Gabriel después de firmar los papeles de su divorcio, no pudo concentrarse más en su trabajo, había logrado lo que siempre quiso, sacar a esa mujer de su vida, pero en realidad no sentía nada de lo que imagino que sentiría cuando ese día llegará.
Gabriel no era una persona que acostumbrara beber, pero sentía demasiadas ansías, así que se sirvió uno de los tragos más fuertes que tenía en su oficina, él asoció esto a qué estába muy cansado últimamente, al terminar el primer trago nada había cambiado, se sirvió un segundo y un tercero.
Mientras tanto en el salón principal Deilyne había reunido a todos los sirvientes del Ducado, incluso algunos caballeros que en su momento sirvieron a la antes Duquesa.
Un ambiente lugubre se vivía en el salón, todos ahí apreciaban a Deilyne, quien había sido su señora en los últimos cinco años, desde entonces los trabajadores habían mejorado muchos aspectos, desde sus condiciones de trabajo, relación con los demás trabajadores, sus salarios habían sido restaurados a los valores correspondientes, y todo gracias a Deilyne, quien además como Duquesa era muy fácil de tratar en comparación con las anteriores damas del Ducado.
Una vez todos estuvieron ahí Deilyne hablo.
- Deilyne: Lamento interrumpir su tiempo, se que algunos ya estaban descansando, pero si no es ahora ya no podré hacerlo, seguramente muchos de ustedes se han de preguntar porque los reuní aquí. A partir de hoy ya no soy la Duquesa de Laportt, y estoy aquí para despedirme de todos ustedes con quiénes compartí muchos momentos éstos cinco años, quería agradecerles por haber recibido de tan buena forma a una extraña como yo, y también ofrecerles mis disculpas por los inconvenientes causados.
Deilyne al terminar de hablar hizo una reverencia hacia sus antes empleados.
Alguna que otra sirvienta soltó unas lágrimas, el ambiente no era de sorpresa , más bien de tristeza.
Deilyne que observó sus reacciones pensó
- Deilyne: [entonces ustedes también creen que debí haber firmado antes, ajajaj que patética soy.]
Deilyne saludo a todos y se dirigió hacia la entrada principal, fuera un carruaje que no era de la familia Laportt la esperaba. Aunque ella ya no era su maestra, todos se dirigieron hacia la entrada a despedirla y un caballero la ayudó a subirse al carruaje.
Deilyne estaba muy agradecida con todas esas personas, quienes hicieron un poco más fácil su tiempo en ese lugar.
Se subió al carruaje y dió un último vistazo a la mansión Laportt, lugar al que no planeaba volver jamás.
Gabriel que ya iba por su quinto trago se acercó a la ventana porque había escuchado unos ruidos, ya era de noche así que se preguntaba que era, al mirar por el gran ventanal pudo ver, a lo que bien podrían ser todos los empleados del Ducado reunidos frente a la entrada, y un carruaje, en el cual se estába subiendo Deilyne, se sorprendió mucho ya que no sabía que ella tuviera tal relación con los empleados, a demás eso significaba que ella ya se estába marchando, el carruaje al que se subía no era del Ducado y tampoco pudo ver alguna insignia que pudiera reconocer.
Él Duque estuvo parado ahí hasta que ya no se pudo ver al carruaje.
- Gabriel: Solo esperó que esa mujer no vuelva
Fué lo que dijo mientras terminaba su trago.
Deilyne tenía un viaje de dos semanas por delante en carruaje ya que se dirigía al Marquesado Marshall que era su hogar de nacimiento y a partir de ese día nuevamente lo volvería a ser.
Se preguntaba cómo estarían todos en él Marquesado, sin duda no sería lo mismo para ella, su padre había fallecido hace unos días nada más, ella ni siquiera pudo asistir al funeral debido a la lejanía de ambos territorios, ésto fué el detonante para tomar su decisión, su arrepentimiento era extremo, en su cabeza los pensamientos le jugaban una mala pasada, pensaba que sí hubiera dejado antes a ese hombre tal vez ella podría a ver mejorado el estado de salud de su padre, o podría estar con el en sus últimos momentos.
En ese momento el sentimiento de la culpa dominaba a Deilyne.
Lo que ella no sabía era que su padre mismo fue quién dió la orden de que no se le dijera nada en cuanto a su estado de salud se trataba, el no quería ser una molestia para su querida única hija, sin saber que ésto sería una cruz en los hombros de Deilyne.
Al día siguiente, Gabriel se despertó con un fuerte dolor de cabeza, y para su sorpresa no estaba en su habitación, sino que se había dormido en su estudio rodeada de más de una botella de licor.
- Gabriel: ¿Qué demonios ocurrió?
Nunca antes había hecho algo como eso, era bastante temprano cuando se dirigió a su dormitorio, se baño, y luego se dirigió al comedor donde lo recibió él mayordomo cómo siempre.
El mayordomo vió la cara de su maestro, era obvio que no había dormido de buena forma.
- Mayordomía: Buenos días su Gracia.
Saludos él mayordomo con la habitual reverencia.
Gabriel se sento en su lugar del comedor en absoluto silencio, el desayuno le fue servido, abundantes paltos que complacían el estricto paladar del Duque le fueron proporcionados, pero el Duque no toco prácticamente nada, en un momento levanto su cabeza y dirigió su mirada al lugar donde se sentaba Deilyne.
Era raro no verla ahí, pensó que era la costumbre y que pronto le pasaría ese sentimiento incómodo. Por lo visto no era solo él que sentía incomodidad era obvio lo que los rostros de los empleados reflejaban e incluso el del experimentando mayordomo.
- Gabriel: Sabes a dónde se dirigió ella?
- Mayordomo: Disculpe su gracia, se refiere a la señora... perdón digo la señorita Marshall?
- Gabriel: ¿Señorita?
Pensó Gabriel, en efecto ella ahora yá no era la señora.
-Gabriel: Si.
Fué su corta respuesta.
- Mayordomía: Claro que la señorita regreso al Marquesado, su gracia.
- Gabriel: Al Marquesado?
Pregunto extrañado él Duque, ya que era común que las mujeres divorciadas no fueran bien recibidas por su familia, por eso se le daba la mantención y una propiedad para que pudieran vivir despues del divorcio.
Pero Deilyne no había aceptado nada de lo que él le había ofrecido.
- Mayordomo: Claro su gracia, la señorita es la única heredera del Marqués Marshall, y ahora debe ocupar su lugar.
- Gabriel: De que hablás Daan?.
- Mayordomo: Su gracia no sabía que el Marqués falleció hace apenas una semana? La carta estába en su escritorio, no la leyó?
En ese momento Gabriel miro al mayordomo, como si no entendiera nada.
- Mayordomo: No la leyó su gracia, bueno el marqués Marshall falleció por una enfermedad desconocida, y la única herdera al título y propiedades es la señorita Deilyne.
- Gabriel: [Por eso ella vestía de luto..]
Gabriel siguió sin decir nada, no era para nada común que una mujer heredará el título nobiliario de una familia.
- Gabriel: Por qué ella no me dijo nada?
El mayordomo no supo que responder, seguramente la señorita si había intentado hablar con él, pero como siempre de seguro, él la ignoro o evitó. El silencio del mayordomo trajo otra pregunta de Gabriel.
- Gabriel: Por qué el Marqués le heredó todo?
Hizo está pregunta sabiendo que él Marqués tenía otros parientes a los que pudo haber heredado su título.
- Mayordomo: Su gracia, no es algo que yo pueda decirle con total verdad, pero la relación de la señorita con el Marqués siempre fue muy buena, de más está decir que el Marqués la amaba sobre todas las cosas.
- Gabriel: Ya no es de mi interés de todas formas.
El mayordomo no dijo nada a su señor, pero dudaba que eso fuera así.
- Gabriel: Daan dónde está mi té para él dolor de cabeza?
Preguntó con una expresión de disgusto , ya que solía tener ésos dolores todas las mañanas era común que se le sirviera una taza junto al desayuno. Y ese día debido a la resaca que tenía el dolor era aún más intenso.
- Mayordomo: Disculpe su Gracia, ese té era preparado por la señora.. señorita todos los días.
Él mayordomo habló un poco temeroso, sabía de la importancia de ese té para que su Señor tuviera un día más ligero.
- Gabriel: Ja! y que está esperando para traerme uno en éste momento! porque eran cosas que ella antes hacía no significa que ya no se harán más, o es que ustedes no pueden completar adecuadamente sus tareas ahora que ella no está?
- Mayordomo: Disculpe su gracia, me encargaré de éso.
El pobre Daan, tuvo que enfrentarse al malhumorado Duque esa mañana.
Ya había pasado una semana del viaje de Deilyne hacía su casa, tenía muchas cosas en que pensar ahora no sería la señora ni señorita , ahora sería la Marquesa Marshall.
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Updated 81 Episodes
Comments
Salomé Páez
Oh, ella no volverá más
2025-02-23
1
Rebecca H
la indiferencia. la monotonía y la osquedad matan cualquier indicio de amor que exista.
a la colgada cin ese perro.
2024-10-12
2
Claudia azucena Vieyra
será que tenga algún don??
2024-10-03
0