Hoy es un día importante para la familia Castillo, después de nueve meses la señora Elena Montes de Castillo va a dar a luz a su primogénita.
En la ciudad de Costa azul, el señor Castillo Fernando, es un reconocido juez y había contraído matrimonio con Elena hace ya unos cinco años, por supuesto que había negocios de por medio; sin embargo, la mujer se había enamorado del hombre.
Tras unas horas la enfermera que está atendiendo el parto, sale a la sala de espera y se dirige al señor Castillo.
-¿Señor, Castillo?
-¿Si?
-El parto de su esposa se complicó en algún momento, pero gracias a los excelentes médicos que la atendieron, ella y la bebé están bien, pero...
-¿cuál es la mala noticia? Pregunto Fernando con pica paciencia.
-Debe verlo por usted mismo.
El señor Castillo, comenzó a correr hacia la habitación, esperando lo peor. En cuanto vio a la criatura que cargaba su mujer, no era lo que esperaba.
-¿Qué significa, esto Elena?
-Ca… Cariño… ¿A que te refieres? Pregunto la mujer dudosa mientras miraba a la recién nacida entre sus brazos.
La niña en ese momento abrió sus ojitos e hizo que Carlos sintiera un rechazo absoluto hacia su hija. ¿A caso no podía ser una bebé normal?
Y sin esperarlo, Elena sintió un puntazo en el corazón cuando escucho a su marido decir
-Pediré una prueba de ADN, esa monstruosidad no debe ser mi hija.
Elena sonrió, era obvio que iba a exigirle eso, pero ella por primera vez en su vida le cerraría su boca. Un tiempo después, Fernando, salió con la prueba de paternidad en sus manos y ese día destrozo su oficina, por qué estaba claro, esa niña era su hija, indiscutiblemente.
Elena nombró a su niñita con el nombre de una de sus primas, Antonella. Fernando por supuesto que se negó en primer lugar, pero no tuvo otra opción que registrarla con ese nombre, ya que la sociedad quería que la niña sea presentada por sus padres. Pero el juez tenía un plan ideado, y ese día en la conferencia, otra bebé sería presentada, y era nada más ni nada menos que la niña que tuvo Antonella, la prima de su esposa que falleció meses después, dejando huérfana a su hija. Todo resultó de acuerdo al plan de Fernando, él sin la opinión de su esposa, adoptó a la hermosa Catalina, mientras que la monstruosidad que tenía por hija quedó en el olvido. Y Fue así como al pasar de los años, la niña Catalina, era mostrada ante todo el mundo por ser la hija de Fernando Castillo, el juez temible de la ciudad Costa Azul y de Elena Montés.
Catalina, era una pequeña niña rubia de ojos azules, su personalidad encantadora cautivaba a cualquiera que la viera, pero entre la oscuridad de la mansión de los Castillo, la niña Antonella se esforzaba por ser una hija ejemplar, estudiando desde casa, aprendió clases de etiqueta, e incluso varios idiomas, pero esto a su padre no le importaba un pepino. Un día Antonella inocentemente dijo
-¿Mami, porque no puedo salir con ustedes y la prima Catalina si?
Elena suspiró, tarde o temprano la curiosidad de su niña de 8 años la llevaría a preguntarle eso.
-Mi amor, papi es un gran hombre de negocios ¿Lo sabes?
-Aja
-Bueno, papi te ama mucho, mucho, tanto que si algo te sucede, moriría de dolor, en cambio, nada puede sucederle a la prima Carolina, porque todo el mundo sabe que no es su hija, pero papi se encarga de llevarla a todos lados para que no extrañé tanto a su mamá¿Te acuerdas que la tía Antonella, está en el cielo? Bueno, papi es tan bueno que hace todo eso.
-Pero mami, a mí me parece que quiere más a Caro, que a mí. ¿Por qué él sonríe cuando está con ella, pero su cara se pone fea cuando me ve a mí? ¿No le gustan mis ojos? ¿Es por eso que no puedo ir a tomar helado con él al parque? ¿Yo le doy asco, mami?
Elena tragó en seco, jamás espero que su niña sea tan perceptiva, así que la tomó entre sus brazos y dijo
-Anto eres la princesa de mami y papi. Jamás nadie podrá ocupar tu lugar. A veces los papás tienen mucho trabajo, y por eso se comportan distantes e incluso se enojan mucho, pero no por eso dejan de quererte.
-¿Papi se enfada mucho contigo? ¿Por eso lloras todas las noches, mami?
-Mi pequeña... Te prometo que nos iremos de aquí en cualquier momento ¿Si? Pero ahora ¿Qué te parece cocinar un pastel con mami?
La niña asintió feliz y rio al sentir como su madre la besó muchas veces en sus cachetitos de su. A pesar del dolor que sintió Elena en ese momento decidió guardar sus emociones, no quería que eso le afectará a Antonella. Si bien se había sentido culpable por mentirle, lo mejor era seguir cabizbaja, unos años más hasta que pudiera idear el plan de escape, para huir con su niña. Sabía que si Fernando se enteraba de esto, era capaz de arrebatarle la niña fácilmente, y eso no podía permitirlo, pero un día las cosas se salieron de control, cuando Elena regreso a la mansión de los Castillo con un par de bolsas de compras.
-¡Mami! ¡Mami! ¿Que traes ahí? Pregunto Antonella contenta porque su mamá había vuelto.
-Mi pequeña, te he traído muchas cosas para ti.
-¿¡Que es mami!?
-¿¡Que es lo que está pasando aquí!? Grito Fernando asustando a Elena y Antonella.
Elena agachó su cabeza y se excusó diciendo
-He traído algunas cosas para la cena... mintió Elena...
Fernando se dirigió a las bolsas de compras, sin soltar la mano de su querida Catalina.
-¡Mira papi! Dijo la pequeña Catalina mientras observaba el contenido de la bolsa, sonrió maliciosa y dijo
-La tía Elena te está mintiendo, no compro para la cena, sino que compro juguetes y deben ser para el monstruo. Porque a mí esas cosas no me gustan.
Fernando sonrió malicioso y antes de que Helena pudiera decir algo,él la abofeteo tan fuerte que la tiro al suelo.
-¡Mami! Grito Antonella mientras se acercaba a su madre.
Catalina rio y aplaudió mientras que Fernando, alejó a Antonella de un empujón y se sentó sobre la mujer en el suelo.
-¡Cuántas veces te he dicho que no debes comprarle nada al monstruo que has traído a este mundo!
Plaf una cachetada
-Pero... Ella es nuestra hija también, Fernando. Exclamó llorando Elena.
Plaf otra cachetada mareo a Elena
-Esa cosa no es mi hija, ¡Catalina lo es!
Plaf, plaf, plaf.
Fernando no paro de abofetear el delicado rostro de su mujer.
-¡Ya basta, no golpees más a mi mamá! Grito Antonella mientras abrazaba con sus manitas el cuerpo de Elena.
-Tranquila mi amor, solo estamos jugando. Se excusó Elena mientras se secaba las lágrimas.
Fernando después de golpear a su esposa se sintió mucho mejor, y se alejó del lugar con Catalina.
-¿¡Mami estás bien!? ¡Mami! ¡Mami! ¿Por qué papa te golpea así?
Elena abrazó a su hija y lloro desconsoladamente. Después de unos minutos le dijo decidida
-Esta noche nos iremos de aquí.
Pero Catalina estaba detrás de una puerta escuchando todo lo que Elena tenía planeado, saltando felizmente fue de regreso con su padre a contarle las novedades.
En la habitación de Antonella, ella tenía miedo de dormirse, pero su madre la calmo diciendo que a medianoche cuando todos se durmieran, madre e hija escaparían del infierno. Por fin la pequeña se durmió pero unos escandalosos ruidos la despertaron y la luz de la habitación de Antonella se encendió enseguida y con ello Elena apareció de improvisto gritando
-¡Antonella! ¡Antonella! ¡Despierta hija! ¡Tu padre lo sabe! ¡Lo sabe, todo! ¡Debemos irnos!
A la pequeña Antonella le latió fuerte su corazoncito y cuando salto de su cama vio la figura de su padre detrás de su madre. Y que este sin contemplación la tomó de sus cabellos y comenzó a golpear fuertemente su cabeza contra la pared, y a pesar de sus súplicas él no se detuvo. Antonella intentó detenerla, pero fue tironeada de sus cabellos por una maldita Catalina
-¡Nooo! ¡Papi! ¡No lastimes a mi mami! Gritaba Antonella mientras intentaba deshacerse de su agarre.
Lo peor finalmente sucedió y Fernando luego de estrellar la cabeza de su mujer contra la pared, ella dejó de existir, dejando caer su cuerpo inerte al suelo. Fue ahí cuando Antonella enloqueció y Catalina la soltó.
-¡Mamiii! ¡Mamii! Grito Antonella mientras acariciaba el rostro de su madre todo lastimado.
-Ella está muerta, y eso es lo que pasa cuando no me obedecen. Ahora es tu turno de recibir tu castigo.
Cuando Fernando quiso tomar por el rostro de Antonella, ella comenzó a reír y sus ojos extraños, se tornaron tan oscuros como la noche, y ella sin mediar alguna palabra, se giró para ver a Catalina, esa mocosa era su siguiente objetivo, pero su padre seguía siendo un obstáculo, y por eso con su manita atravesó su pecho con un movimiento.
Fernando abrió sus ojos en grande y la sangre comenzó a salir de su boca mientras intentaba tocarse el pecho. Antonella retiró su mano y lambió sus dedos llenos de sangre. Catalina gritó y salió corriendo de la habitación, pero no llegó muy lejos ya Antonella la alcanzo de inmediato, tomándola fuerte de los tobillos
-Cata... Catalina... Todos estos años soporté todas tus humillaciones pensando que algún día cambiarías, pero eso nunca sucedió. En primer momento quise contarle a mi mamá de lo que me hacías, pero creyendo que ella te quería, me lo guarde para mí. Pero tú y Fernando me han arrebatado todo lo que más amaba y ahora que todo se fue a la mierda, déjame decirte la divertida verdad, tú nunca fuiste la hija verdadera de Fernando y de mi madre Elena. Pero el muy cobarde, decidió adoptar a una bastarda de cualquier otro tipo antes que aceptar que un monstruo como, yo era su hija, ahora, con mucho gusto los reuniré en el infierno.
-Adiós, maldita bastarda, yo, hija del demonio te declaro culpable.
Antonella atravesó el pecho de Catalina sin que ella pudiera objetar algo y murió de inmediato. Minutos después la niña absorbió toda la sangre del cadáver y la mansión comenzó a arder en llamas. La niña se apresuró a salir, y a penas puso un pie fuera, escucho un regaño
-¡Antonella! ¡Apúrate, debemos irnos antes de que la policía llegue!
-¡Si mami! Grito Antonella feliz, tomo de la mano a su madre...
Mientras madre e hija caminaban lentamente alejándose de la mansión, la niña preguntó
-¿Cómo estuve, mami? ¿Estuve bien?
-Estuviste perfecta mi pequeño demonio
Los ojos de la niña, después de escuchar la aprobación de su madre volvieron a adaptar su forma original, para no ser reconocida ante la sociedad, como la hija de un demonio.
Antonella de bebé
Sus ojos negros de demonio.
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Updated 53 Episodes
Comments
Carmen Teresa Cañongo
Guao hermosos relatos me encantan
2024-05-21
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Elizabeth Yepez
eso le paso a papá por pendejo y bruto era su hija tenía que ponerse de su parte gracias autora
2022-11-10
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