Capitulo 7

Avanzando por el feroz bosque de bestias mortales, donde a cualquier aventurero se le erizaría la piel por el constante presentimiento de estar siendo vigilados por enemigos que no se logran visualizar.

La respuesta a esas sensaciones de parte de Noah fue una mirada aguda, centrando su vista al frente, agudizando sus sentidos auditivos para prevenir cualquier ataque sorpresa a un radio de 20 metros.

La luz del sol estaba obstruida por la copa de los árboles, trayendo unas profundas sombras sobre el sendero de Beatrice y Noah. Mientras caminaban alrededor de los árboles obstruyendo su camino, arando hacia adelante a través de hojas y ramas, el cuerpo de Noah terminó con rasguños que sangraron de una manera leve en los puntos donde los ropajes maltratados de Noah no tenían la tela por las rasgaduras resultantes de sus combates de la noche anterior.

Molestándose internamente por los rasguños que generan una sensación de ardedura, sin embargo, sin detenerse. Pensó en escalar la copa de un árbol para orientarse con la dirección de donde sale el sol para encontrar algún camino que lo lleve a un pueblo cercano.

-…

Ese mero pensamiento para encontrar una solución a su situación incierta, le hizo darse cuenta de una anomalía en su cuerpo tras poner una mano en el tronco de un árbol para comenzar a escalarlo.

Los rasguños de sus brazos estaban siendo envueltos en una especie de llamas en miniatura.

-¿Qué demo…?

A punto de exaltarse por la creencia de que se estaba incendiando, Noah terminó en un estado de confusión por no sentir el ardor de las llamas en miniatura. Pocos segundos después sus rasguños desaparecieron dejando el dolor de haberlos tenido antes.

Noah no comprendió que acaba de pasar con sus heridas. Agarrado por la impaciencia, volteó su cabeza para ver a Beatrice y se lo preguntó.

-¿Tienes idea de lo que fueron esas llamas? Me curaron los rasguños.

-Ah~ parece que finalmente se activó.

-¿Qué cosa?

-La habilidad pasiva de auto regeneración.

“¿Y eso es suficiente explicación para ti?”, pensó Noah, absteniéndose de decirlo en voz alta por una falta de explicación detallada.

Incluso la expresión de Noah se hizo rígida un poco más por ver a Beatrice con una expresión de lo que decía era naturalmente entendible sin mucha más información.

Aunque, las palabras que eran tan pocas, no dejaba a Noah con mucha imaginación para saber lo que era realmente. O tal vez realmente no había más que explicar, porque era sencillamente lo que ella dijo.

-Ya…veo. En decir, que me puedo curar a mí mismo, ¿no… es así?

-Así es. Pero como te habrás dado cuenta, no disipa el dolor. Ten cuidado, podrás curar tus heridas pero el daño aun continua en tu cuerpo y podría frenar tus movimientos si acumulas mucho.

La breve explicación/advertencia de Beatrice disipó toda duda que tenía Noah acerca de la dicha habilidad pasiva de una manera abrupta. Agradecido de que ahora si le dio una información más completa, se puso a pensar en los límites de la habilidad.

“Si me cortan la cortan la cabeza, ¿Moriré en el acto o se me regenerará?” Dicha posibilidad le generó una sensación escalofriante al imaginarse una escena donde su cabeza rueda por el suelo y luego se cura a sí mismo, viendo su cabeza en el suelo con la última expresión que habrá dado ahí

-…

Noah Myers experimentó en un instante un sentimiento entre la ira y la venganza. La posibilidad de no poder morir incluso a ser decapitado le hizo recordar lo sucedido de anoche, las bestias semi humanas e insectos gigantes que masacraron a sus compañeros.

Él mordió sus labios, con ira reprimida y frustración, le golpearon tan duro como un garrote, apretando con fuerza sus puños y nublando sus sentidos. Se detuvo durante varios segundos, mientras que pensamientos insanos le estaban invadiendo, hirviendo su sangre en cólera.

Beatrice dio una leve sonrisa, satisfecha de encontrar algo que aparentemente era más de lo que esperaba.

-Estás enojándote otra vez, ¿recordando algo que te hace despertar sentimientos malos?

Todavía tenía esa mirada en su cara cuando Noah giró sus ojos para mirarla, dándose cuenta de que ella notó su ira.

-Tuve muchos Guerreros en el pasado, ¿sabías? Soy una Espíritu con miles de años, he visto muchas caras de mis Guerreros; y pocos de ellos tenían una paciencia como la tuya.

Beatrice se alejó un poco de Noah, mostrándole un par de dedos levantados, inclinándose hacia uno de sus dedos mientras que él solo miraba en silencio.

-Expresivos, mal humorados, violentos y tontos, fueron la mayoría de mis Guerreros… ¡Dicho sin más, ser mi Guerrero es que tienes que tener un corazón vigoroso! Así que… es muy raro para mi ver que tu ira aumente, no notar cambios en tu expresión y sin verte hacer un ¡MUERE! mientras golpeas un árbol hasta cansarte.

Cerró un ojo mientras daba una sonrisita para calmar el estado de ánimo de Noah, pero la expresión de él se mantuvo sin cambios.

Con Noah sin decir nada ante ella, Beatrice se volteó y dobló el segundo dedo.

-Fueron pocos, pero habilidosos. Tuve una Guerrera que era lista, determinada, con un carácter de un Demonio, no obstante…sabía calmarse con facilidad.

El tono de voz de Beatrice era algo apagado, un cambio abrupto de lo que iba siendo ella hasta ahora. No se necesitaba ser un experto para notarlo, ese tono de voz hizo que Noah pensara.

-Sus última petición fue que no me rindiera, por eso…Voy a hacer que cumplamos nuestras metas, Noah.

-…Hahh.

Exhaló, sacando los sentimientos negativos de su interior, relajando su cuerpo para suprimir los impulsos que podría ocasionar que hiciera alguna locura.

Beatrice apretó un puño discreto en señal de logro por la reacción de Noah en sus palabras, luego volteó para volverlo a ver su rostro que seguía sin mostrar cambios.

“Esta mujer…podría llevarme bien con ella” Pensó Noah, retomando su camino.

El ambiente entre ellos dos mejoró, pero…cuarenta minutos después de esa conversación, y de haber estado en silencio todo ese camino, estaban ya alejados de la profundidad del bosque, notando que la cantidad de árboles y arbustos disminuyó.

-Bueno, estoy totalmente aburridaaa… Háblame, Noah.

Beatrice estaba caminando al lado de Noah, mirándolo con el ceño fruncido mientras la ignoraba por el tono chirriante al oído con el que habló.

-¿No eras bueno para responder a la gente? Me es difícil ocultar me descontento en este silencio aburrido.

-…Disfrutar del silencio con tu compañero es señal de que muestras confianza.

Y así, Noah respondió de mala gana a las quejas de Beatrice, con una mueca disimulada en su boca.

-¡Mentiroso! ¡Estoy aburrida! ¡Entretenme!

“Retiro lo dicho, que mujer más fastidiosa…”

Cruzó los brazos, pensando en algunas posibilidades de conversación, No es que él no fuese alguien sociable, es más, se le fue enseñado muchos estilos de poder llegarle entretener a alguien.

Con el debido análisis correcto, Noah podría sacarle un tema de conversación a Beatrice, No obstante…Las diferentes lados que ha logrado ver su personalidad en el poco tiempo que llevan conociéndose, no la ha dado indicios para sacar algún tema.

“Actúa como una chica mimada, en otra con madurez y sabiduría, en otra como una adolecente descarada…No tiene un punto fijo, parece como un desorden de personalidad.”

-Qué mujer más fastidiosa… - Habló en voz alta inconscientemente

-¡Ah…! ¡Encima eres grosero! ¡Muy grosero! ¡Es inaceptable este trato hacia una dama como yo! ¡Exijo que me muestres respeto!

Beatrice se detuvo, berrinchando como una niña rica que exigía a su padre respeto no merecido. Pataleó el suelo con sus zapatos, levantando tierra en la dirección de Noah.

“Me estoy arrepintiendo de esto…”

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