Victoria Philips está a punto de casarse con quien cree es el hombre de sus sueños, tiene un increíble trabajo en la mejor firma de abogados y su vida no puede ser más perfecta, pero no todo es lo que parece. Tras enterarse de una terrible traición, su mundo se pondrá de cabeza y su vida dará un giro inesperado cuando en un viaje descubra que el amor y el tiempo pueden romper barreras.
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Cap. 23 La Fiesta
Los vestidos que Fridda había confeccionado eran preciosos, adaptados a la época pero con un toque moderno.
La primera en vestirse fue Agnes, estaba maravillada con la prenda, lucía casi irreconocible, un vestido verde esmeralda que le encajaba perfecto.
Victoria vestía de azul índigo con detalles en dorado, su corset bien ajustado resaltando sus pechos y hombros descubiertos. Decidió dejarse el cabello suelto, le gustaba más.
—Esta vez te superaste, no imaginé que pudieras hacer algo tan elaborado en condiciones tan ruines. —Victoria Sonreía mientras daba vueltas haciendo volar su enorme falda. —Eres increíble.
—Disfruto mucho hacer esto, es bueno cuando tienes un trabajo que amas. —Se encogió de hombros Fridda.
—Tienes mucho talento, un vestido como estos es muy costoso. Nunca imaginé tener uno. —se sonrojó Agnes. —Deberías dedicarte más a la costura, tendrías mucho éxito, en lugar de estar limpiando establos.
—Tal vez lo haga en un futuro. —Fridda sonrió nostálgica y acomodando su propio vestido en color guinda.
—Déjame ayudarte. —Dijo Victoria mientras se acomodaba detrás de su amiga. —Y cuéntanos Agnes, ¿Cómo son las fiestas aquí? —Preguntó mirando a la joven.
—Son muy divertidas y nos visitan mienbros de otros clanes. —Explicó Agnes emocionada. —Si quieren conseguir marido, esta es una buena oportunidad.
Victoria y Fridda se miraron para luego comenzar a reír.
—Gracias Agnes, pero no estamos interesadas en conseguir maridos. —Le dijo Victoria aún riendo.
—¿Por qué no? ¿Acaso no quieren casarse?
—Sí queremos, pero no tenemos prisa. —Respondió Fridda.
—Yo quisiera comprometerme pero no tengo ningún pretendiente. —Se encogió Agnes de hombros.
—Tranquila, eres joven y hermosa. Seguro esta noche pescas algo. —Trató de animarla Victoria.
—Gracias, ojalá tenga suerte. —sonrió. —Creo que ya deberíamos salir, hay mucha gente afuera divirtiendose.
Las tres salieron muy animadas, pero cuando llegaron afuera, donde se estaba llevando a cabo la celebración, Victoria y Fridda se quedaron asombradas.
Había una gran fogata crepitando y dando luz, música folclórica que te hacia querer bailar, mucha gente además de alcohol y comida por todos lados.
Los ojos de Victoria se fueron directo a Duncan, que se encontraba con Maisie justo a su lado mientras conversaban con otras personas. Eso no le gustó.
Rory, al ver a Fridda, corrió hasta ella con una sonrisa radiante.
—Que bella estás. —halagó a Fridda y luego se aclaró la voz. —Ustedes también lucen increíbles. —se refirió a Victoria y Agnes.
—Gracias. —Respondieron al unísono.
—Por favor, vamos a bailar. —Rory estaba muy animado, así que las arrastró a las tres cerca de la fogata.
El gran highlander estaba enseñandole a las dos forasteras a bailar, y ellas, contagiadas por su energía daban saltos sin parar alrededor del fuego; incluso algunos hombres se les unieron para darle vida a la fiesta.
—Esto es muy divertido. —gritaba Victoria emocionada, hace tiempo no se divertía tanto.
—Sí que lo es. —reconoció Fridda.
Cuando pararon de bailar, fueron por bebidas. Estaban exhaustas.
Rory no estuvo lejos de Fridda por mucho tiempo, fué por ella para presentarla a sus amigos.
Por su parte, Victoria se quedó parada observando a las personas divertirse, de pronto se le acercó un hombre con una brillate sonrisa.
—Hola, supongo que no eres de aquí. Recordaría un rostro tan hermoso si ya lo hubiese visto antes por estas tierras.
Victoria lo miró con la cabeza ladeada y una sonrisa amable. —¿Y tú eres?
—Logan, a su servicio mi lady. —hizo una reverencia ante ella. —¿Bailamos?
A Victoria le pareció tierno lo galante que era aquel joven, así que asintió. —Bien Logan, bailemos.
Él le extendió su brazo y ella lo tomó para acompañarlo hasta la fogata.
Mientras estaban bailando, Duncan parecía fulminarlos con la mirada. No le gustaba nada que otro hombre coqueteara con Victoria, iba a cortarle los brazos si la tocaba.
Para Maisie no pasó desapercibida la incomodidad de Duncan, y eso la irritaba de sobremanera. ¿Qué le veía a esa sirvienta? Victoria era hermosa, no podía negarlo, todos la miraban. Pero era una plebeya sin rango.
En medio de la celebración, Rory pidió silencio, tenía algo que anunciar, Fridda permanecía a su lado.
—Gracias a todos por venir y acompañarme esta noche. Os quiero a todos, amigos míos. —se escucharon aplausos, luego él siguió. —Quiero aprovechar que están aquí para contarles algo. —Miró a Fridda con ternura. —Hace un tiempo no tan largo, encontré una hermosa hada perdida en el bosque, ella está justo a mi lado y debo confesar que con su magia me ha robado el corazón.
Fridda abrió mucho los ojos, Rory le estaba confesando su amor delante de todos los invitados que observaban sin perder detalle.
Él siguió hablando. —Fridda es una mujer especial, fuerte y amorosa. Por eso, no quiero dejarla ir nunca. —Entonces Rory hizo lo impensable. Sacó un anillo con una hermosa joya y se arrodilló ante Fridda. —¿Te casarías conmigo? Sé que es pronto, pero tendremos la vida entera para conocernos.
Fridda se quedó paralizada por un instante mientras todos los ojos se posaban en ella. Nunca imaginó que esos serían los planes de Rory para esa noche.