El Duque Fontine llegó al palacio real y se dirigió al palacio de la Reina para ver a su nieta, cuando intentó entrar los guardias de la entrada lo detuvieron.
- Duque Fontine: Qué significa esto, necesito ver a la princesa.
- Lo sentimos Duque, pero este ya no es el palacio de la princesa.
- Duque Fontine: ¿Qué dices por orden de quién y dónde está la princesa?
- Lilia: Fui Yo Duque, fui Yo quien ordenó que movieran a la princesa, su majestad se encuentra ocupado y me pidió que me hiciera cargo.
La voz que provenía detrás del Duque era nada más y nada menos que la de Lilia, el Duque volteó, no ofreció ningún saludo ya que esa mujer era nada más que una concubina, alguien de menor rango que él, y lo que menos le importaba en ese tenso momento eran las formalidades.
El Duque observó cómo detrás de ella venían sirvientes con todo tipo de cosas, muebles y demás para llevarlos al palacio de la Reina.
- Duque Fontine: Es así Lady, ¿su majestad también ordenó que usted se instalará aquí?
Pregunto el Duque mirándola fríamente, el descaro de Lilia era igual al de su padre, así que redobló la apuesta contestando de forma inocentemente.
- Lilia: Duque, está fiel servidora no haría nada en contra la voluntad de su majestad... ¿acaso, no es a mí a quien ahora le corresponde este lugar?
La mujer intentaba provocar al Duque.
Duque Fontine: [Si el padre es un zorro la hija es una serpiente]
Pensó él Duque, él no caería en la jugada que intentaba tenderle Lilia, todos sabían el simbolismo de ocupar ese palacio, además él no tenía control sobre los temas internos del palacio real.
- Duque Fontine: O si Lady Lilia es conocida en el Reino por su carisma y lealtad.
Dijo irónicamente el Duque, Lilia sabía a qué se refería, no le gusto para nada el comentario del Duque y busco cambiar de tema rápidamente.
- Lilia: Escuché que estaba buscando a la princesa. Aquí, está sirvienta lo guiará hasta donde está ella.
Dijo Lilia con la misma expresión de su padre el Duque Leopold, el Duque Fontine que vio la similitud solo pensó.
Duque Fontine: [repugnante, algo esta tramado esta mujer]
La sirvienta lo guío hasta el nuevo palacio de Galia, al darse cuenta de que cada vez se alejaban más del palacio central pudo imaginar lo que esa mujer había hecho, pero era peor de lo que imaginaba.
- Es aquí Su Gracia...
Se detuvieron frente a un palacio que ya había perdido totalmente la tonalidad blanca característica de los palacios reales de Hèmera, tenía un tono grisáceo y por sus condiciones parecía totalmente abandonado, estaba tan lejos de todo que apenas sí podían verse un lado de los otros palacios.
El Duque ingresó al palacio en ruinas, con un rostro que evidenciaba su descontento por lo que llevaba recorriendo dentro y pudo deducir que el palacio era para soldados, nunca el lugar para una niña.
Dentro estaban dos mucamas que se encontraban reunidas charlando como si el lugar no requiriera de atención.
- Duque Fontine: ¿Dónde está la princesa?
Fue la voz del Duque la que cortó la conversación de las mujeres, al ver de quién se trataba se levantaron de un salto para hacer una reverencia y saludarlo.
El Duque que se quedaba sin paciencia volvió a preguntar.
- Duque Fontine: No piensan responder mi pregunta, ¿donde está la princesa?
- Lo sentimos Duque, yo lo guiaré...
Dijo una mientras miraba de reojo a la otra, él la siguió.
La mucama lo guío al segundo piso del lugar, hasta llegar frente a una vieja puerta de madera.
- Es aquí Duque...
Él miraba el lugar desconcertado.
- Duque Fontine: Retirate, y creo que esté lugar tiene muchas cosas por hacer, así que tú y tú compañera no deberían estar perdiendo el tiempo en tonterías.
La mirada y el tono de voz del Duque eran amenazantes, tanto así que la mucama no pudo evitar temblar frente a él, ella se disculpó y retiro rápidamente.
Frente a la puerta él Duque Fontine no lograba reunir el valor para hablar, hasta que lo hizo, llamó a la puerta.
- Duque Fontine: Galia, Galia soy yo el abuelo.
No recibió respuesta, así que insistió, tampoco recibió respuesta, así que advirtió.
- Duque Fontine: Voy a entrar cariño, soy yo el abuelo.
Lo que él Duque vio al entrar lo hirió aún más, Galia se encontraba en una esquina en un viejo sillón, su cara la tenía presionada contra una almohada, cuando ella notó la presencia de alguien levanto la cabeza entre sollozos, la cara de la niña era un desastre, ojos rojos e hinchados, su rostro totalmente mojado por las lágrimas y despeinada.
En ese momento el Duque supo que alguien ya le había dicho lo de su madre, la niña al ver al fin una cara conocida corrió hacía él reavivando sus lágrimas, el Duque sé fundió en un abrazo con su nieta y trato dé darle algunas palabras de consuelo, aunque él mismo no lo tuviera.
- Duque Fontine: shhh shsh, tranquila cariño aquí puedes llorar tanto como quieras, llora, llora, tú abuelo te sostendrá…
El Duque ni siquiera podía imaginar el dolor de la niña, ambos habían perdido algo muy importante.
El Duque sostuvo a Galia en sus brazos hasta que sus lágrimas y sollozos se calmaron un poco, entonces la llevo a la cama, la acostó y sé sentó en una silla aún lado.
El Duque odiaba esa situación, pero tenía que adaptarse a la nueva realidad, entonces después de un largo tiempo él le hablo.
- Duque Fontine: cariño disculpa a este hombre que te dejo sola sin saber nada... Pero en ese momento creí que era lo mejor.
No recibió respuesta de Galia que lo miraba atentamente. Él volvió a hablarle.
- Duque Fontine: ¿Cariño podrías decirme quién te lo dijo?
Galia agachó la cabeza, en ese momento recordó al hombre de cabello negro, ella estuvo pensando mucho en quien era él, que por cierto no le había dado su nombre, si ella le decía a su abuelo que un hombre de tales características se lo dijo tal vez él no le creería, así que prefirió mantenerse en silencio, entonces el Duque lo interpretó a su manera.
- Duque Fontine: Hay alguien que te acompañará desde hoy, sabes que no puedo estar aquí, pero te prometo que ella te cuidara como yo lo hago e inclusive aún mejor. Ella fue elegida por tú misma madre, así que puedes confiar plenamente en ella, ¿puede ella pasar así las presento?
Galia siguió sin contestar.
- Duque Fontine: Entiendo...
El Duque habló viendo hacia la puerta.
- Duque Fontine: pasa ahora.
Ordenó, Galia que observaba en la misma dirección, vio como una mujer de unos cincuenta años entraba, pelo castaño y ojos color miel camino hasta estar a una distancia prudente de ella.
- María: Me presentó ante el pequeño sol, por usted que es el futuro del reino le pedimos a la diosa Azhara que le brinde protección siempre. María Braun se presenta ante usted.
Galia la miro atentamente, sé había sorprendido, ya que era la primera vez que alguien la saludaba de esa forma, esté era el saludo para el heredero, pero aun más sorprendió estarían el Duque y María cuando después de tanto tiempo Galia hablo.
- Galia: Levanta tú cabeza María.
María al escuchar las palabras levanto rápidamente su cabeza, pero pensó
- María: [que ella de verdad tiene ocho años, cómo puede hablar con tanta autoridad]
En efecto hasta el Duque se encontraba sorprendido por el cambio de actitud.
- María: Princesa sí me permite decir unas palabras, quisiera que sepa que yo fui la niñera de su majestad, su madre. Y si me permitiera el honor de ser quien la cuide y atiende de ahora en adelante, estaría encantada de hacerlo.
Galia la miraba como sí estuviera analizando cada parte de ella.
- Galia : ¿tú eras la niñera de mí madre?
- Duque Fontine: si ella fue quien cuido a tú madre cariño.
El Duque se adelantó a responder, se veía ansioso, temía que Galia rechazara a María.
- Galia: está bien
Respondió Galia, para alivio del Duque Galia respondió favorablemente.
Desde ese día María Braun se convirtió en la niñera de la princesa Galia, pero el ser su niñera y el tener su confianza serían dos cosas diferentes, María no lo sabía aún, pero ella tendría desafíos inimaginables por delante.
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Comments
Eleonor Baker
Te sostendrá...Y en esos tres días?? neta te pasaste abuelo
2023-10-21
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Eleonor Baker
sollozos*
2023-10-21
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