Esta es una historia que trasladaré entre octubre y noviembre del noroeste Argentino, porque en estas fechas es cuando él, aparece.
Catalina y Fausto se casaron 10 años atrás y hace 7 que intentaban ser padres, pero dejaron de hacerlo cuando la mujer los perdía involuntariamente. Fue así como en unas vacaciones por todo el norte Argentino, lograron embarazarse. Su familia estaba feliz y Catalina finalmente sería madre a sus 33 años de edad. Unos meses después llegó el alumbramiento dando como resultado un niño de 3,000 kg y muy sanito al que llamaron Omar. Al ser el hijo único del matrimonio, sus padres le dieron todo lo que su niño pedía, grave error, porque Omar terminó siendo un niño supercaprichoso, que hacía escenas de escandalosos llantos y ni sus padres podían controlarlo. Al cumplir los 6 años, Catalina y Fausto decidieron hacer unas vacaciones familiares nuevamente por el norte, ya que allí les traía buenos recuerdos al matrimonio. Fausto viajó con su esposa e hijo, y al viaje se le sumió su hermana Esmeralda, junto a su esposo Ricardo y sus 3 hijos, Tatiana, Enrique y Juanito.
La numerosa familia de Esmeralda se alojó en una pequeña casita al cual sí podían pagar, porque se negó rotundamente a que su hermano pagara la estadía de toda su familia. Mientras que Fausto se alojó en un hotel con su pequeña familia. El revoltoso Omar, quería salir a jugar, pero Fausto le aclaró
-Pequeño, no podemos salir, estamos en la hora de la siesta, debemos esperar a que pase ¿Si?
En su inocencia, Omar preguntó
-¿Por qué papi? ¿A quién debemos esperar?
-Mi amor vamos a ducharte, estas apestosito, Carolina interrumpió el diálogo entre padre e hijo llevando al niño al baño
Luego de que la familia se diera un refrescante baño, Fausto se comunicó con su hermana para pedirle la dirección de la casita donde se alojaba, ella se la paso, quedando en acuerdo que saldrían a la noche a disfrutar del paisaje donde se encontraban actualmente, la provincia de Salta.
-Amor, ya estamos listos dijo Catalina a su marido
Fausto se giró y observó a su mujer e hijo, ambos eran iguales. Catalina es muy hermosa, su piel blanca como la nieve, largo cabello color chocolate y sus ojos verdes lo habían cautivado desde el primer momento en que la vio y hoy lucia un vestido largo que cubría todo su cuerpo pero le asentaba demasiado bien. Omar su niño, había heredado los ojos de su madre, pero el color de su cabello era negro, como el de él. Sin duda cuando Omar sea grande, sería un rompecorazones.
La familia salió del hotel, y una fresca brisa los rodeo, la noche en Salta era lo más gratificante del mundo. El matrimonio caminó unos cuantos minutos, disfrutando el paisaje maravilloso que tenían frente a ellos, por suerte la dirección del hotel y la casita donde Esmeralda esperaba, no quedaba muy lejos.
Los revoltosos sobrinos de Fausto ya estaban afuera de la casita, jugando entre sí. Omar era reacio a sus primitos y por eso se mantenía cerca de su madre, todo el tiempo. La familia fue a una casa donde hacían todo tipo de variedad de comida, y su precio era accesible. Mientras la familia hablaba entre sí, Omar escucho un pequeño silbido detrás de él. Giró su pequeño rostro, en la dirección donde había escuchado y no vio nada. La cena transcurrió sin algún problema y después de varias horas, Fausto volvió al hotel junto a su familia.
El pequeño Omar, dormiría solo en su cama, pero en la misma habitación. Catalina le dio un beso en su frente y se fue a acostar. En plena madrugada, el niño volvía a escuchar el silbido y abrió sus ojos de repente, se levantó de su cama temblando de miedo. La gran ventana de la habitación mostraba el increíble paisaje nocturno, pero Omar vio que una sombra detrás de la ventana golpeaba suavemente la ventana, el niño se asustó y se acostó en la cama donde sus padres dormían plácidamente.
Así transcurrió 3 días desde su estadía y el pequeño Omar cada vez temía dormir en la habitación del terror, como así le llamaba él. Solo dormía cuando era de día, mientras que en la noche permanecía despierto como podía. Catalina al notar incómodo a su niño, decidió reducir las vacaciones de 7 días en Salta a solamente 4,por lo tanto, mañana sería el último día, allí. El matrimonio decidió que a la mañana siguiente compartirían un almuerzo junto a Esmeralda su esposo Ricardo y los niños.
Omar al escuchar a sus padres que finalmente se irían de allí, celebró en silencio. Por fin podría volver a dormir, esa misma noche abrazo a su madre y se relajó por completo.
Al día siguiente, Catalina baño y vistió a su niño. Espero pacientemente a su esposo y los tres después de terminar de pagar la otra parte de la estadía, con sus pertenencias en mano, tomaron un taxi para ir a lo de Esmeralda.
Sorprendentemente, para Fausto, Esme junto a Ricardo estaban preparando el almuerzo mientras que sus niños jugaban en la parte de atrás de la casa. Omar en su curiosidad y a pesar de que no le gustaban los ruidos dirigió hacia donde sus primos jugaban.
-¿Puedo jugar con ustedes? Pregunto Omar
Los tres niños asintieron y comenzaron a corretear. Resulta que la casita tenía un gran patio trasero, pero ni bien Esmeralda y Ricardo no les prestaban atención, los jovencitos habían descubierto un pequeño agujero que los llevaba a un monte que estaba detrás de la casa.
-¿A dónde van? Pregunto Omar
-Ven con nosotros, jugar aquí es muy aburrido. Dijo Enrique
-Pero... nos van a retar
-No nos van a retar, vamos un ratito y volvemos soltó la única niña del grupo.
Omar vio a sus primos cruzar por el pequeño hueco y aunque no quería hacerlo, acepto seguirlos.
Los cuatro niños corrían entre el monte, y reían por la felicidad que sentían en ese momento. Omar tomó de las manos a Tatiana y ambos comenzaron a girar en ronda.
Un silbido alertó a Omar y se detuvo, Enrique respondió al silbido ingenuamente.
-¿Por qué haces eso hermano? Pregunto Juanito
-No lo sé, es divertido porque ni bien lo hago, alguien me responde
De nuevo el silbido fue escuchado por los 4 niños, Tatiana aplaudió mientras se reía. A lo lejos una pequeña criatura comenzó a acercarse a sus víctimas, sin que ellos lo supieran.
-¡Está silbando de nuevo! Dijo Tatiana y fue ella quien silbo
-Yo dejaría de silbar si fuera ustedes. Además, ya deberíamos irnos, Omar estaba comenzando a asustarse
-No seas gallina se burló Enrique. ¿Tienes miedo?
-No... Pero, mi mamá... Debe estar preocupada...
-Yo… Si tengo miedo, quiero ir con mami… Interrumpió Juanito.
Entre los 4 niños, Juanito era el más chico, y le seguían Omar, Tatiana y Enrique. De repente entre los matorrales vieron salir una pequeña criatura
-¡Miren es un perrito! Exclamo Juanito
Enrique, Tatiana y Omar vieron que esa criatura era todo menos un perrito, y se dirigía hacia ellos rápidamente
-¡Eso no es un perro! ¡Corran! Grito Tatiana
Tatiana tomó a Juanito entre sus brazos, y comenzaron a correr, queriendo retomar el camino por donde vinieron. Inevitablemente, los niños tomaron camino por separado. Omar fue el primero en divisar unos cuantos metros, el hueco por donde habían cruzado, pero su pequeña piernita fue agarrada por la extraña criatura atrayéndolo de regreso al monte, el niño grito tan fuerte que alertó a su madre Catalina. La madre de Omar fue al patio de la casa y no hayo a ninguno de los niños, en su desesperación alertó a su esposo y detrás de él salieron Esmeralda y Ricardo. Los gritos de Omar les puso la piel de gallina, y en su desesperación, Fausto con ayuda de Ricardo escalo la pared y cayó al suelo. Miro hacia ambos lados y comenzó a correr
-¡Papi! ¡Papito!
Fausto escuchó los lamentos de su niño cada vez más cerca y hayo a Omar en el suelo llorando, mientras que no había rastros de sus sobrinos. El hombre se acercó a su hijo y lo tomó en sus brazos
-¡Hijo! Gracias a dios estás bien. ¿Pero dónde están tus primitos?
-No lo sé papi, él quiso llevarme también, pero me dijo que ni yo ni Juanito respondimos su silbido y por eso nos dejaría ir. Tengo miedo papi... Mucho miedo
Ricardo alcanzó a Fausto y al no haber rastro de sus hijos, comenzó a desesperarse, avanzó un par de metros que su instinto le indicaba y la escena que encontró fue realmente aterradora. El hombre gritó fuertemente, mientras sus hijos Enrique y Tatiana se hallaban en el suelo sin vida y con los órganos fuera de su cuerpo.
-¿Papi?
Ricardo giró su cabeza a la derecha, y entre el denso matorral, salía un malherido Juanito. El hombre se acercó a su hijo y preguntó
-¿¡Juanito que es lo que paso, hijo!? ¿Quién les hizo esto?
Fausto con Omar entre sus brazos dirigió hacia donde había escuchado los gritos de Ricardo, y aunque la escena de sus sobrinos era sumamente horrible, lo que dijo Juanito jamás en su vida lo olvidaría.
-Papi... Fue el Pomberito...
hola mis queridos lectores, aquí les dejo la imagen del pombero.
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Updated 53 Episodes
Comments
Elizabeth Yepez
excelente gracias autora
2022-11-01
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