—Te juro que yo cerré la puerta cuando tu hermano se fue y cuando estaba a punto de irme a la cocina, volví a revisar, y la puerta seguía cerrada, no sé en que momento abrieron la puerta porque yo no escuché nada—dice mi mamá con sinceridad y miedo, <
Tendré que poner seguridad en mi cuarto y llamar a la policía para que me ayuden a saber quien se llevó mis cosas y con que propósito.
Por ahora tengo que enfocarme en la fiesta sorpresa de mi hermano, aunque no creo que pueda disfrutar con esta angustia que siento de que esa persona haga algo con mis cosas.
Respiro hondo y exhalo varias veces intentando calmarme, pero no funciona y solo hace que empeore.
—Voy a poner seguridad para que esto no vuelva a ocurrir, ya me dio miedo. Llamaré a la policía ahora—dice con miedo, estaba a punto de salir, yo la tomo del brazo y niego con la cabeza.
—No quiero que la fiesta sorpresa de mi hermano se arruine, llamaremos a la policía mañana—dije, no se ve convencida y la entiendo.
—¿Y si ese tipo o tipa regresa?, no sabemos que intenciones tiene con nosotros—añade, eso es lo que me preocupa, pero tengo una idea para que esa persona no irrumpa en nuestra casa solo por este día.
—Ya sé que hacer mamá, confía en mí—saco mi celular y le mando un mensaje a mis amigas, <>.
Les confieso lo que sucedió en mi casa y ellas se preocupan, les explico el plan y ellas aceptan participar en él. <
2 horas después.
Limpié mi habitación para buscar bien y efectivamente, no están por ningún lado, tenía esperanzas de encontrarlos y ahora se desvanecieron.
Me alivia un poco que no se robaron ningún libro de mi estantería. Doy media vuelta y salgo de mi habitación, cierro la puerta y pongo un candado.
<
Bajo las escaleras y en ese momento tocan la puerta, abro la puerta y mis amigas entran con una amplia sonrisa.
—Hola, señora Anni—dicen todas al unísono, mi mamá voltea y les sonríe.
—Hola chicas. Entren porque ya casi va a llegar mi hijo—todas asienten y entran a la sala, cierro la puerta y las sigo a sus espaldas, mis amigas ponen sus regalos en la mesa que mi mamá les indico, nos ayudaron a poner los últimos retoques y la alarma de mi celular empieza a sonar.
Todas nos escondimos y apago las luces, saco mi celular de mi bolsillo y apago la alarma, lo vuelvo a guardar en mi bolsillo y todo queda en silencio.
Liam
Salgo junto a mi amigo de la universidad y nos dirigimos a mi casa, a medio camino nos encontramos con la ex de mi amigo, los dos conectaron miradas, no duró mucho ya que apartaron su mirada con tristeza y continuamos caminando.
—¿Han dicho algo nuevo sobre la desaparición de tu amiga?—indaga Eduardo, me ve y yo bajo la mirada.
—Solamente dijeron que encontraron el peluche que ella llevaba ese día, pero no aporta nada —dije en tono bajo, él se acerca y rodea su brazo por detrás de mi cuello.
—No pierdas las esperanzas, ella va aparecer en algún momento—dice intentando animarme, <
Nos detenemos frente a la puerta de mi casa, la abro y todo está oscuro, y silencioso, Eduardo aparta su brazo de mi cuello y se pone detrás de mí, se asoma por encima de mi hombro y frunce el ceño.
—Pensé que tu hermana y tu mamá iban a estar en casa para festejar tu cumpleaños—dice con tono confundido, entramos a la casa y mi amigo cierra la puerta, caminamos con sigilo a la sala y miramos nuestro alrededor, está decorado todo y los regalos colocados en una mesa que está en la esquina.
De repente se prende la luz y todos salen de su escondite.
—¡Sorpresa!—gritan todos al unísono, mi amigo y yo nos paralizamos del miedo, no pudimos evitar tener un sobresalto y todos se empezaron a burlar.
Mi madre saluda a mi amigo y se acerca a mí con los brazos extendidos.
—Lo siento hijo, teníamos que hacerlo—me abraza—feliz cumpleaños.
—Gracias mamá—dije con una sonrisa, mi hermana se acerca y sonríe de manera burlona.
—Feliz cumpleaños, hermano—dice intentando no burlarse, mi mamá se separa y se aparta, mi hermana se acerca y me abraza.
—Gracias hermana. En tu cumpleaños me vengare—advierto, ella se vuelve a reír y se separa.
—Me aseguraré de que no puedas llevarlo acabo—dice mientras entrecierra los ojos y hace un movimiento con su mano de que me estará vigilando, me rio y ella se da la vuelta, regresa con sus amigas y mi madre rueda los ojos con una sonrisa mientras resopla.
—Ustedes nunca van a madurar—añade, mi madre se da la vuelta y se acerca a una de las amigas de mi hermana, me giro y mi amigo se empieza a reír a carcajadas de lo que había sucedido hace un momento.
La música que me gusta empieza a resonar por toda la casa, mi amigo y yo nos ponemos a cantar a todo pulmón.
1 hora después, Sara.
Mis amigas y yo estuvimos vigilando la puerta de entrada durante la fiesta, no vimos a nadie sospechoso afuera y todo estuvo tranquilo mientras comíamos tacos de pancita que es la comida favorita de mi hermano, aun así no me confíe. Mi hermano abrió los regalos de mis amigas y de su amigo, él apreciaba todo lo que le regalaban, aunque fuera hecho a mano.
El cielo se tiño de negro, nos reunieron alrededor del cumpleañero, cantamos la canción típica de cumpleaños y mi hermano sopla las velas, todos aplaudimos y mi madre empezó a cortar el pastel que era de fresa con pedazos de chocolate y los sirvió en platos desechables, por alguna razón mis amigas se emocionaron de recibir su rebana de pastel.
Todos nos comimos la rebana y continuamos divirtiéndonos jugando a cualquier juego que se nos ocurriera, una de mis amigas que se quedó vigilando el patio abre la puerta y un hombre con traje y un portafolio entra a la casa, mi madre se levanta y se acerca al hombre.
Mi hermano y yo fruncimos el ceño, detuvimos el juego y vemos a mi madre hablar con ese hombre, el tipo de traje sube las escaleras y mi madre se voltea, hace señas para que la sigamos mientras ella empieza a seguirlo a sus espaldas, nosotros nos levantamos y seguimos a nuestra madre casi a sus espaldas.
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