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Salvando A Mi Hermano Ernesto

Salvando A Mi Hermano Ernesto

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:400.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Elysia renace en un mundo mágico, su misión personal es salvar a su hermano...

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Preparativos 2

Esa noche, al volver a su habitación, se encontró a Hans apoyado contra la ventana, con los brazos cruzados. La miró con una intensidad peligrosa, como si hubiese estado esperando solo ese instante.

—Así que… —dijo en voz baja, caminando hacia ella—, pediste trajes de encaje para la noche de bodas.

Elysia parpadeó, sonrojándose hasta las orejas.

—¿Las modistas te lo contaron?

Hans se inclinó hacia ella, atrapándola contra la pared con su cuerpo.

—Lo contaron riendo, como si fuera un secreto travieso. —Su voz era grave, áspera—. ¿Sabes lo que me provocó escucharlo?

Elysia sonrió coqueta, intentando sostenerle la mirada.

—¿Celos del encaje?

Hans soltó una carcajada baja y la besó con fuerza, devorándola como si quisiera demostrar que nada podía competir con él. Entre besos y respiraciones entrecortadas, murmuró contra sus labios:

—Por tu culpa estoy pensando en adelantar la boda cada día. No sabes la tortura que es esperar.

Elysia le rodeó el cuello, temblando entre risas.

—Si no puedes esperar, entonces cúlpate por no tener aún un anillo en mi dedo…

Hans gruñó divertido y volvió a besarla, esta vez con un reproche disfrazado de promesa:

—No te preocupes, Elysia… muy pronto no habrá encaje ni secreto que te salve de mí.

Al día siguiente, Ernesto se quedó en silencio, apoyado contra el marco de la puerta del salón.

Las modistas desplegaban telas brillantes, bordados de plata y catálogos interminables; Elysia reía, girando sobre sí misma mientras se imaginaba con cada uno de los vestidos.

—Ese no, parece demasiado serio para mí… —decía con una sonrisa traviesa—. Quiero uno que me haga sentir que estoy viviendo un sueño.

La risa de su hermana llenó la habitación como un eco desconocido para él. Ernesto apretó los labios, sorprendido. Hacía mucho tiempo que no la veía así: ligera, ilusionada, casi luminosa.

Recordó cuántas veces la había visto llorar en silencio, cuántas veces la había sentido como una carga que debía proteger sin saber cómo hacerlo. Y ahora, frente a sus ojos, Elysia parecía estar floreciendo por sí sola.

El peso en su pecho se alivió.

—Si eres feliz… entonces yo también lo estoy —murmuró para sí, sin que nadie lo escuchara.

Y por primera vez en mucho tiempo, Ernesto no sintió miedo de perderla, sino calma al verla sonreír como nunca antes.

Al día siguiente, Elysia abrió lentamente los ojos aquella mañana, aún adormecida, y lo primero que vio fue un resplandor dorado en su mano derecha. Su respiración se cortó. Un anillo de compromiso, delicado pero imponente, brillaba en su dedo como si siempre le hubiera pertenecido.

El corazón le dio un vuelco cuando notó el aroma de flores frescas. Su habitación estaba cubierta de ellas: rosas, lirios y violetas, como si la primavera entera hubiera estallado en aquel lugar durante la noche.

Sobre la mesita de noche, entre los pétalos, descansaba una nota escrita con la caligrafía elegante e inconfundible de Hans.

"Eres mía."

Elysia apretó la carta contra su pecho, con la cara encendida entre el rubor y la sorpresa. Elysia sabía que no había preguntado, que no había esperado su respuesta… Hans simplemente había decidido marcarla como suya.

Cuando se levantó de la cama, aún mareada de emoción y desconcierto, lo encontró en su sillón favorito, observándola con esa sonrisa arrogante y satisfecha.

—¿Te gustó mi manera de pedir tu mano, brujita? —preguntó, su voz grave y burlona.

Elysia no pudo contenerse. Con el anillo aún brillando en su dedo, se lanzó hacia Hans y lo abrazó con fuerza, sintiendo cómo su pecho palpitaba al compás del suyo.

—¡Hans! —susurró, entre risas y suspiros—. No puedo creerlo…

Él sonrió, inclinándose para atraparla en un beso profundo y posesivo, sus manos recorriendo suavemente su espalda mientras ella se aferraba a él. Era un momento de completa entrega, de pasión contenida y emoción desbordada.

—Mi brujita… —murmuró Hans entre besos—. Eres toda mía.

Elysia respondió con igual intensidad, pero de pronto se separó, con los ojos brillantes y una risa entre jadeos:

—¡Espera! —exclamó, sujetándolo de los hombros—. Aún faltan dos semanas para la boda. No podemos… no aquí, no ahora.

Hans arqueó una ceja, divertido y confundido al mismo tiempo, pero obedeció a regañadientes.

—¿Dos semanas…? —repitió, como si ese tiempo fuera una eternidad—. Muy bien, brujita. Pero recuerda… te esperaré con todo el tiempo del mundo… y no toleraré retrasos.

Elysia lo empujó suavemente hacia la puerta, sonriendo traviesa mientras Hans la seguía con la mirada, respirando hondo para contener su deseo.

—Corre, corre antes de que cambie de opinión y te arrastre otra vez —dijo, dejando escapar una risa baja y peligrosa.

Los días siguientes, la mansión se transformó en un hervidero de actividad. Las modistas llegaban a primera hora, desplegando telas de seda, encajes y bordados que harían que la boda fuera recordada por todo el Imperio Volt. Elysia, emocionada y risueña, corría de un lado a otro, probándose vestidos, eligiendo bordados y colores, mientras sus risas llenaban los pasillos.

Cada vez que Hans la veía, su mirada se volvía más intensa, más posesiva. No podía soportar que otras manos tocaran su vestido, que otras voces la hicieran reír, ni siquiera que los criados se acercaran a ayudarla con los zapatos o el cabello sin su permiso.

—¡Mi brujita! —exclamaba desde la puerta de la habitación de ensayo—. Nadie más toca eso. Solo yo puedo tocar tu cabello, tus manos… y tu vestido antes del altar.

Elysia lo miraba entre divertida y resignada, aunque no podía negar que su corazón se aceleraba cada vez que lo veía acercarse con esa expresión de dominio absoluto y amor ardiente.

—Hans… —decía, riendo suavemente—. Si sigues así, me voy a marear y voy a terminar corriéndote otra vez de la habitación.

Pero él solo sonreía, avanzando un paso más, dejando que sus dedos rozaran suavemente los de ella cuando ajustaba algún detalle del vestido.

—No me importa que me corras, brujita —murmuró con voz grave—. Cada vez que te veo así… feliz y radiante… me vuelvo loco.

Y así pasaban los días: Elysia entre telas y risas, Hans entre papeles, seguridad y la imposibilidad de quitarle los ojos de encima. Cada mirada, cada roce accidental era suficiente para que él sintiera que el mundo giraba solo alrededor de ella.

Incluso Ernesto, desde lejos, podía ver la complicidad y la intensidad que había entre ambos, y por primera vez en mucho tiempo, se sintió tranquilo al ver a su hermana tan segura, tan feliz y tan absolutamente enamorada.

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GLADYS BENITEZ
Excelente, me encanta éste personaje porque ha sido muy coherente con su actitud y siempre desde que se alió a la protagonista, le ha dado su lugar e importancia.❤️
GLADYS BENITEZ
Querida autora, me encanta la narrativa y esa gran imaginación que me permite disfrutar de la lectura, sin embargo es contradictorio que tanto refuerzo en la seguridad, la inversión y el personal y en esa casa todo el que quiere entra y además con mercenarios de acompañantes?
Digamos que los durmieron con un polvo mágico... jajaja 🤣😃🤣
veronica pinto
Muchas felicidades x tú linda historia 👏🏼 Te deseo muchos éxitos y sigue adelante cosechando muchas historias lindas como esta 🥰🥰 Te doy un 8 ⭐️ 🏆 🏅 💯 💜 🥰 👏🏻👏🏻excelente
veronica pinto
mu querido Conde 😒😒 la mentira tiene patas cortas 🤔🤔 mejor dime la verdad más adelante cuando ya se recupere bien 🤔🤔
veronica pinto
😲😲🫢🫢🫣🫣😟😟😭😭😭
veronica pinto
🤭🤭 espero que terminen juntos 🥰🥰
veronica pinto
🥵🥵🤭🤭
Marcela Burgos
muy buena se merece un100 excelente novela
Lixia
me gustó la historia, pero si hubo muchos momentos donde me desespero demasiado el protagonista pero buen final
Dabi
sin ofender pero estos últimos capítulos se me hacen muy repetitivos, fuera de otros trabajos este es el único que me cuesta entender
Jackeline Gaido
Era de esperarse un embarazo múltiple, las reencarnadas son muy fértiles.
Jackeline Gaido
Y cuando lleguen los hijos??, tendrás q compartirla así como hizo el Duque Wilkinson, q después sus hijos fueron su adoración.
Andreian
gracias
veronica pinto
🤭🤭🤭🤭🤭
Jackeline Gaido
Ahora sí, Hans, está q se trepa x las paredes de las ganas q le trae, jajaja.
Jackeline Gaido
Cuando ya se casen y se vayan hasta Ernesto va a extrañar no encontrarlo hasta en la sopa, jajaja.
Jackeline Gaido
Así es cómo entra y sale, se convierte en aire invernal, ninguna puerta es obstáculo para él.
Jackeline Gaido
Es q más bien nunca se fue, jajaja.
Jackeline Gaido
Creo q no durmió x el dolor de la golpiza, jajaja.
Jackeline Gaido
jajaja, q divertido.
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