Ep 18: Sin escapatoria

Emma Brandt. ♣︎

Henry vomitó entre los árboles que rodean la tenebrosa casa, su rostro había perdido color y ahora estaba pálido, posiblemente haber comido la carne de su amigo era la causa de su deterioro.

—Nos tenemos que largar de aquí.—Dijo una vez que terminó de vaciar su estómago.

—Nos quitaron los celulares y el único automóvil visible es la furgoneta que Hann estacionó enfrente de la casa llevándose las llaves con él.—Decidí informarle.—Estamos a unos 30 minutos de viaje en automóvil para encontrar la civilización y dudo que podamos irnos en la furgoneta, así que el viaje sería caminando por la próxima hora y media o más si contamos que mi cuerpo ya está al límite luego de haber olvidado mis horas de sueño.

Henry frunció su ceño hacía mí y lo único que pude hacer ante su expresión fue encogerme de hombros.

—¿Tus pastillas?.—Preguntó con cierta molestia.

...¿Por qué pregunta por ellas?...

—Siempre las traigo conmigo en casos de emergencia.—Quité una tira de ellas que guardaba en el bolsillo trasero de mi jeans.

—Bien, debes tomarte una.—Pidió.

—Ya no las necesito, dejé de asistir a las terapias porque todo ese asunto quedó atrás.—Respondí.

—Las necesitas Emma, sabes que las necesitas.

—No, no las necesito.—Negué.—Me hacen sentir mal, no estoy loca, has visto a Conejo y a Búho, ellos son reales.—Mencioné intentando hacerle ver que mis recuerdos no estaban errados.

Siempre odié tomar esas pastillas, desde un principio no me hacían sentir bien conmigo misma, el solo hecho de tener que tomarlas me hacia sentir extraña, como si estuviera loca y no lo estoy. Conejo y Búho son reales y todos mis sentimientos son creados por el vínculo que tengo con mi pareja vinculada.

No puedo desaparecer mis pensamientos cuando estos son causados por los mismos deseos de Conejo y no de los míos propios. Para lograrlo, entonces Conejo debería tomar las pastillas en mi lugar.

—Estás enferma Emma.—Declaró este con suavidad para evitar sonar ofensivo.—Toda persona cuerda sabe que esto está mal, no deberías actuar tan calmada luego de ver a tus padres atados y siendo rehenes de esos lunáticos.—Dio un paso hacia mí, acortando nuestra distancia.—No es tu culpa, pero debes tomar las pastillas para mantener esos pensamientos controlados.—Dio otro paso más y alcanzó mi mano para sostenerla con la suya.—Sabes que siempre voy a desear lo mejor para ti, porque te amo y sé que lo sabes mejor que nadie, así que por favor, no puedes dejar de consumir el medicamento.

...Ese te amo.....

—¿Cómo puedes amar a alguien como yo?.—Pregunté sin lograr entender nada de sus acciones en estos últimos meses.

Siempre fue demasiado amable y paciente conmigo, no soy merecedora de un amor tan puro como el que Henry me ha hecho experimentar.

—Hay veces que la razón no entiende al corazón y tu eres ese caso.—Confesó.—Te amo y no sabría decirte el porqué, simplemente es así.

Es casi imposible saber con certeza cuando uno miente o dice la verdad, pero en este caso, estoy casi un 99% segura de que Henry es sincero.

—Tomaré el medicamento.—Finalmente acepté.

Tal vez y solo tal vez, de ese modo mis horribles pensamiento puedan mantener un equilibrio con la poca moral que puedo poseer.

—Bien.—Me dedicó una cálida sonrisa de alivio.—Hazlo mientras intento encender la furgoneta.

—¿Puedes hacerlo sin las llaves?

—Lo intentaré.—Respondió mientras se acercaba a esta.—Mi padre me enseñó muchas cosas.—Agregó.

El padre de Henry es un oficial de policía y me bastó con solo un par de cenas en su casa para saber que ese hombre había perdido la fe en la humanidad, así que decidió preparar a su hijo para distintas situaciones en la vida. Una de ellas podría ser el como desatar sus manos de las ataduras de una cuerda o liberarse de las esposas. Supongo que también le enseñó a encender el motor de un automóvil sin la necesidad de las llaves.

—Ya me he tomado una.—Dije una vez que termine de tragar la pastilla.—Odio el sabor que me deja en la boca, pero imagino que tu estas peor.

El pobre tuvo que vomitar para quitar los restos de carne que había comido para ganarse la libertad. Debe ser muy jodido probar la carne de tu amigo para salvar a tu novia que ni siquiera hace el intento de forcejear contra sus supuestos secuestradores.

Viéndolo desde su punto de vista, creo que merece una disculpa de mi parte. Fui yo la responsable de todas las desgracias que ha experimentado esta noche.

...Si solo no lo hubiera invitado a la fiesta....

—Mierda.—Le escuché murmurar.

—¿Qué ocurre?.—Pregunté cuando me acerqué a él.

Henry estaba dentro de la furgoneta y varios cables colgaban debajo del manubrio.

—Tch.—Dio un chasquido.—Esta cosa no tiene gasolina.—Informó.

—Debieron haber vaciado el estanque por si algo andaba mal.—Me encogí de hombros.—¿Nos iremos caminando o entraremos a la casa para buscar el combustible?

—Ambas opciones suenen horribles.—Dejó caer su cabeza en el manubrio.—No podemos permanecer cerca de esos psicópatas, pero irnos caminando les dará la ventaja de alcanzarnos con facilidad.

—No tienen muchas opciones.—Habló Conejo detrás de mí y tanto Henry como yo, dimos un sobresalto ante su aparición.

...No le escuché acercarse....

—Dijiste que nos dejarías ir.—Le recordó Henry mientras se bajaba de la furgoneta y me podía detrás de él para protegerme de Conejo.

—¿Eso dije?.—Sonrió él y Henry murmuró un insulto.—Estoy bromeando, si lo recuerdo y te recuerdo que sé cumplir con mis promesas.

—Entonces aléjate de nosotros.—Exigió Henry.

—Eso no estuvo en la promesa.—Respondió Conejo sin embargo.—Me agradas Henry, aunque seas el idiota que piensa tener derecho sobre mi conejita, pero afortunadamente no soy un hombre que se deja influenciar por los celos y luego de haberte puesto a prueba, sé que tu moral no se encuentra contigo cuando estás con ella.—Afirmó muy seguro en cada una de sus palabras.—Aquí fuera no tienes muchas opciones, pero ahí dentro conmigo, podría darte una salida más conveniente.

—¿De qué rayos estás hablando?

—Tú eliges.—Anunció Conejo.—Mueres luego de 24 horas con tu pobre intento de alejar a mi chica de mi lado o vives bajo mis reglas y permito que te quedas con mi conejita, por supuesto, quedarse a su lado no significa que puedas tocarla como lo hubieras hecho siendo su novio.

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