El testamento

Todos nos detenemos frente a la puerta de la oficina privada de mi padre, mi madre saca las llaves y abre la puerta, todos entramos y cerramos la puerta.

La oficina está descuidada con polvo y telarañas por varios lugares, me da nostalgia estar aquí y sé que a mi mamá también, por eso jamás entrábamos aquí…

El abogado se acerca a la silla de mi padre y se sienta, mi hermano y mi mamá se sientan frente a él y yo me quedo parada en medio de los dos. El hombre pone su portafolio en la mesa y saca un papel, al mismo tiempo que una pluma, nos mira a todos con una sonrisa.

—Me imagino que ya se enteraron de que su tío Roberto, lamentablemente falleció—dice el abogado, todos nos miramos entre sí sorprendidos y negamos con la cabeza.

—Que raro, se supone que son su única familia—añade, mire a mi hermano y no se veía triste, parecía alegrarse de que ese monstruo haya muerto al igual que yo, la única que si está triste es mi mamá y la entiendo, es su hermano mayor.

—Bueno, vine a leerles su testamento y cuando termine voy a necesitar que firmen—indica, todos asienten. Mi hermano y yo no estábamos convencidos de firmar, ya que no queremos nada que venga de ese monstruo.

El abogado empezó a leer el testamento y escuchamos atentamente todo, a mi madre le dejó su empresa, su casa, sus autos, su yate y sus aviones privados, a mi hermano le dejo gran parte de su dinero, una casa en París y una cabaña la cual jamás habíamos escuchado de ella, por último a mí me dejó la otra mitad de su dinero y una casa en Hawái, sabía que no me daría mucho porque me detesta.

—Y Liam tu tío pide que te quedes en esa cabaña el 15 de mayo, es decir, mañana, por una semana—añadió, mi hermano mira con desconfianza al abogado y baja la mirada.

El hombre voltea el papel y lo desliza hacia mi madre y mi hermano, les deja la pluma sobre el papel y con su dedo señala donde tenemos que firmar, mi mamá firmó y mi hermano no estaba convencido de firmar.

—Mi hermano y yo no vamos a firmar, no queremos nada de ese hombre y no cumplirá con lo que él pidió—aclaró, me cruzo de brazos y el abogado sonríe de lado mientras se ríe.

—Yo les recomiendo que lo hagan porque si se niegan, tendrán que solicitar el acta de interpelación notarial y créanme que no es nada fácil, y les puede llevar mucho tiempo, además que no tienen una buena economía para eso, Sara—miente, mi hermano y yo nos miramos, bufo y agarramos la pluma, y firmamos el papel.

El abogado se levanta y guarda el papel junto con la pluma en su portafolio.

—Hicieron bien, verán que no se arrepentirán—salimos todos de la oficina y caminamos por el pasillo, mi hermano sigue cabizbajo y yo miro con odio a ese abogado, bajamos por las escaleras y Liam y yo regresamos con nuestros amigos.

El abogado abre la puerta y se detiene en el marco de la puerta, mi mamá se despide de él y cierra la puerta, voltea a vernos y notamos tristeza en su mirada. <>

Esto me da mala espina, hay cosas que no cuadran como el hecho de que no nos dijeran antes que ese monstruo falleció, no voy a confiar en la palabra del abogado y voy a sobre proteger a mi hermano de nuevo si esto es un plan suyo.

—Pueden continuar jugando, yo voy a mi cuarto—dice mi mamá con voz suave, sube las escaleras y en un momento de silencio escucho la puerta de su habitación, cerrarse, mis amigas y el amigo de mi hermano están confundidos, se miran entre sí mientras mi hermano y yo nos ponemos mal por nuestra mamá.

—¿Qué sucedió?—inquiere Kenia desconcertada, volteó a verla e intento encontrar las palabras correctas para ir al grano.

—Mi tío murió y nos dejó una herencia, el cual fuimos obligados a aceptarla—dije sin tantos rodeos, todos se sorprenden y el amigo de mi hermano intenta hacer que él lo mire.

<>.

Volvemos a jugar y a mi hermano y a mí se nos olvida por un momento lo sucedido, volvieron las risas, la diversión y todo lo negativo fue opacado por ello. Yo todavía seguía angustiada con lo de mis cosas, pero no lo hacía notar para no arruinar la diversión.

Duramos casi 3 o más horas jugando hasta que todos caímos rendidos ante el cansancio y nos quedamos dormidos sin darnos cuenta, unos en el suelo, otros en los sillones y otro en la tina del baño. Mi madre baja las escaleras y nos ve a todos esparcidos por todos lados, se acerca a mí y me sacude.

—Sara, necesito que me acompañes a la empresa de tu tío, quiero que me enseñes a manejarla—susurra, abro mis ojos lentamente y aparto el cabello de mi cara.

—¿Por qué yo?—dije cansada, siento los párpados pesados y hago un esfuerzo por no cerrar mis ojos.

—Estudiaste administración, yo supuse que sabes como se maneja una empresa—responde, <>. Me levanto y camino hacia las escaleras mientras bostezo.

2 horas después.

Hace mucho que no me ponía ropa formal y voy a admitir que no la extrañé para nada. Bajo las escaleras y veo a todos ya levantados, mis amigas me miran con asombro y con confusión.

—¿A dónde vas tan formal?—inquiere Fernanda.

—Voy a enseñarle a mi madre como se maneja una empresa, las veo al rato—mi mamá y yo nos despedimos y salimos de la casa, un chófer nos esperaba afuera y nos abre la puerta trasera.

Mi mamá se sube sin pensarlo y yo con desconfianza hice lo mismo, el chófer cierra la puerta y rodea el auto por detrás, abre la puerta del piloto y se sube, arranca el auto y nos lleva directo a la empresa. Por fuera se ve tan grande y muy cuidada.

El chófer baja del auto y nos abre la puerta, mi madre y yo bajamos y nos dirigimos a la entrada, todos los trabajadores nos recibieron con amabilidad, al parecer ya sabían que mi madre va a ser su nueva jefa.

La secretaría nos da un recorrido por la empresa hasta llegar a la oficina, nos enseñó todo lo importante antes de retirarse. <>.

Mi madre se sienta en la silla de mi tío y revisa todos los cajones, me pongo a su lado y abre la computadora, tiene contraseña, ya me lo esperaba, por suerte mi mamá ya tenía la contraseña en sus manos.

Checamos en su computadora y no tenía nada interesante, solo cosas del trabajo y algunas búsquedas que no son nada relevantes, la secretaria nos envía por correo todo lo que mi mamá tiene que hacer, la ayudó con eso y para ser nuestro primer día no nos fue tan mal.

4 horas después.

—Hija, ¿Te puedes hacer cargo unos minutos?. Voy a ver a tu hermano y a despedirme de él y lo haré de tu parte, también—dice, asiento y ella se levanta, estaba a punto de salir de la oficina hasta que yo hago que se detenga.

—¡Espera, dile de mi parte que necesito que me llame todos los días por el día y por la noche!—grito, ella asiente y sale de la oficina, me quedo sola en el lugar y un silencio incómodo inunda toda la oficina.

<>. Salgo de la oficina y empiezo con el paseo, pude observar todos los departamentos y las personas encargadas de cada una me saludaron amablemente.

Siento como mi celular empieza a vibrar y lo saco de mi bolsa, bajo la mirada y veo que es un número desconocido, estaba a punto de contestar, pero un chico se acerca a mí y hace que levanté la mirada.

—Hola Sara, ¿Te acuerdas de mí?—inquiere el chico con una sonrisa.

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