Deilyne en realidad no necesitaba para nada renovar la mansión Marshall de la capital, tampoco tenía algo muy importante que realizar antes de marchar hacía ella, solo buscaba ganar tiempo.
Sí, es así, Deilyne tan solo busco excusas, excusas para los demás, excusas para ella misma.
Desde que Deilyne se divorció, ante los ojos de los demás se veía bien, cómo si esa situación desagradable nunca la hubiera vivido.
Pero Deilyne era una noble con todas las letras, el poner la cara que la gente desea ver era algo que había aprendido desde muy temprana edad, aun así había personas que notaban sus pequeños cambios.
Para Rosa y Benjamín no era muy difícil ver esos detalles, pero simplemente ellos no podían decir nada, lo único que podían hacer para ayudarla, era apoyar incondicionalmente a Deilyne, quien parecía haber vuelto del Ducado con muchas cicatrices en su interior.
Rosa siempre evitó hablar del fallido matrimonio de Deilyne, mejor dicho nunca se atrevió a preguntar, ella sabía que Deilyne se había enamorado del Duque Gabriel, él era su primer amor, hasta donde Rosa sabía su único amor, y los temores de Rosa estaban confirmados, Deilyne seguía amando a ese hombre, lo sabía porque desde que Deilyne regreso nunca ni por un instante saco de su muñeca la pulsera de rubíes que el Duque había regalado a Deilyne el día de su compromiso. Rosa reconoció de inmediato esta joya, porque Deilyne se la había mostrado con mucho entusiasmo.
El escenario que Rosa vio esa noche haría que el desprecio que le tenía al Duque Gabriel por el daño que le había causado a su Señorita se convirtiera en odio.
Rosa había terminado su día de trabajo, y volvía a su dormitorio. En el jardín pudo ver la figura de una mujer sentada en el borde de la fuente de agua. Rosa se preguntó quién estaría a esas horas en ese lugar, así que acercó, de inmediato notó que era Deilyne y además está se encontraba llorando. Rosa no pudo evitar acercarse.
- Rosa: Señorita disculpé la intromisión de esta empleada suya, pero no pude evitar acercarme al verla llorar, usted decidirá, pero yo estoy aquí para escuchar cualquier cosa que quiera decir y sí no quiere decir nada, también estaré aquí para usted.
Deilyne que estaba un tanto sorprendido y avergonzada, no pudo hablar enseguida. Entonces Deilyne abrazo a Rosa, Rosa era como una madre para ella, siempre la trato con sinceridad, se alegró con ella, se entristeció con ella, sí había alguien en quien Deilyne podía confiar sin duda era Rosa.
Pero el hablar de un tema tan sensible para ella no era fácil incluso sí esa persona era Rosa.
Deilyne hizo una pregunta a Rosa, la cual casi se queda sin palabras para responderle.
Deilyne que se encontraba con su cabeza apoyada en las piernas de Rosa, hablo.
- Deilyne: Rosa tal vez, tal vez yo no soy atractiva?
Rosa se quedó estupefacta, que acaba de escuchar, que es lo que decía su Señorita? Para Rosa no existía alguien más hermoso que Deilyne, un cabello largo y lacio que parecían rayos del mismo sol, piel suave, ojos cómo rubíes y la sonrisa más hermosa que se puedan imaginar, y aunque Deilyne no usaba ropa que marca su figura, esto no quería decir que no tuviera una bien proporcionada figura, cualquiera que la viera diría que era una belleza espectacular y única. No había hombre en el Marquesado que no se sintiera nervioso al momento de hablar con ella, pero trataban de controlarse debido al respeto que le tenía a su Señorita.
- Rosa: Quien, quien le dijo tal estupidez Señorita? Fue ese hombre?
Pregunto con un tono molesto, al decir ese hombre se refería al Duque Gabriel. Al no recibir respuesta por parte de Deilyne, Rosa asumió que esto era así.
- Rosa: Ese hombre o él que sea que se lo haya dicho debe ser la persona más ciega del mundo, Señorita le aseguro que su belleza es incomparable y no tan solo su belleza exterior, usted es tan bella por fuera como por dentro y estoy segura de que no soy la única persona que piensa esto.
Las palabras de Rosa eran reconfortantes para Deilyne, pero había algo en lo que Rosa se había equivocado Deilyne no tenía cicatrices en su interior, Deilyne tenía heridas, heridas que aún sangraban.
Después dé haberse calmado un poco, Deilyne pidió a Rosa que regresará a descansar. Rosa no quería irse, pero ante la insistencia de Deilyne cedió, no sin antes pedirle por favor que ella también regresara a descansar.
Deilyne para dejar tranquila a Rosa, aseguro que pronto regresaría.
Después que Rosa se retiró Deilyne siguió ahí, en ese
lugar frío contemplando su reflejo en la fuente de agua.
Aunque Rosa le hubiera dicho todas aquellas cosas, no eran suficientes para calmar las inseguridades que Deilyne tenía por dentro, en sus cinco años de relación con el Duque Gabriel, él no la volteo a ver ni una sola vez, no la llevo a ningún baile, ni siquiera los organizados en el territorio Laportt.
Deilyne al comienzo pensó que tal vez él hacía eso debió a su inexperiencia, ya que ella no había debutado en la sociedad en donde se hace esto con un gran baile, y a partir de ahí se organizan más fiesta donde también se bailaba. Deilyne con esto en mente tomo clases de baile para mejorar su técnica, aún con esto él siguió sin invitarla, entonces creyó que tal vez fuera su etiqueta, así que también tomo clases de etiqueta para mejorar, incluso después de esto seguía sin llegar la invitación.
Deilyne no necesitaba hacer nada de esto, ya que sus habilidades en estos temas eran más que suficientes.
Lo último que Deilyne pensó era que su marido se avergonzaba de ella por no ser bonita, está idea fue la que se impregnó en ella. Recordando todo lo que ella hizo para llamar la atención de su esposo una lágrima volvió a correr por su mejilla llegando a caer en la fuente y distorsionando su reflejo.
De repente Deilyne sintió a alguien cerca de ella, así que volteo rápidamente. Era Benjamín.
- Deilyne: Benjamín... pregunto un tanto temerosa Deilyne.
Pero la figura del hombre no le respondió. Ella volvió a llamarlo
Deilyne: Benjamín eres tú?
En vez de responder de inmediato el hombre se sacó su capa y se acercó a ella, coloco la capa a su alrededor y hablo.
- Benjamín: puedo protegerla de cualquier cosa, pero no puedo protegerla contra una enfermedad, si sigue aquí con este frío se enfermara, regrese Señorita.
Deilyne un tanto avergonzada por su acción y pensando si el noto que estaba llorando se retiró del lugar.
- Deilyne : ah sí, gracias Benjamín, te devolveré esto más tarde.
Después que Deilyne se retiró, Benjamín seguía parado en el mismo sitio viendo cómo ella se alejaba. Deilyne no lo sabía, pero Benjamín estuvo ahí antes incluso que Rosa y escucho la conversación que ellas mantuvieron.
En ese momento Benjamín podía comprender un poco de lo que le pasaba a Deilyne, el pensar que ella derramaba esas lágrimas por el Duque Gabriel lo ponía histérico.
- Benjamín: Ese maldito hombre, no fue suficiente con alejarla por tanto tiempo ahora incluso ella sufre por ti desgraciado.
Ese día para Benjamín el Duque Gabriel se había convertido en su peor enemigo.
Deilyne que regresaba a su habitación solo pudo reflexionar sobre su realidad lo que ella estaba haciendo era hacer tiempo para intentar ganar fuerzas, ya que sabía que en la capital vería de nuevo a ese hombre, posiblemente nuevamente casado. Ella aún no estaba lista para ver eso . Esos eran sus verdaderos motivos para aún no haber ido a la capital.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 81 Episodes
Comments
Rebecca H
y en el mío también maldito perro sarnoso...
no manches autora
no me hagas padecer...
si esta terca sigue así prefiero no leer.
terminará en que perdido la como si nada hubiera pasado y serán felices como perdices...
y ya estoy harta de esas historias
gracias
2024-10-12
0
Rebecca H
no puede ser
no me hagas esto.
la volverá a hacer como hilacho a la pendeja.
no
no
no
y no estoy de acuerdo
2024-10-12
0
Irene Nievecita
Pensar que hay tantas mujeres estúpidas que viven y respiran por un hombre, que dejan su dignidad guardada en el sótano, cinco años de su vida desperdiciados en la basura y sigue enamorada, que mujer más patética es inteligente para los negocios y para quererse un poco por lo menos es una nulidad, esta rodeada de personas que la quieren y ella la bruta sufriendo por alguien que ni siquiera la miró PATÉTICA PATÉTICA
2024-10-12
0