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MALDITO VILLANO

MALDITO VILLANO

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Villana / Posesivo
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Karol

UNA LECTORA MUERE ODIANDO UNA HISTORIA.... SOLA PARA DESPERTAR DENTRO DE ELLA.

NovelToon tiene autorización de Karol para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10

ISABEL

Había cometido un error.

No.

Un error no.

Una estupidez monumental.

Y lo peor era que no podía culpar al alcohol por absolutamente todo, aunque me habría encantado hacerlo.

Me dejé caer sobre la cama y escondí el rostro entre las almohadas.

—¡¿Qué demonios hice?!

Mi doncella, que estaba organizando mi ropa, se volvió hacia mí con expresión preocupada.

—¿Se encuentra bien, señorita?

Levanté la cabeza lentamente.

—Perfectamente.

Me miró.

Yo la miré.

—¿Tan mal me veo?

—Un poco, señorita.

Genial.

Maravilloso.

Hasta mi propia doncella sabía que algo andaba mal.

Me incorporé y volví a mirar el espejo. Las marcas de mi cuello seguían ahí, recordándome cada una de las pésimas decisiones que había tomado la noche anterior.

Y todas tenían un nombre.

Alan.

Alan.

El hermano de mi mejor amiga.

El hombre que, según la novela, debía convertirse en un villano obsesionado con la protagonista después de la muerte de Clara.

Y, por si fuera poco, el mismo hombre que acababa de convertirse en mi mayor problema.

—Maldito villano sexy —murmuré.

Porque, seamos sinceras, si aquel hombre hubiera sido feo, probablemente habría sido mucho más fácil tomar decisiones sensatas.

Pero no.

Tenía que ser absurdamente guapo, con aquella sonrisa peligrosa y esa voz capaz de hacerme olvidar hasta mi propio nombre.

¡Qué injusticia!

Me llevé las manos a las mejillas.

No podía volver a verlo.

Al menos durante unos días.

Necesitaba tiempo para pensar, recuperar mi dignidad y, si era posible, borrar de mi memoria aquella sonrisa.

Aunque sabía que esto último sería bastante difícil.

Durante los siguientes días, tomé una decisión muy importante.

Evitaría a Alan.

Era un plan sencillo, inteligente y perfectamente razonable.

Si él visitaba la mansión, yo estaría ocupada.

Si Clara me invitaba a salir, preguntaría primero si su hermano estaría presente.

Y si, por alguna desgracia del destino, me encontraba con él en algún pasillo…

Bueno, siempre podía correr.

No era mi estrategia más elegante, pero había demostrado ser bastante efectiva.

Al menos en teoría.

Porque el destino, aparentemente, tenía un sentido del humor horrible.

Tres días después, recibí una invitación de Clara.

Una invitación para tomar el té.

Sonreí al leerla.

¡Por fin!

Podría visitar a mi mejor amiga sin tener que preocuparme por nada.

Hasta que vi la última línea de la carta.

Mi hermano también estará en casa. Espero que podamos pasar la tarde juntos.

Me quedé mirando aquellas palabras.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

—No puede ser.

Arrugué la carta entre mis dedos.

¿Acaso Clara quería matarme?

¿Era una conspiración familiar?

¿Habían decidido acabar conmigo utilizando al hombre más peligroso de todo el reino?

Respiré profundamente.

No podía dejar que Alan controlara mi vida.

Además, no había hecho nada malo.

Bueno…

Técnicamente, había hecho algo.

Pero no tenía por qué convertirlo en un acontecimiento histórico.

Éramos adultos.

Podíamos comportarnos con madurez.

Yo podía comportarme con madurez.

Me observé en el espejo.

—Esta vez no vas a huir, Isabel.

Mi reflejo no parecía muy convencido.

Yo tampoco.

Cuando llegué a la mansión de Clara, me recibieron con la misma amabilidad de siempre.

Subí las escaleras, saludé a una criada y caminé hacia el salón donde mi amiga acostumbraba recibir las visitas.

Entonces lo vi.

Alan estaba sentado junto a la ventana, con una taza de té entre las manos.

Levantó la mirada.

Y sonrió.

Aquella maldita sonrisa.

Sentí que el alma abandonaba mi cuerpo durante unos tres segundos.

—Mi candelita.

No.

No, no, no.

¿Por qué tenía que llamarme así?

¿Por qué no podía decir simplemente Isabel, como una persona normal?

—Alan —respondí, intentando mantener la compostura.

Él dejó la taza sobre la mesa y se levantó.

—Qué sorpresa verte por aquí.

Lo miré con incredulidad.

—Esta es la casa de mi mejor amiga.

—Lo sé.

—Vengo a visitarla.

—También lo sé.

Entrecerré los ojos.

—Entonces, ¿por qué dices que es una sorpresa?

Su sonrisa se ensanchó.

—Porque últimamente pareces tener mucha prisa por escapar cada vez que me ves.

Maldito hombre observador.

—Tengo muchas ocupaciones.

—Por supuesto.

—Cosas importantes.

—No lo dudo.

—Y una vida muy complicada.

—Me lo imagino.

Lo odiaba.

Lo odiaba muchísimo.

O eso intentaba convencerme.

En ese momento, Clara apareció en la puerta, ajena a la guerra silenciosa que se estaba librando entre nosotros.

—¡Isabel! ¡Has venido!

Corrió a abrazarme y yo aproveché la oportunidad para alejarme de Alan.

—¡Claro que sí! ¿Cómo podría rechazar una invitación tuya?

Clara sonrió y me tomó de las manos.

—Tengo tantas cosas que contarte.

—Y yo tantas cosas que preguntarte.

Miré discretamente hacia Alan.

Seguía observándome.

Como si conociera cada uno de mis pensamientos.

Aparté la mirada de inmediato.

No.

Definitivamente no iba a permitir que ese hombre me distrajera.

Había asuntos mucho más importantes que resolver.

Por ejemplo, averiguar por qué Clara había cambiado el curso de la novela.

O descubrir qué había ocurrido realmente durante el accidente de Isabel.

Y, sobre todo, entender por qué Alan parecía reconocer en mí algo que nadie más podía ver.

Porque había una pregunta que llevaba días intentando ignorar.

Si Alan estaba tan seguro de que yo había vuelto a ser la Isabel que conocía…

¿qué había ocurrido con la Isabel que había vivido en este cuerpo durante los últimos años?

¿Dónde estaba ella?

¿Y por qué yo había ocupado su lugar?

Mi sonrisa desapareció lentamente.

Por primera vez desde que desperté en aquel mundo, sentí algo que no tenía nada que ver con el dinero, los vestidos bonitos o los hombres guapos.

Sentí miedo.

Un miedo frío y silencioso.

Porque tal vez mi llegada a este mundo no había sido una simple casualidad.

Y quizá Alan sabía mucho más de lo que estaba dispuesto a contarme.

—Isabel, ¿me estás escuchando?

La voz de Clara me devolvió al presente.

Parpadeé.

—¿Qué?

Ella me miró con una pequeña sonrisa.

—Te preguntaba si querías quedarte a cenar.

Abrí la boca para responder.

Entonces Alan intervino desde el otro lado del salón.

—Deberías quedarte, mi candelita.

Lo miré.

Él sostuvo mi mirada sin dejar de sonreír.

—Tenemos muchas cosas pendientes.

Sentí un escalofrío.

Y esta vez no tenía absolutamente nada que ver con lo guapo que era.

Oh, no.

Estaba metida en un problema.

Y lo peor era que empezaba a sospechar que aquel maldito villano era la clave para descubrir todos los secretos de mi nueva vida.

1
Cliente anónimo
y ☺️
Adeilis
La historia es muy interesante, me gusta mucho más capítulo por favor
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