-La señorita desea tomar algo o espera a alguien - Pregunto el chico que servía detrás de la barra, un joven apuesto no más mayor que yo.
Mire a mi lado donde está una chica rubia que llevaba una copa grande y colorida con una sombrilla, esa bebida me parecía atractiva y deliciosa así que, ¿por qué no pedirla?.
- Quiero una de esas bebidas - no recordaba nada por lo que volvería loco al cantinero si le preguntaba por cada bebida y lo menos que deseaba era dar la impresión de ser una joven tonta e inexperta, por más que sea cierto no podía simplemente quedar en evidencia.
Si necesitaba conocer daba igual lo que probará, ya que nada sería familiar en esta memoria vacía.
El cantinero sonrió ampliamente y preparo la bebida para luego entregármela, la colorida copa se me hace deliciosa a simple vista.
- Que lo disfruté - Di un pequeño sorbo para saborear y me pareció alucinante, era tan dulce como un delicioso y cremoso jugo de diferentes frutas, volví a dar un largo trago y para ser la primera copa, me la terminé enseguida.
El chico se sorprendió, sus ojos se agrandan y me observa sonriente.
- Un poco más despacio señorita aunque no lo parezca lleva mucho tequila.
Sonreí entre una mezcla de pena y sorpresa por el acento tan extraño y ese carisma tan alegre del joven cantinero.
- bien, dame otro- no sabía que era tequila pero no quería parecer más tonta ante el joven por lo que preferí no decir nada más.
Él asintió y me pasó otra copa que por su puesto tomaré más lento.
Tomé un listado de menú que se encontraba sobre la barra, hecho una ojeada y con eso el hambre revivió de la nada, no entendí como podía si comí muchos dulces antes de salir del hotel pero mi apetito últimamente es irracional, para ser tan delgada no entiendo donde guardo tanta comida.
Aunque no es normal, sin duda comeré de nuevo ordené filete de carne y papas fritas, más una hamburguesa por si quedaba con hambre, sí, así de loco y exagerado era mi apetito, conociendo lo mucho que he comido esta semana es mejor pedir para tres.
Mientras estaba la comida me terminé otra copa, observo el centro donde bailan una gran cantidad de personas estaba encantada de ver como todos se divertían yo no sabía si podría siquiera hacer lo mismo que ellos.
Comenzaba a sentirme un poco mareada pero estaba muy cómoda en ese lugar así que no me preocupe por unos tontos mareos, deje ese hecho a un lado en cuanto llegó mi comida y me apresure a comer, como era de esperar me acabe todo y por supuesto el chico que atiende en la barra queda nuevamente sorprendido, ¡¡que vergüenza!!.
Había pasado un buen rato decidí quedarme en la barra llevaba otra copa en mano ya ni sabía cuántas había tomado, cuando llegó un chico a mi lado y me dice con voz muy amable.
-hola, esperas a alguien, te parece bien si te acompaño estoy solo y comienzo a sentirme incómodo.
Observo al joven era alto apuesto su sonrisa contagia confianza parecía amable pero solo me atreví a decir que estaba bien, porque no darle la oportunidad si bien podría ser mi primer amigo en esta isla.
Al rato de conversar me sentí muy a gusto, el joven es muy divertido, se presentó como John, pasamos unas horas conversando y conociéndonos, John era muy gracioso no paraba de contar chistes la gran mayoría no lograba entender pero su risa me contagia.
Me invitó a bailar no entendía la razón pero me sentí muy confiada, no sabía que bailaba asta ahora que me encontraba en el centro del local bailando y divirtiéndome con el joven John, quizás no era la mejor en esto pero definitivamente estaba cómoda y comenzaba a olvidar lo que tanto me aflige.
Sin llevar una cuenta seguí pidiendo más de esa dulce bebida; A este punto comencé a sospechar que esta bebida era la causa de tanta felicidad y confianza, me detuve cuando me sentí mareada pero era divertido estar aquí y con esta sensación de que nada me importa.
Me quedo, mi hotel estaba cerca eran las nueve quizás un poco tarde pero no quiero que este día termine tan pronto.
Luego de una hora más ya era demasiado por hoy apenas y podía mantenerme en pies ya estaba cansada así que me despido.
- Me divertí mucho pero ya debo irme.
-Por favor quédate un poco, yo luego te llevaré a tu casa - Dice el joven.
- No puedo ya estoy cansada, será otro día - Digo aunque no pedí su número por supuesto espero que él me lo pida, ya que me cae muy bien.
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Comments
Sonia de la Torre
Veremos si es buena gente o no...
2023-06-03
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