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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

Capítulo 24

Ferrer ya había descargado parte de su enojo.

Al ver que Michelle seguía callada, frunció el ceño.

—Michelle Ríos, ¿no piensas explicar nada? Esta propuesta plagiada salió de tus manos. Yo puedo ser estricto, pero eso no les da derecho a entregar cualquier cosa para que les aprueben. ¿Has pensado qué habría pasado si no lo detecto y se manda al cliente?

Después de esa frase, todas las miradas se clavaron en Michelle.

Ella pareció reaccionar.

Me miró.

Luego sus ojos se llenaron de lágrimas antes de que hablara.

—Jefe, yo no imaginé que iba a pasar esto. Sé que en diseño plagiar es vergonzoso.

Su tono dócil ablandó un poco la cara de Ferrer.

Y entonces cambió la dirección del golpe.

—Como mi capacidad no era suficiente y me daba miedo que usted rechazara otra vez la propuesta, antes de entregarla le pedí a la subjefa Kiara que me la revisara. Ella también hizo modificaciones. Yo vi que esas partes eran novedosas. No pensé en revisar si se parecían a diseños publicados...

La mirada de toda la sala cambió de objetivo.

Ahora caía sobre mí.

Me quedé mirándola, incrédula.

Michelle se tapó la boca con una expresión inocente.

—Subjefa Kiara, perdón. Me puse nerviosa y hablé sin pensar. No estoy diciendo que usted haya plagiado. Somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario, ¿verdad? Yo confío en que el jefe va a investigar bien.

Su cara era pura angustia.

Sus ojos, no.

En sus ojos vi cálculo.

Lo entendí de golpe.

Fue a propósito.

Claro.

Nadie en la empresa me había creído sin condiciones.

¿Por qué justo Michelle iba a aparecer como salvadora?

Fui yo la que, por hambre de una amistad simple, bajé la guardia.

Tomé la carpeta del centro de la mesa y revisé la propuesta que Michelle había entregado.

La diferencia con la versión que yo había corregido era evidente.

No era mi trabajo.

Tenía de dónde defenderme.

Respiré.

—Jefe Ferrer, quiero explicar esto...

—¡Basta!

Ferrer me cortó con fastidio.

Él ya tenía prejuicios contra mí.

Ahora no pensaba darme ni diez segundos.

—Si tú no tienes vergüenza, yo sí. Encima ocupas el puesto de subjefa. ¿Creíste que plagiar diseños de internet no iba a notarse? ¿Que todos somos idiotas que nunca revisan nada?

Me quedé sin fuerza por un instante.

No esperaba que ni siquiera me dejara hablar.

Ferrer siguió, cada palabra más fría que la anterior.

—¿Qué derecho tiene alguien como tú a seguir en el departamento de diseño? Voy a reportarlo arriba tal cual. Espera la sanción. Se levanta la junta.

Se fue primero, furioso.

Los demás salieron detrás de él casi corriendo, como si quedarse cerca del problema pudiera contagiarlos.

Yo permanecí sentada.

La rabia se me fue asentando en el pecho como una piedra.

Cuando la sala quedó vacía, caminé hasta ponerme frente a Michelle.

—¿Por qué me hiciste esto?

Mi voz sonó helada.

Pero debajo había decepción.

Michelle cruzó los brazos y me miró de arriba abajo.

—Porque te lo mereces. ¿O no? Eres una mujer que subió coqueteándole a un directivo. ¿Tú creíste que yo de verdad quería ser tu amiga? Si no era para que bajaras la guardia, ¿por qué iba a rebajarme?

La sorpresa me dejó sin aire.

Ella pensaba igual que todos.

O peor.

—Entonces todo fue falso.

—Obvio. ¿Pensaste que cualquiera puede ser mi amiga?

Su desprecio fue una navaja limpia.

Quise decir algo.

No salió nada.

Michelle pasó junto a mí y me golpeó el hombro con fuerza.

—Qué ingenua.

Me tambaleé.

Cuando recuperé el equilibrio, ella ya se iba por el pasillo con su paso seguro.

La miré alejarse.

Me mordí el labio.

La tristeza se volvió algo más duro.

A la mañana siguiente llegué tarde por muy poco.

Había dormido pésimo.

Pesadillas.

Vueltas en la cama.

La sensación de haber sido usada como tonta.

Apenas puse mi bolsa sobre el escritorio y dejé mi café frío, Ferrer apareció con la cara larga.

—A mi oficina.

Cerré la puerta detrás de mí.

—Jefe, ¿para qué me llamó?

—Revisamos otra vez lo del plagio. Ya se puede confirmar que la propuesta salió de tus manos. El cliente se enteró por algún canal de que el trabajo podía estar plagiado y eso dañó la reputación de la empresa. Tú vas a resolverlo. Y vas a resolverlo bien. Si no, no vuelvas.

Mi instinto era rechazarlo todo.

Pero, ¿qué podía hacer?

En el departamento nadie me respaldaba.

Si no asumía la solución, perdía mi lugar.

Entrar a Grupo Zárate había sido mi sueño.

Había trabajado demasiado para tirarlo todo por una trampa.

—Voy a manejarlo con cuidado. Le entregaré un resultado que lo deje satisfecho.

Mi voz salió ronca.

Ferrer ya estaba harto de verme.

—Puedes irte.

Asentí por educación y salí.

El asunto del plagio se extendía.

Tenía señales de estar saliendo de la empresa.

Pasé el día entera entre correos, llamadas, revisión de versiones, mensajes al cliente y una propuesta de reparación.

No me di cuenta de las miradas raras que me lanzaban los compañeros.

Cuando por fin se acercó la salida, ya tenía un plan.

Lo revisaría temprano y lo mandaría.

Quizá por primera vez desde el escándalo sentí que podía respirar.

Guardé mis plumas y mis papeles.

Entonces escuché la voz de Michelle detrás de mí.

—Miren nada más. La vergüenza del departamento nos mete a todos en problemas y todavía pretende irse a su hora. ¿Hay alguien más cínica?

No respondí.

Seguí acomodando el escritorio.

Eso le molestó más.

—¿Te quedaste muda? ¿O vas a hacerte la pobre víctima con alguien? Ya toda la empresa sabe tus porquerías. Nadie te va a defender. Si fueras lista, nos rogarías para que te ayudáramos.

Me mordí la lengua.

—Permiso. Tengo prisa.

Michelle estiró el brazo y me cerró el paso.

—¿Y por qué tendría que dejarte pasar? Tenemos cuentas pendientes. Primero aclaramos y luego te vas.

Otras voces se sumaron.

—Antes, con el director Zárate detrás, eras muy valiente.

—Algunas creen que por tener cara bonita pueden hacer lo que quieran.

—Si todas subiéramos con esas mañas, el departamento se acabaría.

Las acusaciones se multiplicaron.

Sentí que me jalaban hacia un hoyo.

Respiré hondo.

Sólo quería salir de ahí con lo último de calma que me quedaba.

Michelle me empujó.

Perdí el equilibrio.

Caí al piso.

Varios se rieron.

Un par de compañeros que iban saliendo bajaron la cabeza, incómodos, pero nadie dijo nada.

Intenté incorporarme.

Entonces me cayó agua fría encima.

Una cubeta.

Luego otra.

El golpe helado me dejó sin aire.

No alcancé ni a ver quién lo hizo.

La ropa de satín se pegó a mi piel.

La oficina tenía el aire acondicionado fuerte, y el frío me entró hasta los huesos.

Michelle me miró con una satisfacción cruel.

—Qué descuidada. ¿Cómo alguien se empapa así dentro de la oficina?

Luego notó cómo la tela mojada marcaba mi figura.

Su expresión se torció.

—Con razón. Así es como te haces la pobrecita para seducir, ¿no?

Iba a seguir.

Una voz masculina la detuvo.

—¿Qué están haciendo?

El aire se congeló de otra manera.

Michelle se quedó rígida.

Esa voz era demasiado familiar.

Darío.

Los compañeros que se reían se callaron.

Abrieron paso sin que nadie se los pidiera.

Darío caminó hasta mí.

No le importó que el agua mojara sus zapatos.

Se quitó el saco y me lo puso sobre los hombros.

Yo temblaba tanto que lo apreté contra el pecho sin pensar si debía mantener distancia.

Por un segundo, su piel rozó mi muñeca.

Sentí, bajo su calma aparente, una tormenta a punto de romperlo todo.

—Hace un minuto todos estaban muy divertidos —dijo—. Ahora que pregunto algo serio, ¿se quedaron sordos o mudos?

Su voz era baja.

Pero cortaba.

Michelle fue la primera en hablar.

—Nosotros sólo... sólo estamos pidiendo justicia. La subjefa Kiara se la pasa abusando de su cargo. Usa su nombre para cargarnos los proyectos difíciles y quedarse con el mérito.

Se animó mientras mentía.

—Además, como supimos que usted tiene una novia formal, no soportamos que ella siga usando su influencia. Hay compañeros que se han quejado de comportamientos inapropiados con hombres del departamento. Le dimos una lección para que se ubicara.

Darío soltó una risa fría.

—Qué facilidad tienes para hablar. Muy bien. Revisemos punto por punto. Dices que usa mi nombre para abusar del departamento. ¿Dónde están las pruebas?

Su mirada recorrió a todos.

Nadie contestó.

Porque yo podía ser callada, pero no era cruel.

Más de una vez había ayudado a revisar propuestas ajenas sin pedir nada a cambio.

Michelle tragó saliva.

—Hay pruebas. El jefe Ferrer lo sabe. Él puede explicarle todo.

Darío inclinó apenas la cabeza.

—Ah. Entonces Ferrer también lo sabe.

No le dio tiempo a decir más.

—Y sobre lo de seducir compañeros, aquí hay varios hombres que se quedaron mirando cómo humillaban a una colega. Que alguno explique cómo lo sedujo Kiara, qué obtuvo de ustedes y qué privilegios consiguió en el departamento.

Los hombres bajaron la cabeza.

Nadie dijo una palabra.

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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