Mientras Alicia y su padre el Duque, mantenían esa conversación, el Rey que había entrado a su oficina dando la orden de que nadie lo molestará, volvió a servirse un vaso del licor, el más fuerte que encontró, se echó en su silla, y se reclinó hacía atrás, quería que el alcohol lo ayudará a olvidarse de aquello que consideraba un problema.
Que haría de ahora en adelante, que haría con respecto a lo que el templo le comunico. Cómo si no fueran suficientes los problemas que tenía, hacía poco había recibido el informe de "movimiento militar sospechoso del vecino Reino de Dogartze", esté país podría ser considerado como un país rebelde, el que menos se apegaba a las leyes de la diosa Azahara, y eso no significaba nada bueno que comenzarán a moverse cerca de sus fronteras.
El rey se sentía frustrado, su ilusión se esfumó con esa niña, no quería saber nada de ella, no la quería, no quería que fuera llamada su hija, pero no es como si pudiera librarse así nada más de ella.
Divagando en sus pensamientos se encontraba cuándo de repente la voz de su asistente provino de afuera.
- Alden: Majestad...
No dejó terminar de hablar al asistente, cuando el Rey le gritó.
- Marco: Dije que no quería que nadie me molestará! ¡Retirarte!
El asistente volvió a insistir.
- Alden: Majestad disculpé, pero el Duque Leopold solicita una audiencia privada con usted...
El Rey guardó silencio por un momento, mientras se preguntaba que diablos querría el Duque del Oeste.
Decidió atenderlo ya que de todas formas era un Duque, una familia de influencia en el reino.
- Marco: Que pase.
Se escuchó desde dentro de la oficina del Rey, el asistente cumplió con la orden del Rey y se retiró.
El Duque Leopold se dirigió hasta llegar frente al Gran escritorio de roble puro dónde estaba sentado el Rey, y cómo todo el palacio el lujoso mueble se encontraba decorado preciosamente con oro.
El Rey ofreció asiento al Duque, quien observó por un momento al Rey, pudo ver lo desaliñado que se encontraba y también noto que estaba bebiendo, algo poco común en él.
Con la sonrisa dibujada en su rostro como era habitual, el Duque ofreció sus saludos al Rey y procedió a tomar asiento.
El astuto Duque tenía planeado aprovechar al máximo esa situación así que comenzó a hablar, con palabras más decoradas que de costumbre como si un poema estuviera recitando, hasta que el Rey corto de paciencia se cansó y lo interrumpió.
- Marco: Duque dejémonos de puntos innecesarios, lo que quiere decirme dígalo claro.
- Duque Leopold: Bueno yo como fiel servidor del Reino, lo único que deseo es ser de ayuda para su majestad, y alivianar aunque sea un poco el peso que cargan sus hombros.
El rey aún no comprendía, pero antes de que pudiera volver a preguntar el Duque siguió.
- Duque Leopold: Sabe majestad mi hija Lilia, no se ha casado aún ni siquiera tiene un prometido... ¿ Que opina su majestad de tener una segunda esposa? Tal vez mi hija pueda darle a su majestad lo que está buscando.
Lo que el Duque había hecho era una apuesta arriesgada, ya que era bien sabido que él Rey se casó con la Reina Alicia por amor y que nunca tolero a otras mujeres a su alrededor.
Con lo que le estaba diciendo podría ser echado del palacio y romper relación con el Rey, pero el viejo zorro sabía lo que hacía, sabía que el orgullo y superstición del Rey eran muy grandes y que en este momento, el Rey era cómo un bestia enjaulada que agarraría cualquier mano que se le ofreciera para escapar de sus problemas, claro no cualquiera tendría el valor o astucia para ofrecer esa mano. El zorro fue quien dio el primer paso hacia la bestia, y la bestia pareciera tener afinidad con el zorro en ese momento.
Las intenciones del Duque fueron interpretadas a medias por el Rey, ya que nunca se conocerá bien que hay detrás de la máscara de la sonrisa del viejo zorro.
Pero básicamente le estaba ofreciendo formar una alianza casándolo con su hija para buscar un heredero nuevo, esto fue bien tomado por el rey quien respondió.
- Marco: Entiendo Duque, puede retirarse, pronto sabrá de mí.
El Duque había lanzado sus cartas sobre la mesa y parecía ser que logró tentar al Rey para qué apostará a su juego, así que se retiró a su ducado conformé con lo que había logrado.
El Rey que había dado está respuesta a la atrevida propuesta del Duque, pudo haberse enojado y castigado al hombre, pero cómo el viejo zorro había previsto el rey se encontraba segado por su orgullo.
El Rey vio en esto una forma de contrarrestar el poder que había ganado hoy la niña, y si un niño naciera con las características que él deseaba podría volver a apelar a la sucesión, o al menos eso creía. Esto sirvió para apaciguar por el momento el disgusto del Rey, quien puso en marcha la idea propuesta por el Duque Leopold.
Alicia y el Duque Fontine se encontraban ya por terminar su reunión, cuando el Duque advirtió a Alicia.
- Duque Fontine: Lo que hemos logrado hoy en la cámara de Lores, sabes que con esto no bastará para que él sé dé por vencido, tú mejor que nadie conoces el orgullo de ese nombre.
Alicia que bebía su té, se detuvo y observó a su padre, quien siguió.
- Duque Fontine: Estoy seguro de cuál será su próximo movimiento, Alicia lo sabes, no es que quiera ser cruel pero esta es nuestra nueva realidad, él...
Antes que el Duque terminará de hablar Alicia completó la frase.
- Alicia: Él buscará una nueva esposa...
A Alicia le temblaban las pupilas mientras veía a su padre, en cualquier momento pareciera que estallarían en lágrimas, pero se contuvo no quería verse patética ante su padre.
- Duque Fontine: Sí, es lo que hará...
Afirmó el Duque, en el Reino de Hèmera, los reyes podían casarse con más de una mujer, e incluso tener un harem, eran pocos los reyes que habían hecho esto, pero estaba dentro de sus leyes.
Alicia entendió que el hombre con el cual ella se había casado por amor ahora se convertiría en un desconocido, todo por su orgullo.
Alicia jamás culparía a su hija de lo que estaba pasando, para Alicia no había nadie más perfecto e inocente que esa niña, y nadie podría convencerla de lo contrario.
Ese día termino dividiendo lo que antes era una familia ansiosa por crecer.
Ahora para Alicia había prioridades, su hija y nada más que su hija, por más misterio que rodeará su nacimiento, e incluso el recordar a aquel extraño hombre que le dió nombre a su hija, nada de eso importaba más que el bien estar de la pequeña, y del otro lado estaba su marido, el hombre que amaba, el hombre que ahora sería visto como el enemigo.
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Updated 113 Episodes
Comments
Dulce Cira
Él Orgullo puede más que él amor 💔😏🥺😑👊🏻👊🏻👊🏻😡
2024-07-07
2
Eleonor Baker
apaciguarse
2023-10-21
0
ljp
ojalá y no pueda tener más hijo que los Dioses lo castiguen por infeliz aparte ahora le va ser infiel a la reina 😡🤬🤬🤬
2023-10-20
1