Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 4 propuesta
Seojun Kwog
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-He pasado una semana complicada en la que Dylan y varios compañeros me han dificultado la vida. Me tratan de una manera muy desagradable, y lo único que puedo hacer es permanecer en silencio y suspirar. Estoy consciente de que debo ser resiliente por mi futuro y el que deseo ofrecer a mi novia y a mis padres; esa es la única motivación que me da fuerza para soportar esta situación. Afortunadamente, mi pareja está teniendo éxito, es tratada con respeto y está emocionada con su carrera de medicina. Si ella es feliz, yo también lo soy. Al salir de clase, me dirigí hacia la salida cuando escuché que alguien pronunciaba mi nombre. Al volverme, vi a Ariana reclinada en su auto. Me acerqué y le dije- Buenas tardes, señorita Ariana.
-Ella extendió su mano y me entregó una pequeña caja. Al notar mi confusión, me explicó- Es para ti, como agradecimiento por lo relacionado con mi auto.
-Le sonreí y le respondí- Agradezco tu ofrecimiento, pero no puedo aceptarlo. Mi intención al ayudarte fue simplemente porque considero importante brindar apoyo a quienes lo necesitan, al igual que lo haría con cualquier otra persona. Aprecio tu generosidad, pero no aceptaré tu obsequio.
-Ella guardó silencio mientras me miraba. Luego, tomó mi mano, colocó la cajita en ella y me dijo- Sé que no actuaste con segundas intenciones, pero no quiero sentir que te debo un favor. Te lo doy porque sé que lo necesitas; acéptalo.
-Al abrir la caja, me doy cuenta de que el celular de última generación es evidentemente costoso. Por lo tanto, se lo devuelvo y le digo- No, señorita, no lo aceptaré. Gracias.
-Me retiro mientras se hace el silencio. Al caminar hacia el lugar donde debería estar Hae, ella me ve y me sonríe. Me acerco, le doy un beso en la frente y luego en los labios.
Noto que el auto de Ariana está justo frente a nosotros; de repente, pita, así que tomo la mano de Hae y nos apartamos mientras el vehículo acelera rápidamente. Hae, visiblemente molesta, comenta- ¿Qué sucede? ¿Era necesario tocar el claxon tan fuerte?
- Le digo- No le prestes atención, mejor vayamos, cariño, en una hora tengo que entrar a trabajar.
- Ella me responde- Sí, mi amor.
- Cuando salgo con ella, prefiero pagar un taxi para que no tenga que caminar ni esté incómoda en los autobuses. Aunque cueste un poco más, mi prioridad es que ella esté cómoda. Al llegar a casa, me doy una ducha y, una vez que estoy listo, me despido de mi pareja con un beso. Después de 20 minutos, ya me encuentro en la cafetería que trabaja las 24 horas, donde laboro hasta las 3 de la mañana. Han transcurrido cuatro semanas con la misma rutina. Esta vez, mi pareja salió temprano, por lo que hoy debo tomar el autobús, ya que le di el dinero del taxi. Al salir de la universidad, me doy cuenta de que ya es de noche, así que debo apresurarme para llegar a la parada, pues tengo una hora para llegar a mi trabajo. Mientras corro, percibo que un automóvil se detiene a mi lado. Al volverme, veo que la ventanilla se baja y Ariana me dice- Sube, quiero hablar contigo.
-Miro mi reloj y decido subir al auto. Ella se pone al volante y le digo- Hola, señorita Ariana, gracias por llevarme. ¿Qué desea comentarme?
-Ella guarda silencio mientras continúa conduciendo. Minutos después, se detiene y dice- Seré directa contigo, Seojun. Lo que pienso proponerte te ayudará económicamente y también cambiará tu futuro. Quiero que seas mío; mi objeto. Si lo haces, hará que tu vida cambie. ¿Qué dices?
- Yo le respondo sin entender- ¿Qué estás diciendo, señorita?
- Ella me respondió- Lo que has escuchado es cierto. Solo necesitas cumplir con todas mis indicaciones durante el tiempo que estés aquí. A cambio, te ofreceré una remuneración mensual de $300,000 dólares. Debes estar disponible para mí las 24 horas, pero tendrás que finalizar tu relación con tu novia. Si aceptas, te prometo que, al graduarte, trabajarás en la mejor empresa de Corea como ingeniero. Eres inteligente, y oportunidades como esta no se presentan dos veces en la vida.
- Yo le respondí de manera molesta- Disculpe, señorita, pero creo que está mal de la cabeza. No soy un objeto que pueda ser comprado. Ni por todo el dinero del mundo dejaría a mi novia. Le deseo una buena noche.
- Al abrir la puerta del auto, ella dijo- Pensé que eras más inteligente. ¿Prefieres el amor que al dinero? Eres un tonto. Pero sé que vendrás a mí diciendo que aceptarás.
-Observé cómo sacó una tarjeta y me la entregó. Al recibirla, vi su número de teléfono, y ella me dijo- Solo guárdalo, sé que lo necesitarás.
-No respondí, simplemente lo guardé en mi bolso y cerré la puerta mientras ella se retiraba. Miré a mi alrededor y noté que me encontraba a tres minutos de la cafetería, así que corrí hacia el trabajo, reflexionando sobre lo triste que es que alguien sienta la necesidad de comprar a otra persona para tener compañía. Al final, lo único que posee es dinero. Puede que no posea riquezas, pero cuento con el amor de mi hermosa loto, un sentimiento que no cambiaría por nada en el mundo, ni siquiera por todo el dinero que existe. -