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La Noche Que Nos Condenó

La Noche Que Nos Condenó

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Padre soltero / Diferencia de edad
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Alexa solo recuerda tres cosas de aquella noche de verano: el calor sobre su piel, una voz grave susurrándole al oído y un tatuaje que nunca pudo olvidar.
Meses después, al comenzar la universidad, cree que está dejando atrás aquella noche… hasta que conoce a Clara y al hombre que la acompaña.
El padre de su nueva amiga tiene el mismo tatuaje.
Adrián es reservado, poderoso y demasiado peligroso para acercarse. También es el único que parece conocer la verdad sobre lo ocurrido aquel verano. Aunque intenta mantener las distancias, la tensión entre ambos se vuelve imposible de ignorar.
Mientras Alexa intenta reconstruir sus recuerdos, descubre que aquella noche no fue un encuentro sin consecuencias. Adrián la recuerda. La ha reconocido desde el primer momento. Y hay secretos que podrían destruir su amistad con Clara, separar a una familia y convertir el deseo en una condena.
Porque algunas historias de amor comienzan con un beso.
La de Alexa comenzó con algo que no puede recordar

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

A un paso

El viernes por la tarde, Emma entró a la habitación 314 prácticamente saltando.

Alexa estaba sentada sobre su cama, con las piernas cruzadas y una libreta apoyada sobre ellas, intentando terminar un trabajo que llevaba posponiendo desde hacía tres días.

—¿Sabes qué día es mañana? —preguntó Emma.

Alexa levantó la mirada lentamente.

—Sábado.

—¡Exacto!

—Emma, no sé si esperabas que fuera Navidad.

Su amiga soltó una carcajada.

—Mañana viene mi papá.

Alexa sonrió inmediatamente.

—¡Es verdad!

Emma dejó caer su bolso sobre la silla y se sentó a su lado.

—Estoy demasiado emocionada.

—Se nota.

—Hace semanas que no lo veo.

—¿Y cuánto tiempo se queda?

—Todo el fin de semana.

Emma sonrió de una manera diferente.

No era la sonrisa que ponía cuando hablaban de alguna fiesta, cuando conseguían una buena nota o cuando Alexa hacía alguna tontería.

Era una sonrisa más tranquila.

La de una hija que realmente extrañaba a su padre.

—Además —continuó Emma—, por fin voy a presentarle a mi mejor amiga.

Alexa cerró la libreta.

—¿Tu mejor amiga?

—Sí.

—Pensé que era tu compañera de habitación.

—También.

—Entonces soy muchas cosas.

—No te emociones.

Alexa le lanzó una almohada.

Emma la atrapó riéndose.

—Quiero que te conozca porque eres importante para mí.

La sonrisa de Alexa se volvió más pequeña.

Más sincera.

—También tengo ganas de conocerlo.

Emma la observó unos segundos.

—Te va a caer bien.

—Eso espero.

—Aunque es un poco…

—¿Protector?

—Mucho.

—¿Controlador?

Emma hizo una mueca.

—Un poquito.

Alexa soltó una risa.

—Entonces ya tenemos algo en común.

—No te metas con mi papá.

—No estoy diciendo nada.

—Tu cara lo está diciendo todo.

Las dos volvieron a reír.

Durante un rato continuaron hablando sobre cualquier cosa.

Qué iban a hacer el sábado.

Dónde podían llevar a Adrián.

Qué restaurante le gustaría.

Qué lugares debía conocer.

Y, por supuesto, qué ropa iba a usar Emma.

Alexa terminó ayudándola a elegir entre tres conjuntos diferentes mientras Emma se cambiaba frente al espejo.

—Este.

—¿Este?

—Sí.

—¿No es demasiado?

—Emma, vas a ver a tu padre, no a casarte.

—¡Precisamente!

Alexa volvió a reír.

Era extraño.

Hacía apenas unas semanas que se conocían.

Y, sin embargo, aquella habitación ya se sentía como una pequeña casa.

El sábado llegó más rápido de lo esperado.

Emma se despertó antes que Alexa.

Algo bastante inusual.

Se duchó, se arregló el cabello y pasó más tiempo del necesario frente al espejo.

Alexa abrió un ojo desde su cama.

—¿Qué haces?

—Estoy viendo si estoy presentable.

—Es tu papá.

—Ya sé.

—Entonces puedes respirar.

Emma le lanzó una mirada.

—No entiendes.

Alexa sonrió.

Sí entendía.

Quizás no exactamente lo que Emma sentía, pero sí la emoción de volver a ver a alguien importante después de mucho tiempo.

—Va a estar feliz de verte —dijo.

Emma se quedó mirándola.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por estar tan emocionada conmigo.

Alexa se encogió de hombros.

—Eres mi amiga. Obviamente quiero conocer a tu familia.

Emma sonrió.

Y por primera vez desde que había despertado, pareció relajarse.

...Adrián ...

Adrián llegó a la ciudad cerca del mediodía.

Había conducido durante horas, pero no estaba cansado.

O quizás sí.

Solo que la emoción de volver a ver a Emma conseguía que todo lo demás pareciera menos importante.

Cuando finalmente estacionó frente al edificio donde se hospedaría, miró el teléfono.

Tenía un mensaje.

Emma: ¿Ya llegaste?

Adrián sonrió.

Adrián: Sí.

La respuesta llegó inmediatamente.

Emma: ¡Por fin!

Después apareció otro mensaje.

Emma: Esta tarde tienes que conocer a Alexa.

Adrián leyó el nombre.

Alexa.

Otra vez.

Aquella palabra había comenzado a resultarle extrañamente familiar.

Pero no sabía por qué.

Guardó el teléfono.

No le dio demasiada importancia.

Todavía.

La tarde había sido planeada con cuidado.

Emma quería llevar a su padre a recorrer parte del campus y después pasar por algunos lugares que frecuentaban ella y Alexa.

Alexa, por su parte, estaba bastante curiosa.

No podía evitar imaginar cómo sería el padre de Emma.

Sabía algunas cosas.

Era mayor.

Muy protector.

Trabajaba mucho.

Y, por lo que Emma contaba, tenía una personalidad bastante seria.

—Seguro que es aterrador —bromeó Alexa mientras caminaban por el pasillo.

—No lo es.

—Dijiste que es protector.

—Sí.

—Entonces es aterrador.

—Alexa.

—¿Qué?

Emma negó con la cabeza.

—Solo compórtate.

—Siempre me comporto.

Emma se quedó en silencio.

Alexa la miró.

—¿Qué?

—Nada.

—Emma.

—Estoy intentando no reírme.

Alexa le dio un pequeño empujón.

—Eres insoportable.

—Y tú vas a conocer a mi papá.

—Eso suena como una amenaza.

Emma volvió a reír.

Pero entonces su teléfono vibró.

Lo sacó del bolsillo.

Su expresión cambió.

—¿Qué pasó? —preguntó Alexa.

—Mi papá dice que ya está aquí.

Alexa sonrió.

—Entonces vamos.

Pero justo cuando estaban por salir, el teléfono de Alexa comenzó a sonar.

Miró la pantalla.

Era un número de la universidad.

Frunció el ceño.

—¿Sí?

Escuchó durante unos segundos.

Su expresión cambió.

—¿Ahora?

Emma la observó preocupada.

Alexa se apartó unos pasos.

—Sí, claro. Entiendo.

Colgó.

—¿Qué pasó? —preguntó Emma.

Alexa suspiró.

—El profesor tuvo un problema con unas entregas. Hay un trabajo que tenemos que corregir hoy porque mañana lo necesita.

—¿Hoy?

—Sí.

—Pero…

Emma miró hacia la puerta.

Alexa también.

Por un instante pareció debatirse entre ambas cosas.

—Ve tú —dijo finalmente.

—¿Estás segura?

—Sí.

—Puedo decirle a mi papá que espere.

—Ni se te ocurra.

—Alexa…

—Emma, es tu papá. Hace semanas que no lo ves. Ve a disfrutar el día con él.

Emma parecía contrariada.

—Pero quería presentarte.

Alexa sonrió.

—Habrá otra oportunidad.

Emma dudó.

—¿Seguro?

—Seguro.

Finalmente la abrazó.

—Te prometo que te lo presentaré mañana.

Alexa soltó una pequeña risa.

—Trato hecho.

Emma salió apresuradamente.

Alexa se quedó unos segundos observando cómo se alejaba.

Después regresó a su habitación.

Sin saber que acababa de perderse un encuentro que, de haber ocurrido, habría cambiado absolutamente todo.

Unas horas después, Adrián caminaba junto a Emma por el campus.

Ella hablaba sin parar.

Le enseñaba edificios, cafeterías, jardines.

Le contaba historias.

Le mostraba lugares que para cualquier otra persona podían parecer insignificantes.

Pero para Adrián eran importantes porque formaban parte de la nueva vida de su hija.

—Y aquí es donde estudio con Alexa —dijo Emma.

Adrián miró hacia el edificio.

—¿Ella vive contigo?

—Sí. En la habitación 314.

—¿Y cómo es?

Emma sonrió.

—Ya te dije. Te va a caer bien.

—Eso no responde mi pregunta.

—Es divertida. Un poco impulsiva.

—Eso tampoco me tranquiliza.

—Papá.

Adrián sonrió.

—¿Qué?

—No la interrogues.

—No voy a interrogarla.

Emma lo miró con desconfianza.

—Prométemelo.

—Te lo prometo.

Continuaron caminando.

Y mientras Emma hablaba sobre Alexa, Adrián volvió a escuchar aquel nombre dentro de su cabeza.

Alexa.

Sin saber por qué, una imagen apareció fugazmente.

Una playa.

Una noche.

Unos ojos.

Una sonrisa.

Y unas manos.

Adrián parpadeó.

La imagen desapareció.

Se quedó en silencio unos segundos.

—¿Papá?

—¿Sí?

—Te quedaste pensando.

—Nada importante.

Emma sonrió.

—Seguro.

Adrián volvió a mirar hacia el edificio.

No sabía que, en ese mismo momento, la chica que llevaba meses intentando olvidar estaba a pocos minutos de distancia.

Y tampoco sabía que el destino acababa de darles otra oportunidad.

Solo que no sería ese día.

Todavía no.

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Paula Giaccaglia
que vamos a tener que esperar? que vea de casualidad el tatuaje? me encanta pero ella es una niña al lado de él, muy inmadura su actitud
Paula Giaccaglia
es un idiota e inmaduro!!!! hombre grande, le duplica más la edad, es la amiga de su hija,
Paula Giaccaglia
mi duda escritora es cómo va a seguir ésta historia? Emma aceptará que su mejor amiga tenga relaciones sexuales con su papá? bueno, por eso yo no escribo y vos sí, ya sabrás y espero que no tarden tanto los capítulos
Paula Giaccaglia
lo que no me quedó claro es , ¿qué pasó ésa noche? besos o algo más?
Iza Lozano
cuando le dira la verdad a Alexa? cuando sabrá que el papá de su amiga es el mismo hombre de sus recuerdos?
Paula Giaccaglia
Alexa con el papá de Emma ( porque es él seguro) fué sólo un beso o algo más? no me queda claro.
en mi país un hombre de 39 años con una menor sería pedofilia si hubo sexo
Paula Giaccaglia
uhhhh, es el papá de Emma??? no puedo creer, hay muchísima diferencia de edad!!! 39 años tiene él y ella debe de tener 18 y amiga de la hija
Maleramram: Tiene 20 casi 21 Alexa , es un diferencia de edad si no le gusta ese contenido es entendible , puede dejar de leer
total 1 replies
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