NovelToon NovelToon
La Culpa De Nuestros Deseos

La Culpa De Nuestros Deseos

Status: En proceso
Genre:Poder equitativo / Amor-odio / Romance de oficina / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Anastacia Thompson lo sacrificó todo por salvar a su padre, incluso al hombre que amaba. Ella hizo lo impensable.

Años después, conoce a Edmund Carter. Él le devuelve la ilusión, la hace creer nuevamente en el amor y termina convirtiéndose en su prometido. Con él, Anastacia cree haber encontrado el amor que tanto había temido volver a sentir.

Pero ningún amor está libre de errores.

Cuando los secretos, el deseo y las heridas comienzan a poner a prueba su relación, todo aquello que Anastacia creía tener bajo control empieza a desmoronarse.

Todo cambia cuando Adrian Blake, el hermano mayor de Edmund el hombre que nunca olvidó a Anastacia, vuelve a su vida. Entre ellos existe un pasado que jamás murió una atracción que ninguno de los dos puede ignorar.

Mientras Edmund lucha por conservar el amor de la mujer que ama, Anastacia comienza a quedar atrapada entre la seguridad de un amor que conoce y el deseo prohibido de un hombre que nunca debió volver a su vida.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Quédate

Cerré los ojos por un momento, disfrutando de la suavidad de sus dedos sobre mi piel.

Cuando volví a mirarlo, sus ojos estaban fijos en los míos.

—Te amo —susurró.

No pude evitar sonreír.

—Yo también te amo.

Se acercó despacio y sus labios encontraron los míos. El beso comenzó con suavidad, casi como una pregunta, y cuando rodeé su cuello con mis brazos, él me acercó un poco más hacia su cuerpo. Sentí sus manos recorrer mi espalda con delicadeza, como si quisiera memorizar cada parte de mí.

Nos separamos apenas unos segundos. Edmund me miró y apartó un mechón de cabello de mi rostro.

—Eres hermosa.

Bajé la mirada, avergonzada, y él levantó suavemente mi barbilla para que volviera a mirarlo.

—No escondas tus ojos de mí.

Sonreí y acerqué mis labios a los suyos nuevamente.

Esta vez el beso fue más profundo. Sus caricias se volvieron más cercanas y yo dejé de pensar en todo lo que había ocurrido antes de él. No existían los recuerdos ni aquella culpa que durante años había llevado conmigo. Solo estaba Edmund y la sensación de sentirme amada de una manera que creía haber perdido para siempre.

Sus labios recorrieron lentamente mi rostro y se detuvieron junto a mi mejilla. Sentí un escalofrío y me aferré un poco más a él.

—¿Estás bien? —preguntó.

Asentí.

—Sí.

Me miró durante unos segundos, buscando en mi expresión cualquier señal de duda. Después volvió a acercarse a mí. Permanecimos tan cerca que podía sentir su respiración mezclándose con la mía. Sus labios volvieron a encontrar los míos mientras sus manos recorrían mi espalda con una delicadeza que hacía que cada caricia se sintiera especial.

Mis dedos buscaron los botones de su camisa y los desabrocharon lentamente. Cuando apoyé las manos sobre su pecho, sentí el calor de su piel bajo mis dedos y mi respiración se volvió más profunda. Edmund me observó con una sonrisa suave, como si quisiera guardar aquel momento en su memoria.

Sus manos se posaron en mi cintura y me acercó hacia él. Con cada beso desaparecía un poco más la distancia que había mantenido entre nosotros durante tanto tiempo. Sentí sus labios junto a mi frente, después sobre mi mejilla y finalmente otra vez sobre los míos.

Con suavidad, dejé que mi vestido resbalara de mis hombros. Edmund se detuvo un instante y me miró. Nuestras miradas quedaron atrapadas una en la otra, consumidas por un deseo que ya ninguno de los dos intentaba ocultar. Sin embargo, en sus ojos había algo más que deseo: había ternura, cuidado y una seguridad que hizo que todo mi cuerpo se relajara.

Extendió su mano y entrelazó sus dedos con los míos.

—Te amo —murmuró.

Cerré los ojos por un momento, disfrutando de la suavidad de sus dedos sobre mi piel.

Cuando volví a mirarlo, sus ojos estaban fijos en los míos.

—Te amo —susurró.

No pude evitar sonreír.

—Yo también te amo.

Se acercó despacio y sus labios encontraron los míos. El beso comenzó con suavidad, casi como una pregunta, y cuando rodeé su cuello con mis brazos, él me acercó un poco más hacia su cuerpo. Sentí sus manos recorrer mi espalda con delicadeza, como si quisiera memorizar cada parte de mí.

Nos separamos apenas unos segundos. Edmund me miró y apartó un mechón de cabello de mi rostro.

—Eres hermosa.

Bajé la mirada, avergonzada, y él levantó suavemente mi barbilla para que volviera a mirarlo.

—No escondas tus ojos de mí.

Sonreí y acerqué mis labios a los suyos nuevamente.

Esta vez el beso fue más profundo. Sus caricias se volvieron más cercanas y yo dejé de pensar en todo lo que había ocurrido antes de él. No existían los recuerdos ni aquella culpa que durante años había llevado conmigo. Solo estaba Edmund y la sensación de sentirme amada de una manera que creía haber perdido para siempre.

Sus labios recorrieron lentamente mi rostro y se detuvieron junto a mi mejilla. Sentí un escalofrío y me aferré un poco más a él.

—¿Estás bien? —preguntó.

Asentí.

—Sí.

Me miró durante unos segundos, buscando en mi expresión cualquier señal de duda. Después volvió a acercarse a mí. Permanecimos tan cerca que podía sentir su respiración mezclándose con la mía. Sus labios volvieron a encontrar los míos mientras sus manos recorrían mi espalda con una delicadeza que hacía que cada caricia se sintiera especial.

Mis dedos buscaron los botones de su camisa y los desabrocharon lentamente. Cuando apoyé las manos sobre su pecho, sentí el calor de su piel bajo mis dedos y mi respiración se volvió más profunda. Edmund me observó con una sonrisa suave, como si quisiera guardar aquel momento en su memoria.

Sus manos se posaron en mi cintura y me acercó hacia él. Con cada beso desaparecía un poco más la distancia que había mantenido entre nosotros durante tanto tiempo. Sentí sus labios junto a mi frente, después sobre mi mejilla y finalmente otra vez sobre los míos.

Con suavidad, dejé que mi vestido resbalara de mis hombros. Edmund se detuvo un instante y me miró. Nuestras miradas quedaron atrapadas una en la otra, consumidas por un deseo que ya ninguno de los dos intentaba ocultar. Sin embargo, en sus ojos había algo más que deseo: había ternura, cuidado y una seguridad que hizo que todo mi cuerpo se relajara.

Extendió su mano y entrelazó sus dedos con los míos.

—Te amo —murmuró.

Entrelazó sus dedos con los míos.

—Hoy es el gran día —dijo.

Respiré profundamente.

—¿Estás nervioso?

—Un poco.

Solté una pequeña risa.

—Tú no tienes por qué estarlo. Les agradas.

Edmund sonrió.

—¿De verdad?

—Mucho. Mi padre siempre habla bien de ti y mi madre te adora.

—Entonces todo saldrá bien.

Asentí, aunque mi corazón seguía latiendo con fuerza. Hacía un mes que Edmund me había pedido matrimonio y, desde entonces, habíamos guardado la noticia para nosotros. Ahora estábamos a punto de contárselo a mis padres. Quería ver sus rostros, escuchar sus voces y recibir su bendición antes de comenzar a organizar nuestra vida juntos.

1
Rossy Bta
OMG 🥺🥺
Rossy Bta
será Silvia?? sabe algo
Rossy Bta
🔥🔥 encantada con la historia ❤️
mila: muchas gracias ❤️❤️
total 1 replies
Ann
Exelente me encantó , pero que tencion
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play