Ya había pasado un año desde que María se había convertido en la niñera de Galia.
La Galia de nueve años había crecido un tanto en estatura, y su interés por los libros era notable, se la pasaba todo el tiempo leyendo en la precaria biblioteca del palacio de hierro, el único momento donde no lo hacía era cuando el Duque Fontine la visitaba, no había pasado nada relevante en ese tiempo, más allá de la evidente desatención hacia la Princesa por parte del Rey que nunca mostró interés por su hija.
A pesar de la aparente tranquilidad, María se encontraba muy preocupada, ella no sabía exactamente cómo era la actitud de la Princesa antes de todo lo ocurrido, pero la Princesa a la cual ella cuidaba era una persona extremadamente cerrada, sería, enfocada solamente en sus libros, María no podía saber sí ella se encontraba bien, ya que no le decía nada, incluso cuando está le preguntaba sobre ello, para María una niña de esa edad no debería comportarse para nada de ese modo, ella quería que la Princesa sonriera, jugará y hablara como cualquier niño de su edad, al recordar cómo era la Reina Alicia en su niñez para María contrastaba enormemente con cómo estaba siendo Galia la hija de la misma, era triste, seguramente todo se debía a la muerte de Alicia.
María se esforzó mucho para poder penetrar la barrera que Galia había puesto entre ambas, pero nada de lo que hacía estaba funcionando.
La rutina de la Princesa era siempre la misma, se levantaba y desayunaba, luego iba a la biblioteca, ella no venía si María no la iba a buscar para almorzar e incluso a veces comía en ese lugar.
Las únicas veces que Galia habló a María fue para pedirle papel, tinta y pluma. María se sentía mal porque su relación no avanzaba, Galia todavía la llamaba señora Braun, más allá de la insistencia por parte de María para que la llamara solo por su nombre esto no sucedió.
Lo que más sorprendió a María fue que varías veces encontró a las dos sirvientas que estaban a cargo de la limpieza del lugar acosando a Galia, le decían cosas cómo que era una niña maldita, o que ella mató a su madre, incluso le arrojaron agua y basura, cuando fueron descubiertas por María fingían que fue un accidente, María preguntaba a la Princesa si esto fue así y ella tan solo decía que si, que fue un accidente, María sabía muy bien que eso no era así, entonces pensó en hablar con el Duque para que hiciera algo al respecto, pero como si Galia anticipara lo que ella pensaba le dijo que no le dijera nada al Duque, que no había necesidad de molestarlo con ese tipo de cosas.
María por más que quisiera no podía hablar si ella no lo permitía, cada día María entraba en desesperación, ella quería ver a la princesa feliz, pero eso parecía muy lejano o casi imposible, al contrario, cada día Galia se veía más como una persona que no sentía nada, ni siquiera odio por aquellos que la maltrataban.
Pero el día en que la confianza entre ellas podía cambiar llegó, aunque María se vería obligada a tomar la decisión más difícil de su vida hasta el momento.
Ese día por la noche cómo siempre lo hacía, María acompaño a Galia hasta su habitación, pero algo inesperado paso, Galia inicio una conversación con María.
- Galia: Señora Braun, he notado que usted ha estado tratando de ganarse mi confianza esté último tiempo...
María se sorprendió, sabía sobre la inteligencia de Galia, pero no esperaba que se diera cuenta de ese tipo de cosas y que además fuera tan directa para hablar.
- María: Oh princesa me alegra que lo haya notado, es lo que espero ser, alguien digno de su confianza en algún momento.
- Galia: Es así... Bien tengo una oportunidad para que pruebes tu lealtad haciae hacía mi y te ganes mi confianza...
Al escuchar esto María pensó que haría cualquier cosa para aprovechar está oportunidad, tal vez de esta forma ella podría ayudar a que la Princesa sea al menos un poco feliz. Pero lo que escucharía la dejaría totalmente sin palabras.
- María: Claro Princesa, haré cualquier cosa pará probar mi lealtad y ser digna de su confianza.
- Galia: Bien Señora Braun tráigame papel, tinta y una pluma.
María se dispuso a hacer lo que Galia le ordenó, cuando ella tuvo ya estos elementos se dispuso a escribir, María no entendía que podría ser lo que ella estaba anotando ahí o con que función, pero espero pacientemente hasta que ella se lo dijera.
Galia se paró del escritorio donde se encontraba, camino hacia su cama y de la mesa de noche saco una pulsera, caminó hacia María y le entrego la pulsera y el papel en el cual estaban escritos cinco nombres, María tomo las cosas sin entender y pregunto.
- Maria: Esto, majestad que quiere que haga con ésto
- Galia: Esos son los nombres de cinco venenos, necesito que salgas del palacio y vayas a comprarlos, solo los puedes conseguir en el mercado negro y esa pulsera es para que la vendas y utilices el dinero para comprarlos y también para tus gastos cuando estés afuera.
María no podía creer lo que acababa de escuchar, solo se le ocurría que podía ser una broma, que tipo de niño pensaría algo cómo comprar veneno.
- María: ¿.. es una broma… Verdad majestad?
Pregunto con la voz temblorosa.
- Galia: No es ninguna broma Señora Braun, y en éste momento le doy dos opciones.
La primera haga lo que le pido sin cuestionamientos, o la segunda si no está de acuerdo puede tomar sus cosas e irse de aquí, yo hablaré con mi abuelo y le diré que no la quería aquí para que usted no tenga problemas.
Cuando María escuchó con la seriedad que ella le decía eso se dio cuenta de que era verdad, María casi se desmaya y término de rodillas en el suelo, a pesar de todo Galia no sé inmutó y siguió mirando fijamente a María que temblaba de rodillas.
- María: para qué... para qué necesita este tipo de cosas Princesa?
Pregunto la temblorosa María.
- Galia: He dicho sin cuestionamientos Señora Braun, es lo que pido para que usted tenga mi confianza, si no quiere o no puede hacerlo yo no la obligaré a nada, pero puede irse mañana mismo.
María seguía en un estado de shock y no podía pensar claramente en ese momento, así que le dijo.
- María : Mañana, mañana Princesa tendrá mí respuesta.
- Galia: Está bien, puede retirarse.
Mari regresó cómo pudo a su habitación y se encerró en ella, Galia no lo sabía pero María no pudo dormir pensando en que hacer.
Al día siguiente cuando fue a despertar a Galia, está ya se encontraba despierta y lo primero que le dijo fue.
- Galia: ¿Ha tomado su decisión?
María notablemente ojerosa tardo un poco en dar su respuesta.
- María: Si princesa, haré lo que usted me pidió.
- Galia: Me alegra escuchar eso, puedes irte hoy mismo, demás está decir que mí abuelo no puede enterarse de nada de esto.
- María: Entiendo princesa, pero me gustaría dejar algunas cosas organizadas para que a usted le sea mas fácil en los días que yo no esté.
- Galia: No es necesario, lo que te pedí lo necesito con más urgencia, yo lo haré por mi misma así que ve.
Maria dudaba, sabía cuál era el trato que la Princesa recibía por parte de las empleadas y le preocupaba cómo es que ella se arreglaría los días en que ella se ausentará.
- Galia: He dicho que vayas, no sé preocupe por mí.
- María: Bien cómo usted ordene.
Y así María partió rumbo a buscar el extraño perdido de la Princesa.
La noche que María no pudo dormir se la pasó preguntando, con que fin la Princesa quería esos venenos y como es que ella sabía de la existencia de estos.
Un sin fin de cosas pasaron por su cabeza, pero María en el fondo quería confiar en la Princesa y quería ganarse su confianza, así que por eso se decidió en cumplir con lo que ella pidió.
Los días que María estuvo fuera, fueron contados como sus días de vacaciones y en efecto como ella lo esperaba el acoso por parte de las sirvientas hacía la Princesa aumentó durante su ausencia.
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Comments
Eleonor Baker
seria*
2023-10-21
0
ljp
😂😂😂amó que sea fuerte y se vuelva despiadada con todo el que la lastimé
2023-10-20
0
Gallardo Adriel
muy buena la novela espero la termines pronto no puedo dejar de leer
2023-03-06
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