Luego de 15 días de estar en Argentina y de varios recorridos por Buenos Aires y provincias aledañas. Fuimos a la provincia de Misiones a disfrutar de las cataratas del Iguazú.
Anthony nos acompañaba en todos los paseos y yo seguía muy distante. Trataba de no quedar a solas con él y no pasamos de besos pequeños en la boca, con los cuales no sentía lo que me hacían sentir los de Fred. Y a pesar de que supuestamente le había dicho que le daría una oportunidad, aún no sentía nada por él más que el cariño por ser mi hermanastro, un amigo, pero no el que se le debe tener a una pareja.
Llegamos en la mañana y nos hospedamos en el Meliá Iguazú Resort. Es hermoso y queda cerca de las cataratas. El primer día la pasaremos en el hotel, mañana es la excursión a las cataratas y el último día conoceremos Posadas y sus alrededores.
La suite tiene tres habitaciones, yo comparto una con mis hermanitas, otra para mi mamá y su esposo y la otra para Anthony.
Cuando estoy desempacando mi maleta, llega mi mamá a la habitación.
—Hija, dime la verdad. ¿Tú sientes algo por Anthony? —pregunta sentándose en la cama.
—No, mamá, intento, pero no he podido. Cuando me pidió ser su novia, fui sincera con él y le dije que mi corazón lo ocupaba alguien más a pesar de que era un amor imposible. Por lo que le pedí tiempo para poder sentir algo por él, pero ya ha pasado un mes y nada. No siento nada por él y lo peor es que mi amor imposible no sale de mi corazón. ¿Qué hago, mamá? —Le confieso angustiada.
—Brisa, ¿no me digas que aún estás enamorada de Frederick Taylor? —Ya se me había olvidado que mi mamá sabe de mí traga maluca por Fred.
—Sí, mamá, mi apuesto caballero. Por eso me fui después de 2 meses de trabajar con él a Egipto, donde está mi papá. Porque me di cuenta de que él nunca se va a fijar en mí, no somos compatibles en nada, y yo jamás voy a cambiar mi forma de ser para agradarle a él y a nadie, eso lo tengo muy claro. Además de que mi abuelo me lo ha hecho prometer infinidad de veces —trato de tranquilizarla.
—Brisa, tú eres una mujer única. Y el hombre que se enamore de ti debe de amarte por lo que eres interiormente, más que por tu belleza exterior. Y si Frederick no apreció eso, es porque es un idiota.
Pero lo que sí debes hacer es hablar con Anthony y ser sincera con él, no le sigas alimentando falsas expectativas. Como tú dices, ya ha pasado más de un mes y no sientes nada por él, ya no lo vas a sentir. —Es verdad lo que dice mi mamá.
—Sí, mamita, cuando termine el recorrido por las cataratas salgo a decírselo, te amo —la abracé.
—Te amo, hija —Corresponde mi abrazo.
Cuando salí de mi habitación del hotel, me llegó un mensaje de Anthony que me esperaba en la zona de la piscina y ahí estaba él en una tumbona.
—Hola, Brisa, te estaba esperando, necesito que hablemos —Me mira triste.
—Me leíste el pensamiento, yo también necesito hablar contigo —Me siento en otra tumbona a su lado.
—Es de lo mismo que yo te voy a hablar. Brisa, escuché la conversación con tu mamá, estás enamorada de Frederick Taylor. Y por mí nunca vas a sentir nada más que cariño de hermanastros y amigos. —¡Nos escuchó!
—Perdón, Anthony, no sé qué decirte —Me quedo sin palabras.
—No me digas nada, Brisa, en el corazón, nadie manda y tú, desde un principio, fuiste sincera conmigo. Eso te lo agradezco, por eso es mejor que dejemos las cosas así. Pero no quisiera que con esto nos distanciemos, sigamos como antes y solo una relación de hermanastros que se llevan bien. ¿De acuerdo? —Me propone.
—De acuerdo —le respondí.
Con eso me quité un peso de encima, como por arte de magia mi actitud con Anthony cambió y pude ser yo misma con él.
Así terminó nuestro paseo a Misiones y regresamos a Buenos Aires. Cuando llegamos a la mansión en la cena, Anthony se despidió de todos porque al día siguiente a primera hora volvía a Luxor.
A todos nos sorprendió y me puse triste. Además, sentía vergüenza con mi padrastro, pues Anthony supuestamente se iba a quedar un mes con nosotros y su repentina decisión de irse recae en mis hombros.
Cuando nos levantamos de la mesa, salí detrás de él.
—¡Espera, Anthony! ¿Dime, por qué te vas? ¿Es por mí? Supuestamente, te ibas a quedar el mes —le pregunté.
—Brisa, no le lo voy a negar… sí, es por ti. Necesito aclarar mi mente, y teniéndote cerca no me es posible. Por eso vuelvo a mi trabajo y así mantener ocupado. —Me siento mal que esto esté sucediendo por mi culpa.
—Anthony, perdóname, por favor. No pensé que te iba a hacer tanto daño —Me es imposible no ponerme a llorar.
—No te sientas mal por mi Brisa. Lo importante es que fuiste sincera y no me alimentaste falsas esperanzas. No te preocupes que yo estaré bien —seca delicadamente mis lágrimas con sus dedos —. Te quiero mucho, no lo olvides y sigue adelante como la gran mujer que eres. Cuando sane mi corazón, te buscaré en Londres y te invitaré a un café.
Nos abrazamos y me despedí de él de una vez. Le expliqué que no me gustan las despedidas, por eso al día siguiente no bajé para despedirme de él.
Así terminé el resto del mes en Argentina. Conocí Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Bariloche y por último estuvimos en Ushuaia, conocido como el fin del mundo.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 33 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Anthony es una gran persona que entendió que Brisa no le mintió y está realmente enamorada de otra persona
2025-02-13
3
Calo
buena la actitud de Antony
2025-02-04
2
Mar Sol
Querida escritora, las imágenes que has mostrado en los diferentes capítulos de los países que visitó Brisa me parecen bellos en cultura y en paisajes.
2024-12-04
2