La noticia del nacimiento de la princesa y tales características que la acompañaban se expandieron muy rápido por todo el Reino, no era algo que el rey pudiera ocultar a su voluntad.
Los rumores cada vez fueron más grandes, el perjuicio también, pero todos estos rumores y perjuicios circulaban por la alta sociedad, es decir por la sociedad formada por los nobles.
El fuerte rumor que se expandía era que la familia real había traído al mundo, a una niña maldita, que era deforme, horrible como un monstruo y que ya era malvada, porque hizo sufrir horrores a la reina durante su nacimiento.
Todas estas cosas se comentaban en las reuniones de las refinadas damas de la nobleza, que cubriendo sus bocas con sus espesos abanicos compadecían a la reina por tal desgracia, mientras ansiosas esperaban que a sus esposos les llegará la convocatoria para asistir a la cámara de Lores para así enterarse más de lo que en realidad pasó en el palacio imperial. Teniendo excusas para realizar sus fiestas de té y seguir comentando sobre esa situación de sumo interés para todos.
Finalmente, el día que fue acordado para que diferentes nobles, que formaban parte de la Cámara de Lores se reunirán había llegado, había pasado apenas una semana del nacimiento de la princesa, en los que el rey nunca volvió a ver a su hija ni preguntar por ella.
Lo único que estuvo pensando todo ese tiempo fue como desestimarla cómo heredera.
La Cámara de Lores era el nombre que recibía el lugar físico donde se reunirán los nobles más influyentes de todo el reino, sin importar el grado de su título, ahí se discutían, leyes presupuestas, acciones a realizarse en todo lo que conlleva el reino, pero nunca se convocó a una sesión de los Lores para hablar de la sucesión de un príncipe, ya que había claras leyes sobre esto, pero la carta de convocatoria enviada por el rey no especificaba sobre que se debatiría ese día.
Lo cierto es que la asistencia de los nobles fue casi del cien por ciento.
Donde se llevan a cabo las sesiones de la Cámara de Lores era un edificio ubicado en la sección administrativa del palacio real, entre la biblioteca y la secretaria, era uno de los muchos edificios que formaban parte del llamado palacio real en su conjunto.
Por fuera era blanco como los demás edificios, pero por dentro estaba lujosamente decorado, un pasillo central con una alfombra roja de terciopelo, a ambos lados se disponían estados blancos con decoraciones doradas y las características hojas de laureles, que rodeaban los grandes pilares blancos, más cercano al lujoso trono central se disponían los cuatro estrados individuales de los Duques del reino.
Había mucho alboroto desde tempranas horas de la mañana, personas entrando y saliendo a toda prisa del palacio preparando todo para la sesión de los Lores.
Desde fuera de la cámara de Lores se podía escuchar el alboroto de los nobles que ya se estaban reuniendo ahí.
Desmedidamente, soltaban sus lenguas haciendo comentarios sobre la princesa recién nacida, entre los que se podían escuchar.
- dicen que es tan fea que por eso su majestad no la quiere
- escuché de una fuente confiable que la princesa es deforme
- es obvio que está maldita, en la historia de nuestro reino nunca antes nadie nació así.
El duque Fontine que había llegado tan solo unos minutos antes de la hora pactada para el encuentro, estaba parado solemnemente frente a la gran puerta escuchando dichos comentarios, cuando nerviosamente, uno de los guardias lo saco de sus pensamientos preguntándole, si debía anunciar su llegada, a lo que el Duque asintió.
Entonces en medio del revuelo de la sala, la gran puerta blanca fue abierta de par en par junto al anuncio del guardia.
- ¡El Duque del sur Louis Fontine está entrando!
Las vigorosas voces, y las lenguas bífidas fueron decayendo cómo un eco que se apaga, el Duque siguió con paso firme por la lujosa alfombra roja hacia su correspondiente estrado, podía sentir la mirada de todos clavada en su espalda, no le dio importancia, ya que pronto todos tendrían que tragarse sus palabras.
Al llegar a su estrado hizo un breve saludo a sus pares, a su lado se encontraba el estrado de un hombre de mediana edad, alto y delgado caracterizado por sus lentes, y su claro pelo verde y ojos en el mismo tono, el Duque del Este Cristoph Vertian, quien le devolvió el saludo.
Al frente se encontraban los otros dos estrados, donde se encontró con la mirada de un hombre de aproximadamente su misma edad, un pelo de color marrón que iba perdiendo su color y volviéndose gris, así cómo los repugnantes ojos color violeta.
- Duque Fontine: [desagradable]
Pensó el Duque Fontine. El hombre lo miraba con una falsa sonrisa dibujada en su rostro, era el Duque del oeste Fernand Leopold. La mirada del Duque Fontine continúo hasta encontrarse con el estrado frente al suyo, el estrado del Duque del norte Francis Kratus quien no se encontraba presente, naturalmente el Duque Fontine había previsto está situación ya que el norte es la parte más ocupada en esa época del año, finales de otoño.
Sumido en sus pensamientos el Duque Fontine se vio vuelto a la realidad cuándo escucho el anuncio.
- Su majestad Marco Hèmera sol del Reino de Hèmera está entrando.
Al unísono todos en la sala agacharon sus cabezas hasta que esté se sentó en el trono. El rey dio la orden que levantarán sus cabezas.
Mientras el Duque Fontine sondeó cuidadosamente la cara del monarca, un hombre alto de físico fornido, facciones marcadas, cabello rubio largo y ojos dorados característico de los que posee sangre real, alguien considerado muy atractivo según la mayoría, ese hombre que ostentaba el título de rey era su yerno.
El Duque Fontine frunció el ceño al recordar porque se encontraba en la sesión en ese momento.
El Rey pareció notar su disgusto y abrió la boca cortando el largo silenció que se había apoderado de la sala.
- Marco: Bien creo que todos tienen una idea de porque los he convocado tan apresuradamente.
Apenas terminó de hablar, el risueño Duque Leopold replicó.
- Duque Leopold: oh! ¿Si, majestad no es acaso por el nacimiento de una princesa?
Los nobles murmuraron por lo bajo esperando la respuesta del rey.
- Marco: Silencio.
Ordeno el Rey.
- Marco: Es así ha nacido una princesa como primer hijo por primera vez.
El rey no ocultaba su desazón por esto, lo que hizo que el Duque Fontine lo mirara con desprecio. Pero el Rey siguió.
- Marco: Como saben nuestro reino siempre a sido gobernado por hombres, y yo creo que así debe seguir siendo, no creo que esté Reino pueda ser gobernado por una mujer, así que propongo declarar cómo invalida la legitimidad de la princesa como heredera.
En tanto el Rey termino de hablar los nobles dieron riendas sueltas a sus lenguas, reavivando los comentarios sobre la princesa, llenando de ruido cada rincón de la sala.
Duque Fontine: [Que estúpidos]
Fue lo que pensó el Duque Fontine. El Duque Leopold parecía regocijarse con todo el escándalo.
El Duque Leopold no intentaba ocultar su odió hacia la familia Fontine, derivado de los hechos que ocurrieron hace un tiempo y en los cuales la hija de la casa Fontine se convirtió en reina, por encima de la hija de la casa Leopold.
El Duque Fontine nunca prestó atención a esto, ya que el que decidió que su hija sea la elegida para ser la reina fue el mismo Rey.
En medio del alboroto y antes que el Rey dijera otra estupidez el Duque Fontine tomo la palabra.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 113 Episodes
Comments
Eleonor Baker
secciones, es sesiones "
2023-10-21
0
ljp
este desgraciado ya sacó boleto🏷para el 👹
2023-10-20
0
ljp
esperemos el abuelo la proteja que sea bueno 🤞sino pobre niña va a sufrir bastante
2023-10-20
0