Novela romántica juvenil
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Entre caricias escondidas
Fred tenía como objetivo meterse en la cabeza de Rebeca, sabía que su esposo estaría lejos por tres semanas más y durante ese tiempo él aprovecharía cada momento y oportunidad.
Rebeca aún era muy joven, más joven que su difunta prometida Linda, ella era una diseñadora en ascenso con muchos sueños y deseos de triunfar.
Cuando Linda murió en el accidente venía hablando por teléfono con él, Fred siempre le decía que dejara esa costumbre, pero ella siempre ignoraba su pedido, ese día fue el último en el que escuchó su voz decirle, te amo.
Extrañaba oírla y sentir su cuerpo junto al suyo, tenían tres años viviendo juntos y después de su muerte no había existido otra mujer que le despertara ese deseo..
Pero el día que vio a Rebeca el recuerdo de Linda vino a él al ver en esa chica un gran parecido a su mujer.
Se ofreció como su entrenador personal y se volvió con el paso de los días en su couché de confianza. Rompió su timidez con su sonrisa amable y con su destreza para conocer a las personas.
Le gustaban mucho las caderas de la chica y no quitaba sus ojos de ellas cuando hacía una rutina de ejercicios, y cada vez que podía ponía sus manos muy discretamente en ellas y acercaba su cuerpo al de Rebeca.
Rebeca no entendía las ganas que sentía aquel hombre de ella, solo pensaba en mejorar su figura, pero su instructor sabía dar paso a paso en la dirección propuesta.
A su amigo no le gustaba como la iba apartando como un lobo a su presa, la halagaba y buscaba conocer su interior, fue así como llego a decifrar el deseo escondido de Rebeca de volver a la moda.
Algo que significó para Fred una señal más de que esa mujer debía ser suya. Con ella a su lado podría vivir el sueño que tuvo Linda cuando vivía con él.
Esa mañana él había conseguido inquietar tanto a Rebeca que le dijo que lo consideraba atractivo, eso lo alegro sobremanera, Fred iba a conseguir esa tarde que ella se sintiera única y especial junto a él.
Iba a consiguir que Rebeca lo dejara tocarla y poco a poco estaba seguro que rompería el muro y ella se convertiría en su mujer
Y cuando lo seas Rebeca, desearas tanto de mí que olvidarás al tipo que tomaste por esposo.. ¡Porqué yo seré tu dueño!
Mientras se bañaba imaginaba a Rebeca junto a él y muy contento se preparaba para el siguiente paso en dirección a Rebeca.
La espero en el estacionamiento con las llaves de su deportivo en la mano, muy sonriente caminó hacia ella tomó la mochila de su hombro y bajando sutilmente su mano acarició su espalda y la acercó un poco a él, lo suficiente para que Rebeca sintiera sus bien marcados músculos.
Una vez hubo guardado su mochila le abrió la puerta de su auto y muy caballeroso le pidió entrar cerrando la puerta.
Se comportaba como todo un caballero, y lucía muy guapo y olía exquisita su colonia, tanto que Rebeca expreso: Me gusta como huele tu perfume, es diferente al que usas en el gimnasio..
Me alegra que lo notaras, me lo puse especialmente para ti..
Jajaja; que mentiroso, pero sigo diciendo que es muy agradable su aroma..
A mí también me gusta tu aroma, en especial esa crema que usas en tu piel, me encanta como huele en tu cuello..
Acercandose rápidamente puso su nariz en el cuello de Rebeca y rozó sus labios simulando un beso en su piel..
Su amigo lo miraba desde un ventanal y veía como su jefe y amigo jugaba con la pobre muchacha, se molestó mucho con su intención de arrebatarsela al pobre hombre que amándola trabajaba lejos de su hogar por ella y por sus hijos.
El juego de Fred alcanzó que la piel de Rebeca se erizara y muy sonriente arrancó el auto seguro de llegar muy lejos con esa preciosa mujer esa tarde.
Al llegar al lugar el escenario y las luces hicieron muy feliz a Rebeca, ese lugar era perfecto y estaba lleno de glamour, se convirtió en segundos en su mundo de sueño. Fred la presentó con los dos diseñadores al frente del evento y la puso al nivel de ellos en talento y capacidad, de pronto los tres hablaban el mismo idioma y en segundos y sin saber cómo Rebeca estaba invitada a una fiesta exclusiva donde se desfilarían los mejores vestidos para gente de mucho dinero.
Esa propuesta le sonó magnífica a Rebeca y la aceptó sin pensar.
Pero luego de que ellos se fueron se volvió hacía Fred y le dijo preocupada: ¡No tengo nada que ponerme!
No te preocupes por eso, ven que ahora mismo lo arreglamos..
Llevándose a Rebeca a una habitación privada le mostró muchos vestidos de gala de los que podría elegir uno y probarselo..
¿Estás seguro? ¡Son carísimos!
Tú no te preocupes por eso, solo desnúdate y ponte uno para que te vea ..
Rebeca estaba tan emocionada con la idea de probarse uno de esos preciosos vestidos que no le tomó importancia a las palabras de Fred, lo único que le interesaba era elegir un vestido de diseñador y dejarlo deslizarse sobre su piel.
Entrando detrás de un pequeño probador dejo caer su vestido para probarse el que más le había gustado.
Curiosamente su vestido había sido recogido de la alfombra gris que cubría el piso y puesto en un perchero por la mano de Fred.
¡Déjame ayudarte! El siper del vestido que escogiste necesita de una tercera mano..
Muy sonriente fue deslizando suavemente sus manos junto al cierre por toda la espalda de Rebeca. Pudo ver su cuerpo sin que ella lo supiera y tocar su piel sin que ella lo previera o lo viera como algo malo, no la hacía sentir incómoda, pero él si se estaba sintiendo al borde con cada toque de su piel.
Alejándose para no echar a perder su plan, acercó por un instante todo su cuerpo por detrás de Rebeca para decirle al oído: ¡Te ves preciosa!
Separándose se fue a sentar cruzando la pierna para que Rebeca no notara lo que estaba pensando y sintiendo.
Después de unos minutos de plática y halagos ella entró a cambiarse y Fred muy gentil quitó el vestido del perchero y lo llevo hasta donde estaba Rebeca, siendo más alto aprovecho para dar una mirada al joven cuerpo de Rebeca y mordiendo su labio ahogo su deseo ocultandolo de ella.
Él quiso llevar a Rebeca un poco lejos esa tarde y que ella lo mirara como hombre, pero en lugar de conseguirlo era él el que se estaba quemando por sentir a la mujer.
Salieron del desfile con un precioso vestido y un par de regalos para su suegra, después de aquella magnífica ocasión Fred la llevó a comprar los pedidos de su suegra.
Gracias Fred, ha sido increíble estar en ese evento de modas, ¡me sentí en mi mundo!
¡Mira! Se me heriza la piel de tan solo recordarlo..
Puedo verlo, y me alegra mucho poder haberte hecho feliz al llevarte allí, y su no me lo crees; ¡ven! toca mi corazón..
Tomando la mano de Rebeca la puso en su pecho y luego tomando la otra puso las dos en su pecho y bromeó diciendo: Mi corazón está tan contento que hace música en los dos lados de mi pecho.
Deslizando las manos de Rebeca hasta su abdomen le hizo sentir su cuerpo con sus manos mientras él disfrutaba con disimulo de una caricia de la muchacha.
Rebeca sonrió al sentir sus manos en el abdomen de Fred y las quito apenada mientras sus mejillas cambiaban de color en su rostro.
Fred jugaba con la muchacha mientras por dentro él se quemaba por llegar mucho más lejos con sus manos y con todo su ser en Rebeca.
pero hubo mucho amor desde el inicio que se conocieron Andreu y Rebeca
ella no le tiene le suficiente amor y confianza a su esposo
quién en su sano juicio a su edad anda con otro tipo en compras y reuniones porque ponen tan poco razonamiento a una mujer de más de 20 años