Capitulo 10

-…

La  expresión reacia de Beatrice le dio un toque lúgubre al lugar donde se encontraba…el sitio de la muerte de Violeta, el cuál no había cambiado en nada, a excepción que los cadáveres de los que los emboscaron ya no estaban.

De repente, la mirada de la chica Guerrera, con una sonrisa débil mientras decía sus últimas palabras, le vino en recuerdo.

Era una vista espectacularmente horrible. Y, sin embargo, no perdió los escrúpulos como esa vez.

Lo más probable es que ella nunca más volvería a pisar ese sitio por el dolor que le generaba estar allí, pero ahí estaba ella, observando justamente el mismo lugar donde ella sostenía en sus brazos a Violeta.

Después de estar auto culpándose por varios minutos, continuó caminando hasta pasar una puerta mohosa, bajando unas escaleras sin ninguna iluminación, pero no parecía afectarle la falta de luz, ni siquiera el frío y pesado ambiente que se sentía al llegar al sótano.

¿Qué era lo que Beatrice estaba haciendo allí para dejar a Noah solo? Si, tenía un gran motivo para hacerlo-

Pero antes de que ella lograra caminar por medio pasillo del sótano, unas antorchas se prendieron solas, iluminando el lugar y mostrando a varios monstruos en estado de hibernación, pilas de huesos humanos, y en el fondo a una figura humanoide que llevaba una túnica blanca con una capucha.

-Creo que tengo una intrusa en mi guarida… – Una voz masculina se escuchó, llena de hostilidad.

El hombre se dio la vuelta para mirar a Beatrice, se le notó que llevaba puesta una máscara de una calavera con un gran nivel de detalles que no notarías a simple vista que es una falsedad. Sostenía un bastón gris con líneas negras dibujadas como un huracán ascendente, y la punta donde va la palma, también estaba el cráneo esquelético de un humano.

-..Y no podría ser menos que La Espíritu de Fuego, Beatrice.

-Bartholomew Wissen, Nigromante de Alto nivel, buscado por la iglesia como el “Asesino de Sacerdotes”.

-Impresionante.

Bartholomew se le escuchó sorprendido, que movió su bastón un poco más al frente, señal de que no subestimaba a Beatrice.

-¿Puedo tener el privilegio de saber cómo sabes mi nombre? La última vez que nos vimos fue cuando atravesé el pecho a tu Guerrera.

Se volvió silencioso de repente el lugar, Beatrice se mordió un labio con escuchar esas palabras, apretando luego un poco sus dientes de rabia. Entre sus pechos sacó una libreta negra, bien conservada y la arrojó cerca de Bartholomew.

La libreta se quedó abierta al caer al suelo, mostrando dibujos garabateados de bestias horrorosas, con símbolos rúnicos mal dibujados alrededor.

-Uno de tus siervos dejó caer esto antes de morir, tu nombre está escrito en una de sus páginas. Y el resto no fue complicado de encontrar.

-Ya veo. Supongo que te subestimé más de lo necesario.

Movió un poco su cabeza, pero sin apartar la mirada, y ajustó su tono de voz para sonar más dominante.

-¿Y bien…? ¿Qué piensas hacer, pequeña liebre? Sin un Guerrero, estás vulnerable-

Pero antes de que una palabra final pudiera expresar su confianza de que Beatrice estuviera sola, el retumbar del sótano, acompañado del sonido de una explosión, alertó a Bartholomew y lo hizo mirar hacia arriba.

-¿Destrozaron a Gran Comelón? ¡Es imposible! Es un Portador de la Muerte de nivel 3.

Beatrice sabía que los Portadores de la Muerte que yacían en la Aldea Rulca no eran pocos, ni mucho menos de niveles inferiores como el que le mostro a Noah quemar en la hoguera. Estas abominaciones tienen muchas formas, y la más poderosa mide casi 10 metros de altura.

No vio a ninguna de ese calibre, así que suponía que no había un Portador tan poderoso. Sabía que Noah tenía mucha ira acumulada, con solo estar solo unos minutos con esas cosas le bastaba para que se pusiera serio y luchara contra ellos.

Todo iba de acuerdo a como ella lo planeaba.

-Mi Guerrero es alguien que ha reprimido sus emociones durante mucho tiempo, en especial su ira.

Un círculo mágico rojizo con símbolos ígneos por todos lados apareció por el suelo, entonces un espadón con la hoja roja, con el filo de un color rojo sangre, la empuñadura envuelta en llamas, con la guarda en forma de dragón.

Ella agarró su espadón, sin quemarse por la empuñadura en llamas, apuntando el filo hacia Bartholomew.

Anteriormente había reprendido a Noah por haber escogido la modalidad de cuerpo a cuerpo, llenándole de excusas poco convincentes de que era la peor opción. Por supuesto, la razón por la que le regañó fue porque ella misma era una usuaria de cuerpo a cuerpo. No cabe dudas de que Beatrice entendía de que no lo convencería y que no había marcha atrás. Sin embargo, sabiendo eso, se negó a aceptarlo.

Ella no era una chica que admitía las cosas directamente a sus Guerreros.

-Y la Ira es lo que representa al Guerrero del Fuego, y entre más poderoso sea, yo también lo soy.

-No puede ser… ¿Tu nuevo Guerrero es más fuerte que su predecesor?

Beatrice parecía bastante satisfecha con eso, asintiendo una vez con eso.

Ella cuando vio los recuerdos de Noah cuando formó su pacto forzoso aquella noche para impedir que muriera congelado, solamente pudo fijarse en ciertos fragmentos de ellos.

Después de todo, aun no era tan buena mirando memorias como sus hermanas… A pesar de ello, lo que miró fue más que suficiente para ella. Viendo a Noah cubierto de sangre, rodeado de cadáveres de personas con ropajes blancos, manchados con esos líquidos rojos que salían de sus cuerpos, murmurando el nombre de “Molina, Marshall, Molina, Marshall…” constantemente.

Fue tan claro para ella, de que ambos nombres eran acompañados de sentimientos muy profundos; el amor y el odio.

-No juegues conmigo…

En un gesto de enfado, Bartholomew levantó un poco su bastón y lo golpeó en el suelo, apagando el fuego de las antorchas con una ráfaga de viento que salió del golpe que dio.

El sótano fue abrazado por el manto de la oscuridad, dejando como única fuente de iluminación la empuñadura del espadón.

Se volvió todo silencioso, Beatrice sintió como la presencia corporal de Bartholomew iba desapareciendo en la oscuridad, con un toque de nerviosismo.

Pero ella se mantenía calmada, porque después de todo, ella tenía una habilidad especial por ser un Espíritu dentro de un cuerpo físico que ella misma puede crear artificialmente…”Sentido Espiritual”. Beatrice respiró hondo, manteniendo el aire en sus pulmones mientras silenciosamente se concentraba en usar su habilidad, que le permitía sentir el alma de los seres vivos. Similar a sentir la presión mágica de los magos al canalizar el maná para usar sus magias.

Beatrice había utilizado ese poder para rastrear a Bartholomew varias veces desde que se vinculó con Noah, y lo encontró en el momento exacto cuando estaban cerca del camino de piedra.

Aparentemente, tenía bien memorizada la energía espiritual de él.

Sintiendo como la energía de él se acercó rápidamente hacia ella, blandió su espadón horizontalmente con un movimiento rápido, que en ese instante parecía cortar el aire con una línea roja de fuego.

-¡¿…?!

Bartholomew se sorprendió, flexionando sus piernas, haciendo su torso hacia atrás para esquivar a último momento el filo del arma de Beatrice, para luego reajustar su postura, alejándose de ella.

-¡¡…Voy a vengar…a Violeta!!

Beatrice pisó fuerte el suelo, generando llamas debajo de ella, arremetiendo contra Bartholomew con mucho enojo repentino. Él reaccionó bruscamente, envolviendo su bastón con una ráfaga de viento, para defenderse del filo del espadón.

Sus armas al impactar generaron una onda de choque poderosa…

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