Andres
Despierto bien temprano, voy a la cocina pero todo está en silencio, no veo a Liz por ningún lado, y eso que a esta hora siempre está haciendo el desayuno para los dos. Fui a su cuarto, toque un par de veces.
-Liz no estés así, por favor, tienes que desayunar- no me respondió y decidí entrar, pero no estaba, tuvo que haber salido mucho más temprano, maldije en voz alta y me decidí esperarla.
Hice el almuerzo para comer con ella pero comí solo, pasé toda la tarde esperándola pero aún no ha llegaba hice la cena y seguía esperando. Ya eran las 8 de la noche y seguía sin aparecer. A pesar de que veía la televisión no podía concentrarme, pensaba una y otra vez si algo le había pasado, algo malo, de repente escuché la puerta y veo que es Liz.
-¿Dónde mierdas estabas? - le alce la voz, ella solo me miro confundida y frunciendo el sello me, acerqué a ella y no pude evitar abrazarla quería sentirla, era como una necesidad, la preocupación se desapareció al instante en que mi cuerpo la sintió.
-Estoy bien, por si es lo que quería saber... estuve con Rosa todo el día-me explico, se separó de mí y pude ver sus ojos tan lindos.
-¿Porque no me avisaste? - le pregunté más calmado.
-Estaba molesta contigo- dice subiendo sus hombros.
¿Estaba molesta?
-¿Estabas molesta?, ¿ya no? - pregunte con puchero, le salió una linda sonrisa ante mi gesto.
-Sí, lo estaba, me dijiste que no volvería a pasar y quién soy yo para reclamar con quién tienes intimidad... al menos no aquí en la casa- me respondió, sé que tiene razón, pero algo en su explicación no me parece del todo sincero, como si estuviera mintiendo, sé que soy culpable de todo esto, no debía hacerlo y realmente me siento muy culpable, vuelvo a abrazarla pero esta vez mas fuerte de verdad no quería soltarla, ella me hacía sentir tan bien que ni siquiera con Teresa podía sentir algo así, se aleja de mí pero hice que me mirará, sus ojos estaban algo húmedos, cristalizados, ¿será que siente algo por mí?.
-Tengo hambre- dice yendo a la cocina, se sirvió un poco de la comida que hice y se sentó en la mesa, hice lo mismo el resto de la noche no hablamos de lo que sucedió ayer y después de comer nos fuimos a dormir.
Al día siguiente fue rutina nos alistamos, desayunamos y cada quien se fue a lo suyo. Me fui al trabajo llegué temprano y me encerré un rato en la oficina pensando en lo que había sucedido el sábado. Al rato tocan la puerta.
- Pasé- grito y el que entra es Pablo.
- Todo bien? - me pregunta, me tocó la sien y negué con la cabeza, le conté lo que había pasado el sábado y que el domingo desapareció, no sabía porque estaba actuando así, como si no le importara, eso sin duda me tenía aún peor, podía haberme gritado, decirme que soy lo peor pero, en cambio obtengo su indiferencia y hasta comprensión y es aún peor.
-Pobre niña- dice Pablo haciéndome explotar de la rabia al escuchar esa palabra.
-¿Pobre niña?-golpeó el escritorio con la mano, Pablo me miró algo asustado y confuso - Liz no es una Pobre niña- dije alterado - no tenía por que ver eso, ya es suficiente con ayudarme hacer mi esposa- lo dije aun alterado, iba a salir de la oficina para tomar aire pero siento que Pablo sujeta mi brazo haciéndome frenar.
-Ve y búscala habla con Elizabeth, Tiene que hablar aunque ella no quiera- dijo firme y yo solo asentí, Pablo tenía razón, esperaré que salga del colegio y la buscaré. Pasaron las horas y yo estaba ansioso por ir a verla, agarré las llaves el carro y fui directo a su colegio, ya era la hora de su salida, vi saliendo un montón de estudiantes pero nada que la veía, en cambio veo a Rosa qué se me acerca confundida, quizás porque nunca me había visto que a buscara a Liz solo por ese día de su cumpleaños.
-Hola- dice mientras levanta su mano.
- Hola Rosa- le saludo.
-¿Elizabeth sabía que vendrías por ella? - me preguntó.
-No, ella no sabe pero quiero hablar con ella-le expliqué.
-A claro, quieres hablar- dijo con sarcasmo, quizás Liz le contó lo que había pasado el sábado.
-Elizabeth ya se fue con Simón- finalizó, recuerdo que ese es el Simón que le regaló el collar.
-Gracias-le dije sin animo y subo al auto le pegue al volante un par de veces, pero ¿porque? ¿Porque lo estaba haciendo?, ¿Por qué no la encontré?, ¿de verdad esa es la razón por la cual estoy tan furioso? o ¿es porque me da celos? maneje a casa con la ilusión de que estuviera ahí, pero no estaba, mi cabeza daba vueltas, de solo pensar que podían estar haciendo, ya era tarde y aún no llegaba me fui a duchar y cuando salí la vi en la cocina me acerque donde estaba la encare -¿Porque llegas tarde? ¿Dónde estabas? - le dije furioso, me miró confusa.
-Anduve por ahí- se limito a decirme, no puede reaccionar ante su respuesta, Además porque yo tendría el derecho de reclamarle si yo tengo novia y desde un inicio le dije que podía salir con quién ella quisiera, pero algo me estaba pasando con Liz, no sé que es, la verdad, solo espero que no sean celos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 53 Episodes
Comments
Beatriz
Yo lo mando a freír espárragos. Con derecho le reclama . Si fuera ella la que se revolcara con Simón que pasaría? La ley del embudo
2024-10-03
1
Betzabeth Calderón
Imbecil con que derechos reclamas algo y si eres un cerdo que te revuelcas con la zorra de tu amante en su propia casa
2024-06-29
4
GiovannaXchelMayaCejudo
maldito infeliz... ya te estás poniendo insoportable!!!
2024-06-20
1