaba desconfiando de llevar a cabo la misión que le fue otorgada repentinamente, Después de todo, en la ciudad ya se deben de estar sospechando de sus movimientos.
-No recuerdo haber dejado algún tipo de superviviente de los grupos de aventureros que encontré…
Habló en voz alta mientras buscaba en sus recuerdos, pero sin encontrar nada en concreto. Él simplemente marchó hacia la ciudad sin resolver nada…
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