Abro mis ojos como dos huevos fritos. ¿Qué es esto tan ridículo? ¿Una fiesta sorpresa?
Cuando entro a la sala de juntas, un saxofonista empieza a tocar el feliz cumpleaños. Hay meseros repartiendo champán y se vienen todos los empleados a felicitarme.
Brisa me abraza feliz y me da un beso en la mejilla, deseándome muchas felicidades. Y de un momento a otro, así como entro, salgo despavorido a mi oficina.
—¿Qué pasó con Fred, hija?—pregunta mi abuela.
—Qué grosero —escucho decir a don Alfonso, el director de calidad.
—Tranquilos, sigan disfrutando, voy a hablar con él —Les doy calma a los presentes.
—Ten cuidado, pequeña Brisa. Frederick, a veces es poco delicado, que no se vaya a pasar contigo —me dice la mamá de Fred preocupada.
—Tranquila, señora Roxette, ya regreso —salgo de la sala de juntas llena de rabia.
Entro a su oficina sin tocar y está Fred sentado en el sofá de la sala de estar, con los codos apoyados en sus rodillas y sosteniendo su cabeza con las manos. Ni siquiera levanta la cara, pero ya sabe que soy yo la que ha entrado. Camino hasta el sofá y me paro al frente suyo.
—¿Qué quieres, Brisa? ¿Vienes a reclamarme porque dejé tirada tu ridícula fiesta? —habla de manera sarcástica.
—No vengo a reclamarte nada, Fred. ¿Solamente quiero saber qué pasó? ¿Por qué actuaste de esa manera? Y también para pedirte disculpas si hice algo que no debía, perdón por pensar que era buena idea darte una sorpresa de cumpleaños —sigo parada al frente suyo.
Por fin me mira y se levanta del sofá. Se me acerca quedando frente a mí, pone sus manos en mis hombros.
—No es eso, Brisa, perdóname tú a mí por reaccionar de esa forma. Pero es que estoy confundido contigo, no sé qué es lo que me pasa cuando estás cerca de mí y que tengas esos detalles conmigo me ponen loco —Y lo que va a hacer me deja en shock.
Se acerca a mi boca, pone sus manos a ambos lados de mi cara, yo cierro mis ojos ante la acción y siento que me besa.
Es un beso diferente al que nos hemos dado antes. Diferente al que me dio pensando que era Kika. Diferente al que me dio en Liverpool frente a los señores Aristein.
Este es un beso apasionado, increíble, con ansias. Con su lengua abre camino en mi boca, jugueteando con la mía, mordisqueando suavemente mis labios. Un gemido escapa de mí y Fred más intensifica el beso.
Nos separamos para tomar aire y nos volvemos a besar. Yo paso mis manos a su cuello y él, sin soltar mis labios, me dirige al sofá.
Allí sus manos viajan a mi blusa, la sube por mis brazos, dejando a la vista mi brasier de encaje. Yo me siento en un sueño, dejando que haga lo que quiera.
Esto es lo que siempre he deseado. No sé en qué momento Fred lo hizo, pero en un instante ya no tenía el brasier puesto y su boca deja la mía para apoderarse de mis senos y succionar alternante a mis erectos pezones. De mí solo salen gemidos y siento húmeda, mi entrepierna.
Una descarga se apodera de mis entrañas. Cuando reacciono de lo que está pasando, le quito la camisa, pues él ya se había quitado el blazer. Veo su tórax y abdomen tan bien trabajados, ya no hay duda, me voy a entregar a él.
Puede que no sea el lugar adecuado, pero estoy tan caliente que lo único que quiero es tenerlo dentro de mí y que sea mi primer hombre, mi primera vez.
Brisa es deliciosa, está tan dispuesta a estar conmigo que ya quiero hacerla mía. No me importa si es mucho menor que yo, no me importa que sea tan infantil, no pienso nada de eso en este momento.
No sé si es por los tragos que me tomé con Tanaka en el almuerzo que estoy tan caliente. Yo únicamente sé que quiero disfrutarla, probarla.
Ella está tan receptiva, sus senos son pequeños, sus pezones son rosados. Bajo su pantalón y meto mis dedos en su intimidad, y está tan húmeda, tan excitada.
Termino de acostarla en el sofá y le retiro su pantalón junto a su tanga. La dejo totalmente desnuda y me quedo admirándola un rato mientras yo también me termino de desnudar.
Me ubico encima de ella y hago un camino de besos hasta su centro del placer, succiono sus labios y su humedad. Mientras hago eso, Brisa se arquea. Un rato más, sé que está llegando y lo hace con un pequeño quejido que silencio con un beso, llegando así al clímax.
Dios mío, tuve mi primer orgasmo y fue genial. Y más aún que fue con mi apuesto caballero, con mi amor eterno.
Me deja de besar, se levanta de mi lado y veo que se pone un preservativo. Se ve grande, vuelve a posicionarse encima de mí y dirige su miembro a mi entrada.
Sé que me dolerá y más al ser mi primera vez. Tengo miedo, pero sé que será un dolor placentero. Debo advertirle para que sea gentil conmigo.
—Espera, Fred, quiero que seas gentil. Es mi primera vez y tengo miedo de que me duela. —Inmediatamente, le digo eso, se baja del sofá y me grita.
—¿Queeeee? ¿Eres virgen Brisa? ¡Esto no puede ser! Olvida todo lo que ha pasado, no sé qué me pasó. Perdóname, perdón, vístete y vete —me dice frustrado.
—¡Fred, no me puedes dejar así! Yo lo quiero hacer, te deseo. Tú me gustas y mucho —le ruego.
—No, niñita. Esto nunca debió pasar. No sé qué me pasó, además tú no me gustas. Eres una mocosa, tan inmadura, tan ridícula… Además, estoy comprometido con una excelente mujer que no te llega a ti ni a los tobillos. —Ya con esto mi deseo de estar con él se fue.
No puedo creer tal humillación. Me visto a la velocidad del rayo mientras iba sacando de mí ser todo lo que sentía en el momento.
—¿Qué estás diciendo, Frederick Taylor? Hace un rato, no parecía que no te gustara. Menos mal, no llegamos a más. ¡Porque qué tristeza tener mi primera vez con un poco hombre, patético, egoísta, amargado, estúpido y ridículo! ¿Quién es entonces el inmaduro aquí? ¡Pero tranquilo, que nunca jamás en tu perfecta vida me cruzaré en tu camino! Y el día que tenga que negociar contigo, porque es algo inevitable, espero que lo haga con Tanaka o, en su defecto, enviaré a mi vicepresidente. ¡Hasta nunca idiota! ¡Ah, y suerte con tu perfecta prometida de mierda!
Salgo hecha una furia azotando la puerta de la oficina, tomo mi bolso de mi escritorio mientras me digo a mí misma que no voy a llorar. Al menos no ahora, no me van a ver derramar una lágrima.
Luego de tomar mis pertenencias, entro a la sala de juntas donde todos están celebrando sin el homenajeado. Se quedan mirándome cuando abro la puerta y todo queda en silencio esperando a que hable. Tomo aire para poder decir algo sin que mi voz se quiebre.
—Quiero decirles a todos que gracias por estos dos meses que compartimos juntos. Los llevaré en mi corazón, espero que nos sigamos reuniendo de vez en cuando. Nos seguimos hablando por el chat, pues hasta hoy trabajo en la empresa. Los quiero mucho a todos —todos me miran, algunos asombrados, otros tristes, y en el caso de mis abuelos y los papás de Frederick con disgusto.
—¿Brisa, qué pasó? —Se me acerca mi abuelo enfadado, claro que no conmigo.
—Abuelo, en la casa hablamos. Ahora no quiero hablar del tema. Por favor, quédate con los señores Taylor, ustedes verán si siguen celebrando o dan por terminado el festejo, hasta pronto. —Todos se acercan a abrazarme y despedirse de mí, luego de la despedida me voy triste de este lugar.
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Updated 33 Episodes
Comments
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Fred eres un idiota y se los grandes
2025-03-04
3
Mar Sol
Esa primera vez no debe ser así, en ese lugar, dónde ha estado Margaret, la secretaria, puede que otras.
2024-12-04
1
Patricia Salazar
Brisa para una primera vez 🤷♀️ tiene que ser especial 🤦♀️ no así como estaba pasando, decepción 🙄 si la hay, dolor 🙈 con el tiempo él pagará con creces 🤷♀️
2024-10-18
2