Ep 15: Premio o castigo

Emma Brandt. ♣︎

Nunca escuche las voces de mi mente cuando me exigían verles sufrir y mi única razón para no escucharlas es porque no estaba bien.

Sentaron a Diana (mi amiga), Adrien (novio de Diana) y a Henry (mi todavía posible novio) en las sillas disponibles, por supuesto, ellos permanecieron atados al igual como mis padres y luego estaba yo, sentada a un lado de Conejo, sin hacer gran cosa, simplemente observé a mis seres queridos exigiendo una explicación con la mirada.

Había pasado un largo tiempo desde la última que vez que vi a mi madre y ella seguía tal cual como en mis recuerdos, con su cabello rubio y ojos marrones, ambas compartimos casi la misma apariencia.

—Empezaremos con la cena después del anuncio.—Comentó Conejo.—Conejita, es tu deber confesar nuestros planes futuros, al fin y al cabo son tus invitados.

Le vi por un breve momento hasta que decidí ponerme de pie para captar la atención de mi familia con un mejor resultado. Sé que debo hacer y se que nada de esto terminara bien para ellos, aun así, no quiero decepcionar a Conejo luego de todo este esfuerzo por reunir a mis seres amados.

—Papá y mamá.—Me dirigí hacia ellos primero.—He decidido continuar con mi vida en compañía de mi pareja vinculada, así que abandonaré la universidad para reiniciar mi vida en Camelot.—Sonreí aunque ellos estaban con una expresión de confusión y horror, eso me incómodo un poco.—Sé que todo es demasiado repentino, pero bueno, al menos esto demuestra que nunca estuve loca.—No pude evitar cortar la oración cuando di una pequeña carcajada sobre lo mencionado.—Conejo es real, así que el dinero de las terapias fue un malgasto total.—Le dije a mi padre.

William y Hann estaban del otro extremo de la mesa escuchando atentamente con una hermosa sonrisa en sus rostros, es lamentable que mis amigos no puedan sentirse de ese mismo modo.

Decidí dar un pequeño vistazo hacia Conejo y entonces este me dio una sonrisa tan genuina como los sentimientos que guarde por él.

—Henry.—Está vez puse mi atención en él, su ceño estaba fruncido y parecía ser el único que comprendía la situación.—Lamento todo el tiempo perdido, sé que estuvo mal de mi parte, pero si hubiera descubierto que Conejo y Búho eran reales, entonces nunca..

—¡¡Te lavaron el cerebro, Emma!!.—Gritó Henry cuando pudo librerase del pañuelo que cubría su boca.—¡¡Ellos te están enfermando!!

—Mocoso irrespetuoso.—Suspiró Búho.

—Te equivocas Henry, yo no..

—Estabas bien con las pastillas.—Me interrumpió él.—Te estabas recuperando y finalmente empezabas a sonreír como una joven normal.—Sus ojos grises abandonaron mi mirada para enfocarse en Conejo.—Ese tipo es el responsable de tus traumas.

—¡¡No!!.—Negué rápidamente.—Conejo me salvó aquella noche, sin él, el abuelo Edgar hubiera abusado de mí.—Una lágrima se escapó ante ese miserable recuerdo.—Grité por ayuda y nadie apareció, solo él.—Apreté mis puños y puse mi atención en mi madre.—Nunca escuchaste mis palabras mamá, el abuelo tenía acceso total a mi cuerpo porque tu lo permitiste.

—Una mujer asquerosa.—Comentó Hann.

Los ojos de mamá se llenaron de lágrimas y vieron el peligro cuando sostuve la cuchilla que estaba en la mesa a un lado del tenedor y el plato aún vacío.

—Conejita, debes relajarte.—Recomendó él, con su voz tan serena como siempre.

—Ella permitió que todo eso ocurriera Conejo.—Respondí con rencor.

—Nos conocimos gracias a esa tragedia, ahora deja el cuchillo en la mesa y no arruinemos la cena conejita.—Pidió.

Deje la cuchilla de mala gana de regreso a su lugar y me senté en la silla sin desear decir otra palabra más durante el resto de la noche.

—Emma, no permitas que estos lunáticos jueguen con tu cabeza.—Intentó hablar Henry, pero William que estaba a su lado le señaló con una pistola.

—Realmente me estás agotando la paciencia.—Habló Búho.

—William.—Advirtió Hann.—Nada de matar antes del postre.

El rostro pálido de Henry fue sin duda alguna mi expresión favorita de él, pero sigue siendo solo una pequeña satisfacción en comparación a mis sentimientos por Conejo.

—Lo siento cariño.—Se disculpó Búho y guardo la pistola en el interior de su chaqueta de color marrón.—Entonces, ¿podemos empezar con la cena?.—Decidió preguntarle a Conejo.

Conejo fijo su mirada en mí y yo fije la mirada en él, mi corazón corría una maratón dentro de mi pecho y solo con sus ojos azules podría sentirme completa. Deseo tocar su tatuaje y sentir con la yema de los dedos sus relojes rotos.

—Conejita, debes elegir a uno.

—¿Elegir a uno?.—Pregunté sin entender.

—¿Quién será el platillo de entrada?.—Señaló a mis padres, luego a Diana y a su novio.—Tu ex sería una buena opción.—Le sonrió a Henry.—Pero es tu fiesta y tu elijes conejita.

...¿Este es mi premio o castigo?...

Amo que Conejo me haga elegir, aunque las opciones para elegir nunca son juntas.

—Como platillo de entrada debemos empezar con algo suave, me gusta dejar lo mejor para el último momento.—Respondí pensativa y viendo a cada uno de mis seres amados viéndome con una expresión de horror.—Podríamos empezar con Adrien.—Elegí y un doloroso sollozo ahogado se escapó de la garganta de Diana.

Adrien es su primer amor, su primer novio y deseaba que fuera su esposo en un futuro no muy lejano, ambos se aman y siempre adoré su relación, aunque eso no podría afectar a mi decisión de ahora. Diana fijo su mirada suplicante en mí, pero evite verla para poner mi atención en Conejo.

Él se levantó de la silla y rodeó la mesa para acercarse a los asientos de Diana y Adrien, ambos estaban cerca del otro, pero lo suficientemente lejos como para guardar una distancia segura y no provocar una molestia innecesaria para Conejo.

—¿Esté chico es Adrien?.—Me preguntó Conejo y Diana negaba con su cabeza con desesperación.

—Sí.—Afirmé sin embargo.

...Y entonces.....

Conejo sin mucho esfuerzo, levantó a Adrien de un brazo y lo dejó caer encima de la mesa, para luego enterrar su cuchillo en el cuerpo del chico.

—¡Bastardo!.—Gritó Henry.—¡Déjalo en paz, lunático de mierda!.—Cerró sus ojos con fuerza para evitar ver el asesinato de su amigo.

—Lo haré lento y dolorosamente si apartas la mirada.—Habló Conejo con su voz neutra mientras dejaba caer su cuchillo en la mano de Adrien y este gritaba entre el pañuelo que todavía seguía en su boca para opacar sus quejidos.—Si realmente eres su amigo, te recomiendo seguir viendo.

Me sentí satisfecha de ver como Conejo lograba hacer que Henry obedeciera a su recomendación.

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