La noticia que había irrumpido hace un tiempo en la capital, había llegado a todo el Reino, él Rey había reconocido a una hija, muchos la llamaban bastarda ya que nació fuera del matrimonio, pero cuando la madre de la niña entro oficialmente al harem de él Rey, no había mucho que pudieran decir ya que por más que no estuviera casada era una concubina real, con el pasar de los meses aquella noticia dejó de ser un escándalo gracias a los movimientos que realizó el Rey. La nobleza no le dió tanta importancia ya que aquella niña no podía ser una sucesora al trono debido a que no poseía los ojos dorados de la familia Real, pero el rumor que nunca se apago y era en el que la mayoría creía del porque él Rey aceptó a la niña, era que había interés político de por medio, cuando creciera ella podría casarse, trayendo algún beneficio a la familia Real, así era como veían a la princesa Charlotte...
Lilia no había estado nada contenta con el ingreso de la mujer desconocida a el harem de él Rey, además ahora su hijo, él principe Aarón debía tomar clases con aquella niña, Lilia no desperdició sus oportunidades para mostrarle a la niña que su hijo estába por encima de ella, y claro que Lilia haría algo al respecto con aquella mujer que la incomodaba.
Muchos acontecimientos se estaban desarrollando dentro del palacio Real, lo que desvío la atención que Galia recibía y eso era para bien, ahora podía tomar con tranquilidad sus clases.
Los maestros que le enseñaban política, historia, economía, matemáticas, etiqueta y escritura estaban totalmente de más ya que ellos sabían menos que ella, pero quién realmente se llevaba todo el interés y atención de Galia era él maestro que le enseñaba el manejo de la espada.
Afortunadamente el Duke Fontine pudo lograr que él que le enseñará tal arte sea un digno maestro para el próximo sucesor de la corona.
Quien fué el encargado de enseñar a Galia, fué Sir Davos Luxenn antiguo capitán de la guardia Real, un hombre muy capaz en esa área, con basta experiencia y sobre todo era un hombre que se apegaba a las leyes y por eso él Duke Fontine confiaba en él, sabía que Sir Davos daría su mejor esfuerzo para enseñarle a Galia y que jamás le haría daño, ya que como hombre que sigue la ley sabía que ella era la legítima heredera.
Dos años ya habían transcurrido desde que Galia comenzó a tomar clases oficialmente, sir Luxen estába muy sorprendido de las capacidades de la princesa para el manejo de la espada, era brillante en sus palabras.
Galia se había tomado muy en serio esta disciplina ya que era crucial para su vida. Como Galia había sido recluida a un palacio casi en ruinas al que nadie le tenía interes y como ella fue exenta de realizar las tareas que como princesa herdera le correspondían, tenía mucho tiempo y privacidad para practicar, gracias a su disciplina y dedicación era seguro que sería una grandiosa espadachín capaz de defenderse por sí sola.
Galia había crecido un poco ya tenía doce años, su vida no había sido muy diferente durante esos últimos dos años. Su abuelo la visitaba de costumbre, María estába para ella siempre, y el acoso por parte de las mucamas era lo mismo que antes. Aunque había cosas nuevas en la vida de Galia, su cuervo al que había entrenado como un ave mensajera, tenía la misión de ir una vez cada dos semanas hasta el Ducado Fontine, dónde traía con sigo los informes que él Duke le daba sobre la situación de el Reino y sobre todo de como iba la guerra con Dogartze, con respecto a eso tampoco habían sucedido muchos cambios, pareciera que ambas partes estaban estancados y no avanzaban en sus propósitos, también había algo que con frecuencia estuvo escuchando de las mucamas mientras cotillaban entre ellas.
Decían que ahora la princesa Charlotte era apañada por Lilia, ella la trataba como a si fuera su propia hija, también que él mismo Rey quería tanto a la princesa, dos veces por semana sin importar lo ocupado que estuviera, se tomaba un tiempo para tener una hora del té con la adorable princesa.
Las mucamas no perdieron la oportunidad de entregárselo en la cara a Galia.
- En verdad la princesa Charlotte es tan adorable, ha conquistado el corazón de su majestad, incluso es adorada por la misma Leidy Lilia.
- Tienes razón a diferencia de alguien tan repugnante y rechazada por su mismo padre.
- jajaja en verdad, princesa Galia que le parece eso.
Como de costumbre, Galia hacía caso omiso a las provocaciones de las mujeres, pero tenía un pensamiento con respecto a aquello.
-[ en verdad no pueden ser más estúpidos, esto era tan previsible]
Galia tenía clara a que conducía aquella situación, y algo que estába esperando hace un tiempo sucedería ese mismo día.
Galia estaba terminando su entrenamiento del día cuando María llegó corriendo hacia donde ella estaba, la cara que tenía María no era nada buena, al escuchar lo que María vino a decirle al contrario de lo que María pensaba, Galia reaccionó tranquilamente, como si ella supiera que eso pasaría.
- Princesa, princesa esto es urgente!
- Que sucede María?
- Leidy Lilia está aquí! quiere reunirse con usted!
- Hazla pasar hasta el jardín.
- qué!? princesa está segura de lo que dice! puedo decirle que usted está enferma por eso no podrá recibirla.
- María hazla pasar.
El agudo tono de voz de Galia hizo entender a María que no cambiaría de opinión, así que María regreso para hacerla pasar hasta el lugar donde Galia le indico.
Galia estaba aún con su ropa de entrenamiento, sentada en la mesa del jardín, dónde solía beber el té con su abuelo, cuando vió a la mujer que con guardias venía hacía ella.
Galia nunca había visto en persona a Lilia, pero sabía quién era, de dónde venía y como termino siendo miembro de la familia Real, eso fue gracias a ella, si gracias a el nacimiento de Galia.
Una mujer muy hermosa y vestida lujosamente llegó hasta ella. Galia sabía que su posición era mayor que la de Lilia por eso no se molestó en levantarse para saludarla, era Lilia quien debía de presentar sus respetos, obviamente todo eso fué omitido debido a que Lilia no la reconocía como heredera.
- Vaya sí es la princesa Galia cuánto a crecido, me precento soy
- Leidy Lilia concubina Real de él Rey Marco Hèmera.
Galia no dejo terminar de hablar a Lilia y le dejo claro quién era ella para Galia, en el rostro de Lilia podía notarse su disgusto debido al título con el que se refirió Galia a ella, pero eso era la verdad, nada más que Lilia se consideraba Reina después del fallecimiento de la Reina Alicia.
- me alegra que sepa me reconozca a pesar de nuna habernos visto princesa, debo ser alguien muy importante entonces...
Galia no respondió a esta provocación de Lilia en cambio le ofreció asiento, bajo la nerviosa mirada de María.
- Como ve Leidy estaba en medio de mí entrenamiento pero no puedo negarme a una visita suya, si gusta puede tomar asiento.
Lilia miro despectivamente el aspecto con el que se encontraba Galia, igualmente con una sonrisa dibujada en su rostro tomo asiento.
- La princesa tal vez está un poco desconcertada por mi repentina visita, pero me fué inevitable el pensar en usted que está tan sola... cuando veo a mi pequeño príncipe Aarón junto a la adorable Charlotte me es inevitable pensar que usted debe sentirse tan sola.
- me alegra que la Leidy piense en mí...
- Princesa déjeme decirle que a diferencia de su majestad que es tan frío con usted, yo no quiero ser así, al ser madre me pongo muy triste al pensar en las condiciones en la que vive, no me imagino como se sentiría Alicia si supiera el desinterés de su majestad hacía usted.
La cara inmutable de Galia no demostraban sus pensamientos.
- [ preocuparse ja! está mujer se atreve a llamar a mí madre por su nombre? en verdad me crees tan estúpida como para no entender lo que realmente me estás diciendo?]
En medio de los pensamientos que Galia tenía, Lilia no se callaba y continuaba con su palabrerio.
- como me he preocupado por usted traje unos aperitivos para que acompañar el té, me gustaría que lo aceptara.
- eso es muy generoso de su parte Leidy. María traenos té, no podemos rechazar la generosidad de la dama.
El rostro de María no ocultaba su preocupación pero fué de inmediato a hacer lo que la princesa le pedía.
En cuanto a Lilia tenía pensamientos muy equívocos sobre la situación.
-[ muy bien, veo que eres una niña estúpida al fin y al cabo, prosigamos]
- me enterado que hace dos años ya que lleva adelante su educación formal. Es una pena que su majestad no permita que asista a la academia real, mi Aarón es muy inteligente y habilidoso y pronto tendrá la edad necesaria para ingresar a la academia, estoy muy ansiosa por eso. Oh! disculpe princesa no tuve en cuanta sus sentimientos y hablé de más.. disculpe sí
- No hay problema Leidy no tiene por que disculparse, me es suficiente con la gracia que ya he recibido de su majestad..
- oh vaya que niña tan particular... y bien que es lo que más le gusta de las áreas de estudio princesa, me gustaría saber más de usted... tal vez incluso yo podría ayudarla...
- lo dudo Leidy...
- he por que lo dice princesa
- por que el area que más me agrada es el del manejo de la espada y dudo mucho que la Leidy tenga algún conocimiento sobre esta.
- oh vaya que sorprendente que a una mujer le guste tal cosa, debe tener cuidado de no sufrir un accidente princesa...
- nuevamente debería agradecer su preocupación...
En medio de su conversación, María llego con el té, y entonces Lilia ordenó servir los aperitivos que había traído con sigo.
A pesar de que fué ella quién trajo los postres y ella misma fue la que incito a tomar el té, ni comió ni bebió nada, tan solo insistió en que Galia probara las delicias que había traído para ella.
Galia no sé opuso, bebió su té y lo acompaño con algunos postres que le ofreció Lilia y hasta que Galia estuvo satisfecha fué ahí entonces cuando Lilia se retiró, prometiendo enviar regularmente postres como aquellos ya que vió que eran del gusto de Galia.
Después que terminó la nefasta reunión, María fué corriendo a hablar con Galia, se encontraba muy preocupada por como podía reaccionar la princesa.
- Princesa, como se encuentra, no le hizo nada esa mujer!
- tranquila María, pero pronto lo sabremos.
- por qué? a qué se refiere princesa?
- bueno digamos que era evidente que los postres que me dió estaban envenenados.
- qué! princesa tiene algún dolor debería buscar algun antidoto ahora!
- shh tranquila María, acaso olvidas que yo e estado tomando diversos venenos por más de dos años. Lo que ella me dió no será suficiente para matarme debido a la resistencia que e creado, además sería muy estúpido de su parte hacerlo en la primera vez. Es previsible su estrategia..
- princesa como puede estar tan tranquila en verdad no la entiendo, además esa mujer.. podría lastimarla de otra manera..
- Tranquila María, ya no confías en mí? no crees que dejaré que esa mujer me haga daño, me e preparando por mucho tiempo para cuando esto ocurra, así que confía en mí. Puedes hacerlo María?
María terminó llorando por la angustia que sentía, pero sabía lo capaz que era la princesa, solo eso fue su consuelo.
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Comments
Elisa Patico
un día de estos le va a dar un infarto a María
2025-04-02
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