Una vez más Thiago (Rayo) tendrá que enfrentar a sus amigos, pero está vez su estrategia será otra,.
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Los consejos de Nicole.
—Mamá, no sé qué hacer con ella, realmente, no lo sé... —El joven se volteó frustrado.
—Rayito, tu padre ha puesto su confianza en ti. Por favor, te suplico que hagas lo mismo. Sabes bien que la mínima brecha entre ustedes dos puede echar esa confianza a la borda. —Nicole le habló desde lo más profundo de su corazón, también desde su expectativa.
El CEO tiene tres hijos más, pero desde hace un tiempo descartó la idea de dejarle su reliquia a uno de los gemelos; después de todo, ellos han hecho su vida lejos de Estados Unidos, lejos de Rayo. Y Victoria, ella es una dama, tan delicada como su madre.
—Tiene razón, madre. Supongo que esto se lo contaré a mi padre, es mejor no ocultarle nada.
Alberto se sentó junto a su madre y le contó toda la historia, sin omitir nada, salvo lo ocurrido entre Aurora y él. Bueno se lo dijo sin entrar en detalles. lo que resultó de la droga que le pusieron en la bebida.
—¿Esa chica te salvó la vida? Debo agradecerle por eso.
—Mamá, ese no es el caso. Te comenté que ella me salvó y que terminamos juntos en la cama, pero ahora estoy confundido. No debería ser así, mis sentimientos son reales, soy un Beach. Somos leales. —Alberto se cuestionaba lo que sentía—. Pero, y si Aurora es la mujer indicada, ella me salvó y yo fui un patán con ella, la lastimé con palabras.
—Estás equivocado. Es cierto que tienes muchos ejemplos a seguir: tus tíos siguen casados, igual que tus hermanos, tus abuelos y hasta nosotros mismos; Thiago y yo nos amamos.
—Pero antes de todo, en la vida de Thiago ya había existido alguien más. Él se había enamorado de esa mujer, pero no era la indicada, no era lo que él pensaba.
—A mí me pasó igual, hubo alguien antes que Thiago. De hecho, fue algo similar. Cuando me casé con él, pensé que aún lo amaba, pero me equivoqué. Mi gran amor aún sostiene mi mano y me despierta siempre con un beso.
—Alberto, las cosas del corazón son muy complicadas. Me duele que pases por esto porque pienso que aún eres muy joven.
Aunque por lo visto, ya has experimentado tu vida sexual, lo que indica que no eres un niño. Solo escucha a tu corazón.
—Por ella no te preocupes, sabes que yo misma la cuidaré. Nicole lo aconsejó, y lo hizo sentir que no tenía ningún compromiso con esa joven.
—Gracias, mamá. —Alberto la abrazó y en ese momento vio que, detrás de Nicole, estaba la caja de chocolates.
—Me has engañado. —Rayito la soltó y agarró la caja que estaba detrás de su madre.
—Es increíble que tú y tu padre tengan hasta los mismos gustos. Hoy me trajo los míos. Son muy buenos, ¿quieres probar uno? —Nicole sacó un chocolate y se lo entregó.
Mi madre siempre fue muy astuta y eso no ha cambiado en nada, pensó al recibirlo.
—No la compres con cosas, lo más valioso es el tiempo. Una vez escuché a alguien decir que las palabras duelen más que los golpes, pero también escuché que las palabras se las lleva el viento.
—Siempre existen las disculpas y se pueden perdonar cuando vienen del corazón.
—Hijo, me duele esto, pero tu lucha no solo será contra ellos, también será interna. Por favor, piensa con cabeza fría. Y siempre, escúchame bien: siempre confía en Rayo y en mí.
—Así lo haré, madre.
Nicole se puso de pie y, antes de salir, dijo:
—Hijo, hay una cosa más: siempre piensa en ti primero, son tus sentimientos, tus acciones, tu amor propio. Porque quiero que sepas que si no te amas a ti mismo, no puedes amar a nadie.
El joven asintió y volvió a poner los chocolates en el buró.
Por otro lado, Nicole abrió la puerta y, a un lado, Thiago le extendió la mano.
—Muchas gracias, amor, solo eso necesitaba saber. —Mientras caminaban a su alcoba, Rayo continuó—:
—Cuidaremos a esa niña y a nuestro hijo. Pero hasta ahí. No debemos interferir en su corazón.
El CEO había escuchado todo y, por supuesto, sintió rabia al saber que lo querían ver muerto.
Pero supuso que hay algo o alguien más detrás de todo, pues Pedro tiene la misma edad que Alberto, es muy joven para hacer cosas como esas.
Para llegar al fondo, tiene que investigar un poco más.
Y sinceramente no cree que sea Enrique Larios; ese hombre lo conoce y sabe que Rayo destruirá a toda su familia si se atreve a tocar a uno de sus hijos. Quizás Larios sea un tonto y sí se deje manipular, pero no es la mente maestra detrás de todo. Igual, un escarmiento no le caerá mal a Larios.
Al día siguiente, Nicole despertó muy temprano, sirvió el desayuno y dijo:
—Hoy iré de compras y al salón. Llamé a Victoria para que me acompañara, pero ella y Kenneth van a salir, la niña quiere ir al parque de diversiones. Yuli está ocupada, Rose y Noa en un día de playa. Dios, qué difícil es esta familia.
—Mamá… —Alberto bajó su taza y añadió—: Aurora puede ir contigo, así conocerá un poco la ciudad.
—Ah, es cierto.
El plan de Nicole salió a pedir de boca. Ni siquiera llamó a sus cuñadas.
A un lado, Thiago saboreó su café y luego dijo:
—Cuando ellas se marchen, los quiero a todos en el despacho.
Alberto frunció el ceño. Pensó que Thiago lo iba a reprender, pero su padre no se veía enojado ni nada por el estilo.
Así que pudo pasar su desayuno tranquilo.
Una hora más tarde, las chicas dejaron la mansión y Rayo llevó a los chicos al despacho.
—Osvaldo, al terminar aquí yo mismo te llevaré con Miriam. —Fue lo primero que dijo Thiago.
—Gracias, padrino. Anoche hablé con ella y se quedó tranquila al saber que estaba aquí.
Rayo asintió y miró a Alberto.
—Eres consciente de que estás a punto...
—Padre, ya lo he meditado, no hay marcha atrás. Solo quiero que me ayudes con tus hombres, no veo que ellos me hagan caso o me tomen en serio.
—Comenzamos mal. —Pensó Thiago, pero no lo dijo.