Thom acompañó a Ana hasta su casa, le dio un beso en la mejilla y se despidió. Al entrar en su casa, Ana encontró a su madre ocupada preparando la cena y a su hermana Evelyn concentrada en colorear sobre la mesa.
—Ya llegué mamá.
—¡Anaaa! ¡Ya llegaste! Te estuve esperando para enseñarte mi dibujo.
—Evelyn, ¿te gustaría hacer un picnic en las vacaciones?
—¡Sí, por favor! —exclamó entusiasmada la hermana menor.
—¿Qué te parece, mamá?—Por mí está bien, además, ya es hora de un descanso. Iremos a la cabaña.
Ana quedó atónita al escuchar la mención de la cabaña, ya que este lugar evocaba recuerdos incómodos. Sin embargo, la alegría de Evelyn al enterarse de la idea del picnic en la cabaña hizo que Ana reconsiderara la situación, y pronto su hermana saltó de alegría y la abrazó.
—Bien, niñas. Si es en ese caso, debemos empezar a empacar, ya que las vacaciones de Semana Santa comenzarán la próxima semana.
—¿Y Ana puede traer a sus amigos, mamá? —preguntó Evelyn.
—¿Qué? No, Evelyn, eso no es necesario.
—No es mala idea. Invita a Mar, Chris y no te olvides de invitar a Thom. Sabes que él no puede faltar —aseguró la madre.
—Está bien —aceptó Ana.A medida que se acercaba el fin de semana, Ana se dispuso a visitar personalmente a sus amigos. En primer lugar, se dirigió a la casa de Mar, donde llamó a la puerta y fue recibida por su amiga.
—Hola, linda. ¿Qué ocurre? —saludó Mar con curiosidad.
—Solo vengo a invitarte a pasar las vacaciones en la cabaña. Mi hermanita quiere hacer un picnic y pasarla bien con los chicos.—¿Chicos? ¿Invitarás a Thom y Chris?
—Sí, mamá quiere que los invite.
—¿Seguro que vendrás, Mar?
—Cómo se te ocurre hacer esas preguntas, Ana. Por supuesto que voy, no me lo perdería —respondió Mar mientras ambas compartían risas.
—Bien, entonces iré a ver a Thom.
—Está bien, linda. Suerte. De camino a la casa de Thom, Ana reflexionaba sobre las posibilidades de acercarse a Chris ese día. Al llegar a la casa de este joven, tocó la puerta y fue recibida por la madre de Thom, quien tenía un aspecto refinado y sofisticado.
—Buenas tardes, señora. ¿Se encuentra Thom? —preguntó Ana con cortesía.
—Hola, Ana. ¡Qué gusto verte de nuevo! —respondió la madre de Thom con una sonrisa cálida.
—Hola, señora. El gusto es mío —respondió Ana con amabilidad.
—Hmm, déjame decirte que Thom no se encuentra, pero ¿para qué lo buscas?
—preguntó la madre de Thom con curiosidad.—Oh, pues, quería hacerle una invitación a él, pero preferiría hablarlo con él en persona —dijo Ana con timidez.
—Ya veo. Descuida, Ana. Cuando llegue, le diré que viniste a verlo y que se comunique contigo.
—Me parece bien. Gracias, señora, y hasta luego.
—Adiós, Ana.Con esto, Ana se dio la vuelta y se encaminó hacia la casa de Chris.
Mientras avanzaba, comenzó a preocuparse por la posible incomodidad que su invitación podría causarle a Chris, dado el carácter inusual y complicado de su relación. Sin embargo, justo cuando Ana estaba a punto de arrepentirse de hacerle la invitación a Chris, escuchó una voz familiar detrás de ella. Ana se volvió sorprendida, sin estar segura de quién había hablado. Al darse la vuelta, se dio cuenta de que era su padre quien la había abordado. Este sorpresivo encuentro la dejó en estado de shock por un instante, ya que su padre no estaba solo en ese momento.
Jaycob, su padre, estaba acompañado de su nueva esposa y de un pequeño niño llamado Elian. Elian parecía ser mayor que Evelyn, la hermana de Ana, por su carita y estatura. Las lágrimas llenaron los ojos de Ana al darse cuenta de que se encontraba frente a la familia que las había abandonado.El niño, emocionado, corrió hacia Ana y la abrazó por debajo de la cadera, ya que era más bajo que Evelyn. Los padres de Elian corrieron tras él, gritando su nombre.
—¡Eliaaan! ¡Regresa aquí! —gritaron los padres mientras perseguían al niño.
—¿Tú eres Elian? —preguntó Ana al niño mientras acariciaba su cabeza.
Este inesperado encuentro dejó a Ana con una mezcla abrumadora de emociones y pensamientos tumultuosos. Después de una breve conversación con su padre, donde Ana dejó claro su descontento por las acciones pasadas de Jaycob, se apresuró a despedirse. Abandonando a su padre y su nueva familia, Ana derramó lágrimas al contemplar la imagen de su padre con su nueva vida. Se enjugó los ojos antes de dirigirse a la casa de Chris, donde la esperaba otro encuentro crucial.Al llegar, Ana tocó la puerta y, después de unos minutos, Chris salió de su casa. La tensión se podía sentir en el aire, y Ana estaba nerviosa.
—Hola, Chris. ¿Cómo estás? —saludó Ana con una sonrisa forzada.
—Bien, ¿y tú? —respondió Chris, tratando de mantener la calma.
—Igual de bien —contestó Ana.
—Me alegro. Dime, ¿qué puedo hacer por ti? —preguntó Chris, intentando romper la tensión.
—Pues venía a hacerte una invitación —anunció Ana con nerviosismo.
—¿Una invitación? ¿Para qué?
—Mi madre está organizando un picnic para mis hermanita en las próximas vacaciones de Semana Santa. Será en la cabaña. ¿Recuerdas ese lugar, verdad? —preguntó Ana con titubeo .
Chris, visiblemente afectado por el recuerdo de la cabaña, respondió con cautela: "Sí, lo recuerdo".
Sin embargo, Ana notó su reticencia."Entonces, ¿vendrás?", insistió Ana, buscando una respuesta clara.
Chris titubeó antes de responder: "No creo, Ana. Tengo planes de ir a Kansas City a visitar a mis padres. Pero veré si puedo retrasarlos para unirme a ustedes. ¿Quiénes más estarán allí?"
Ana mencionó a Thom y Mar, además de su familia. Con esta respuesta, Ana se despidió de Chris y regresó a casa, ocultando su turbulencia emocional mientras se preparaba para afrontar un futuro incierto y una cabaña que guardaba secretos no resueltos.
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