Una joven enfermera huérfana que trabaja 48 horas para poder subsistir,despiertan en el cuerpo de una joven en el tiempo antiguo siendo esta la hija de un Duque el más importante del reino Luna,prometida del príncipe heredero de dicho reino,sentenciada a muerte tras atentar contra la vida de la joven amante del príncipe heredero.Renace para cambiar el rumbo de la vida de Patricia ahora su nueva vida.
*Esta es mi primera obra, espero que me den ideas para seguir escribiendo muchas gracias*
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Primer encuentro
En el ducado del Norte Patricia fue llamada por su padre al despacho, al llegar tocó la puerta y su padre le permitió la entrada, al entrar se da cuenta de que su padre está teniendo una conversación con el capitán Alfonso.
-Princesa, el capitán está informado de tus clases, a partir de mañana empiezas.
Patricia estaba muy contenta ya que iba a fortalecer su cuerpo y no estar indefensa en el futuro.
-Gracias padre eres el mejor-, con un efusivo abrazo se despidió de su padre y salió del despacho, al salir le pidió a su doncella que le preparara el carroje para ir al pueblo, al salir del ducado y subirse al carruaje sabía que sería un largo viaje ya que esos carruajes eran muy incómodos, al llegar al pueblo le pide a su doncella que le guíe a las boutiques de ropa para comprar nuevos vestidos y mandar a hacer su traje de entrenamiento, en el camino hacia la boutique choca con alguien y esta persona lo sostiene para que no se caiga a levantar la vista se congela ya que quien la sostiene era nada más que el príncipe heredero, rápidamente se suelta de su agarre y hace una reverencia.
-Gracias por la ayuda majestad-, al levantar la mirada nota que el príncipe la mira fijamente y eso no le gusta.
-Cómo te llamas hermosa señorita.
-Me llamo Patricia Ivanoc del Ducado del Norte majestad, le respondió seriamente ya que no le gustó la manera en que el príncipe se refirió a ella.
-Un gusto el poder conocer a tan bella dama-, al tratar de tomar su mano llegó la señorita Sandra de Soto de la baronía de Soto.
-Buenos días majestad, buenos días lady Patricia-, hizo una reverencia a cada uno pero al notar como el príncipe miraba a Patricia la fulminó con la mirada.
-Majestad podría acompañarme a tomar el té-, dice la joven baronesa para llamar a la atención del príncipe, lo toma del brazo y se pega a él para que note su pronunciado escote
Patricia al ver aquello se despidió y siguió hacia la tienda.
-Qué desagradable coincidencia, aunque este encuentro no aparece en mis recuerdos, murmuraba Patricia para que no la escucharan, al llegar a la tienda le toman las medidas para su traje de entrenamiento y elige nuevos diseños de vestido. Al ir camino hacia el ducado siente que el carruaje se agita y frena en seco dando que choque con el asiento de enfrente a ella. Cuando abre la puerta para bajarse se percata del pequeño inconveniente, al saber que se demorarían en el arreglo del carruaje los guardias y su doncella le prepararon un lugar para que pudiera estar cómoda en esa espera. Al cabo de media hora se siente el cabalgar de un caballo y los guardias se ponen en guardia, al hacercarce se percatan que es solo un hombre en un hermoso caballo de color negro, al llegar el caballero junto a los guardias se presenta como el Duque de un reino vecino, Patricia al ver que sus guardias estaban en guardia se asustó un poco pero al ver a ese caballero tan misterioso sintió algo que se removió en su interior, al mirar esos ojos tan rojos como la sangre vio un pequeño brillo que hizo que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo, al acercarse a él escuchó cómo se presentaba como un Duque y ella se presenta.
-Buenas tardes caballero, soy la señorita del ducado del Norte Patricia Ivanoc.
Él toma su mano y la besa, ella se ruboriza al notar la intensidad con que él la mira, en ese momento un guardia interrumpe para informarles que ya arreglaron el carruaje y que ya era hora de partir.
-Bueno Duque, no me dijo su nombre.
-Me llamo Sebastián Draco Duque de un reino vecino.
-Mucho gusto Duque, espero volver a verlo-, le hace una reverencia y él le brinda su mano para subir al carruaje.
-El gusto es mío joven Duquesa, contaré los días para volverla a ver-. Así ella va en marcha para el ducado y Sebastián se queda mirando el carruaje con una sonrisa maliciosa.
-Te encontré mi reina y nadie te apartará de mi lado.