Una historia de amor marcada por el destino, la traición y las segundas oportunidades.
Cuando Elizabeth pierde al hombre que creía su futuro, decide reconstruir su vida lejos del dolor. Pero el destino la cruza con Álvaro Castaño, un poderoso y enigmático empresario que se acerca a ella con intenciones ocultas… sin imaginar que terminará enamorándose de verdad.
Entre secretos, celos y ambiciones peligrosas, el amor deberá enfrentarse a la verdad.
Porque a veces, el corazón se enamora… incluso en medio de la venganza. 💔💞
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Capítulo 23 Demasiado tarde para huir
La oficina del abogado era silenciosa.
Demasiado silenciosa.
Elizabeth estaba sentada frente al escritorio con las manos entrelazadas sobre su regazo. Sus dedos temblaban ligeramente.
El abogado después de escuchar a Elizabeth y de meditar un poco, hablaba con voz profesional.
—Si el matrimonio fue realizado recientemente y ambas partes están de acuerdo, el proceso de anulación puede iniciarse con relativa rapidez.
Elizabeth tragó saliva. Aquellas palabras le dolieron más de lo que esperaba. Porque, aunque sabía que debía hacerlo, una parte de su corazón todavía quería creer que todo había sido real.
—¿Está segura de que quiere proceder? —preguntó el abogado.
Elizabeth bajó la mirada.
Recordó Cartagena, la playa, las risas, la boda, las promesas de Álvaro, las noches de pasión que compartieron en esa habitación del hotel. Sintió un nudo en la garganta.
Pero luego recordó la voz del hombre en la playa. Álvaro Castano. La mentira y la traición.
Elizabeth levantó la mirada.
—Sí —dijo con firmeza—. Quiero anular el matrimonio.
El abogado asintió y comenzó a preparar los documentos.
—Solo necesito que firme aquí.
Elizabeth tomó la pluma. Su mano tembló ligeramente mientras la acercaba al papel.
Estaba a punto de firmar. En ese mismo instante la puerta del despacho se abrió de golpe.
—¡NO!
Elizabeth se sobresaltó. El abogado también. Álvaro entró en la oficina con el pecho agitado, como si hubiera corrido todo el camino.
Sus ojos se clavaron directamente en Elizabeth.
—No firmes eso.
El silencio se volvió pesado.
Elizabeth lo miró con incredulidad.
—¿Qué haces aquí?
Álvaro avanzó unos pasos.
—Vine a buscarte.
Elizabeth se puso de pie de inmediato.
—No tenías derecho a seguirme.
—Tenía que hacerlo.
—¿Por qué?
Su voz temblaba.
—¿Para decirme otra mentira?
Álvaro se quedó quieto. Sus palabras dolían.
Pero sabía que las merecía.
—Elizabeth… escúchame.
Ella negó con la cabeza.
—No.
—Solo dame un minuto.
—¿Un minuto para qué?
Sus ojos brillaban con lágrimas contenidas.
—¿Para inventar otra historia?
El abogado se levantó incómodo.
—Creo que debería darles un momento.
Salió del despacho cerrando la puerta detrás de él. Ahora estaban solos. Elizabeth cruzó los brazos como si intentara protegerse.
—Habla.
Álvaro respiró profundamente.
—No te mentí sobre todo.
Elizabeth soltó una risa amarga.
—Claro.
—Mis sentimientos por ti son reales.
Ella negó con la cabeza.
—No digas eso.
—Es la verdad.
Elizabeth lo miró con dolor.
—¿Sabes lo que hiciste?
Álvaro guardó silencio.
—Me casé contigo creyendo que eras un hombre diferente.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Pero eres igual que todos los Castano.
Esa frase golpeó a Álvaro con fuerza.
—No soy como ellos.
—¡Claro que sí!
Elizabeth señaló el documento sobre el escritorio.
—Porque un hombre honesto no empieza una relación con mentiras.
Álvaro dio un paso más cerca.
—Te oculté mi apellido porque tenía miedo.
—¿Miedo de qué?
—De perderte.
Elizabeth se quedó inmóvil.
—Si hubieras sabido desde el principio quién soy… jamás me habrías dado una oportunidad.
El silencio cayó entre ellos. Elizabeth sabía que eso era verdad.
Pero eso no hacía que doliera menos.
—Debiste confiar en mí.
La voz de Álvaro bajó.
—Lo sé.
Elizabeth tomó aire con dificultad.
—No puedo vivir con alguien en quien no confío.
Álvaro la miró fijamente.
—Entonces dame la oportunidad de ganarme esa confianza.
Ella negó suavemente.
—No es tan fácil.
—No dije que lo fuera.
Álvaro señaló el documento.
—Pero no destruyas esto sin siquiera intentarlo.
Elizabeth miró el papel. Luego lo miró a él. Su corazón estaba en guerra.
Porque a pesar del dolor… a pesar de la rabia… todavía lo amaba.
Y eso era lo que más le dolía.
Álvaro habló una vez más.
Su voz era baja, sincera.
—Si después de escuchar toda la verdad decides irte… no voy a detenerte.
Elizabeth lo miró en silencio.
Las lágrimas comenzaron a caer lentamente por su rostro.
—Entonces habla.
Álvaro respiró profundo.
pero enserio no era necesario matar a Kael eso fue lo peor 😭
dejando al imbécil del prota para mi se arruinó esto creí que sería diferente
porque ya sabemos que alfinal Elizabeth y Alvaro quedarán juntos y Kael sufrirá por el Elizabeth así que mejor que Kael se enamore de otra