Las cejas de Mine se levantaron en confusión, su cerebro no logaba procesar la información repentina y sin gracia alguna. La expresión tranquila de Noah tampoco la ayudaba ayudando par a captar de todo la situación, no ponía comprender si se trataba de una broma o algún extraño engaño por su parte.
Mine quedó sorprendida al final por eso.
-¿Eres consciente de que me estás dando tu palabra en esa afirmación con una expresión tranquila?
Mine todavía tenía esa mirada en su cara, incluso ahora más atenta a la expresión facial de Noah para ver si le estaba mintiendo o no.
-Bueno, una mentira no es en absoluto, Mine. Todos están muertos, Mary, Ernesto, Wyrran y Paul.
Mientras nombraba a sus camaradas caídos, los ojos de Noah mostraban su sinceridad, los cuales Mine notó fácilmente. Ha escuchado a muchos mentir sobre muertes de camaradas, y todos siempre tenían en sus ojos la mentira.
Aunque de verdad ella no se esperó que fuera una noticia de esa magnitud, que una sola pregunta no bastaría para saciar su curiosidad.
-Incomprensible. No hay criaturas que puedan amenazar la vida de tú equipo, incluso con el rango que tenían, en la zona teniéndote a ti. A lo mucho podría haber bandidos que cambiaron de sede, ¿estoy en lo correcto?
-No, no lo estás. En realdad, si fueron criaturas, muchas de ellas. Los bosques están plagados de monstruos, incluso los Lobos Invernales están acechando.
-¡¿Lobos Invernales, dices?! Hay exploradores del gremio en los bosques que llevan cartas a las ciudades, también llevan las solicitudes. ¿Cómo que no habrá avistado algo de esa manera?
-Es sencillo, ellos no se adentran en las profundidades de los bosques para moverse al ir a otra aldea o ciudad…
Diciendo una afirmación que no tenía fundamentos sólidos, Noah simplemente bajó su mirada, juntando sus manos y apretándolas.
-No, ellos no lo hacen…Bueno, no estoy seguro realmente, pero es una verdad que todo mi equipo ya está muerto.
-Siendo sincera, le ofrezco mis condolencias por su perdida… Pero hay algo que me deja intranquila en este momento.
Mine cruzó los brazos como generando una presión sobre Noah, naturalmente esto lo dejaba incomodo a él.
-Si es verídica toda la información que me proporcionas, debió de haber sido una noche terrible para usted. ¿Entonces por qué no noto alguna anomalía en su aspecto? Ni siquiera un aroma desagradable.
Fue una verdad que Mine no podía dejar de pasar por alto, ¿o simplemente era algo con lo cual quería contrarrestar a la información sorprende que le estaban dando? Normalmente ella no mostraría su desconfianza cuando alguien tratara de engañarla, porque cuando saque a la luz que todo era una farsa, podría sacar ventaja de la situación y usar a su estafador como un recurso para la familia Addams de alguna manera, incluso si era para sembrar terror a las demás castas que no se debe de romper la confianza de alguien de su familia.
El padre de Mine hubiese hecho de parecer que le creía, para apoyarlo en hacer alguna misión de exploración, y si no se encontraba nada, podría acusarlo de un falso testimonio y obligarle a serle de utilidad…
…Ella también pensó en una posibilidad así. Sin embargo, no era lo que quería realmente, su interés estaba en las respuestas a sus preguntas en el momento.
-¿No luchaste y huiste? ¿Abandonaste a tu equipo cuando la situación empeoro? ¿Qué es lo que sucedió? No me ocultes nada, ya que ese es nuestro acuerdo.
-¿No que ibas a hacer una única pregunta, maldición…? Bien…
Él le contó sobre lo que ocurrió, sin dar tantos detalles, como uno a uno sus camaradas iban cayendo, como consiguió llegar a la aldea y dejar el saco, como regresó en mitad de la noche y casi muere congelado por un lobo invernal…como fue salvado por una Espíritu del Fuego.
Omitió la lucha contra los Portadores de la Muerte, pensó que era algo que tenía que acudir con Beatrice antes de soltarlo así como así.
Mine escuchó todo en silencio, su expresión se mantuvo sin cambios porque en lo profundo algo le estaba generando dificultad para aceptar las palabras de Noah. Le faltaba algo a ella…una prueba sólida.
-¿Y dónde podría estar ese Espíritu en este momento?
-Eh…Bueno, podría decirse que está ahora mismo a la par tuya.
Señalando con una mano el lado derecho del asiento de Mine, Noah cerró sus ojos y sonrió un poco extrañado por que realmente no estaba seguro de que la calidez que sentía al lado de ella fuese Beatrice.
En cambio, Mine creía ahora con más seguridad que se trataba de algún tipo de engaño, que terminó por cruzar las piernas y mirar con desconfianza a Noah.
-Debo admitir que eres bueno con los engaños, Noah Myers. Por el respeto cordial que le tengo como camaradas del mismo gremio, no lo acusaré de falsedad ni manchar su reputación.
-No te estoy engañando, ¿sabes…? Oye, muéstrate.
Mientras que Noah llamaba a la nada para Mine, ella puso una ligera sonrisa en el rostro e inclinó su cabeza. Al parecer se estaba sintiendo un poco más satisfecha. Tal vez ella no usó la oportunidad perfecta para obligarlo a serle de utilidad, pero creía que podía mantener esto como una posibilidad futura para usarlo…
Pero en el momento donde ella estaba cambiando de expresión, el sentimiento de tener algo viviente a su lado apareció de repente, junto a una mano que se acercó a su tasa de té y la agarró, junto a una porción de su tarta de frambuesa.
Esa repentina aparición tuvo una reacción lenta de parte de Mine, quien movió su cabeza para observar a la hermosa mujer pelirroja a su lado, sentada cómodamente y con las piernas cruzadas de manera elegante en el asiento ornamentando del carruaje.
Los ojos azules de Beatrice se centraron en el té que estaba tomando, con una expresión agradable en su rostro. No parecía estar triste ni apagada como la había visto Noah hace minutos atrás.
-Este té es de mi agrado, debo decir. Refinado, de una temperatura perfecta, y con un sabor que se queda en la boca.
Ella comió un trozo de la porción de la tarda, sin dejar caer ni una migaja al suelo, ni ensuciar su boca.
-La tarda está bien preparada, mis felicitaciones.
-¡Insolencia! ¡¿Cómo se atreve a robar de la mesa de alguien de la familia Addams?! - La reacción de Mine no podía concluir nada más con una mirada asqueada mientras su ceño se frunció.
-Supongo que estás en lo cierto. Me disculpo sinceramente, fue insolente de mi parte.
-¡El acto ya está hecho! Una disculpa no basta para justificar el robo. ¿Quién es la mujer que repentinamente aparece y roba de mi mesa? ¡Respóndame, Noah Myers!
Dirigiendo sus quejas hacia Noah, quien realmente no sabía cómo responderle a Mine por que le interesaba más el hecho de que le robara de su mesa a que apareciera por arte de magia a su lado.
“La gracia de esto es que los de elite le importan más eso…” –Pensó Noah, manteniendo una sonrisa incomoda.
-Soy la Espíritu del Fuego, Beatrice Fire Element, la salvadora del hombre que marcó su vida, señorita Mine Addams.
-¡¿Disculpe?! ¡Este hombre de dudosa procedencia familiar que es muy informal y poco confiable nunca marcaría nada en mi vida!
-¿Eso será totalmente cierto? Tomaré su palabra como verdadera, entonces.
Mine se reposiciona para encarar a Beatrice, levantándose de su asiento, cruzando los brazos y mirándola claramente molesta.
-¡Suficiente! ¿Dices ser la Espíritu que salvó a Noah Myers? No puedo evitar sentir mucha desconfianza de esa realidad. Quiero que me muestres alguna prueba.
Era una petición bastante directa de hacer, ya Mine no estaba controlando bien sus intereses y emociones conjuntas, dejándose dominar por sus instintos humanos.
-Es algo bastante directo lo que pide, ¿no les bastó con que apareciera a su lado de repente?
La pregunta con la cual Beatrice respondió era bastante natural, solo viéndola actuar de esa manera, notó la confusión de Mine por la situación presente, acompañada de su enfado.
-En primer lugar, se encuentra en un carruaje de la familia Addams. Y en segunda, robó de mi mesa, no importa por donde quiera desviar la conversación, no hay otra salida que responder a mis preguntas, o voy a cortar mi acuerdo con Noah Myers y sacarlo.
-Espera, ¿Qué cosa? Yo ya cumplí con mi parte, cumple con la tuya, Mine. – Dijo Noah en objeción.
- ¡Guarda silencio\, insolente!
Beatrice suspiró mientras Noah solo se encorvaba ante Mine, no porque se sintiera intimidado, simplemente se le hizo tediosa ya la conversación para continuarla.
Resolver la situación quedaba en Beatrice
-Supongo que no tengo otra opción.
Con ella llena de resignación, Beatrice hizo un ligero gesto, dejando la taza y la porción de tarta medio comida en la mesa, y entonces…ella desapareció de repente, sin dejar ninguna señal, ni calor corporal, ni presencia.
Fue algo muy sorpresa para Mine, ver como la mujer que le acababa de insultar con tomar cosas de su mesa, desaparecer como si nada.
Luego de unos segundos de profundo silencio, Beatrice volvió a aparecer instantáneamente.
-¿De verdad…eres una Espíritu?
Por el tono de voz de Mine, ya era imposible esconder su sorpresa y el sudor frío que recorrió su espalda.
-Es lo que venía demostrando, ¿no es así? No es algo ya para sorprenderse.
-Es que…era algo impensable.
Rendida ya ante la situación, Mine se volvió a sentar en su asiento, con una sensación de derrota y de arrepentimiento por haber desconfiando demasiado en las palabras de Noah.
Fue inevitable que ella se enderezara y bajara su cabeza ante él, mostrando una sincera disculpa con ese gesto.
-Discúlpeme, Noah Myers, por haber desconfiado de sus palabras y de haberle faltado el respeto. Normalmente presentaría una disculpa más formal, pero por el momento solo puedo con este gesto.
-No hace falta eso, Mine. Yo también me disculpo por haberte hecho pasar por eso, de manera indirecta.
Con una disculpa entre ambos, la tensión del ambiente había desaparecido, o eso podría haber sido el caso…
-Disculparse con el hombre que tocó tu corazón, es un gran avance.
Las venas de la frente de Mine se mostraron, con un pequeño rechinido de sus dientes de enojo. Ella ni terminó de escuchar esas palabras, encaró otra vez a Beatrice con su dedo índice.
-¡No importa si seas realmente un Espíritu, sigues siendo de un estatus inferior a mí! ¡¡Muestra a mi persona con el debido respeto!!
-Los Espíritus no seguimos las costumbres humanas.
-¡¡Muéstrame respeto!!
Una nueva discusión se formó entre las dos chicas…
…Y el señor Harrison, quien estaba llevando las correas de los caballos en el asiento del conductor, escuchando en silencio la conversación de sus pasajeros con una ligera y madura expresión tranquila.
“Lady Mine, siempre actúa más honestamente cuando ese hombre está cerca. La perspicacia de esa mujer es temible.”
Fue el pensamiento que salió del corazón del viejo mayordomo.
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