Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 10 Sin alternativa
Seojun Kwog
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-Me levanto de la cama y le digo- Buenos días, señora. ¿Podría indicarme dónde me encuentro?
-Ella arquea una ceja, como si no entendiera, y responde- Está en la casa de la señorita Ariana.
-Le digo- ¿En su casa? ¿Podría llamarla? Necesito hablar con ella.
-Ella me responde- Como usted desee, joven.
-Ella se retira mientras me pongo los zapatos. Minutos después, regresa y le pregunto- ¿Dónde estoy y por qué estamos aquí?
-Ella me responde- Este será tu nuevo hogar. La señora Lisa se encargará de ti. Ayer firmaste un contrato conmigo.- Se acerca a mí y me entrega el documento. Al leerlo, descubro que, al firmar el contrato, he renunciado a mis derechos como persona. Por lo tanto, no tengo la facultad de rechazar decisiones ni de expresar mis opiniones. Estaré a su disposición hasta que ella lo considere necesario. Si decido no obedecer, tendré que pagar una multa de 30 millones de dólares, o de lo contrario, enfrentaré una pena de cárcel. Ella añade- Ahora perteneces a mí; debes cumplir con todas mis solicitudes y no tienes derecho a opinar.
-Al observar el documento, le digo con frustración- Este es mi firma, efectivamente, pero esto debe ser una broma. Este documento no puede ser válido, estaba bajo los efectos del alcohol. No puede hacerme esto; soy un ser humano, no un objeto.
-Ella sonríe de lado y dice- No te obligué a firmar, lo hiciste por tu propia voluntad. Si no leíste lo que firmaste, no es mi culpa. A partir de ahora, eres mi objeto, ya no tienes derecho a nada; solo debes obedecerme. Tendremos algunas reglas, así que escúchalas con atención para evitar problemas entre nosotros. La primera es que no puedes acercarte a otras mujeres; eres exclusivo para mí. La segunda es que debes renunciar a tu trabajo. La tercera es que siempre debes estar disponible cuando te necesite. Y la cuarta, a partir de ahora, dormiremos juntos.
-Él abre los ojos, sorprendido, le digo- Señorita, no puedo tocarla; por favor, comprenda, es mejor que olvide ese contrato.
-Ella, visiblemente irritada, le responde- ¿Quién te dio permiso para hablar? Además, no seas tan iluso; solo dormiremos juntos, no mantendremos relaciones sexuales.Este será tu hogar; no puedes traer a nadie aquí. En la universidad, debes permanecer a mi lado.
-Yo le contesto- Señorita, sus amigos no me quieren, y menos Dylan; eso será muy incómodo.
- Ella me responde- No te preocupes, nadie volverá a hacerte daño, y el que se atreva se enfrentará a mí.- Ella se acerca a mí mientras me observa con esos ojos color verde intenso y añade- A mi lado conocerás un mundo lleno de lujos y diversión. Solo debes obedecerme, te mostraré el cielo; pero si te atreves a desobedecerme o intentas hacer algo contra mí, entonces te arrastraré al infierno.
- Me quedo en silencio, ¿en qué rayos me metí? Ella está hablando muy en serio, no tengo escapatoria. La única forma de salir es pagando esa multa; aun si, ahorra los 300 mil dólares que ella me pagará, tendría que durar 9 años a su lado. Solo debo hacer que se canse de mí, así me dejará libre. Yo le digo- Debo irme, dentro de una hora tenemos clases.
-Ella me responde- Báñate, te traeré ropa. No te preocupes por tus cosas, ya están aquí. No te demores, el desayuno está servido, si no, se hará tarde para la clase.
- Me dirijo al baño y, tras unos minutos, salgo envuelto en una toalla mientras me seco el cabello aún goteante.
Al entrar en la habitación, veo a Ariana sentada en la cama, quien me observa en silencio y dirige su mirada hacia mi cuerpo. Ella me dice- Póntela ropa, no te demores.
-Luego, se retira. Unos minutos más tarde, bajo las escaleras y la señora Lisa me acompaña hacia donde se encuentra Ariana. Me doy cuenta de que el espacio es amplio y hermoso. Nos dirigimos al jardín, donde Ariana disfruta de un jugo de naranja. Me siento a su lado, y la señora me sirve el desayuno. Al finalizar el desayuno, tomé mi bolso y nos dirigimos a la universidad. Al llegar, descendimos del auto y todos nos miraron. Sus amigos se acercaron, uno de ellos, de cabello rojo, expresó con sorpresa- ¿Dónde has estado?
-Ella respondió- Nero, estuve en la Casa Blanca. Dado que todos ustedes están aquí, quiero informarles que a partir de ahora Seojun forma parte de este grupo. Espero que lo traten bien.
-Dylan, visiblemente molesto, comentó- ¿De qué hablas, princesa? Ese muerto de hambre no puede ser parte de este grupo. ¿Es una broma?
-Ella eleva su voz y dice- Escucha bien, Dylan, porque no pienso repetirlo. Seojun ahora es mi novio, y si tú o alguien más intenta molestarlo, las consecuencias serán muy graves. ¿Está claro? Ahora, pídele perdón.
- ¿ qué acaba de decir? No soy su novio; esta mujer está loca, estoy atónito mientras observaba a mi alrededor y notaba cómo todos susurraban. Dirijo la mirada hacia Dylan, quien está rojo de rabia. Me acerco a Ariana y le digo- No es necesario, ya puedo irme.
- Ella me responde- No permitiré que nadie te falte al respeto. Ahora guarda silencio.- Mira hacia Dylan y le dice- Dylan, no tengo todo el día.
- Dylan aprieta sus manos y responde- Lo siento, Seojun.
- Ariana interviene- No te escuché bien, habla más fuerte, Dylan.
- Él, visiblemente molesto, grita- Lo siento, Seojun, no volveré a molestarte.
- Yo permanezco en silencio, sorprendido por la actitud de ella, ya que parece que Dylan le obedece y todos la temen. La escucho decir- Perfecto, espero que lo trates bien. Ahora, vámonos.
- Dylan se aleja primero, seguido por Luisa, mientras yo tomo la mano de Ariana.
-Le pregunté- ¿Por qué dijiste que somos novios?
-Ella respondió- ¿Acaso quería que dijera que eres mi esclavo? Ante el mundo, eres mi novio, pero ambos sabemos que solo eres un objeto para mí. Ahora, vayámonos.
-Suspiré, cada vez me resulta más difícil soportar a esta mujer.-