-Ugh…
¿Cuántas veces había sido golpeado por la interminable sed y agotamiento al despertar? Noah miró fijamente el cielo despejado mientras tales pensamientos flotaban en su mente.
Su cuerpo se espasmo en el instante que se sentó, eso realmente lo terminó despertando por completo. Cuando trató de tocar su doloroso cuerpo, sintió algo muy malo en el torso. El malestar permaneció mientras él llevaba su brazo delante de él, viendo con sus propios ojos en qué estado tan lamentable estaba.
Sus músculos estaban hinchados, sus venas se notaban a simple vista. Y no era solamente sus brazos, levantando un poco sus ropajes, vio que su vientre se contrajo, sus costados con señales de huesos salidos.
-Estas señales…debería de estar muerto…
Noah miró cuidadosamente alrededor de la zona mientras se aseguraba de que sus dedos se movieran correctamente.
No había casi arboles cercanos; El camino de piedra delicadamente distribuidas le eran familiares. No sentía nada de hostilidad, hasta lograba escuchar leves sonidos de instrumentos de un bardo más adelante, cantando una melodía que era conocida. Entonces notó a la mujer pelirroja sentada en el suelo, sobre una manta blanca, abrazando sus rodillas mientras veía a una pareja de aves alejándose.
-Oye…
No mostró ninguna señal de responder a su llamado.
Beatrice tenía la mirada apagada, igualmente su respiración era muy baja, casi pareciendo que no lo hacía. Noah notó que su pelo rojo se estaba descolorando lentamente, tornándose un tanto más oscuro.
“¿Qué sucedió? Su actitud irritante esta desaparecida.”
Él no podía recordar bien que había sucedido. Su último recuerdo fue estar rodeado de Portadores de la Muerte, luego de haber activado su Caballero de Sangre, pero de ahí Noah ya no podía recordar nada más.
Cuando intentó moverse un poco, escuchó a la triste Beatrice decirle algo en un tono apagado.
-Intenta no moverte, tu cuerpo está en su límite de tolerancia de daño.
-…Pensaba que podría curarme de cualquier herida, pero veo que no es así.
-Te heriste a una magnitud tan rápida que la regeneración llegó a su límite…Estuviste muerto 5 horas.
La garganta de Noah de repente se congeló ante las palabras “estuviste muerto 5 horas”, se quedaron muy grabadas en su interior, incluso acompañadas de un sentimiento de decepción por haberse despertado. Al ver que Noah reaccionó así, Beatrice añadió otro pensamiento.
-Tienes un límite de daño que puedes regenerar…Y si recibes una herida mortal pasando el límite, morirás por un tiempo indefinido hasta que se recargue la habilidad.
-Ya veo…No suena muy grandioso eso.
Noah llevó una mano a su costado izquierdo, respiró muy hondo, se preparó para presionar con fuerza sus costillas.
-¡…!
Se escuchó el crujir de los huesos al presionar de repente, la expresión de dolor de Noah lo decía de todo, junto al vapor que comenzó a emitir durante unos segundos. La habilidad de supervivencia comenzó a colocar los huesos en su lugar, regenerar los tejidos musculares dañados
Aunque como él lo suponía, los dolores no se estaban yendo. Con los ojos de Beatrice mirado hacia abajo, Noah se levantó del suelo, realizando un movimiento rígido, por la carga muscular de sus dolores provocan una restricción al intentar moverse con libertad.
Noah movió su cabeza para mirar a Beatrice mientras llevaba una mano a su nuca.
-Despertarse y ver a una chica abatida, en algún lugar, debe de ser atractivo para el hombre.
-…Teniendo en cuenta esas palabras, parece que tu ira descargada te regresó tu calma.
Era algo extraño para Noah, pero era la realidad, se sentía mucho más calmado mentalmente, como que se quitó una pesada carga. Llevaba años sin sentirse así de tranquilo.
Para Noah, esto era un alivio y… un problema.
-Un hombre con calma puede hacer lo que quiera. Mas importante… ¿Qué sucedió después de que me desmayé?
Sin muchos ánimos, Beatrice explicó lo que había sucedido.
Después de que Noah perdió el conocimiento, Beatrice lo cargó junto con sus clones para llevarlo a una zona más segura, regresando al camino de piedra que habían visto antes e ir por el sendero hacia la ciudad más cercana, la cual era “Liliatris” una de las 3 ciudades más grandes del Reino de Sardom.
Noah es de esa ciudad, por eso se le hizo familiar toda la zona al despertar.
-Entonces, ¿Qué pasó con el que íbamos a cazar en esa aldea infestada de abominaciones?
-Escapó… porque lo atacaste cuando te volviste loco por la psicosis neuronal que provocó liberar tu exceso de ira reprimida, me preocupé por ti y fui a auxiliarte, por eso aprovechó y escapó…
-Ponerlo de esa manera me hace sentir culpable…Supongo que sí se lo escribe en un informe seria el respóndale.
Él había sido acorralado y atacado por casi todas partes en las últimas 12 horas, incluyendo la pérdida de sus amigos, no era de extrañarse que Noah perdiera la cordura en un combate donde fue dejado a su suerte.
Se dio cuenta de una cosa con las palabras de Beatrice, y de la extraña sensación tranquila de su mente, que al desaparecer toda su ira de forma abrupta y de haber obtenido una gran cantidad de poder suficiente para hacerle perder la consciencia, que entre más ira sintiera más fuerzas obtenía.
“Ahora entiendo por qué Guerrero de la Ira.”
Él hizo una mueca al recordar viejas épocas donde su enfado superaba su cordura, haciendo cosas que no le gustaban hacer, dañando a los que lo rodeaban. El destino a veces iba en su contra comenzó a creer.
Beatrice se quedó en silencio, ya habiendo cumplido su función de explicarle a Noah la situación, su mirada se quedó viendo hacia la nada.
-¿Ahora te voy a tener que cargar hacia la ciudad?-
Mientras que Noah estaba hablando sin respuesta, un sonido se acercó constantemente por detrás. Se dio la vuelta por reflejo, y vio algo a la distancia. Se dirigía hacia Liliatris, por el camino de piedra, parecía ser un carruaje tirado por caballos, con una bandera del Gremio de Aventureros, siendo conducido por un señor mayor en un traje de mayordomo.
A medida que el carro se acercaba, Noah pudo notar fácilmente de quien iba en ese carro. En el gremio no podría haber otra persona que viajara en un carro de clase alta, magníficamente adornado y construido con la más alta artesanía.
-Parece que estoy de suerte, no tendré que cargarte…
Cuando volteó la cabeza para ver a Beatrice, ella ya no estaba ahí, ni siquiera la manta con la cual estaba sentada encima. Desapareció en un instante, pero lo más extraño no era eso, sino que Noah podía sentirla estar en el mismo sitio.
“Realmente es extraña…”
Noah no se hizo de rogar, por lo que se paró firme haciendo una señal extraña con sus manos al carruaje, con una leve sonrisa. Claro, si él quisiera parar un carruaje para que lo llevara, se pondría en frente y pediría el favor de que lo lleven mostrando su insignia del Gremio. Sin embargo, de hace rato que notó que no llevaba nada en sus bolsillos, ya sabiendo que su insignia debió desaparecer en alguna parte en su lucha contra los Portadores.
Entonces, solo lo dejó hacer una cosa, y era esa extraña señal con una sonrisa, ya sabiendo la persona que venía en ese carruaje era del gremio, era el cebo perfecto.
El carruaje lo pasó, levantando una nube de polvo a su paso, para detenerse más delante de repente. Una hermosa mujer abrió la puerta del carruaje y salió. Era una jovencita con cabello rubio y ojos celestes. Llevaba una elegante armadura femenina, el largo de su falda llegaba hasta sobre los tobillos, y un estoque colgaba en su cintura.
Sus bellos ojos se centraron en Noah, mientras que se acercaba a él con una mirada molesta.
-Hey, ¿Cómo ha estado la hermosa caballera sagrada del gremio? Necesito un favor, ¿podrías darme un aventón hacia el?-
Sin dejarle terminar su frase, la chica abofeteó a Noah con su palma izquierda. Fue un abofeteo bastante fuerte que los pájaros de los arboles más cercanos salieron volando.
-Si…Yo también te extrañaba, Mine.
-Señorita Mine Addams para ti, miserable.
La señorita Mine sacó un pañuelo y comenzó a limpiarse la mano con la que abofeteó a Noah, sin dejar de mirarle con enfado.
-¿Puedo tener la gracia del saber por qué se te encuentra aquí sin su equipo?
.Es una larga historia…Pero te la puedo contar si me llevas en tu carruaje al gremio.
Ella miró dudando de Noah, de pie a cabeza, estaba checando el aspecto de Noah. No le encontró nada de suciedad, ni tampoco un mal aroma en él.
Noah se dio que Beatrice debió de volver a restaurar sus ropajes, y al parecer, también quitaba el mal olor.
-Acepto. Ambos buscamos algo del otro, sin embargo…
Ella usó sus manos para arreglar el aspecto de Noah, acomodándole las mangas, enderezando el cuello, y abrochando los botones del abrigo.
-Tienes que vestir más presentable. Ahora si tienes permiso de subir en mi carruaje. – Dijo en un tono de voz dominante, subiendo al carruaje antes que Noah.
-Hahh…
Un suspiro escapó de la boca de Noah, luego se subió al carruaje y cerró la puerta. Mine dio la señal a su mayordomo, llamado Harrison, a que retomara el camino hacia Liliatris y al gremio.
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