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Colision Inevitable

Colision Inevitable

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Escuela / Completas
Popularitas:220
Nilai: 5
nombre de autor: Mi Autoria

Cuatro parejas universitarias lidian con las secuelas de una cruel apuesta impulsada por una motocicleta, enfrentando mentiras y accidentes hasta redimirse a través de la pasión, el perdón y el amor verdadero.

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Capítulo 10: La trampa del laboratorio y el eco de los sueños

El sábado por la tarde, el polideportivo universitario era un caos de gritos, vítores y olor a linimento. Los torneos intercomunitarios llegaban a su punto álgido con los partidos de cierre. En la cancha principal, el equipo de básquet masculino acababa de asegurar otra victoria aplastante, mientras que, en el pabellón contiguo, el equipo de voleibol femenino cerraba su participación con un triunfo impecable liderado por su capitana.

Dante seguía en el pasillo lateral del ala de ciencias. Llevaba puesta la camiseta del equipo empapada de sudor, dejando al descubierto los tatuajes oscuros de sus brazos y hombros. Había esperado escondido entre las sombras de los casilleros metálicos durante veinte minutos, con los nudillos ligeramente tensos y la cabeza zumbando de anticipación.

A lo lejos, vio salir a Sara. Venía con el cabello atado en su habitual rodete desprolijo, atándose las agujetas de las zapatillas deportivas a toda prisa mientras cargaba su bolso al hombro. Sus amigas ya iban unos metros más adelante, riendo y apurándose para salir.

Fue el momento exacto.

Dante se movió con la velocidad de un felino, la interceptó antes de llegar a la salida y la tomó firmemente del brazo, tirando de ella con un movimiento seco hacia un pasillo secundario. Abrió la puerta de un viejo laboratorio de química que solía estar cerrado los sábados por la tarde, la empujó hacia adentro y cerró de golpe tras ambos, bloqueando el pestillo en cuestión de segundos.

—¿Qué mierda te pasa, estúpido? —escupió Sara de inmediato, girándose con los ojos encendidos en llamas, lista para soltar un golpe.

Pero al ver que se trataba de Dante —con esa mirada oscura y febril que la recorría de pies a cabeza—, detuvo el impulso. En lugar de atacar, se cruzó de brazos con lentitud, arqueando una ceja desafiante.

—¿Qué quieres? ¿Venir a cobrarte el golpe, o es que extrañas tener la nariz rota? —soltó ella con una sonrisa cínica, sin retroceder ni un centímetro.

Dante negó lentamente con la cabeza. Dio un paso al frente, invadiendo su espacio vital, obligándola a retroceder hasta que la espalda de Sara chocó contra una mesa de experimentos cubierta de matraces y probetas vacías.

—Quiero cobrarme... Sí, me dejaste bastante adolorido —murmuró él con voz ronca, bajando la mirada hacia sus labios—. Y también me dejaste completamente mal parado frente al equipo. Tuve que inventar que choqué contra una puerta... aunque, pensándolo bien, prácticamente eres un muro con patas.

Sara miró de reojo la zona de su nariz, donde aún quedaba un leve rastro de la inflamación.

—Entonces... ¿quieres que este muro te dé otra lección? —replicó, intentando levantar la mano para apartarlo.

Dante fue más rápido. Tomó ambas muñecas de Sara, no con brutalidad, pero sí con la fuerza suficiente para inmovilizarlas y llevarlas hacia atrás, apoyándolas sobre la mesa de trabajo, aprisionándola contra su propio cuerpo.

Dante tragó saliva en seco. El contacto directo, sentir la respiración agitada de ella y tenerla acorralada de la misma forma exacta en la que lo había soñado durante dos malditas noches fue como encender una cerilla en un depósito de combustible. La realidad superaba por completo a cualquier fantasía de su cabeza.

—Quiero una compensación —logró decir él, con la voz más tensa de lo habitual.

Sara arqueó una ceja, forcejeando apenas contra su agarre, con el pecho subiendo y bajando con fuerza.

—¿Dinero ?..no tengo.

—No pedí dinero.

—Bueno... ¿entonces qué?

—Hay una partida de cartas hoy por la noche —soltó Dante, acercando su rostro al de ella, sintiendo el aroma a sudor y jabón limpio que desprendía—. Habrá una fiesta privada a las afueras. Te enviaré la dirección. Asistes, juegas conmigo como mi pareja en la mesa, y el golpe se da por olvidado.

Sara soltó una risa seca, corta, y el aliento tibio de su boca rozó directamente la mandíbula de Dante. El estímulo fue tan eléctrico que Dante apretó los dientes con fuerza, luchando contra el impulso salvaje de bajar la cabeza y besarla a la fuerza.

—¿Y si no quiero? ¿Qué dices, Kaelen? —susurró ella, desafiante.

Dante sonrió de lado, con esa expresión peligrosa y terca que la caracterizaba a ella tanto como a él.

—Si no quieres, te seguiré día y noche. Te hablaré en medio de cada entrenamiento, me tendrás plantado en la puerta de tu taller y de tu casa hasta que el dolor de mi nariz desaparezca por completo.

Sara lo miró con incredulidad, evaluando el nivel de locura del tipo.

—No te atreverías a tanto.

—Pruébame —respondió él, sin apartar la mirada ni un segundo, apretando ligeramente las manos sobre sus muñecas—. Acepta, Viera.

Sara guardó silencio por un segundo, midiendo el riesgo, sintiendo el calor del cuerpo de Dante pegado al suyo en la penumbra del laboratorio. La furia y el orgullo chocaban en su cabeza, pero la adrenalina del desafío pudo más.

—Acepto —murmuró ella con los ojos destellando un peligro latente—. Eres un maldito infeliz arrogante, espero que pierdas mucho dinero esta noche.

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Ivanna Fernandez
esta interesante la historia ahora a ver vamos desenriedan este lio
Mi Autoria: 🤭🤭 gracias por tu comentario
total 1 replies
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