Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.
Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.
secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.
NovelToon tiene autorización de stefy.R para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 23
Sigo procesando todavía esta situación y es difícil para mí, a tan solo 19 años, estar embarazada.
Me observo en el espejo mirando mi barriga plana porque apenas tengo un mes y medio de embarazo
Veo cómo Antonio se encarga de mí y yo sigo con la mentira de que me estoy quedando con Joseph
Nadie sabe nada y yo solo estoy asustada de todo lo que vaya a desatar esto. Toco el collar que me regaló Antonio y trato de relajarme, pero una lágrima sale y la limpio rápidamente.
Veo cómo entra el hermano de Antonio, al cual no había visto antes, parecido a él pero más joven.
—¿Cómo te sientes? —me pregunta.
—Bien, solo que un poco confundida —lo miro—. ¿Cómo es que tu hermano sabía dónde estaba? —pregunto impaciente.
—Esto no me corresponde a mí decírtelo, pero quien te secuestró es un mafioso y quien te encontró también —se acerca más a mí.
Se sienta a mi lado y espera mi reacción.
—Entiendo —respondo calmadamente.
—¿Te asusta? —me mira buscando algo más en mi mirada.
—Sí, pero a la vez no, porque me salvó y esto que viví en un día fue extremadamente horrible.
—Estoy agradecida, pensé que no iba a salir de ese lugar jamás —me abraza.
Un abrazo cálido y sincero. Él no es como su hermano de duro; es más suave, pero con carácter.
—Tranquila, estoy seguro de que no va a dejar que te pase nada más —afirma.
En eso entra Antonio y analiza la situación.
Yo me separo de Lukas y él entra a la habitación y se posa a mi lado.
—Estoy bien —logro pronunciar antes de que me pregunte—, solo que no sé cómo decirle a mi familia sobre esto.
—Necesito irme a mi casa un tiempo para poder decirles —me acerco a él lentamente.
—No —sentencia duramente—. Antonio, tú no eres mi papá ni nadie; yo soy libre de decidir y esto es lo que haré.
—No vas a ir, casi te matan —me agarra del brazo.
Inmediatamente lo suelto.
—Son mi familia y ellos no me van a hacer daño, Antonio. Necesito ir, tengo una vida, una carrera que terminar —sentencio bruscamente, recomponiéndome.
Salgo de la habitación seguida de él.
—Alessio, llévala a su casa y cuídala —solo dice esas palabras y se va.
Trato de tranquilizarme, pero no lo logro. Me empiezo a sentir mal.
Después de media hora llego a mi casa hecha un desastre. Entro a pasos lentos.
—¿Dónde has estado, Emily? —sentencia fuertemente mi hermano Elaya.
Giro mi rostro y ve los moretones que tengo.
Esto no puede ser peor.
—¿Qué mierda te pasó? —pregunta agarrándome del brazo y girándome para quedar frente a él.
Me agarra y sube conmigo a mi habitación, empujándome adentro y cerrando la puerta detrás de él.
—Tranquilízate —le digo.
—¿Cómo mierda quieres que me tranquilice? Mira cómo estás. Exijo que me digas todo ahora, Emily Blackmore —sentencia.
No tengo más nada que hacer sino contarle.
Después de una hora de plática veo a mi hermano de un lado a otro, impaciente.
—Estás embarazada —no logra procesarlo.
—Nuestro padre —se sienta en la cama a mi lado— también es dueño de una mafia no muy grande —sentencia lo que ya me suponía.
—Todos ustedes lo sabían menos yo —afirma.
—Por ahora no vamos a decir nada —dice con su voz dura y seca—. Analizaremos bien después qué le diremos a todos. Ahora concéntrate en terminar tu carrera —me besa en la frente.
—Quiero conocerlo —me mira—. Ahora no estamos bien, Elaya. Es el hermano de Hanna.
Él se tensa por un segundo, pero no dice nada.
—Veré si puedo ponerte guardaespaldas que estén cerca tuyo, pero no tan cerca, para cuidarte. Aiden O'Brien es un mafioso irlandés y se escucha que hace cosas atroces. Me siento culpable por no haberte cuidado, sentí que fallé como hermano.
Me levanto rápidamente para darle un abrazo.
—No, tú no tienes la culpa. Salí embarazada porque me dejé llevar; nadie tiene que cargar conmigo. Yo me haré cargo de mis cosas.
Nos abrazamos y se me sale una lágrima, la cual trato de limpiarme rápidamente.
—Te quiero mucho, Elaya —le susurro.
—Yo igual, Emily.
Paso mi tarde con mi hermano tratando de calmarme y pasar un rato agradable, aunque no del todo.
Me ayuda a buscar camisas de manga larga y a tapar los moretones con maquillaje.
Vibra mi celular, el cual tendré que cambiar porque está todo partido.
—Hola, ¿estás ocupada? —me escribió Hanna.
Trago en seco, sintiéndome un poco mal. No le he dicho nada, pero creo que tengo que contarle.
—Mañana en la repostería donde nos conocimos —escribo rápidamente y ella reacciona con un corazón a mi mensaje, confirmando.
Suspiro y pienso en Antonio.
Quiero estar cerca de él.
Salgo sigilosamente de mi casa, agarro mi auto y salgo para la empresa. Necesito verlo y sentirlo; tengo esa necesidad.
Llego a la empresa y algunas miradas se posan en mí. No veo a nadie, no presto atención; solo me dirijo hacia su despacho.
Dudo un momento antes de entrar. Lo hago y la escena que veo a continuación me deja totalmente impresionada…