Emma Brandt. ♣︎
Luego de ver irse a Javier de la habitación, decidí ir hacia otro cuarto para mayor seguridad, también le envié un mensaje de texto a Henry para informarle en donde me encontraba.
Fui hasta el final del pasillo y entre a una habitación que consistía en una simple cama individual rodeada de muñecas de porcelana, el cuarto parece pertenecer a una niña por la hermosa decoración de animales ficticios en sus muros y su alfombra rosa y peluda hizo que deseará una para mí habitación, no porque me gustará su color o diseño, la quería porque sería cómodo poner mis pies descalzos en ella.
—No creo que haya problemas si me quedo aquí.—Comenté para mi misma mientras cerraba la habitación con seguro.
Ahora sería imposible que algún idiota vuelva a entrar sin mi permiso, aunque no es mi casa y no creo ser bien recibida por el anfitrión.
—No debí venir.—Suspiré y me recosté sobre la alfombra peluda.
Sería imposible intentar acostarme en la cama cuando esta estaba repleta de hermosas muñeca.
...Tic Tac.....
...Tic Tac.....
...Tic Tac.....
Cerré mis ojos e intenté viajar por mis recuerdos para descubrir la verdad de aquella extraña noche.
...Tic Tac.....
...Tic Tac.....
...Tic Tac.....
...Tic Tac.....
Intenté abrir mis ojos, pero todo estaba demasiado borroso a mi alrededor. Mi cabeza dolía intensamente, pero sentir sus brazos sobre mi cuerpo era tranquilizador.
—10 años es un largo tiempo para estar separado de tu sacrificio.—Fue la voz del Búho que llegó a mis oídos.—El vínculo es más fuerte de lo que crees, puede ser una niña, pero ahora es tuya y necesitas mantenerla a tu lado.
—No podré controlarme cuando llegue el día, necesita estar lejos hasta que este preparada.—Respondió Conejo y adoré cada una de sus palabras.
Sentí la fría brisa del viento nocturno y supe que estábamos fuera, yo siendo cargada por él y sin saber que estaba ocurriendo con mi cuerpo porque esté no respondía como hubiera deseado.
—No insistiré en tu decisión, pero debo advertirte que es casi insoportable vivir sin tu compañero.—Nuevamente habló el Búho.—Mi chico estuvo separado tres días de mí y creí que al cuarto día mi corazón explotaría.
—No todos actuamos iguales, esta la posibilidad de que nuestro vínculo sea más normal que el tuyo.
—También esta la posibilidad de que sea peor y ambos terminen mal.—Respondió Búho.
...Quisiera saber de que están hablando....
Aún cuando se trata de mis propios sueños, no se me tiene permitido indagar más sobre esa noche, luego de perder finalmente la conciencia desperté en ese hospital y desde entonces tuve que visitar distintos psicólogos.
Sin la afirmación de los que atendieron mi caso, nunca hubiera adivinado que todo estaba en mi imaginación debido al trauma que sufrí por culpa del abuelo Edgar.
...Y entonces.....
Abrí mis ojos y volví al presente, la música no logró opacar el sonido de las manecillas de mi reloj y como si algo extraño hubiera despertado en mí, sentí su cercanía.
—¿Conejo?.—Me senté de golpe y vi alrededor de la habitación.
...Nada....
Estaba sola en el cuarto, pero mi corazón latía con fuerza y sabía que debía estar cerca, lo sentía cerca. No puedo estar imaginado esta tristeza acompañada con felicidad.
Necesito encontrarlo, debe estar en la fiesta o fuera de esta esperando por mí, sé que está esperándome.
—Emma.—Sonrió Henry cuando me vio en la habitación que le había mencionado en el mensaje de texto.—Creo que debemos irnos, Diana quiere volver a casa y Adrien ya no puede mantenerse en pie.
...Me levanté del suelo y caminé hacia la puerta....
—Lo siento Henry, hay algo que debo hacer ahora.—Fue lo único que dije para luego desaparecer de su vista sin escuchar lo que intentaba decir.
Soy una perra por dejarlo de esa manera, pero no me importa serlo si eso me lleva a donde realmente deseo ir.
Lo busqué por la fiesta y nada, no había un solo tatuaje en los cuellos de esos chicos. Esa sería mi única pista para encontrarlo, porque era lo único que nunca pude olvidar por completo.
Un conejo rodeado de relojes viejos y rotos en su hermosa piel blanca, seguí buscando al chico de cabellera negra y ojos azules mientras mi corazón palpitaba con mayor intensidad.
...Estaba cerca, lo sabía....
Odio no ser capaz de encontrarlo cuando finalmente tengo la oportunidad de verlo en la realidad, durante tanto tiempo estuve sufriendo por su ausencia, pase los últimos 10 años en terapia para superarlo creyendo que todo era producto de mi subconsciente.
—¿Dónde estás?.—Mi voz fue opacada por la molesta música de la fiesta y entonces decidí salir de aquella casa.
Si Conejo es como yo, entonces me estaría esperando en un lugar apartado para evitar la interrupción de nuestro reencuentro.
Caminé fuera de los terrenos de la casa de Javier y solo entonces pude apreciar su silueta.
No podía verle bien porque la oscuridad de la noche no me lo permitía, pero sabía que era él, lo sabía.
—Conejo.—Dije en un hilo de voz, nunca me había sentido tan indefensa y protegida a su vez.
Estaba utilizando un largo abrigo negro y su cabello había crecido hasta llegar a sus hombros, sus ojos azules se fijaron en los míos y tuve que bajar la mirada para encontrarme con el jodido tatuaje que nunca jamás podría olvidar en mi maldita existencia.
—¿Tienes la hora conejita?.—Preguntó con una voz profunda haciéndome dar un suave suspiro de alivio.
...Olvidé lo hermoso que sonaba ese apodo....
—Son las 00:23 a.m.—Respondí viendo mi reloj de bolsillo.
—Aun con un reloj puedes llegar a ser tan impuntual.—Negó con la cabeza en desaprobación.—Fue irresponsable de tu parte.—Dio tres pasos hacia mí y yo dí tres pasos hacia él.—Rompiste tu promesa.
—Lo sé.—Respondí apenas en un susurro.—Gracias por no romper la tuya.—Mantuve la mirada fija en sus ojos deseando no volver a perderlos.
...Es real.....
Conejo siempre fue real, tan real como todo lo que me hizo hacer para sobrevivir en aquella noche del incendio.
^^^💔^^^
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 22 Episodes
Comments