NovelToon NovelToon
El Mafioso Se Robó A La Novia

El Mafioso Se Robó A La Novia

Status: En proceso
Genre:Mafia / Reencuentro / Matrimonio arreglado / Síndrome de Estocolmo / Poder equitativo / Amor-odio
Popularitas:28.1k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

⚠️ Precaución Está novela tiene contenido sensible y mala palabras precaucion al leer ⚠️


ella fue secuestrada el día de su boda, el día más importante de su vida

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 8

La pesada puerta de metal se cerró con un golpe sordo, aislando a Mireya en su celda improvisada. Lucas recorrió el corto pasillo que llevaba a la sala principal, y una sensación de poder, densa y embriagadora, se expandió en su pecho. Respiró hondo, saboreando el aire cargado de polvo y humedad. Tener a Mireya bajo su techo era más que un plan ejecutado con éxito; era la materialización de una obsesión. Ella era el trofeo supremo, la pieza clave que le daría la victoria final sobre Caesar. Poseerla era poseer una parte del alma de su enemigo, era infligir una herida que nunca cicatrizaría.

En la penumbra de la sala, recostada contra una mesa de trabajo llena de herramientas y mapas, estaba Carmen. Sus brazos cruzados y su ceño fruncido formaban un cuadro de abierta hostilidad. Los celos, un veneno que llevaba años circulando por sus venas, le nublaban la visión. Toda su vida había vivido a la sombra de Mireya, primero en la mente obsesionada de Lucas, y ahora, físicamente, en esta misma guarida. La presencia de la otra mujer era un recordatorio constante de su propio lugar secundario, intercambiable.

—¿Hasta cuándo la tendrás en tus manos? —preguntó, su voz un silbido cargado de hiel—. Ya sirvió su propósito, ¿no? Déjala ir… o acábala de una vez. Su sola presencia aquí apesta.

Lucas no respondió de inmediato. En cambio, se acercó a ella con una calma deliberada, casi teatral. Sus pasos eran lentos, medidos, como los de un depredador que sabe que su presa no tiene escapatoria. Una sonrisa sádica, que no llegaba a sus ojos fríos y calculadores, se dibujó en sus labios. Carmen, embargada por su propio rencor, no percibió la peligrosidad que emanaba de él hasta que fue demasiado tarde.

Con un movimiento rápido y brutal, la mano de Lucas se cerró alrededor de su cuello, empujándola contra la pared de concreto. El impacto resonó en la estancia, un crujido sordo que hizo temblar el cuerpo de Carmen, sacudiéndola con una descarga instantánea de dolor y pánico. La presión en su garganta le cortó el aire, y sus ojos se abrieron desmesuradamente, reflejando el rostro impasible de Lucas.

—Creí haberte dicho —susurró él, acercando su rostro al de ella, su aliento caliente rozándole la mejilla— que nadie me da órdenes. Si sigues así, te voy a romper los huesos uno a uno. ¿Entendido?

La soltó de golpe, y Carmen se desplomó en el suelo, tosiendo y jadeando, masajeándose el cuello donde ya empezaban a marcarse los dedos de Lucas. El miedo, por fin, había logrado superar al odio.

—¡Maldito! —logró gritar entre tosidos, la rabia volviendo a apoderarse de ella, nublando su instinto de supervivencia—. ¡Si no haces que esa perra se largue ahora mismo, yo misma, con mis propias manos, la voy a dejar bajo tierra!

El silencio que siguió a sus palabras fue más aterrador que cualquier grito. La amenaza había cruzado una línea irrevocable. Lucas se detuvo, su espalda rígida. Luego, se volvió muy lentamente. Su expresión ya no era de fastidio, sino de una calma glacial y homicida. Era una de las peores cosas que Carmen podría haber hecho. Desafiar su autoridad era una cosa; amenazar su posesión más preciada, era firmar su sentencia.

Se acercó a ella, que aún se revolvía en el suelo, y sin mediar palabra, posó la suela de su bota sobre la mano de Carmen. Ella intentó retirarla, pero era demasiado tarde. La presión aumentó gradualmente, hasta que los huesos de sus dedos crujieron bajo el peso.

—¿Por qué tanto odio, querida esposa? —preguntó Lucas, con una falsa ternura que resultaba más aterradora que su furia—. Debes llevarte bien con Mireya. Es importante. Porque planeo quedarme con ella durante mucho… mucho… tiempo.

Cada pausa entre palabras estaba marcada por un pisotón más fuerte y brutal. Los gritos de Carmen, agudos y desgarradores, atravesaron las paredes del sótano, un eco de agonía que se filtró por las rendijas de la puerta de metal de Mireya.

Dentro de su celda, Mireya se estremeció, encogiéndose aún más en el rincón más alejado. Se tapó los oídos con las manos, pero los gritos, mezclados con el silencio amenazante de Lucas, se le colaban hasta los huesos. El pánico, ya una constante desde su secuestro, se transformó en un terror primitivo y paralizante. El lado sádico de Lucas no era una exageración; era una realidad monstruosa que acababa de manifestarse con toda su crudeza. Y ahora comprendía que el peligro no solo emanaba de él. Carmen, herida, humillada y enferma de celos, se había convertido en una fiera acorralada. Su odio ya no era abstracto; era una amenaza tangible y visceral. Mireya estaba atrapada entre el verdugo que la deseaba como trofeo y la cómplice que ansiaba su desaparición.

Los gritos cesaron de repente, sustituidos por un llanto ahogado y quejumbroso. Lucas debió de haberse cansado del juego. Mireya escuchó sus pasos alejarse por el pasillo, pesados y seguros. La lección estaba clara: la desobediencia se pagaba caro, y el valor de una vida humana, para Lucas, era nulo si se interponía en sus planes. Y ella era el centro de todos sus planes.

Afuera, Lucas se limpiaba las manos en un paño, como si hubiera tocado algo sucio. La frustración de Carmen era un inconveniente, pero manejable. Su obsesión por Mireya, sin embargo, era inquebrantable. No era solo venganza contra Caesar; era la afirmación de su propia superioridad. Quería que Caesar lo viera, que supiera que Mireya estaba con él, que dependía de su voluntad. Quería oírlo suplicar, verlo arrastrarse y sufrir un dolor tan profundo que lo consumiera por completo. Renunciar a ella no era una opción. Era su objeto más preciado, la llave para destrozar a su enemigo.

Revisó mentalmente sus recursos. El lugar era una fortaleza. Tenía armas, comunicaciones cifradas y, lo más importante, a sus perros. Dos pastores alemanes, entrenados para el rastreo y el ataque, patrullaban el perímetro. Bestias leales y letales que obedecían solo su voz. Caesar podía ser un rival formidable, pero Lucas no estaba dispuesto a perder esta vez. Lo tenía todo: la ubicación, el elemento sorpresa, el rehén perfecto y una determinación férrea que raya

1
Daria Moreno
hay pobre criatura que malo es Lucas 😭
Maya
Esta feo mejor esta el novio
Maria Guadalupe Osio Guarneros
😒
Eneida Atencio
excelente novela autora mis felicitaciones
Elinor Aro
que vas a pasar ahora con Mireya
Elinor Aro
podrá rescatar a Mireya de Lucas /Sob//Sob//Sob/
Elinor Aro
esperando que todo salga bien con el rescate de Mireya
Elinor Aro
pobre de Mireya que le pasará ahora que está otra vez con el despiadado de Lucas /Cry//Cry/
Maria Esther Perez Hernandez
Excelente
Maria M. Rosario
no entiendo pq siempre deja a uno a la expectativas.
Yolandadanicie Peralta Erazo
porq no hay más cap son muchas novelas buenas q quedan inconclusas
Aniram Malitzin Priego
Excelente
Anabella González
Gracias por este capítulo pero en verdad ella necesita mucha ayuda, para confiar en sí misma, como en Ceaser.....El tiempo lo cura, pero no hay mucho, el loco de Lucas asechara de nuevo
ERLITA ROXANA FLORES MELENDRES
Excelente
Anabella González
Es que en realidad el Lucas es un maestro controlador, egoísta, pata. y por e cima de todo un obsesivo
Yulizza Lopez Ruiz
💖
Anabella González
y Ahora vamos a la guerra, espero y Lucas no consiga lo que desea
Anabella González
Me traes con el corazón en la boca,, espero y logren toso salir ilesos de esto
Nancy Parraga
Desquiciado es ese lucas ojalá y Caesar lo torture lento le arranque cd uña le corté los dedos de a poquito para que se largue al infierno igual que a la esposa esa idiota
Nancy Parraga
Caesar tu puedes sacar a Mireya con bien
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play