Anahí después de llegar al fondo por perder su vida perfecta, conocerá un mundo rodeado de tristeza, dolor, sufrimiento, angustia, y en ese mundo monstruoso de la trata de blanca, también conocerá la alegría, la amistad, y lo que es trabajo en equipo y sin querer su corazón será cautivó
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Capítulo 7: "Tu ser grita que mientes"
—¿Qué dices, tía? — preguntó sacando su celular y marcó el número de su prima saliendo este apagado. Alzó su vista y, al ver la cara de preocupación de sus tíos, comprobó que no era broma.
—¡Ya lo hemos intentado! Marcos está muerto.
Dijo Felip, el jefe de seguridad.
Todos bajaron las escaleras ante la mirada atenta de los trabajadores que no entendían, ¿él por qué?, la repentina cancelación del evento. Iván salió en su auto como alma que lleva el diablo al tener la dirección de los hechos.
Minutos después llegaron debido a que la emboscada no fue lejos de la mansión. Pudo ingresar el anillo de seguridad impuesto por los hombres de seguridad para que los medios no alteren la escena, porque en la entrada de la calle había un guardia de la mansión.
Iván llegó, bajó rápidamente del auto, a ver con sus propios ojos la escena y, así como lo había dicho Felip, el cuerpo de Marcos se encontraba sin vida en el auto.
Iryna y Boris llegaron detrás de él.
El investigador, al ver a la familia Usanov se acercó rápidamente para informar lo encontrado.
—¿Dime que tienes?.
Preguntó Iván observando a todos lados.
—Señores, ya hemos estudiado la escena. Fueron abordados por dos autos grandes, específicamente camionetas. Una los chocó por detrás haciéndoles perder el control, por eso las llantas quemadas en el asfalto. Una aceleró y les tapó el camino. Por la posición del señor Marcos el primer sujeto intento atacar por la puerta del copiloto al este no tener respuesta disparo al vidrio, el señor Marcos disparo, así que debe haber un hombre de ellos herido, al suceder esto un hombre desde el lado del piloto arremetió con una ráfaga con un arma larga acabando con la vida del hombre, debieron sacar a la chica sin esfuerzo. Y llevársela.
Explicó el detective.
—¿Revisaron las cámaras?.
Preguntó Iryna, observando a su alrededor.
—Sí señora, fueron distorsionadas.
Respondió su jefe de seguridad.
Ella, al recibir esta respuesta, se dirigió a su auto, se sentó del lado de atrás, sacó la computadora que había traído respiro profundo antes de encender esta misma, ya que pensó nunca más necesitar usarla, al prender empezó a radiar las cámaras encontrando que si habían sido manipuladas y fue usado un programa creado por ella hace años para recuperar toda la información.
—Encontraste algo.
Preguntó Boris, llegando a su esposa, revolviendo su cabello de la desesperación e impotencia que sentía en ese momento.
—En esas estoy cariño.
Respondió Iryna sin quitar la vista de su objetivo. Tecleaba tan rápido como sus dedos se lo permitían, pero de su cabeza no podía salir el cómo un programa que decidió no aplicar y lo borró. Ahora estaba implementado en las cámaras, no le habían cambiado ni mejorado nada.
Iryna “Eclipse”
— ¿Tía, cómo vas?.
Preguntó Iván observando la zona y una idea descabellada pasó por su mente.
—No hemos tenido tiempo de avisar a tu padre.
Dijo Boris, tirando su cuerpo hacia atrás, mentalizando sus objetivos y no dejar que el dolor se apoderara de su cordura.
—Tranquilo, yo le aviso.
Dijo Iván sacando su celular.
—¡Pude entrar!
informó Iryna y los dos hombres a su lado observaron los enfoques de las cámaras. Todo tal como había ocurrido hasta dirigirse a una zona que no tenía cámaras que guiaba a lo más remoto del puerto, donde el bajo mundo era el que giraba alrededor del sitio.
—¿Se dirigen allá?, yo tengo algo que hacer. Los alcanzo en un rato, ¡tío!... así sea por cielo, aire, mar o tierra, la vamos a encontrar.
Dijo el joven para salir del auto.

Boris Usanov.
—Gracias, hijo, sabemos cómo la quieres.
Dijo su tío golpeando su hombro y una lágrima bajó sobre su rostro.
El joven salió, no podía resistir ver a sus tíos, de esa manera han sido más padres para él que el propio Oleh, que solo se interesa por sí mismo y su placer carnal.
Se dirigió a su auto marcando su celular. Después de dos timbres fue contestado: —¿Qué quieres, ahora?—
Preguntó su padre del otro lado de la línea.
—¿Dónde estás?.
Preguntó mientras encendía el auto.
—En el apartamento, durmiendo hasta que me despertaste.
Respondió.
Iván cortó la llamada y salió a toda velocidad mientras unos desolados padres se encontraban compartiendo su dolor.
Iryna Boris se desvanecieron por un instante y se dejaron llevar del dolor sacando aquello que les carcomía el alma.
—Si le pasa algo, me muero.
Dijo Iryna en los brazos de su esposo.
—¿Sabes que no fue un simple secuestro?, ¡Si así fuera!, ya se hubieran comunicado.
Dijo él limpiando las lágrimas de su esposa.
—Lo sé, cariño, la encontraremos.
Dijo abriendo la puerta del auto para que saliera su esposa y tras de ella él.
Se acercaron al comandante mostrando lo encontrado en las cámaras de seguridad, el comandante reviso minuciosamente y se retiró inmediatamente para armar un operativo dirigido al muelle.
Iván conducía a gran velocidad, llegó al edificio donde vivía su padre tomó el ascensor desesperado por llegar al abrirse este, camino rápidamente a la puerta del apartamento tocando repetidas veces con fuerza, no se molestó en tocar el timbre la rabia, y el dolor eran dueños de su cuerpo en ese momento.
—¿Qué es esa forma de tocar?
Preguntó Oleh abriendo la puerta.
En ese mismo instante fue agarrado del cuello de su camisa y encuellado por Iván.
—¿Dime que tu ambición no llegó a tanto? ¿Dime que no tienes nada que ver?.
Dijo mientras apretaba más su agarre, las venas en su cuello se veían de la rabia que hervía en sus entrañas.
—¿De qué hablas?
Preguntó Oleh, intentando soltar el agarre al que fue sometido.
—Anahí fue secuestrada. Si tuviste algo que ver, te vas a arrepentir y vas a desear no haber nacido.
Dijo soltando a su padre y tirándolo a un lado.
—¡De qué hablas!, ¿cómo que la niña fue secuestrada? ¡Eso no puede ser posible!.
Exclamó con cara de asombro.
Iván lo miró con cara de asco y dijo: —¡No te creo! Tu ser grita que mientes y espero en el alma estar equivocado.
Diciendo esas palabras, salió de la misma manera que entró tirando con fuerza la puerta.
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