Desde la muerte de su madre Galia solo confiaba en su abuelo, a quien veía una o dos veces por mes.
Tenía nueve años la edad dónde un niño puede ser inmaduro, jugar y hacer muchas cosas que quiera, pero Galia estaba totalmente limitada a estas cosas, en éstos momentos su edad no importaba , tenía que madurar su realidad así lo demanda. La forma en que podía hacer esto era incorporando conocimiento, así que usó cada momento que tenía libre para leer y estudiar, sus recursos en este sentido también eran limitados ya que debía arreglarse con lo que había en la biblioteca del palacio de hierro, pero para su sorpresa los libros de ese lugar eran más que útiles, eran totalmente necesarios, libros de historia, política, matemáticas, economía, estrategia militar, medicina, geografía, todos estás áreas se encontraban ahí, para Galia estos eran un tesoro invaluable. Para ella no tenía ningún sentido festejar su cumpleaños, pero cuando cumplió nueve su abuelo insistió en hacerle un regalo, el que ella quisiera, era una oportunidad que no podía desperdiciar así que le pidió libros actuales de las áreas más importantes.
Su abuelo se sorprendió por su pedido, pero a la vez se puso contento por que ella mostraba interés en algo así que le regaló una enorme cantidad de libros de los que ella pidió, con esto Galia tenía suficiente material de estudio por un tiempo.
La tarea que Galia encargó a María no era para nada fácil. Galia le proporciono una lista con cinco venenos que eran ilegales pero necesarios para lo que ella estaba planeando, por todo lo que había leído sabía dónde se podía conseguir estos, y después de estudiar por mucho tiempo sus efectos, eligió estos cinco.
Definitivamente lo que ella hacía no lo hacía ningún niño de su edad ni ningún otro niño.
En su travesía para conseguir éstos venenos, María tuvo que ir a vender la pulsera que la Princesa le dió, se sorprendió mucho con el valor de esta era de más de dos mil monedas de oro, con eso una familia de cinco plebeyos podría vivir por un año entero. Pero Galia le dio justamente está pulsera de tan alto valor porque sabía también que valor tendrían los productos que María debía comprar.
María después de una semana buscando en el mercado negro esos venenos al fin los encontró, la persona que se lo vendió le pregunto si pensaba matar a un ejército lo que alteró a María, en su cabeza no salía la pregunta de que es lo que haría con ellos la Princesa.
-[ no querrá envenenar a las empleadas, verdad?, a María como te atreves a pensar eso de la Princesa]
En efecto no era esto lo que pensaba hacer Galia.
Después de dos semanas fuera, María regreso, los guardias de la entrada ni siquiera la revisaron así que pudo ingresar fácilmente con ellos.
- Hola Princesa, he regresado.
- Bienvenida señora Braun, lo a conseguido?
- Bueno... sí
- Bien, se lo agradezco, por los riesgos que tomo, pero en estos momentos no me los de, espere hasta en la noche cuando estemos solas.
- Bien, Princesa, usted ha estado bien??
Galia miro por un momento a Maria, María no esperaba repuesta
- He estado bien, usted puede descansar, yo estare leyendo en la biblioteca.
A María le sorprendió esto, siempre que preguntaba cómo ella se encontraba no recibía una respuesta, pero su respuesta era poco sincera, ella no se veía bien, o
parecía haber bajado de peso, lo que tuvo que soportar en ese tiempo que María no estuvo debió ser mucho, María sentía tristeza por eso, cuando la Princesa podría tener una vida normal? que mal había cometido ella para que ese tipo de cosas le ocurrieran.
María hizo lo que Galia le dijo, se baño, descanso y espero que llegará la noche, cuando fue momento de acompañar a Galia a la cama llevo consigo los cinco frascos con veneno, María estaba muy nerviosa con respecto a que es lo que haría la Princesa con ellos.
Cuando ambas estuvieron solas en la habitación Galia hablo.
- Bien ahora puedes darme los.
María dudaba, no quería, pero al final lo haría, y se los entregó.
Galia observó cuidadosamente cada uno.
- María dame un vaso con agua.
La inocente María se lo sirvió y se lo dió, por su cabeza nunca jamás pasó lo que ella estaba a punto de hacer.
Cuando Galia tuvo en sus manos el vaso con agua abrió el veneno número uno con el gotero que traía, puso apenas una pequeñísima gota dentro del agua. Cuando María entendió lo que ella iba a hacer fue tarde para detenerla, la princesa se había bebido todo el vaso con el veneno que le había puesto hace un instante.
- Princesa princesa!!! qué es lo que hace dígame, cuál se tomó iré en busca de un antídoto, qué es lo que hizo Princesa, usted quiere morir!?
- Shhh cálmate María qué nos van a escuchar, cálmate
-Pero princesa acaso usted quiere morir.
- Tranquilízate dije, no voy a morir, si lo quisiera hacer me hubiera bebido el franco entero. Escucha atentamente María, en menos de una hora tendré fiebre y dolor en todo mí cuerpo el cuál no me permitirá moverme de la cama, no vengas estaré así cómo dos días, si las empleadas preguntan diles que estoy resfriada.
Galia había hablado muy tranquilamente cómo si lo que acaba de hacer nunca ocurrió, María que estaba entre lágrimas no entendía nada , pero Galia volvió hablarle.
- Señora Braun usted ha cumplido su promesa, tiene mí confianza, ahora necesito que usted confíe en mí.
Escucho lo que lé dije? Galia volvía a preguntar.
- Escucho lo que le dije?
María que casi no podía hablar por las lágrimas, trato de calmarse y un entrecortado sí salió de su boca.
- Bien María recuerda lo que te dije, puedes irte.
María regreso a su habitación, cerró las puertas y se derrumbo junto a esta, que es lo que acaba de pasar, el veneno la princesa se lo había tomado justo frente a ella, que le ocurría a la pequeña niña ella no estaba segura.
María no podía hacer otra cosa que llorar, ya habían pasado más de dos horas de lo ocurrido, entonces recordó lo que la princesa le dijo. María entro en un debate interno en si ir o no a verla, al final decidió ir.
María ingreso silenciosamente a la habitación de la princesa, había un silencio profundo, María entro en pánico por su cabeza los peores escenarios aparecian. Apuro su paso para llegar hasta la cama, una vez ahí pudo comprobar que la Princesa respiraba, estaba ardiendo en fiebre, sus ropas estaban todas mojadas, y gemía por el dolor que era evidente que sentía, María volvió a romper en llanto, pero por otra parte estába aliviada las cosas estaban sucediendo cómo la Princesa dijo. Por más que ella le dijo que la dejara sola no había forma de que María hiciera eso. María fue y busco un cuenco con agua, toallas y una nueva munda de ropa. Movió suavemente a Galia y cambio las sábanas de su cama, también le limpió el sudor del cuerpo y le puso ropa limpia, luego procedió a cambiar nuevamente el agua para hacerle paños de agua fría para bajarle la fiebre. María estuvo haciendo esto durante toda la noche, hasta quedarse dormida. Al día siguiente algo inesperado sucedió.
Galia había dicho que estaría así por dos días, pero en la tarde del primer día se despertó y se encontraba bastante bien, junto a ella estaba María que por el cansancio se había dormido, Galia había notado ésto y en ese momento algo cambio entre ellas.
- Gracias María.
Susurró Galia pensando que ella estába dormida, pero María también se había despertado y pudo escuchar ésto.
María no sabía si estar más feliz porque la Princesa despertó o porque la llamó por su nombre.
Desde ese día Galia llamo a María solamente por su nombre. María sintió que pudo pasar un poco la barrera entre las dos, pero a qué costo.
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Comments
Elisa Patico
mmmm ya se que quiere hacer, quiere crear inmunidad a los venenos
2025-04-02
0
ljp
no pues que preocupado el abuelo por ella en serio solo eso la vista 😡
2023-10-20
0
fiel lectora
se está inmunizado a los venenos
2023-09-27
2